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TIERRA Es el principal constitutivo del planeta en que el ser humano vive, se lo toma como elemento aunque a decir verdad, es un compuesto conformado

4. VISIBILIDAD DEL ESPÍRITU EN LA MATERIA

4.1 GÉNESIS DE LA OBRA

4.2.1 TIERRA Es el principal constitutivo del planeta en que el ser humano vive, se lo toma como elemento aunque a decir verdad, es un compuesto conformado

de gran cantidad de elementos, y algo similar ocurre con los demás elementos o raíces cosmológicas. La Tierra, el suelo o capa vegetal, no el planeta, es la sustancia que prodiga los medios de subsistencia al ser humano, es la sustancia que entrega los alimentos no sólo al hombre sino a todos los seres vivos, de ahí que en casi todo el mundo, especialmente en pueblos de cultura agrícola como los de América Latina, los mediterráneos y asiáticos, la tierra es identificada con la madre, y así en los pueblos andinos, se le da el nombre de Pachamama o Madre Tierra. Así la Tierra es la fuente de vida, es la Madre vital, la Sustancia nutricia. Es que se debe tener en cuenta que ya sea que el hombre proceda del maíz como lo enseña la tradición entre los quichés de Centroamérica, o “de la fruta” del árbol Pihycán como Yurupary del mito colombo-brasilero, o de la yuca entre algunos pueblos amazónicos, o del barro según el relato bíblico, en últimas, el hombre proviene de la tierra. Por eso al morir, el cuerpo es devuelto a la tierra para que al descomponerse se fusione con ella y regrese al estado primigenio. De ahí que como afirma Durand, la muerte es retorno al hogar, a la madre, puesto que la vida es separación de la tierra, un “erguirse” sobre la tierra. En efecto, afirma Durand: “La vida no es más que la separación de las entrañas de la tierra, la muerte se reduce a un retorno al hogar... el deseo frecuente de ser enterrado en el suelo de la patria no es más que una forma profana del autoctonismo místico, de la necesidad de volver a la propia casa”52.

52 DURAND, Gilbert. Estructuras antropológicas de lo imaginario. Madrid : Taurus, 1981, pp. 224- 225.

En esta medida, siendo la tierra la facilitadora de alimentos es, entonces, madre nutricia, y enterrar al muerto adquiere el sentido de retornar a la fuente matriz, regresar al claustro materno. Razón por la cual, algunas comunidades y pueblos, como los Pastos y Quillacingas, colocaban a sus muertos en posición fetal, lo que también conlleva la connotación de que la muerte es un nuevo nacimiento, como era la creencia de los pueblos ancestrales que ocuparon el territorio del actual departamento de Nariño. Al respecto afirma Durand:

...muchos pueblos entierran a los muertos acurrucados en posición fetal, poniendo de manifiesto nítidamente de este modo su voluntad de ver en la muerte una inversión del terror naturalmente experimentado y un símbolo del reposo primordial (...) Es esta inversión del sentido natural de la muerte la que permite el isomorfismo sepulcro-cuna, isomorfismo que se produce por medio de la cuna ctónica. La tierra se convierte en cuna mágica y bienhechora porque es el lugar del último reposo53.

Como se dijo, la concepción de la tierra como madre no es exclusiva de los pueblos andinos ni amerindios, ello se da en casi todas las culturas del mundo, es una concepción universal. Para corroborar lo dicho basta traer a cuento tres referencias de distintas culturas pero que, sin embargo, llegan a una misma valoración de la tierra como madre: la primera referencia es procedente de la cultura de la India y presente en textos védicos en una especie de letanías o invocaciones que se hacían en el contexto de oraciones a la divinidad. En efecto, en el libro “Los grandes iniciados” de Eduardo Schure, en el primer capítulo, que se ocupa de Rama, el héroe divino del hinduismo y una de las encarnaciones del dios Siva (de la tríada Brama, Visnú y Siva), retomando de los cantos védicos o de los Vedas, los textos literarios más antiguos de la humanidad (año 1.500 a.C) y que recogen la religión védica, la más antigua de los hindúes, se encuentra el siguiente texto:

El Cielo es mi Padre, él me ha engendrado (…) Mi Madre es la gran Tierra. La parte más alta de su superficie es su matriz; allí el Padre fecunda el seno de aquélla, que es su esposa y su hija.

He ahí lo que cantaba –comenta el autor-, hace cuatro o cinco mil años…, el poeta védico. Una conciencia grandiosa respira en esas palabras extrañas. Ellas encierran el secreto del doble origen de la humanidad. Anterior y superior a la tierra es el tipo divino del hombre; celeste es el origen de su alma. Pero su cuerpo es el producto de los elementos terrestres fecundados por una esencia cósmica. Los besos de Uranos y de la gran Madre significan, en el lenguaje de los Misterios, las lluvias de almas que vienen a fecundar los gérmenes terrestres: los principios organizadores, sin

53 Ibid., p. 225.

los que la materia sólo sería una materia inerte y difusa. La parte más alta de la superficie terrestre, que el poeta védico llama la matriz de la Tierra, designa los continentes y las montañas, cuna de las razas humanas54.

La segunda referencia proviene de la cultura andina incásica, en que se habla que en la ciudad precolombina de Tiahuanaco, ubicada cerca del lago Titicaca, el dios Viracocha, creó a los primeros padres de las distintas naciones de barro o tierra húmeda, según aparece en una fábula inca escrita por un sacerdote español hacia 1570, y que dice así:

En Tiahuanaco, el Creador empezó a formar las gentes y naciones que están en esta región, haciendo de barro uno de cada nación. Los que tenían que llevar cabellos, con cabellos, y los que habían de tener el pelo mocho, con los cabellos cortados. Cuando el Creador acabó de hacer las figuras de barro, dio vida y alma a cada una de ellas55.

Esta fábula inca hace recordar el texto bíblico de la creación de Adán con barro y que el Creador le insufló espíritu soplándole las narices con lo cual le dio vida: “Modeló Yavé Dios al hombre de la arcilla y le inspiró en el rostro aliento de vida, y fue así el hombre ser animado” (Gén. 2, 7)56.

La tercera referencia tiene que ver con el pensamiento cristiano y de acuerdo a la percepción y concepción de San Francisco de Asís, el patrono de los ambientalistas y ecologistas, quien como poeta y místico amaba y respetaba la Naturaleza, y entre sus escritos, como poeta, figura el “Cántico del Hermano Sol o Cántico de las Criaturas”, en que alaba a Dios tomando como referentes distintos seres de la naturaleza, y a todos, el sol, la luna, las estrellas, el agua y el fuego él llama hermanos, pero cuando se refiere a la tierra, de modo excepcional la llama “hermana-Madre”, y da enseguida las razones de esa maternidad. En efecto, afirma San Francisco de Asís:

Altísimo, omnipotente, buen Señor,

tuyos son los loores, la gloria, el honor y toda bendición (…) Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana madre tierra, la cual nos sustenta y gobierna,

y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas57.

54

SCHURE, Op. cit., p. 7.

55 LANDSBURG, Alan y Sally. En busca de antiguos misterios. Barcelona : Plaza & Janes, 1977, p. 81.

56

NACAR y COLUNGA, Op. cit., p. 4.

57 DE LEGÍSIMA, Juan y GÓMEZ CANEDO, Lino. Escritos completos de San Francisco de Asís y biografías de su época. Madrid : Biblioteca de Autores Cristianos, 1975, p. 63.

Hasta la muerte San Francisco de Asís le prodigó un gran cariño a la tierra, de ahí que en el momento de su fallecimiento quiso que ese amor se expresara en forma gráfica, esa maternidad, adoptando una actitud semejante a la de quienes toman la muerte como retorno a la fuente matriz como afirma Durand, pidiendo a sus religiosos que lo depositaran completamente desnudo sobre la misma tierra para allí y así esperar el tránsito de la muerte. En efecto, en su biografía sobre este pasaje se lee: “Y luego [dijo San Francisco] a sus religiosos: Cuando vieseis que se acerca mi agonía, tal como me visteis hace tres días, desnudo, de la misma manera colocadme en el suelo y dejad tendido el cuerpo ya difunto tan largo espacio cuanto se necesita para caminar pausadamente una milla”58. Es decir, con ese acto simbólico, San Francisco significaba que en la muerte regresaba desnudo a la tierra así como desnudo se sale del vientre de la madre.

Por lo tanto, como se dijo, la tierra es la fuente de vida, el elemento que prodiga alimentos no sólo al ser humano sino a todos los demás seres vivos, y por consiguiente, la tierra proporciona los medios de permanencia y subsistencia al hombre, siendo por ello la Madre nutricia.

En “Tetramorphos” la Tierra ocupa el punto Norte de este microcosmos, y está representada por una figura irregular en que se puede hacer diversas lecturas: parece simular tierra reseca, una superficie resquebrajada, pero también semeja la configuración de placas tectónicas como las que conforman las plataformas de los continentes, inclusive se alcanzan a percibir cinco porciones o figuración de los cinco continentes, con una porción en el centro a manera de casquete polar. Es decir, en el disco de la Tierra están tanto el elemento tierra o suelo, como el planeta en su constitución sólida. (Ver Figura 7)

Figura 7. Disco del elemento Tierra.

Fuente: Esta investigación.

58 CELANO, Tomás de Celano. Vida segunda de San Francisco. En : DE LEGÍSIMA y GÓMEZ CANEDO, Op. cit., p. 458.

4.2.2 AIRE. Es sin duda el elemento más vital para el ser humano, criatura que