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SI (Oficial) NO (No Oficial) No Informa

Fuente: Censo General 2005 - Información Básica - DANE - Colombia

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El sistema escolar entonces pone una serie de barreras, que van marcando las trayectorias de los individuos reproduciendo su origen social. En el caso Colombiano, entonces es evidente el problema de exclusión, ya que la mayoría de estudiantes matriculados corresponde al sector oficial. Esto hace evidente la diferenciación entre los tipos de educación que recibe la población.

“A definir posibilidades, condiciones de vida o de trabajo completamente diferentes, el origen social es, de todos los determinantes, el único que extiende su influencia a todos los dominios y a todos los niveles de la experiencia de los estudiantes, y en primer lugar a sus condiciones de existencia. El hábitat y el tipo de vida cotidiano que le está asociado, el aumento de recursos y su reparto entre las diferentes partidas presupuestarias, la intensidad y la modalidad del sentimiento de dependencia, variable según el origen de los recursos así como según la naturaleza de la experiencia y los valores asociados a su adquisición, de penden directa y fuertemente del origen

social al mismo tiempo que refuerzan su eficacia.”(Bourdieu & Passeron, 2009:27).

Por consiguiente los efectos conservadores del sistema de enseñanza utilizan el capital cultural que se hereda en forma de predisposiciones y presaberes que, según la clase social, coincide con

las exigencias del sistema de enseñanza. Haciéndose pasar por “dones” naturales que se traducen

en éxito escolar (Bourdieu & Passeron, 2009).

Ahora bien, aunque las instituciones escolares son una barrera en términos de acceso, elección y estancamiento; para las clases más bajas la escuela sigue siendo una de las alternativas para generar capital cultural (Bourdieu & Passeron, 2009).

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“La inversión escolar sólo tiene sentido si un mínimo de reversibilidad en la conversión está objetivamente garantizado. Dado que los beneficios materiales y simbólicos garantizados por el título escolar dependen también de su escasez, puede suceder que las inversiones (en tiempo y esfuerzos) sean menos rentables de lo esperable en el momento de su definición (o sea que la tasa de convertibilidad del capital escolar y del capital económico sufrieron una modificación de

facto).” (Bourdieu, 1979: 15).

Así mismo, la educación básica y media en la escuela, aunque tenga una alta cobertura, es allí donde se van marcando los mecanismos de eliminación de las clases más bajas para continuar con la educación superior. La escuela es entonces una gran barrera, que visibiliza las condiciones materiales y culturales de ciertos individuos que no tienen forma de continuar con su formación. Hay una distribución desigual de las posibilidades educativas de acuerdo con el origen social y esto marcara las trayectorias escolares de los individuos (Bourdieu & Passeron, 2009).

Además la escuela al masificarse se convierte en una prueba de selección, disfrazada de mérito que a través de múltiples interacciones acelera y refuerza las desigualdades que recibe (Dubet, 2010). Es entonces falsa la idea de la igualdad entre los individuos, pues no hay que olvidar que

el origen social del individuo acompaña su éxito escolar “La igualdad distributiva de

oportunidades opta por la equidad, influyendo en la distribución contralada y razonada de los recursos atribuidos a la educación pública y privada, a fin de contribuir una mayor igualdad en la

competencia escolar” (Dubet, 2006:39).

Es por eso que en Colombia se puede rastrear que la asistencia escolar de la población entre 5 y 17 años es más alta en la Cabecera que en el Resto y el acceso diferenciado a la educación superior (técnica, tecnológica y universitaria) de los bachilleres recién graduados, que según el Censo del 2005 la asistencia escolar de personas entre 18 y 24 años era del 27.1%.

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Lo anterior entonces se relaciona con la estructura laboral, y el tipo de salarios que las personas obtienen según su nivel educativo. Entonces si en los últimos planes de desarrollo nacionales se ha plasmado la intención de formar para el trabajo, ¿para qué tipo de trabajo de está formando? ¿Cuál sería el tipo de capital humano al que se está apostando para mejorar las condiciones colectivas e individuales en el sector productivo?

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Como lo trabaja Claudia Jacinto (2004), y se ha dicho anteriormente, que la masificación de títulos reduce su valor relativo, un título no garantiza un trabajo de calidad, formal, con garantías en seguridad social y pensión. Además, el rendimiento económico y social del título escolar dependerá del capital social, (conjunto de relaciones compromisos y reconocimientos recíprocos),

que también pueden ser heredados (Tenti, 1996). “Es obvio que en nuestras sociedades todos los

agentes no tienen los medios económicos y culturales para prolongar los estudios de sus hijos más allá del mínimo necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo menos valorizada en

el mercado.” (Tenti, 1996: 39).

Igualmente, el proceso de expansión en la educación no reduce las diferencias socioeconómicas o educativas, por lo contrario, son acompañados por tres procesos: el primero está relacionado con la tendencia a escolarizar cada vez más la vida del individuo, en segundo lugar se agudiza la estratificación de la oferta educativa en términos de calidad y prestigio, y por ultimo disminuye el valor de los títulos más distribuidos en la población. (Tenti, 1996).

Es por eso que la solución política a la que han llegado los gobiernos, ha sido la de mejorar la calidad educativa de los planteles públicos. Es decir, que no solo vale tener un sistema que se haya expandido y haya logrado cobertura, sino que también es necesario que la educación pública goce de buena calidad. Conjuntamente al imponer el sistema de competencias plasmado en los últimos tres planes de desarrollo se supone que los individuos saldrán capacitados para desempeñarse como ciudadanos con valores, principios, derechos y deberes, y tener un empleo que requiera de competencias laborales generales como lo plasma el gráfico extraído del PND Prosperidad para Todos (2011).

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Aunque al rastrear el nivel educativo de la población desempleada y de los reclusos en las cárceles colombianas se puede ver el desfase de las expectativas políticas y las realidades expuestas. Ya que el mayor porcentaje de desempleo lo tienen las personas que culminaron sus estudios de secundaria (DANE, 2011) y el 94,4% de los reclusos están entre 18 a 44 años de edad de los cuales el 15,7% cursó de primer a tercer grado de primaria, el 22,9% curso entre cuarto y quinto de primaria, el 17,2% culminó el bachillerato, el 1,2% y 0,5% son técnicos o tecnólogos, el 1,6% son profesionales universitarios y el 0,1% tienen algún posgrado (Informe Estadístico Inpec 2013).

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De manera concomitante, organismos como la CEPAL y la UNESCO desde los años noventa afirman que no es posible un desarrollo económico sin una educación que promueva la calidad y de esa forma brinde equidad.

Vemos entonces que la calidad educativa ha sido uno de los temas más relevantes del sistema educativo tanto en el campo internacional como nacional, puesto que en la educación no solo debe haber lugar para todos los niños, también es necesario mirar qué es lo que se enseña y qué tanto están aprendiendo para enfrentarse no solo al mercado laboral, sino para la vida misma. La UNESCO en su estudio SERCE en el 2006, define la educación como un derecho humano, el cual debe ser protegido, promovido, asegurado y respetado. Y la calidad educativa es definida bajo cinco dimensiones integradas: la relevancia, la pertinencia, la equidad, la eficacia y la eficiencia.

Paralelamente, Uribe plantea que la calidad es definida como la respuesta adecuada a las competencias generadas en cierta época del ciclo educativo que responda a los fines esperados de esa etapa (2001:18). Por lo tanto, el tema de calidad educativa no solo se refiere al currículo, sino también a competencias desarrolladas y factores asociados con el desempeño académico de los estudiantes, como el grado de integración de los padres en el proceso educativo, el estado del plantel, el clima del aula, el número de estudiantes por maestro, etc.

Debido a la importancia de la calidad educativa, el Estado a partir de la década de los noventa se propuso a formular pruebas estandarizadas que midan la calidad educativa con el fin de poder tener un parámetro de comparación a nivel de plantel, zonal, de ciudad, departamental, regional, nacional e internacional. Esto, es definido por Víctor Manuel Gómez (2004: 232) como el “nuevo gerencialismo” de la educación que se basa en los siguientes principios: la importancia en la

evaluación de los resultados, reducción entre el sector público y privado, desagregación de organizaciones públicas y mayor competencia entre instituciones públicas y privadas, y por último la aplicación en el sector público de los parámetros administrativos y de gestión del sector privado.

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Este “nuevo gerencialismo” está encaminado a la racionalización de los recursos y la rendición

de cuentas que según Gómez “El problema no reside en la necesidad de evaluación y rendición de cuentas (o accountability) sino en qué se evalúa, cómo se evalúa, con qué fines y propósitos, qué racionalidad se establece entre los fines o propósitos de la política y los medios o recursos

necesarios.”(Gómez, 2004: 233). Enfocando a la institución únicamente a obtener mayores

resultados en las pruebas estandarizadas, que se pueden obtener por “entrenamientos”, que en

aspectos importantes como la educación para la ciudadanía, la educación científica, estética, moral, creativa, etc. no se pueden medir.

Para resumir, la escuela es una causa, que produce efectos. Los sistemas educativos estarían pensados en términos de lo que pueden producir, por lo tanto se le otorga un fin, independientemente de sus consecuencias no deseadas (Baudelot & Leclercq, 2008). Debido a lo anterior aunque se programe el sistema educativo colombiano para alimentar el capital humano y de esta forma lograr economías más competitivas no se puede dejar de lado su carácter reproductor de las jerarquías y desigualdades sociales. Es por eso que no es posible afirmar que la educación es el principal factor de movilidad social y por consiguiente no se está construyendo una sociedad más democrática y competitiva, independientemente de la expansión que ha tenido. Claro que hay que tener en cuenta lo que significa el sistema educativo colombiano y la segregación que existe, por lo tanto se ha intentado alimentar el sistema por medio de la incrementación de la calidad, para desvanecer las desigualdades sociales en el sistema educativo. Pero esta calidad que alimentan los organismos internacionales y el Estado está dirigida a construir escuelas que funcionen a partir de insumos, procesos, y productos, mecanismos mucho más cercanos al sector empresarial.

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Conclusiones

En conclusión, la educación es un proceso de enseñanza que va desde el nacimiento hasta la adultez, y es parte del sistema social. Es el proceso de aculturación en donde se reparten mecanismos funcionales de interiorización de valores, y asimilación de comportamientos, modalidades por las que las estructuras tienden a integrar a los individuos y todas las organizaciones mediante las que trabajan los sistemas de poder, de modo explícito o no, a fin de condicionar a los individuos en el respeto a las jerarquías (Gras, 1980). La escuela nace como producto de la sociedad industrial y de la creación del Estado Nación, y es una de las instituciones en donde se trasmiten o se materializan los contenidos del sistema educacional. Ahora, la escuela tiene una serie de funciones y entre ellas esta: la interiorización de normas y valores, copiar el modelo de producción que rige, homogenizar y diferenciar a la población. A raíz de examinar el discurso institucional en las diferentes escalas se puede rastrear que estos diferentes agentes, como lo son el gobierno nacional, el Estado colombiano, y los organismos internacionales, esperan de la educación básica y media una serie de elementos como la movilidad social, la mejora de condiciones económicas, la creación de capital humano y la formación ciudadana. Teniendo esto en mente, lo que se puede cuestionar es si la escuela tiene la capacidad de responder a las distintas expectativas. Ya que en el presente la idea que prima sobre educación en los planes de desarrollo de gobierno está íntimamente relacionada a la teoría del capital humano.

Es importante entonces tener en cuenta que no se trata de darle un juicio de valor a la educación, ni de criticar su pertinencia, sino más bien de intentar ajustar las expectativas como agentes, de lo que se puede esperar o no de la misma. Teniendo en cuenta que no es un elemento redentor, sino que tiene funciones especiales en la sociedad que han sido ampliamente explicadas por las teorías sociológicas.

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Finalmente, como se pudo rastrear que la definición misma de educación se ha transformado según las necesidades del contexto, hoy en día se puede decir que está enmarcada en las dinámicas económicas del mercado y de la globalización. Esto quiere decir que se dirige hacia la capacitación y el entrenamiento. Separándose diametralmente de la idea moralista que se tenía a principios del siglo XX. En otras palabras, la idea de educación ha cambiado a lo largo de la historia y pensarla como una solución de los problemas sociales ha sido el resultado de una construcción histórica y social que depende tanto de las corrientes de pensamiento local y regional, como de las corrientes internacionales.

Ahora bien, es desde el discurso del desarrollo que se va a pensar la educación como una preocupación internacional, y se va a instaurar como una piedra angular del desarrollo y la democracia, permeando así realidades educativas nacionales. En el caso colombiano, la escuela significara una forma de vincular el sistema educativo y la demanda laboral, apelando a la teoría del capital humano teniendo en mente la formación de ciudadanos y mano de obra calificada. Asimismo, la idea de la educación como motor y generador de cambio social caza con la forma en que se concibe la sociedad como la suma de individuos que puede ser manipulada a partir de la intervención individual. Siendo esto una forma de demostrar que el destino de las sociedades, está en las manos de sus individuos.

Por último, hay una incongruencia entre lo que se espera de la educación y sus efectos reales, porque la función del sistema educativo es entonces perpetuar las desigualdades del orden social. Eso se puede constatar con la idea de la educación como factor de movilidad social. En donde el sistema educativo se expande, pero los canales de transito de la movilidad social siguen estando trancados, y así se crea que la calidad de la educación es lo que va a apaciguar los orígenes sociales de los estudiantes, lo que respalda esa calidad son procesos más parecidos a los empresariales que a los pedagógicos.

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