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IMÁGENES, TABLAS Y GRÁFICOS

UN CASO PRÁCTICO: DELOITTE Fernando Ruiz, presidente de Deloitte:

3.1.7. La ética en el mundo financiero (los conflictos éticos) 1 La singularidad de la ética en el mundo financiero

3.1.7.2. Tipos de conflictos éticos en el mundo de la banca

Tradicionalmente los conflictos éticos de los bancos eran dos: el conflicto de agencia y el conflicto de información privilegiada. José Ángel Sánchez Asiaín, en intervención en la Academia de Ciencias Morales y Políticas, agrupaba la nueva problemática ética en tres familias:

1. Conflictos cuya naturaleza supone que el mercado crea riqueza, pero no la distribuye de forma adecuada.

2. Casos en los que el mercado no solo no crea riqueza, sino que la destruye.

3. Conflictos en los que el mercado lesiona derechos individuales, al margen de la distribución de renta.

Sin entrar en la descripción de los distintos casos la enumeración de Sánchez Asiaín ofrece el siguiente catálogo de conflictos éticos:

1) Conflictos éticos derivados de que el mercado financiero no distribuye adecuadamente el valor añadido que genera:

1.1. Conflictos producidos por el mercado 1.1.1. Asimetría de información. 1.1.2. Asimetría de competencia. 1.1.3. Comportamientos miméticos. 1.1.4. Muscle play. 1.2. Conflictos de agencia 1. 2 1. Conflictos de gestores. 1.2.2. Conflicto de operadores. 1.2.3. Conflicto de representantes.

2) Conflictos éticos derivados de que el mercado no crea valor añadido sino que lo destruye

2.1. Efecto de lo financiero:

2.1.1. Concentración excesiva de recursos en el sector financiero. 2.1.2. Corto plazo versus largo plazo.

2.1.3. Compra de sociedades.

2.1.4. Financiación de actividades socialmente peligrosas. 2.2. Efectos perversos de la regulación:

2.2.1. Riesgo moral. 2.2.2 Ineficacia legislativa.

3) Conflictos por actividades que lesionan intereses de terceros. 4) Otros potenciales conflictos éticos.

La complejidad de la vida mercantil y su desarrollo han alumbrado unos nuevos conflictos:

1. Realizar operaciones buscando la optimización impositiva, desplazando la sede social a paraísos fiscales.

2. Creación de mecanismos para facilitar la evasión de impuestos. 3. Problemas de conciencia de los empleados cuando se ven obligados

a vender productos de dudosa moralidad. 4. Chantajes no denunciados.

5. Abandonos de los empleados cuando han incurrido en conductas delictivas por cumplir las órdenes recibidas.

6. Clausulas injustas.

Estos conflictos son un campo donde coinciden el derecho, la moral e incluso la libertad mercantil en algunos supuestos. Por ejemplo, al tratar la desigualdad de información que en algunos países constituye delito, pero que es alabada

por algunos defensores del libre mercado como estímulo de la competencia, aunque es una trasgresión moral.

Muy interesante ha sido la actuación de Bankia que ha preferido el diálogo con los perjudicados por las malas prácticas de la compañía, implantando un sistema de arbitraje para el conflicto de las participaciones preferentes y para los accionistas que han alegado engaño en las cifras que presentó la entidad para empezar a cotizar en bolsa. A través del arbitraje, Bankia ha devuelto, en muchos casos, el importe de las pérdidas ocasionadas. En circunstancias similares otras empresas se habrían embarcado en largo litigio que hubiera ahondado su deterioro reputacional y que se habría saldado con condenas pecuniarias por un monto parecido al que ha tenido que hacer frente.

En todo caso, un compromiso ético a la hora de construir unas concretas estrategias habría evitado el daño moral de una gestión avariciosa y engañosa. Un tema muy interesante y actual es la pérdida de control del sistema financiero, según Joaquín Almunia.

Opinan los expertos: pérdida de control del sistema financiero

Joaquín Almunia, exvicepresidente de la UE y comisario europeo

“La fuerza y la dinámica de los agentes financieros no regulados, o no suficientemente regulados, es aún tremenda”

Eso que comentas de que Tony Giddens dijo en una ocasión que las fuerzas del mercado se habían liberado, que los estados y las instituciones internacionales han perdido el control creo que es verdad en una serie de áreas. Hay por lo menos dos áreas muy importantes donde eso es verdad, y nos genera muchos problemas y grandes desafíos para el futuro de la economía de mercado.

Una de esas áreas es el mundo financiero. Donde, debido a la libre circulación de capitales -y, por lo tanto, donde muchos aspectos de la actividad financiera desbordan el ámbito nacional y los mercados son supranacionales y a veces

globales…-, los reguladores tradicionales, los estados nación, pierden capacidad. No son eficaces. Se ven impotentes. Y eso, alimentado por las nuevas tecnologías, por la comunicación en tiempo real a lo largo y a lo ancho del mundo… Bueno, gracias a la intercomunicación y al hecho de que basta un clic para decidir dónde invertir o desinvertir en lo que quieras, nadie te controla porque el canal por el que pasan esas decisiones no está controlado. Es extraordinariamente rápido, multidireccional, de ámbito global y no está controlado. Tras la crisis, ahora se intentan establecer poco a poco controles en algunos aspectos.

Eso, en el mundo financiero, ha dado lugar a una expansión totalmente exagerada y desconocida. Se ha avanzado demasiado en la “financiarización” de la economía. Por cada euro o por cada dólar de compraventa, de trato o de negocio en el mundo real, hay movimientos financieros -que podemos considerar economía financiera pura- que sí tienen contactos esos negocios, pero hay otra parte que no mantiene contacto alguno con el mundo real. Quien tiene recursos abundantes opera con ellos y sus inversiones, sus ganancias, sus expectativas de beneficio son estrictamente financieras. Y eso se ha desbordado. Se generó una especie de visión absolutamente idílica de la eficiencia de los mercados financieros sin razones para ello. Se ahuyentó a los reguladores. Se depositó confianza en unas autorregulaciones que no han tenido éxito, que estaban llenos de fallos en su actividad… La crisis de 2008, que en parte tiene que ver con lo que se ha ido incubando con este exceso financiero, ha provocado una reacción, pero ha sido una reacción parcial. Es verdad que hay una reacción de los reguladores en Estados Unidos, en Europa y en general en las economías industrializadas -o postindustriales- en las que la regulación de las actividades financieras más tradicionales ha aumentado muchísimo desde 2008 hasta ahora. Pero la fuerza y la dinámica de los agentes financieros no regulados, o no suficientemente regulados, es aún tremenda. Por ejemplo, si se refuerza en sentido más estricto la regulación bancaria, aumenta como consecuencias el shadow banking, la banca en la sombra. El regulador no tiene energía suficiente ni es capaz de actuar a la velocidad necesaria, ni con el acierto suficiente como para ir captando todo eso. Todo ello está detrás de enormes desconfianzas y grandes

críticas hacia al sistema capitalista. Se generan desigualdades, algunas actividades económicas relevantes son opacas, no están en el radar de ninguna autoridad que represente o que trate de preservar al interés público… En cuanto a los paraísos fiscales, son un elemento clave para preservar esas zonas de sombra. Surge un problema de acción colectiva tremenda. Los grupos de países y de líderes que tratan de regular la economía global, lógicamente se preocupan de los paraísos fiscales; tanto de la relación entre paraísos fiscales y personas físicas como de la relación entre personas jurídicas y paraísos fiscales. Pero basta que dos o tres de los países que se sientan en la mesa del G-20 no quieran jugar al juego de regular paraísos fiscales para que haya un coladero por el que cualquiera puede transitar. Y esa es la situación actual. Ese es el primer bloque. Libertad de circulación. Exceso de libertad financiera. Opacidad. Incapacidad de la regulación para extenderse por todas las áreas donde se desarrolla esa actividad financiera… Y luego, el otro bloque son las nuevas tecnologías: la digitalización, los grandes operadores en la economía digital, los Google, los Facebook y compañía, que, han adquirido una dimensión impresionante, han crecido en un espacio de tiempo muy corto en términos históricos.