TÉCNICAS DE EDUCACIÓN AMBIENTAL
3) Vivaqueo Aquella acampada en la que se puede utilizar material individual preparado previamente.
4.3. TIPOS DE ACTIVIDADES EN EL MEDIO NATURAL: SENDERISMO
Para caminar cómodamente, los calcetines nunca deben formar pliegues (la formación de pliegues implica casi con seguridad la formación de ampollas) y las botas deben adaptarse al pie y estar bien atadas. Cuando se lleva calzado ligero, la tensión de los cordones es muy importante: hay que ajustarlo tanto como haga falta y procurar que ese ajuste sea parejo en las diferentes partes del calzado. Se debe vigilar que las botas no aprieten demasiado para no obstaculizar la circulación sanguínea.
Por ritmo hay que entender, por una parte, la sucesión de los momentos de marcha y de reposo y, por otra, la rapidez y la longitud de los pasos. Salvo que la caminata sea de un par de horas, es importante saber administrar la marcha e imponerse momentos de descanso a intervalos regulares. El ritmo comúnmente adoptado consiste en descansar 10 minutos cada 50 de marcha. De esta manera es posible caminar durante mucho tiempo sin cansarse, aunque esto dependerá de los participantes: su edad y preparación física. La rapidez de la marcha depende de su entrenamiento, de su carga y de su estado de ánimo. Lo importante es mantener un ritmo lo más constante posible. Para ello:
► Comenzar a caminar de manera más lenta, déjese ir poco a poco y, al cabo de un tiempo, habrá alcanzado un ritmo que mantendrá sin problemas hasta el fin de la etapa. Iniciar la caminata a gran velocidad, ante la angustia de quedar rezagado, es el error típico del principiante.
► Tratar de desarrollar siempre un esfuerzo constante, tanto si camina sobre terreno llano como si sube o desciende. Lo que cambiará es la longitud de sus pasos y la rapidez con la que los encadenas. Al subir, dar pasos muy cortos. Oblíguese a poner un pie justo delante del otro; de todos modos, al comienzo tenderá siempre a alargar el paso. En cuanto el terreno se vuelva llano, lleve su pierna hacia delante, pero sin acelerar el movimiento. Es sólo la longitud de la zancada lo que debe variar. Al descender, no alargue el paso sino en la medida en que no le provoque choque entre las articulaciones. Si quiere ir rápido trote.
Caminar a buen ritmo Caminar cómodamente
Durante una marcha nunca debemos llegar a agotarnos físicamente. Cuando subamos montañas, no debemos hablar, o hablar lo menos posible y tenemos que caminar procurando la respiración con el ritmo de la marcha, así aportaremos oxígeno necesario a nuestros músculos.
Tenemos que controlar nuestras pulsaciones cuando estamos en marcha, yendo sobre terrenos llanos nuestras pulsaciones no debería de sobrepasar de las 110- 120, sobre subida fuerte y con accidentes, sería de 130-140. En el caso de llegar a superarlas obligatoriamente nos pondríamos a descansar, para recuperar el ritmo normal.
El tabaco limita mucho el oxígeno que tiene que pasar del alvéolo hacia los vasos sanguíneos, así la relación o el ritmo respiratorio tiene que aumentar para conseguir el oxígeno necesario, que en condiciones normales obtenemos con ritmo más lento; también el alcohol, cuando estamos efectuando actividades físicas, se absorbe muy rápidamente en el organismo disminuyendo el oxígeno que aporta al músculo y así facilita el cansancio.
Hay que cuidar mucho la higiene, previa a la marcha, como vigilar bien las uñas que estén bien cortadas, es fundamental, así evitaremos tener irritaciones y hasta ampollas. Si se diera el caso de salirnos ampollas de un tamaño considerable, debemos vaciarlas con una aguja hipodérmica estéril y luego le colocaremos un apósito estéril.
No debemos de abusar durante la marcha de comidas copiosas, porque nos podría provocar malestar general y vómitos. Debemos procurar enjuagarnos la boca en las paradas breves, y sólo beber cuando vayamos a permanecer durante bastante tiempo en un mismo lugar.
Un defecto corriente, cuando se camina por terreno accidentado, consiste en apoyar en el suelo sólo la punta de los pies, sobre todo cuando se sube, lo que provoca cansancio muy rápidamente. Trate siempre de apoyar toda la suela o apóyese sobre el filo interior de la suela.
En terrenos pedregosos, buscar los lugares planos y estables para poner los pies sobre ellos. Nada desgasta más que sentir las piedras deslizarse bajo la suela o golpear contra la punta de la bota.
Según Pliego (1993) tendríamos los siguientes factores y niveles en cada uno: ► Longitud (A-H) ► Tipo de terreno (1-7) ► Desnivel (0-7) ► Condiciones climáticas (0-6) ► Experiencia necesaria (0-7)
Se pueden diferenciar dos tipos de señalizaciones a la hora de establecer una ruta o itinerario. Por un lado tenemos las placas informativas que se sitúan al inicio de cada ruta y en las que la información que generalmente aparece es la siguiente:
► Localización.
► Desnivel y relieve.
► Croquis o mapa topográfico simplificado.
► Espacios naturales.
► Especies de flora y fauna de interés.
► Monumentos o yacimientos arqueológicos de interés.
► Pueblos de referencia.
► Dificultad.
► Época idónea.
► Distancia/Duración.
► Observaciones.
Esta información dependerá directamente del interés natural o paisajístico de la zona.
A lo largo del recorrido, y junto a zonas de especial interés, también se pueden localizar placas informativas. En éstas aparece información muy diversa, pudiéndonos encontrar:
► Placas de especies de árboles y flora significativa:
► Zonas de anidamiento de aves.
► Lugares de presencia de alguna especie animal.
► Monumentos o restos arqueológicos de interés.
Por último tenemos las señales que nos identifican la ruta a seguir. Éstas se utilizan, especialmente, en aquellas rutas e itinerarios cuya complejidad hace necesaria la señalización sobre el terreno, para evitar que se pierdan los visitantes.
A este respecto señalar que cada vez es más común utilizar los propios recursos que nos ofrecen el medio, ya que de este modo resulta más complicada la manipulación de las señales y los consiguientes trastornos para los visitantes.
► Todos los circuitos están señalizados con una señal de inicio y en el recorrido por las que se estimen necesarias.
► Las señales se encuentran, siempre que sea posible, a mano derecha en el sentido de avance en que se describe el circuito. Donde los tramos son rectos y largos, las señales son menos frecuentes que en tramos con abundantes desvíos.
► Los croquis y mapas topográficos simplificados se representan,
normalmente a escala 1:50.000.
Sobre el suelo:
► desaparición de las capas fértiles
► compactación ► escorrentía Sobre la vegetación: ► reducción de cubierta ► desaparición de especies ► incendios Sobre la fauna:
► reducción de espacio vital
► aparición de especies oportunistas
► cambio de hábitos de vida
Algunas de las acciones que se producen durante la práctica de senderismo con posibilidad de maximizar estos impactos ambientales son:
► Elevado y creciente número de practicantes de estas actividades en la naturaleza.
► Permiten acceder a ecosistemas muy frágiles. La intrusión en estos
ecosistemas provoca la huida de los animales, que puede resultar especialmente perjudicial en períodos de cría o en invierno. En este último caso, supone un gasto de energía extraordinario por ser una época adversa en la que el alimento escasea.
► Acciones más o menos inconscientes: arrancar flores durante la marcha, gritar o utilizar prendas de vestir con colores muy llamativos.
► Abandono de basuras.
► Riesgo de incendio.
► Informarse sobre la vulnerabilidad ecológica de las áreas a recorrer. Evitar rutas por zonas sensibles, ecosistemas frágiles y durante épocas críticas para la fauna. Utilizar las lindes y bordes para no atravesar huertos, sembrados y prados de siega. El uso de atajos favorece la aparición de nuevos procesos erosivos y sólo conducen a un endurecimiento de la ruta, incrementando la posibilidad de lesionarse en las bajadas.
► Dejar siempre cerradas las verjas que se encuentren en los caminos, así como las puertas de las cabañas. Colocar las piedras de los muros derribadas al saltar.
► Caminar juntos y en grupos compactos.
► No practicar el coleccionismo o recolección de flora, fauna o minerales. Utilizar cuadernos de campo, toma de fotografías, prismáticos o registros sonoros.
► Las prácticas de observación de fauna y caza fotográfica son muy delicadas y deben ser practicadas sólo por expertos (mal efectuadas, pueden provocar el abandono de nidos o la modificación de las pautas reproductoras).
“Es un deporte en el cual los competidores (hombre, mujer, o un equipo) visitan un nº de puntos marcados en el terreno –controles en el menor tiempo posible, ayudados sólo por un plano y una brújula” (Federación de Orientación Deportiva)
La brújula se compone de una aguja imantada que gira sobre un eje y apunta sobre un círculo graduado de 0 a 360 grados, o bien de un círculo móvil que gira frente a un punto de referencia. La ventaja de este último sistema es que se lee inmediatamente la dirección en la que se marcha o en la que se localiza alguna cosa, mientras que con una brújula de aguja hay que actuar en dos tiempos: primero localizar el norte y después deducir la dirección.
La brújula clásica es la más corriente y presenta diferentes formas; o bien un simple estuche que contiene la aguja sobre un pivote, o un estuche dotado de un sistema de mira, con círculo móvil y espejo, también existe otro modelo que consiste en un conjunto brújula - regla – transportador.
Orientarse es saber dónde estamos, ser capaces de identificar el terreno que nos rodea y elegir el mejor camino para llegar al sitio elegido. La brújula es, después del mapa el elemento más importante para todo aquel que se adentra en la naturaleza y muy especialmente en el corredor de orientación. Basándose en las propiedades magnéticas de la Tierra la brújula es algo muy sencillo, es simplemente una aguja imantada donde uno de sus extremos siempre nos señala al Norte magnético.
Las brújulas que se emplean en orientación son las de limbos móviles comúnmente conocidas como brújula tipo SILVA por ser esta la empresa que ha desarrollado este tipo e brújula ideales para la orientación.
Consta de dos partes fundamentales: la base y el limbo.
El material de orientación: la brújula