1. Introducción general
1.2. Prebióticos
1.2.1. Tipos de prebióticos
Los prebióticos son, principalmente, oligosacáridos de diversos grados de polimerización, aunque también se pueden considerar algunos disacáridos o polisacáridos.
1.2.1.1. Prebióticos comerciales
En Europa existen actualmente cuatro tipos de productos con reconocidas propiedades prebióticas establecidos en el mercado. Estos son: inulina, polisacáridos con monómeros de fructosa unidos por enlaces β(1→2) con una unidad inicial de glucosa, enlazados de forma linear, ramificada o cíclica; fructooligosacáridos (FOS), obtenidos por hidrólisis enzimática de la inulina o sintetizados con β‐ fructofuronosidasas usando como substrato sacarosa y compuestos como la 1‐kestosa, 1‐nistosa y 1‐β‐fructofuranosil‐nistosa; lactulosa (Gal‐β(1→4)‐Fru), disacárido sintético obtenido a través de la isomerización de la lactosa y galactooligosacáridos (GOS), mezclas complejas de oligosacáridos basados en unidades de galactosil‐galactosas y galactosil‐glucosas, producidos mediante transgalactosilación de la lactosa, usando
como catalizador β‐galactosidasas de diferentes orígenes biológicos (Collins y col., 2008, Gosling y col., 2010, Olano y col., 2009, Rastall, 2010, Roberfroid y col., 2010).
Sin embargo, recientemente la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) en su evaluación sobre las propiedades prebióticas de estos carbohidratos ha concluido que no existe una relación causa‐efecto entre el consumo de estos ingredientes y el efecto fisiológico beneficioso relacionado con el aumento del número de microorganismos gastrointestinales y la disminución de patógenos (Artículo 13 (1) de Regulación (EC) Nº 1924/20061). Únicamente a la lactulosa se le han reconocido sus
propiedades para regular el tiempo de tránsito intestinal
(http://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/1806.htm). Por el contrario, Japón posee una legislación más abierta en este campo, de forma que en su mercado se encuentran disponibles éstos y otros oligosacáridos con reconocidas propiedades prebióticas, tales como xilooligosacáridos, compuestos por monómeros de xilosa unidos a través de enlaces tipo β(1→4), oligosacáridos procedentes de soja, cuyos principales
componentes son rafinosa y estaquiosa, isomaltooligosacáridos y
gentiooligosacáridos formados por monómeros de glucosa y enlazados via α(1→6) y β(1→6), respectivamente, y lactosacarosa, trisacárido no reductor (Gal‐ β(1→4)‐Glc‐ β(1→2)‐Fru) sintetizado enzimáticamente usando sacarosa y β‐fructosidasas. Existen también algunos polisacáridos como almidones resistentes y polidextrosas a los que se les atribuyen ciertas propiedades prebióticas.
Galactooligosacáridos (GOS)
Actualmente existen numerosos GOS sintetizados a partir de lactosa mediante β‐galactosidasas procedentes de Aspergillus oryzae, Aspergillus niger, Aspergillus
aculeatus, Bacillus circulans, Kluyveromyces lactis, Kluyveromyces fragilis, Streptococcus thermophilus, Escherichia coli, Lactobacillus spp, Bifidobacteria spp, Sulfolobus solfataricus, Pyrococcys furiosus, entre otros (Gosling y col., 2010, Rastall,
10 (transgalactosilación intramolecular) (transgalactosilación intermolecular) (hidrólisis) (hidrólisis reversa) Enzima Galactosa
El proceso de obtención de GOS usando β‐galactosidasas se basa en una cinética enzimática, donde la transgalactosilación y la hidrólisis entran en competencia, estando esta última más favorecida termodinámicamente (Torres y col., 2010, Tzortzis y col., 2009). El proceso de transgalactosilación se basa en dos mecanismos moleculares, uno intramolecular, donde directamente la galactosilación se lleva a cabo en los residuos de glucosa, y otra intermolecular, mediante el cual los residuos de galactosa se unen a otros similares permitiendo el aumento en el grado de polimerización de estos compuestos (Figura 1.2).
Investigaciones recientes demuestran que el rendimiento de los diferentes oligosacáridos presentes en las mezclas de GOS varía dependiendo del origen biológico de la enzima y de las condiciones de reacción. Por ejemplo, el Oligomate 55® (Yakult, Japón), obtenido a partir de β‐galactosidasas procedentes de A. oryzae y S.
thermophilus (Crittenden y col., 1996) predominantemente contiene enlaces β(1‐6),
mientras que el Vivinal‐GOS® (Borculo‐Domo, Holanda) sintetizado con enzimas procedentes de Bacillus circulans contiene principalmente enlaces β(1‐4), y en el caso de BiMuno® (Clasado, Reino Unido), cuyas β‐galactosidasas son reproducidas por
Bifidobacterium bifidum, contiene una mezcla de enlaces β(1‐6), β(1‐4) y β(1‐3)
(Depeint y col., 2008, Tzortzis y col., 2005). Es conocido que la estructura de los oligosacáridos prebióticos puede afectar a sus propiedades biológicas, tal como se explicará en la sección 1.2.3. Figura 1.2. Esquema de galactosilación enzimática a partir de lactosa. a, b, c. indican el tipo de enlace (2, 3, 4, 6; a≠b). X: glucosa; Y: aceptor de galactosa. Adaptado de Torres y col. (2010).
1.2.1.2. Nuevos prebióticos
Actualmente existe un gran interés en la obtención de nuevos productos con propiedades prebióticas. En este sentido están emergiendo nuevos oligosacáridos y algunos polisacáridos con posibles propiedades prebióticas que requieren de más estudios para confirmar su utilidad. Entre ellos se pueden citar: glucooligosacáridos sintetizados empleando sacarosa como donante y distintos aceptores (gentiobiosa,
maltosa, etc.) mediante glicosil‐transferasas como altenansacarasas o
dextransacarasas (Côté, 2009, Côté y col., 2006, Côté y col., 2009), oligosacáridos derivados de pectinas (Olano‐Martin y col., 2002), arabinoxilooligosacáridos (Hughes y col., 2007, Pastell y col., 2009) y oligosacáridos procedentes de polisacáridos de plantas, después de su hidrólisis mediante glicasas, como endogalactanasas para producir arabinogalactooligosacáridos o ramnogalacturonasas para producir ramnogalaturooligosacáridos (Rastall y col., 2002, Van Laere y col., 2000).
Recientemente, se han sintetizado galactooligosacáridos, usando β‐galactosidasas de diferentes orígenes biológicos y empleando como sustrato
lactulosa, en lugar de lactosa (Cardelle‐Cobas, 2009, Martinez‐Villaluenga y col., 2008). Diferentes estudios in vitro empleando tanto cultivos puros como mezclas de bacterias procedentes de muestras fecales han descrito las propiedades bifidogénicas de estos carbohidratos (Cardelle‐Cobas y col., 2011, Cardelle‐Cobas y col., 2009). Sin embargo, hasta el momento no se ha realizado una caracterización exhaustiva de sus estructuras químicas y sólo se ha descrito la presencia de dos trisacáridos (Gal‐β(1→4)‐Fru‐ β(1→1)‐Gal y Gal‐β(1→6)‐Gal‐β(1→4)‐Fru) en la mezcla. Asimismo, no se han estudiado sus propiedades bifidogénicas y/o prebióticas así como su digestibilidad en sistemas in vivo.
Uno de los objetivos principales en la obtención de nuevos oligosacáridos prebióticos es que dichos carbohidratos consigan aumentar su persistencia a través del intestino grueso, es decir, que lleguen a las zonas más distales del colon, donde tienen lugar la mayor parte de las afecciones intestinales (Roberfroid y col., 2010). Para ello, se han intentado llevar a cabo distintas estrategias como la obtención de oligosacáridos con grados de polimerización relativamente elevados que mantengan el
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efecto en la flora intestinal pero que se digieran lentamente en el intestino (Rastall y col., 2002) o la obtención selectiva de oligosacáridos con enlaces glicosídicos específicos, aunque hasta el momento este objetivo no se ha alcanzado con éxito.