CAPÍTULO 2: CONCEPTOS, DEFINICIONES Y EXPERIENCIAS DE LA
2.4 Tipos de evaluación
A partir de la necesidad de evaluar diferentes etapas de la política pública, surgen diferentes tipos de evaluaciones, las cuales se pueden clasificar principalmente conforme: i) quién evalúa, ii) el contenido de la evaluación y iii) la perspectiva temporal.
Figura 2.4: Tipos de evaluación
Fuente: Elaboración propia, modelo obtenido de Osuna y Márquez (2000)
La primera categoría diferencia las evaluaciones conforme si la persona u organización que evalúa es considerada un evaluador interno o externo. Entre las desventajas que existen si el evaluador es interno (que forma parte del personal del programa), es que la evaluación puede estar sesgada o carecer de objetividad, pero al mismo tiempo puede tener ventajas como la mayor familiarizac ió n con el programa y un mayor conocimiento sobre los mecanismos de la gestión interna. Por otra parte, si el evaluador es un especialista externo, las ventajas y desventajas se intercambian. Esta es la razón por la que Osuna y Márquez (2000) recomiendan que la mejor opción es formar un equipo
evaluador mixto, sin embargo, en México, con el fin de evitar sesgos y procurar la mayor transparencia en las evaluaciones, todas las evaluaciones son externas.
La segunda categoría diferencia a las evaluaciones conforme a su contenido, es decir, en funció n de los elementos del programa que se estén evaluando: evaluación conceptual o de diseño, evaluación de la gestión o del proceso y evaluación de los resultados e impactos. Dentro de estos grupos, entran las evaluaciones que se contemplan en los Lineamientos Generales para la Evaluación de los Programas Federales (LGEPF): evaluación de consistencia y resultados, evaluación de diseño4, evaluación de indicadores, evaluación de procesos, evaluación de impacto y evaluación específica.
De acuerdo con las definiciones hechas tanto por la LGEPF y el CONEVAL, el contenido de estas evaluaciones se describe de esta manera:
Evaluación de Consistencia y Resultados: Analiza sistemáticamente el diseño y
desempeño global de los programas federales, para mejorar su gestión y medir el logro de sus resultados con base en la matriz de indicadores y da la posibilidad de tener un diagnóstico sobre la capacidad institucional, organizacional y de gestión de los programas para alcanzar resultados. Esta evaluación se divide en seis temas: diseño, planeación, cobertura y focalización, operación, percepción de la población objetivo y resultados.
Evaluación de Diseño: El propósito de la evaluación es analizar el diseño del programa
con el fin de que las recomendaciones del análisis retroalimenten la gestión del programa. Se divide en siete temas: justificación de la creación y del diseño del programa, contribución a las metas y estrategias nacionales, población potencial, objetivo y mecanismos de elegibilidad, padrón de beneficiarios y mecanismos de atención, matriz de indicadores para resultados, presupuesto y rendición de cuentas, y complementariedades y coincidencias y con otros programas.
4 Es importante mencionar que, aunque la evaluación de diseño no se encuentre explícitamente en los LGEPF, es un
Evaluación de indicadores: revisa mediante trabajo de campo la pertinencia y el alcance de los indicadores de un programa para el logro de sus resultados.
Evaluación de procesos: analiza mediante trabajo de campo si el programa lleva a cabo
sus procesos operativos de manera eficaz y eficiente, y si contribuye al mejoramiento de su gestión.
Evaluación de impacto: identifica con metodologías rigurosas el cambio en los indicadores
a nivel de resultados atribuible a la ejecución del programa federal, mide los efectos netos del programa sobre la población que atiende.
Evaluación específica: aquellas evaluaciones no comprendidas en los LGEPF y que se
realizarán mediante trabajo de gabinete y/o campo.
Por último, las evaluaciones pueden ser clasificadas de acuerdo con el momento en el tiempo en que se llevó acabo la evaluación (antes, durante o después de iniciar operaciones la política o programa público).
Evaluación ex-ante: De acuerdo con Osuna y Márquez (2000), este tipo de evaluación se
realiza antes de ejecutar el plan, política o programa, siendo su objetivo principal analizar su adecuación a las necesidades que lo motivan y sus posibilidades de éxito. De manera similar, Franco (2013) afirma que la principal necesidad de este tipo de evaluación es el de racionalizar la asignación de recursos frente a las restricciones presupuestarias existentes. Asimismo, “la evaluación ex-ante de programas gubernamentales permite diseñar de manera óptima un programa a fin de que obtenga los resultados deseados con el menor costo posible” (Todd y Wolpin, 2006, citados en Franco, 2013: 73).
Evaluación intermedia: Este tipo de evaluaciones se realizan en medio de la ejecución de
un programa o política y consiste en el análisis de datos sobre el programa y la medición del cumplimiento de los objetivos con el fin de prever si serán alcanzados o no y anticipar
los resultados finales de la intervención. “Su objetivo principal es obtener una informac ió n relevante y precisa que permita introducir las modificaciones necesarias en el diseño o ejecución del programa” (Osuna y Márquez, 2000: 20).
Evaluación ex-post: Este tipo de evaluación se realiza después de terminado el programa
y permite enjuiciar el éxito o no del mismo. Asimismo, permite analizar si la estrategia realizada fue acertada, flexible y eficiente.
A partir de esta distinción de tipos de evaluaciones, se dará especial atención a lo largo de este trabajo a la evaluación de diseño ya que tienen como propósito aprobar o no las bases del diseño del programa o política con el fin de garantizar a priori que el programa, tal y como ha sido concebido, pueda conseguir los objetivos para los que se ha planificado, no se llevan a cabo sino hasta, al menos, un año después de implementado el programa5. Esto representa una importante área de oportunidad de la que se hablará a mayor detalle más adelante.