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83 y Tisnes 2008; Gallo 2012), la cual hace referencia a sus manifestaciones más

Capítulo III: El estudio de caso

83 y Tisnes 2008; Gallo 2012), la cual hace referencia a sus manifestaciones más

evidentes: el uso de la fuerza física o la amenaza de su uso. En tanto que, la categoría conflictividad (Adaszko y Kornblit 2008; Gallo 2012), reúne dos nociones que permiten delimitarla empíricamente: transgresiones, que refiere a aquellas acciones que vulneran las reglas internas de la institución escolar; e incivilidades, que refieren al gran y diverso conjunto de comportamientos que implican el quebrantamiento de las reglas de convivencia, es decir de las formas convencionales de relacionamiento dentro de la escuela.

En lo que respecta a la presencia de la conflictividad y la violencia dentro de este escenario en particular, interesa realizar una descripción analítica que dé cuenta, entre otras cosas, de las formas de vinculación entre los alumnos con sus pares y con los docentes, de las situaciones problemáticas más recurrentes, los tiempos y espacios en los que se manifiestan frecuentemente, los actores involucrados y las representaciones que poseen los docentes sobre dicha problemática. Es preciso mencionar que no se cuenta con datos cuantitativos que refieran a la misma, sino más bien con discursos y observaciones que igualmente permiten realizar conjeturas parciales sobre esta.

En cuanto a la relación entre los alumnos con sus pares y con los docentes, los entrevistados afirman que se encuentra basada en vínculos de “solidaridad”, “compañerismo”, “apoyo” y “confianza”, aunque reconociendo que el conflicto entre los alumnos se encuentra siempre en un estado latente pudiendo manifestarse de un momento a otro. Además, según los docentes entrevistados, la comunidad educativa tiene lazos muy arraigados con la escuela por lo que muchos alumnos la consideran como su “segunda casa” manifestando un “sentimiento de pertenencia”. Dicen algunos docentes al respecto

Acá los chicos tienen una relación buena, obvio se pelean, pero generalmente se llevan bien, se apoyan, se defienden. Es que muchos son primos, hermanos, tíos, sobrinos y también son de acá del barrio (la mayoría) así que son vecinos y si no están juntos acá en la escuela por ahí los ves jugando a la pelota en la canchita o andando en bicicleta (C, docente de 1º grado).

La relación entre los chicos en este curso es muy buena, son compañeros, hay otros cursos que son más bravos y les cuesta más. Y los alumnos con los docentes, bueno, siempre tenés buena relación, los chicos tienen confianza, es una relación más de confianza de hablar de problemas que tienen en la casa, es más cercana no tan distante, no tan estructurada. No sé, es una escuela más humana, más abierta, que es lo que hay que construir, una escuela más cercana, que por ahí lo que falte en casa lo puedan tener acá en la escuela (J, docente de 4º grado).

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Ellos tienen un sentimiento de pertenencia, te sienten como si fueras de la familia, hay un ambiente en ese sentido más familiar, a veces se sienten mejor acá que en la casa (V, miembro del EOE).

Los chicos tienen un sentimiento de pertenencia, la quieren a la escuela, si los maestros faltan vos ves que siguen acá dando vueltas en la entrada y en los recreos (M, director).

Acá vienen re contentos, la quieren a la escuela porque es un lugar donde pueden comer, pueden jugar, pueden hacer actividades. Y eso depende de la cabeza directiva, de los docentes que forman parte del lugar, eso se construye (MA, docente de plástica).

De esta manera, este tipo de vínculo entre los actores escolares y para con la escuela no sólo da cuenta del sentimiento de pertenencia que poseen los alumnos, sino que también indica, tal como plantean los docentes entrevistados, que el clima en la escuela es “bueno”, lo que demuestra que visualizan una posible asociación entre el sentido de pertenencia, el “buen” clima escolar y el tipo de vínculo “escasamente conflictivo”. Sin embargo, hay quienes consideran que este vínculo más “familiar” entre los docentes y alumnos en ciertos momentos podría convertirse en un obstáculo, siendo así un potencial factor de conflicto. Dice un docente al respecto

El vínculo es más familiar con los chicos, pero a veces es un obstáculo, porque se transgrede y pasan a tratarte como a uno más, como si fueras uno de ellos. Y ahí vienen las faltas de respeto, pero que son comunes para ellos vincularse así, el “boludo” por ejemplo (M, director).

Esto introduce una nueva cuestión, la cual refiere a los modos de vinculación entre alumnos y docentes donde a veces se traspasan ciertas fronteras que pretenderían definirse dentro de la escuela, vinculadas a la imagen del docente-adulto como autoridad escolar que debería ser respetada dentro de la institución por los alumnos- niños. Ante esto, otros educadores aluden a una cuestión similar cuando se refieren a las normas escolares que los estudiantes transgreden con mayor frecuencia, afirmando que el no respeto a la autoridad es una de ellas. Dicen al respecto

Con segundo ciclo pasa esto del no respeto a la autoridad, no se reconoce la autoridad docente dentro de la escuela, sino más bien la del docente que está a cargo del grado (C, docente de 3º grado). La norma que más se transgrede es el respeto, no se reconoce la figura del docente como autoridad, siempre hay un enfrentamiento entre lo que dice el docente y los alumnos, por más que este bien o mal lo que digan siempre te van a enfrentar (Cr, maestro bibliotecario).

Aquí se puede visualizar que ciertos docentes consideran el respeto hacia la autoridad como una norma institucional que por lo general es transgredida por los niños. Esto podría asociarse a lo que algunos denominaron como un trato más familiar entre docentes y alumnos que, a su vez, podría estar vinculado a lo desarrollado en el primer capítulo sobre las transformaciones institucionales y culturales propias de la

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