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IV. MONITORIZACIÓN DEL SHOCK

2. DIAGNÓSTICO DE LA HIPOXIA TISULAR (monitorización de la microcirculación)

2.5. Tonometría en otras localizaciones diferentes al estomago o intestino

Las mediciones de pCO2 sublingual se han correlacionado estrechamente con las de la pCO2a

realizado por Povoas y col. se compara la pCO2 tisular sublingual con la pCO2 medida

mediante tonometría gástrica con gas (209). Tanto durante la fase de sangrado, como durante la fase de reinfusión de la sangre extraída, ambos valores mostraron una estrecha correlación. Incluso, algunos autores, consideran que la capnometría sublingual puede ser la tecnología ideal para guiar la terapeútica precoz dirigida (210), proponiéndo esta medición para valorar la severidad del shock así como la supervivencia (211, 212).

Otros autores han propuesto la medición continua de la pCO2 a nivel de la mucosa de la vejiga

usando un multisensor de fibraóptica, como método de monitorización de la perfusión tisular, de forma similar a la pCO2 obtenida mediante tonometría a nivel intestinal. Según un modelo

experimental de shock hemorrágico en cerdos con resucitación (reinfusión posterior de la sangre extraída y dos veces la volemia en forma de solución de Ringer lactato) (213) los cambios obtenidos a nivel de la pCO2 de la mucosa vesical son comparables a los cambios

obtenidos mediante tonometría a nivel intestinal (yeyuno). Posteriormente el equipo de Dubin (214), ha comparado la pCO2 de la mucosa vesical con la pCO2 a nivel ileal obtenidas ambas

mediante tonometría con suero fisiológico, también en un modelo experimental de shock hemorrágico con resucitación posterior. Aunque según los resultados, la pCO2 de la vejiga

obtenida mediante tonometría podría ser un parámetro útil como indicador de hipoperfusión tisular, el parámetro más sensible como marcador de isquemia parece ser la pCO2 gap (pCO2

regional – pCO2 arterial) a nivel de la mucosa ileal, ya que sus valores fueron más elevados

que los obtenidos mediante la diferencia entre la pCO2 de la vena mesentérica y la pCO2

arterial (lo cual reflejaría la pCO2 transmural). Durante la fase de reperfusión, la recuperación

del gradiente ileal fue completa.

Ruiz JA y col. (215) en un estudio de su tesis doctoral, demuestra en un grupo de niños críticamente enfermos, que cuando presentaron hipoperfusión esplácnica, mostraron un patrón analítico de índices de función renal significativamente alterados, compatibles con afectación prerrenal, lo que confirma que experimentaron simultáneamente fenómenos de hipoperfusión a nivel renal. Estos pacientes igualmente presentaron un aumento significativo de la acidificación urinaria con respecto a otro grupo de pacientes que no sufrieron hipoperfusión esplácnica.

En los últimos años, según algunos autores, la tonometría gastrointestinal no parece práctica para aplicar en los modelos de resucitación aguda, motivo por el cual Clavijo-Alvarez et al han

desarrollado un nuevo modelo de shock hemorrágico, monitorizando el pH, pCO2 y la pO2 a

nivel de tejido subcutáneo y músculo esquelético, mediante la introducción de un sensor de fibraóptica a ambos niveles, y comparando los resultados obtenidos con los medidos por un catéter de tonometría colocado a nivel de yeyuno mediante laparatomía (216). El pH mostró la mejor correlación entre subcutáneo y muscular durante el shock y la resucitación. Durante la fase hemorrágica, se incrementaron los valores de la pCO2 intestinal, así como la pCO2

subcutánea y muscular. Sin embargo, durante la resucitación, mientras que los valores de pCO2

intestinal y subcutáneo se normalizaron, la pCO2 muscular no lo hizo por completo. En

conclusión, la monitorización del pH continuo y la pCO2 a nivel subcutáneo y muscular

reflejan los valores de la pCO2 intestinal durante el shock hemorrágico, no así en su

resucitación.

Recientemente, Mellstrom y col, siguiendo la misma línea anterior y basándose en que los primeros tejidos en ser deprivados de perfusión y oxigenación y los últimos en ser reperfundidos en una situación de hipovolemia son el tejido subcutáneo y la mucosa gastrointestinal, se desarrolló un estudio para evaluar el pH y los gases a nivel tisular en el

tejido subcutáneo y a nivel intestinal simultáneamente (146). 12 cerdos fueron sometidos a una

sangría en tres pasos, en cada paso se extrajo un 10% de la volemia y se estabilizaron 30 minutos. Posteriormente se reinfundió la sangre extraída, así como cristaloides y coloides. Se colocaron dos catéteres de tonometría en el ileon y en el colon para la medición de pCO2 y pHi

intestinal. Para monitorizar la pCO2, la pO2 y el pH subcutáneo se colocó a nivel de la ingle un

sensor de Paratrend. Se compararon los resultados, obteniéndose que tras la extracción del 10% de la volemia, la pCO2 del ileon y del sigma se incrementaron significativamente, al igual que

disminuyó el pHi a nivel ileal; también disminuyó significativamente la pO2 a nivel

subcutáneo; no hubo, sin embargo, cambios significativos en la pCO2 ni el pH a nivel

subcutáneo hasta niveles más avanzados de sangría. Después de la reinfusión, la pO2

subcutánea y la pCO2 ileal volvieron a los valores basales. Es decir, que la pO2 a nivel

subcutáneo puede ser igual de sensible a la hora de reflejar el metabolismo del oxígeno a nivel de la mucosa de intestino delgado, tanto durante la sangría como durante la reinfusión, que la pCO2 y el pH medidos a nivel intestinal mediante tonometría.