ABC EN SU HISTORIA
2.1. Torcuato Luca de Tena, fundador de ABC
Torcuato Luca de Tena y Álvarez-Ossorio, fundador de Blanco y Negro y ABC, nació el 21 de febrero de 1961 en Sevilla, hijo mayor de los cuatro del matrimonio formado don Torcuato Luca de Tena y Reina, empresario sevillano de ideas liberales que llegará a ocupar un puesto electivo en la alcaldía sevillana, y de Dolores Álvarez- Ossorio y Pizarro, descendiente del conquistador español Francisco de Pizarro. Sevilla se encuentra entonces inmersa en un proceso de resurgimiento propicio para la creación de empresas. Se ha construido ya el puente de hierro de Triana, sus calles se iluminan con gas y la ciudad enlaza por ferrocarril con Córdoba y Cádiz. El ambiente parece propicio para la creación de empresas. Torcuato Luca de Tena y Reina creará, un año antes del nacimiento de su primogénito, una fábrica dedicada a la fabricación de chocolate, jabones, perfumes y aceites de oliva refinados. Los negocios familiares se ampliarán a otros diversos productos, haciendo a la familia más rica e influyente.1
El fundador de ABC creció en Sevilla, desde dónde marchó a Madrid a comienzos de 1875 para estudiar el bachillerato en el Instituto San Isidro de la capital. Se alojó en la casa de su tío paterno, Nicolás Luca de Tena. Es importante destacarlo porque éste había fundado un periódico en Madrid, de escasa tirada y corta vida, La
Propaganda Industrial, “Gaceta mercantil, agrícola y literaria y de bellas artes; revista
universal de las exposiciones nacionales; órgano de todos los casinos y sociedades de España”.
El joven Luca de Tena, junto a tres compañeros de estudios, Luis León, Gabino Tejada y Luis Romea, inseparable hasta su muerte, se propuso editar un periódico, La
1
Para esta biografía nos hemos basado sobre todo en García Venero, Maximiano (1961); Iglesias, Francisco (1980); Olmos, Víctor (2003), y la colección de ABC (16 de abril de 1929, tras su muerte, y los aniversarios de la fundación de 1 de junio de 1930, 1 de junio de 1955, 1 de junio de 1980).
32
Educación, que resultará trascendental en la elección de su futuro profesional. El
estudiante convenció a su tío Nicolás para que financiase el proyecto. No era difícil editar un periódico en el Madrid de finales del siglo XIX, pero hay que tener en cuenta que sus impulsores son muchachos estudiantes de bachillerato. La nueva revista estará ilustrada con grabados de madera adquiridos de segunda mano de los excedentes de los numerosos diarios que aparecen y desaparecen en la capital de España. Editado el primer número, enviaron ejemplares a otros medios de Madrid y de otras localidades de España, dándose a conocer y solicitando intercambio. Uno de sus colegas de Burgos publicará (Olmos, 2002: 28): “En Madrid ha comenzado a publicarse un periódico ilustrado cuya redacción está constituida por muchachos de trece a catorce años, que prometen ser algún día periodistas. El nuevo colega se llama La Educación, pero debería titularse La Lactancia”. Algunos autores discrepan respecto a la edad de Luca de Tena al fundar este periódico; José Altabella (1973) indica que fue “apenas cumplidos los doce años”, pero el propio interesado declaró en una entrevista a El
Pueblo Vasco de septiembre de 1926, reproducida por ABC el 18 de septiembre del
mismo año: “Cuando tenía catorce años de edad fundé el primer periódico. Era una publicación semanal, impresa, titulada La Educación. Conmigo la redactaban, entre otros condiscípulos, Luis Romea, Luis León y Gabino Tejada. Vivió tres años nuestro periódico y llegó a tirar varios miles de ejemplares”.
Iniciados los estudios de derecho, como la mayoría de los jóvenes de la alta burguesía, se le presentó la oportunidad de vivir en Marruecos. El padre de su amigo Luis Romea había sido nombrado embajador ante el sultán marroquí Muley El Hassan, y propuso a su hijo y al mejor amigo de éste, Torcuato Luca de Tena, vivir en Marruecos con la condición de seguir los estudios de derecho por libre. Los jóvenes, con menos de veinte años de edad, se desplazan al norte de África dónde adquirirán una experiencia que les servirá para el futuro. Uno de los encargos que recibirán por parte del embajador será un informe sobre la agricultura y el comercio marroquí, al que el joven Torcuato se dedica por entero y recibe los parabienes del embajador.
Tras dos años volverá a Madrid con la intención de retomar los estudios de derecho. Los negocios familiares le ocupaban, sin embargo, la mayoría de su tiempo. Una de sus principales tareas será viajar por Europa, donde las empresas de la familia Luca de Tena exportan sus productos. Dedicará, según sus propias declaraciones, unos dos meses al año a viajar al extranjero, visitando toda clase de fábricas en Inglaterra,
33 Suiza, Francia, Italia, Bélgica y Alemania, acompañado casi siempre de su inseparable Luis Romea. Aprovechan sus viajes para visitar talleres impresores.
Figura 1. Torcuato Luca de Tena en su despacho de director, h. 1915
Su vida en Madrid era muy intensa socialmente. Asistía a menudo a los estrenos teatrales y a los toros. Y a los “saloncillos”, tertulias que se celebraban en los principales teatros tras las representaciones, donde intelectuales, artistas, bohemios de toda clase, políticos, empresarios o diplomáticos, se reunían e intercambian rumores de todo tipo, imprescindibles para estar “al día”. Fue socio del Círculo de Bellas Artes, importante foco cultural y artístico de la época. Y participa activamente en la política. Influido por su padre, destacado militante sevillano del Partido Liberal, Torcuato Luca de Tena se integrará en dicho partido, siendo elegido diputado por el distrito de Martos (Jaén) en 1893, 1898, 1899 y 1901. Más tarde lo será como senador por Jaén en 1903 y 1905, y por Sevilla en 1907. En 1909 será nombrado senador vitalicio por el Rey Alfonso XIII. Desde la fundación de ABC se desligó del Partido Liberal para asegurarse
34 la independencia del periódico. Rechazó diversos cargos políticos, entre ellos carteras ministeriales en los gobiernos de Canalejas y Romanones. Sólo se lo pensó en el caso de la dirección general de Correos, porque creyó que podría poner en funcionamiento muchas de las ideas que tenía sobre la transmisión de datos. Su independencia no supuso el abandono de su ideario político, ya que cómo declararía en una ocasión (García Venero, 1961: 275): “Se equivocan los que creen que pueda hacerse periodismo divorciado de la opinión y que se puedan fundar y sostener grandes periódicos sin más fines que el del negocio y para ejercer dictaduras más o menos encubiertas”.
Lo que Torcuato Luca de Tena intentó con sus empresas periodísticas se orientaba a lograr la síntesis entre los aspectos ideológicos del periodismo y la necesaria realidad empresarial (Iglesias, 1980: 8), y se dedicó a ello sin descanso. Desde la aparición de Blanco y Negro se ocupó de la administración, de la búsqueda de financiación, de la publicidad, de los aspectos técnicos a los que tanta importancia dio durante toda su vida, y también del elemento humano al que otorgó una relevancia singular. “En bastantes casos supo anticiparse a mejoras que sólo posteriormente habrían de generalizarse en los sectores editoriales y de artes gráficas. Los logros a favor del personal de su empresa –jornada de ocho horas, descanso semanal, contrato de trabajo, subsidios por enfermedad, jubilación, seguros, préstamos sin intereses, pensiones, participación en beneficios, etcétera, generalmente insólitos en la época en que se produjeron, supusieron un considerable avance laboral y social” (Iglesias, 1980: 9). Adoptó para su empresa el lema que su padre y su tío pusieron al frente de sus industrias de Sevilla: “De la prosperidad de esta Casa dependen el bienestar de cuantos trabajan en ella.”
Los veranos los pasaba en San Sebastián, donde veraneaban las élites del país, en el balneario de Santa Águeda dónde conoció a la que sería su esposa, María Esperanza García de Torres y León Llerena, joven madrileña con la que se casó el 2 de julio de 1890, diez meses antes de la fundación de Blanco y Negro. Su primer hijo, Juan Ignacio, nació el 23 de octubre de 1897, y tuvieron dos hijas más: Valentina y María del Pilar.
Desde la fundación de Blanco y Negro la vida de Torcuato Luca de Tena estará ligada a la de las publicaciones que irá fundando, en especial ABC, la obra de su vida. En 1892 decidió dedicar todas sus energías a su empresa periodística, abandonando la
35 gestión de los negocios familiares. Como indica García Venero (1961:78) “Siguió perteneciendo a las industrias familiares en calidad de comanditario. Invirtió dinero como accionista en diversas empresas. Y aún perdió importante cantidad en apoyar, como tal accionista, a la primera fábrica española de linóleo. Más no intervino en administración ni gerencia de ninguna índole”.
Tras el éxito de Blanco y Negro, Torcuato Luca de Tena comenzó a pensar en su proyecto más ambicioso, un periódico diario de información general inspirado en
Blanco y Negro, esto es “gráfico, informativo y literario, y además, fácilmente
manejable. Algo diferente y nuevo” (Olmos, 2002: 45). ABC será la culminación de todos sus esfuerzos. Los problemas técnicos iniciales y las pérdidas de los primeros años se verán compensados con un incremento paulatino de la circulación y con un incremento de la publicidad que llevarían a que ABC tuviera una venta diaria en el año 1928, un año antes de la muerte del fundador, de 162.230 y unos ingresos por publicidad el mismo año de 6.850.000 pesetas; es decir, 41.170 euros (Iglesias, 1980: 217-234).
El 15 de abril de 1929, poco después de cumplir los sesenta y ocho años, fallecía en Madrid Torcuato Luca de Tena y Álvarez-Ossorio. La larga y penosa enfermedad había sido comentó en diversas ocasiones en el periódico que había fundado 26 años antes de su muerte. “El Excmo. Sr. D Torcuato Luca de Tena padece una esclerosis renal con intensa hiperasotemia. Su estado es muy grave. Doctor Marañón” (ABC, 28 de noviembre de 1928). Un rasgo de la personalidad de Luca de Tena, que no dejó de sentirse periodista hasta el final.
Poco antes de morir, cuando las fuerzas comenzaron a fallarle, delegó en su hijo Juan Ignacio la gestión de sus empresas. Acumuló éste los cargos de presidente del Consejo de Administración, y director de ABC y de Blanco y Negro. En enero de 1929 al fundador de ABC le fue concedido el marquesado de Luca de Tena, para sí, sus hijos y descendientes.
“Cuando sintió que iba a morir, Torcuato Luca de Tena quiso redactar su propia esquela. Para acompañar su nombre seleccionó de entre sus muchos títulos una sola palabra: periodista. Fue el último acto de orgullo de un hombre que había escrito a cuerpo limpio una página de la historia de España. En y con su diario. Aquella palabra
36 era el símbolo de su impulso, la escueta radiografía de su más honda pasión” (ABC, 1 de junio de 1980:11). El día siguiente de su fallecimiento, ABC se publicó con un crespón negro envolviendo sus páginas.
Figuras 2 y 3. Arriba esquela autógrafa de Luca de tena. A la izquierda, Página del 16 de abril de 1929
37