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1. MARCO REFERENCIAL

1.5. Problemas específicos de la traducción literaria

1.5.2. En torno a las notas del traductor

Al tratar de la noción de las notas, el DRAE declara que la nota es “una advertencia, explicación, comentario o noticia de cualquier clase que en impresos o manuscritos va fuera del texto”. Por otro lado, el Diccionario de María Moliner (1998: 461) la define como un “escrito que se pone en los libros, bien al pie de la página, bien al final de ellos, en que se comenta, amplía o aclara algo del contenido del texto”. Ambas definiciones coinciden en que la nota sirve para aclarar el contenido del texto, o también podemos decir, para mejorar su comprensión. En segundo lugar, las dos definiciones coinciden en que las notas son externas al texto (ya que si las colocaríamos dentro del texto, producirían confusión a los lectores.

Además, según María Moliner, existen dos ubicaciones para las notas: al pie de la página o al final del libro. Sin embargo, para los españoles, la denominación general de estas aclaraciones, es la de notas “a pie de página”. Esto se debe a que las notas suelen colocarse en la parte inferior de la página. En el caso de los libros en chino de Taiwán, normalmente las notas se colocan al final del capítulo y se leen de arriba hacia abajo y derecha a izquierda23įġ

Ahora bien, Kamal Zaghloul (2011) nos dice que las notas tendrían que ser lo más breves posible. En efecto, la nota debe ser considerada por el traductor como algo extra al texto y es preferible que no sea exhaustiva para no interrumpir el ritmo de la lectura. Normalmente el traductor debe esforzarse por transmitir, dentro del texto traducido, todo el mensaje del TO; y solo cuando alguna información no puede ser

22 Este resumen acerca de las notas del traductor toma como referencia el artículo “Las notas a pie de página en la traducción del Corán”, de Ahmed Kamal Zaghloul (2011). Dado que dicho artículo trata de la notas a pie de página en la traducción del Corán del árabe al español, lo consideramos apropiado para nuestro caso: el español y el árabe son lenguas lejanas de dos culturas también muy diferentes, del mismo modo que, en nuestro estudio, trabajamos con el español y el chino de Taiwán, o sea, con lenguas alejadas y culturas muy distintas.

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Tal disposición está en consonancia con el modo de escritura de los libros en esta lengua oriental, puesto que habitualmente se empieza a leer desde la página que, para los españoles sería la última dentro del volumen, pero para los taiwaneses es la primera. Asimismo, las páginas del texto chino se acostumbran a leer de arriba para abajo. (Como se ve, en lo referente al orden, los libros chinos son justo lo contrario de los editados en leguas occidentales). Dado que en nuestro estudio, trabajamos con textos en chino de Taiwán, las notas que encontramos en ellos están, como hemos dicho, insertado a final del capítulo. Por eso, preferimos llamarlas “notas” o “notas del traductor”, lo cual nos parece más adecuado que “notas a pie de página”.

expuesta dentro del texto traducido, se hará uso de las notas para, como dice Ribelles Hellín (2003-2004: 385), “reconstruir toda la información que el texto traducido es incapaz de transmitir”.

Las notas del traductor son quizás el único lugar donde aparece con claridad la personalidad del traductor. En ellas, se ve la fidelidad de quien traduce, aunque sea una persona que no comulgue con las ideas y valores del autor. Es por eso que Esther Morillas (2005) afirma que, a través de las notas, el traductor llega a romper el implícito pacto de silencio que establece con el autor y la obra que traduce. Es decir que las notas pueden romper la invisibilidad del traductor, e incluso pueden colocar la personalidad del traductor en un primer plano. Podemos decir también que las notas nos pueden ayudar a descubrir aquello que es intraducible en el texto. A menudo, las notas se hacen necesarias para transmitir palabras o frases que no tienen equivalencias exactas en la LT.

En el campo de la Traductología encontramos que no todos los investigadores concuerdan con la importancia de la presencia de notas. Para algunos, como Nida y Newmark, las notas pueden ser inevitables y significativas para la transferencia de las referencias culturales y de la connotación lingüística. Asimismo, según ellos, las notas pueden ayudar a los lectores a superar la distancia cultural.

En cuanto a los casos en los que no existe un equivalente cultural en la LM, Nida (1964) propone cuatro tipos de técnicas de ajuste que son: adición, sustracción, alteración y notas a pie de página. Mediante estas técnicas podemos lograr diversos resultados como son: 1) ajustar la forma del mensaje a las características estructurales de la LM; 2) producir estructuras equivalentes en su semántica; 3) generar equivalencias estilísticas; 4) producir un efecto comunicativo equivalente.

Según este gran traductor bíblico, las notas a pie de página constituyen un procedimiento de técnica de ajuste que posee dos funciones principales: 1) corregir diferencias culturales y lingüísticas tales como: explicar costumbres contradictorias en dos culturas; identificar elementos geográficos o físicos desconocidos; explicar pesos y medidas diferentes a los de la cultura original; hacer comprender juegos de palabras, etc.; 2) añadir información sobre el contexto cultural e histórico del texto en cuestión.

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Newmark (1988/1992), por su parte, nos da unas indicaciones acerca de cuándo hay que usar las notas del traductor y sobre la adición de información en una traducción. En ese sentido, declara que, generalmente, un traductor aporta información adicional a su versión por motivos culturales (aclaración de la diferencia entre las culturas de la LO y la LT), técnicos (en relación con el tema) o lingüísticos (explicación del uso irregular de vocablos) y depende de las necesidades de comprensión de los lectores de la LM.

Para este autor, la información adicional en la traducción reviste varias formas: 1) dentro del texto; 2) notas a pie de página; 3) notas al final del capítulo; 4) notas o glosario al final del libro. Newmark considera que, si es posible, el traductor tendría que insertar la información adicional dentro del texto, porque así no se interrumpe la atención de los lectores. Al referirse a la información adicional fuera del texto, es decir a las notas, nuestro autor asevera que, a menudo, dichas notas son molestas y pesadas para los lectores, cuando no son erróneas y motivo de confusión por falta de especificación de la página a la cual corresponden.

En cambio, para otros investigadores, como los funcionalistas, las notas pueden suponer el fracaso del traductor. Reiss y Vermeer (1984/1996) hablan de que las notas conllevan el peligro de ofrecer hiperinformación, de no facilitar la comunicación, sino representar una “metacomunicación” y por eso las rechazan. Según ellos, al hacer uso de las notas, el traductor reconoce que se rinde ante el texto. Así que la nota sería el último recurso a emplear para salvar las distancias. Por otro lado, hay quién rechaza la presencia de las notas no solo por el motivo de interrumpir la fluidez de la lectura, sino también, como declara Carlo Buzzetti (1976: 103), porque las notas pueden ser señal de una doble pereza, ya que suele ser más fácil poner una nota que buscar pacientemente en la lengua y cultura propias un buen equivalente. Del mismo modo, podemos decir que la presencia de las notas distorsiona en la LT la ilusión creada por el TO.

En consecuencia, entendemos que tanto los investigadores a favor de las notas como los que rechazan su presencia, concuerdan en que existe la molestia de obligar al lector a interrumpir la lectura del texto para leer las explicaciones puestas a pie de

página o al final del capítulo. Siguiendo este concepto, para el caso nuestro de estudiar las notas en la traducción literaria al chino de Taiwán, por un lado, partimos del enfoque funcionalista que la nota tiene que ser el último recurso para salvar las distancias tanto culturales como lingüísticas. No obstante, por otro lado, según Kamal Zaghloul (2011), al tratar de lenguas tan lejanas como son, en su caso, el español y el árabe, no se puede descartar la presencia de las notas. Dado que la nota justificada no solo facilita la tarea del traductor, sino que también anima al lector a seguir leyendo el texto, porque le saca inmediatamente de perplejidades causadas por la aparición de una palabra o una frase que no entiende bien. Además, tal como dice Buzzeti en la traducción de textos “cargados de cultura extraña”, como es nuestro caso con el español y el chino de Taiwán, la importancia de las notas explicativas se multiplica. Con todo, tengamos en cuenta, como afirma Álvarez Calleja (1992) que el uso de las notas debería siempre reducirse al mínimo, porque un buen traductor tiene que demostrar su erudición y no llenar el texto de notas explicativas. En cambio, no descartamos que exista la necesidad de notas entre lenguas lejanas como el español y el chino, que sea necesario un “cambio informativo”, la “adición de información nueva (no inferible) y relevante para el lector del TT pero que no está presente en el TO” en palabras de Chesterman (1997: 192-194). En todo caso, partimos de que las notas como el último recurso para resolver las distancias culturales y lingüísticas.

1.5.3. En torno a las marcas culturales: la propuesta de Helena Tanqueiro