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TOTALIDAD Y PROPIEDAD DEL DASEIN

In document Baja Euphorion n.º 2 (página 44-46)

Arturo Restrepo Vásquez

Dedicado a: Luis Antonio Ramírez Carlos Enrique Restrepo

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Las citas de las que indicamos entre paréntesis el número de página se refieren a la versión castellana de Ser y Tiempo que ha realizado José Gaos. Cf., Heidegger, M. Ser y Tiempo. México:

posibilidad” (pág. 49). La generalidad del Ser mismo es lo que determina a los entes en cuanto entes, sobre lo cual son en cada caso ya comprendidos. “El ser de los entes no es él mismo un ente” (pág. 15). Por lo tanto, lo general del ente debe entenderse a partir del Ser mismo, y no a partir de otro(s) ente(s), en el cual resultan comprendidos en su ser. La pregunta por el Ser en general es la pregunta fundamental de Ser y Tiempo, por cuanto ella constituye tanto su punto de partida como su punto de llegada.

Para responder la pregunta por la totalidad del Ser, se ha menester previamente la formulación de la pregunta por el ser del Dasein, como aquel ente al que le es inherente la comprensión del Ser en general. De este modo, la problemática de Ser y Tiempo se mueve en un doble preguntar, a saber: la pregunta por la totalidad del Ser y la pregunta por el ser del Dasein. Sin esta última no es posible comprender y responder la cuestión del Ser en general. Esto no significa que la pregunta por el Ser se limite al análisis del Dasein, sino “que su misión es preparatoria para poner en libertad la interpretación más original del ser” (pág. 27). Por lo tanto, la pregunta por el ser del Dasein no deja un momento de buscar su orientación en el desarrollo de la pregunta por el Ser.

En el análisis preparatorio del Dasein, Heidegger describe inicialmente la totalidad de la estructura del “ser en el mundo” (In der Welt Sein). Al Dasein le es esencialmente inherente la noción de mundo. Este es una estructura a

priori del Dasein, a él le va previamente el Ser mismo como su posibilidad

más propia al modo de ser en el mundo. Heidegger nos dice que la expresión “ser en el mundo” a pesar de ser una expresión compuesta es un “fenómeno dotado de unidad” (pág. 65). Por lo tanto, no puede comprenderse como un simple agregado de fenómenos, cuya composición formaría la totalidad de dicha estructura y de la cual se desprendería su unidad. La totalidad del mundo menciona, no el todo del ente, sino, antes bien, un todo referido esencialmente al ser del Dasein, compuesto por una pluralidad de elementos en su forma cotidiana. Sin embargo, el todo compuesto del mundo sólo tiene un carácter formal, puesto que aún le falta su definición ontológica existenciaria (pág. 200), en la cual se logra la unidad del todo en cuanto tal. Dicha unidad se lleva a cabo a través del fenómeno de la cura (Sorge), que es lo que permite comprender la unidad del todo estructural del ser en el mundo; ella es la que “sustenta ontológicamente el todo estructural en cuanto tal” (pág. 201).

El concepto de la cura (Sorge) se funda en el ser del Dasein como existencia. Esta ha sido pensada como el ente al que le va el Ser mismo en su ser. El irle su ser al Dasein se da en el modo de “poder ser” (sein können), esto es, “se ha conjugado en su ser y en cada caso ya como una posibilidad de él mismo” (pág. 212). El ser del Dasein siempre es “ser posible”, y se caracteriza siempre por ello, el mantenerse en cuanto tal en una posibilidad. Su relación con el Ser mismo la comprende lógicamente: “El Dasein es para sí mismo en su ser y en cada caso ya previamente”

(pág. 212). Al Dasein le va previamente su ser, pero como arrojado o proyectado en el “poder ser”, con relación al cual él es siempre sus posibilidades. A esta estructura de irle al Dasein el Ser mismo como “poder ser”, Heidegger la llama el “pre-ser-se del Dasein (Sich-vorWeg-sein)” (pág. 212).

El “pre-ser-se” concierne a la totalidad del ser del Dasein, expresa el “poder ser” total del Dasein, por cuanto está presente en cada uno de los elementos constitutivos del “ser en el mundo”. Por lo tanto, no significa un sujeto aislado del mundo, sino que caracteriza el mundo en cuanto tal. El “pre-ser-se” pone de manifiesto que el Dasein es entregado a la responsabilidad de sí mismo en cuanto arrojado previamente en un mundo. Por eso, el “pre-ser-se es el ser ya en un mundo” (pág. 212).

Hemos dicho que al Dasein le va el Ser mismo como “pre-ser-se ya en el mundo”. Pues bien, el “ya en el mundo” (schon sein in der Welt) revela el segundo elemento de la cura, a saber: la facticidad (Faktizität), o sea, el ser arrojado en cada caso ya en el mundo. La existencia del Dasein como “pre-ser-se” es esencialmente facticidad. El Dasein como “poder ser” es siempre ya absorbido en un mundo; en éste se anuncia, expresamente o no, el “poder ser” que le va previamente a sí mismo. Pero esta facticidad no se limita a un indiferente ser en el mundo, sino que su “sí mismo” propio está comprometido

No tengáis esperanza de mí, no quiero nada,

In document Baja Euphorion n.º 2 (página 44-46)