2.1 MARCO TEÓRICO
2.1.2.3 EL TRABAJO HUMANO ES DIFERENTE AL DE UNA MÁQUINA
Para entender se aclaran algunas ideas que servirán como marco conceptual de la economía campesina del barrio Tangará. La agricultura o todo lo que se
relacionara con el campo, es sacado del contexto, hoy no solo forma parte de ello, sino que también es un sector que está en las condiciones de ayudar con lo que tiene que ver con el bienestar de la sociedad.
Son parte de una provincia eminentemente agrícola, que ha sufriendo un proceso de transformación debido a los modelos de desarrollo que han identificado al sector como secundario y han fortalecido principalmente al sector servicios, sin tener en cuenta una visión de conjunto.
El bienestar del sector rural, la generación de empleo agrícola, y la seguridad alimentaria son los instrumentos estratégicos para mejorar la economía nacional; la miseria urbana puede verse disminuida al existir un sector agrícola fuerte que provea alimentos en forma permanente y a precios justos a las ciudades.
Es también propio realizar una conceptualización más social, ya que es importante entender que el campesinado no es solamente un agente económico, sino que está inmerso en un grupo social que tiene su propia forma social, étnica y cultural. Cualquier acción que se promueva hoy en día, debe tener en cuenta la población involucrada y no sólo su actividad económica, el trabajo en y por la comunidad, la igualdad de oportunidades en el acceso a la información, la nueva orientación a la calidad de vida: trabajo y acceso a los servicios públicos; dinamizar la producción a través de una política de mercado y de producto, que conlleve transformación, haciendo uso de las nuevas tecnologías en esta actividad.
Las maquinarias son elementos que se utilizan para dirigir la acción realizada por las fuerzas de trabajo a base de energía; por su parte en el campo agrícola, los mecanismos a motor se emplean en las labores para aligerar la producción y mejoran las técnicas de cultivo.
Los equipos agrícolas son un grupo de aparatos diseñados para abrir surcos en la tierra, desmenuzar, fumigar y fertilizar en el suelo.
Las herramientas agrícolas son instrumentos que se utilizan para labrar la tierra, cargar arena, deshierbar, remover la tierra, abrir zanjas, transportar abono o material, etc. Son muchas y muy variadas.
La diferencia es que las maquinarias se encargan de remover la tierra, mientras que los equipos se encargan de ayudar al terreno, de deshacerse de lo que no debería estar en la tierra, y las herramientas ayudan a transportar y excavar para sembrar un nuevo cultivo.
La importancia que tienen para el ser humano es que:
Las maquinarias agrícolas se utilizan para arrastrar, desmenuzar o remover la tierra, limpieza y para sembrar.
Los equipos agrícolas se utilizan para labrar la tierra, eliminar la maleza, fumigar las plantas y para abonar el suelo.
Las herramientas agrícolas se utilizan para abrir zanjas, cargar tierra, extraer raíces, arrancar hierbas, perforar el suelo y rociar con agua las plantas.
El crecimiento de las ciudades crea cambios en las costumbres alimenticias de la población, segmenta el mercado y, por consiguiente, crea la necesidad de nuevas técnicas de producción, de transformación y de comercialización de los productos agropecuarios. El productor agropecuario debe tener acceso a estas tendencias con el fin de que su producción se adapte a estos cambios.
Se debe capacitar al productor pequeño y mediano, con Programas y Proyectos que permitan el acceso a la información tecnológica y de lineamientos de política y otros programas del Estado, son fundamentales para la igualdad de oportunidades de toda la población.
Sólo a través de la capacitación en producción, en el manejo de pos cosecha, en la transformación primaria, en aspectos económicos y administrativos, y del acceso a la información de mercado y de los instrumentos de política agropecuaria, la población rural podrá elevar su productividad y, por consiguiente, lograr competitividad.
Con el ser humano aparece el espíritu y, con él, el conocimiento y conciencia intelectiva y la voluntad libre. El hombre no sólo es, sabe que es, tiene presente ante sí su propio ser y, correlativamente, está frente al ser de las cosas, al ser del
mundo. Posee inmaterial o cognoscitivamente el ser del mundo, de Dios y de sí. Abierta al ser en cuanto ser, y con él al bien, en cuanto bien, al Bien infinito y a la felicidad, la voluntad humana logra el dominio de su propia actividad frente a los medios o bienes finitos, es decir, su libertad. La voluntad no sólo tiene capacidad de actuar sino que tiene dominio sobre su actuación: frente a los diversos bienes posee el poder activo de actuar o no o de actuar de diversas maneras.
Se ve qué sólo el ser humano es capaz de generar trabajo: porque es fruto del espíritu; es decir, de la inteligencia y de la voluntad libre de la que carecen los otros seres materiales. Éstos son capaces de realizar esfuerzos y, con ellos, de perfeccionarse o perfeccionar las cosas.
No toda actividad de un ser es, trabajo. En los casos en que el trabajo incide en los objetos y en los aspectos materiales del propio hombre, este requiere también la intervención del cuerpo, pero sólo como su instrumento. Tal actuación corporal del hombre y de sus instrumentos -aun de la más acabada máquina automatizada, que puesta en movimiento, no requiere ya la intervención humana- es siempre y esencialmente una actividad espiritual. Sólo con intervención del espíritu hay trabajo.
Finalmente, se debe humanizar cada vez más el trabajo, a encomendar cada vez más a la máquina el esfuerzo material, dejando al hombre la dirección de la misma.
El trabajo es necesario para el desarrollo del ser humano: de su ser material y espiritual y de las cosas para hacerlas mejor servir a él. Sin trabajo físico y espiritualmente el hombre quedaría estancado sin lograr su perfeccionamiento armónico de todas sus actividades y aspectos de su ser.
Con su trabajo el hombre ha de procurarse el pan cotidiano, contribuir al continuo progreso de las ciencias y de la técnica y, sobre todo, a la incesante elevación cultural y moral de la sociedad en la que vive en comunidad de hermanos Todo
hombre trabaja para vivir. No sólo para satisfacer sus necesidades materiales, también para cumplir el mandato divino de dominar la tierra y hacerla producir todo lo necesario para su desarrollo y crecimiento, para llenar su existencia sobre la tierra.
El trabajo ofrece a cada ser humano la oportunidad de crecer, desarrollar todas sus capacidades congénitas, realizarse como persona y ser cada día más plenamente hombre. Así perfecciona su humanidad y mantiene el predominio y superioridad efectiva que debe ejercer sobre las cosas, en coherencia con el plan divino.
2.1.2.4 ASPECTO CULTURAL EL TRABAJO DE ACUERDO AL SEXO