Es importante que el cuerpo sienta la comodidad necesaria en cualquier lugar y situación, ello implica al trabajo y la forma en que este se realice.
El trabajo dignifica al hombre, no debe ser esta una tortura, sino una actividad de la vida común de los integrantes de una sociedad. Vale considerar que se desempeña un rol que puede resultar frustrante en el transcurso del tiempo; la
monotonía, el cansancio y los beneficios que cada vez parecen tardar más en llegar, pueden terminar en la frustración, si no se disfruta en lo mínimo de él. Las personas aspiran mejorar la situación en la que se encuentren; respecto a la vida laboral, tienden a anhelar cada vez un puesto mejor en su campo, con una mayor remuneración y jerarquía, pero la competencia impulsa a acelerar todas las actividades, en busca de ser más eficiente para la empresa, si es que se quiere obtener el trofeo.
El síndrome de Burnout es un padecimiento (respuesta prolongada de estrés) en el organismo ante los factores estresantes emocionales e interpersonales que se presentan en el trabajo, que incluye fatiga crónica, ineficacia y negación de lo ocurrido. También se le llama síndrome de desgaste profesional.
Muchos profesionales comprometidos con su trabajo, de gran desempeño y con altas expectativas respecto a sus metas desarrollan con mayor probabilidad este problema, y aunque es más frecuente en personal sanitario, administrativo, docente y otros empleados que están en contacto constante con el público, y en mujeres que en varones, todos pueden caer en la decepción y repudio hacia lo que alguna vez les gustó hacer.40
Los síntomas del síndrome de Burnout se han categorizado en cuatro grupos, donde se desarrollan de forma progresiva, estas son:
a. Síntomas psicosomáticos: Cefaleas o insomnio.
b. Síntomas conductuales: Problemas relacionales, absentismo laboral y agresividad.
c. Síntomas emocionales: Distanciamiento afectivo, ansiedad y disminución del rendimiento laboral.
d. Síntomas defensivos: Negación de los síntomas anteriores y desplazamiento de los sentimientos hacia otros ámbitos.
levantarse ya se siente cansado, no solamente es la sensación de debilitamiento, es el cansancio de trabajar, lo que le quita el compromiso con su organización, con su línea carrera y con sus aspiraciones iniciales.41
La incomodidad descrita es amortizable, y les compete a las altas jerarquías de cada organización, pues la pérdida de motivación en sus mejores empleados puede afectar la productividad. Por lo tanto, tanto como el empleado como el empleador deben velar por mantener un buen ambiente laboral, que genere satisfacción a los colaboradores.
Algunos consejos dados por especialistas en el tema son:
- Buena Postura: Facilita una buena respiración, aumenta la concentración y la capacidad de pensar, oxigenando el cerebro un 20% más que teniendo una mala posición, mejora la imagen, ayuda a sentirse con más confianza en uno mismo y evita complicaciones de salud.
- Espacio de Trabajo: Espacios abiertos, es recomendable entre doce y quince metros cuadrados por persona, resulta importante que haya salas de reunión y espacios de convivencia.
- Comodidad Visual: La luz de una oficina debe distribuirse sin producir deslumbramiento ni zonas de sombra, el alumbrado natural debe favorecerse (seis metros de distancia, se considera que el trabajador está en un local sin ventana), aparte debe tener la mejor vista posible a su alrededor. - Temperatura Adecuada: La temperatura recomendada para las oficinas se sitúa entre 22 y 26 °C máximo, el aire acondicionado debe ser accesible, la humedad ideal es de 50% y es importante evitar corrientes de aires, a la vez que se dota a los locales de una buena ventilación.
- Ruido: El volumen sonoro no debe superar los 45 decibelios, aparte de mejorar la concentración de la persona.42
1.1.8. Introspección
El pensamiento positivo nos ayuda a afrontar los problemas con mejor predisposición y nos permite combatir el estrés y la ansiedad. También es importante fomentar las relaciones positivas.
Las personas con salud mental son capaces de manejar los desafíos de la vida, construir relaciones fuertes y recuperarse de los contratiempos. Pero del mismo modo que se requiere de un esfuerzo para construir o mantener una buena salud física, lo mismo ocurre con la salud mental y emocional.
La salud mental o emocional se refiere al bienestar psicológico general. Comprende cómo te sientes acerca de ti mismo, la calidad de tus relaciones y tu capacidad para manejar tus sentimientos y hacer frente a las dificultades.43
Las personas que están mental y emocionalmente saludables tienen las siguientes características:
a. Un sentimiento de satisfacción.
b. Un entusiasmo por la vida y la capacidad de reír y divertirse.
c. La capacidad de lidiar con el estrés y recuperarse de la adversidad.
d. Un sentido de significado y propósito, tanto en sus actividades como en sus relaciones.
e. La flexibilidad para aprender cosas nuevas y adaptarse al cambio. f. Un equilibrio entre el trabajo y el juego, el descanso y la actividad. g. La capacidad de construir y mantener relaciones satisfactorias. h. Confianza en sí mismo y una autoestima alta.
Cuidar de sí mismo implica el continuar con las actividades que naturalmente liberan endorfinas como el ejercicio físico, ser útil y valorado, desarrollar el auto- control, aprender o descubrir cosas nuevas, disfrutar de la belleza de la naturaleza o del arte, ser creativo y tomar un tiempo para contemplar y apreciar las cosas.
El sentirse bien con uno mismo, es sano y contagia la salud a los demás; evitar estar abrumado o tenso, ayuda a resolver problemas más rápido y mejora la forma de desenvolvimiento del organismo.44