6. CAPÍTULO 6 EL PAPEL DE LA TRADICIÓN ORAL EN LA
6.2 La tradición oral y la construcción de la identidad de los campesinos de la
En ese orden de ideas, nos situamos en la región de San Agustín Huila y, reconocemos en sus pobladores la importancia que se ha permitido el lenguaje como componente esencial en la representación de realidades, elemento que se halla plasmado en la riqueza
de su tradición oral. Ésta última, facilita el intercambio y la conservación de los saberes, puesto que sustentan parte importante de la cultura milenaria de los indígenas. La oralidad así definida es la base de la representación de la realidad cultural de los pueblos.
Las fuentes orales ayudan a descubrir lo que no se contó nunca, aunque se haya intentado escribir una y otra vez, y por ello son desmitificadoras, porque a pesar de la escenificación de cualquier diálogo, el testimonio oral es real, realista, apegado al dato cotidiano y al propio mundo personal.
En consecuencia, esta forma de expresión del lenguaje se constituye como un actor fundamental en la construcción de la identidad de los campesinos de la vereda El Tabor de San Agustín, en tanto que les permite evidenciar su cotidianidad, los vínculos entre los miembros de la comunidad y las formas de reconocer su entorno. Luego, para permitirse la construcción de una identidad sólida, es esencial el reconocimiento de la diferencia en la que se logra definir qué pautas culturales y costumbres les son propias y cuáles corresponden a otras culturas.
6.2.1 El reconocimiento de la diferencia
América latina ha logrado incluir dentro de sus políticas de estado el reconocimiento de la diversidad como constituyente de sus estructuras sociales, sin embargo, las normas parecen distar de la realidad pues, en efecto, en muchos países siguen sobresaliendo relaciones de dominación e inferioridad. Constantemente se gestan contradicciones entre las identidades étnicas y la identidad nacional al considerarse estas últimas como legítimas, eliminando el patrimonio cultural, es decir, parecen existir en sí mismas sólo a consecuencia de la negación de lo otro. Así, cuando alguien se reconoce dentro de una cultura, acepta el complejo nudo de interdependencias que lo ubican socialmente, así como las propias reglas morales acerca de las conductas correctas o incorrectas, a través de las cuales es juzgado.
Al pensar en la diversidad cultural, no se puede desconocer el principio de la diferencia que concretamente refiere a la igualdad básica de todos los humanos y las libertades políticas. Esta diferencia, parece oponerse y contradecir el sentido universal inherente a la ética. Sin embargo, en ética o cuestiones culturales hay que entender que no todo vale igual. Existen unos valores éticos universales, y existen a su vez, unos valores culturales que merecen ser conservados porque valen por sí mismos. En ese orden de ideas, se entiende que las diferencias han de ser salvadas y defendidas de intromisiones y alienaciones, buscando al mismo tiempo la preservación de los contenidos básicos de la justicia y la dignidad. Así, las discriminaciones, las opresiones, marginaciones, torturas históricamente denunciadas no deben reproducirse.
6.2.2 Apropiación de pautas culturales
En algunos casos, la esencia de cada cultura se mantiene aun cuando está entrelazada con otra. Sin embargo, en ocasiones tiende a degenerarse el sentido mismo de la cultura. Esto será conocido según Canclini (1989) como las culturas híbridas, sobre las que será necesario preguntarse acerca de su importancia en la construcción de sociedades en la actualidad.
En primer lugar, se reconoce cómo hemos pasado de sociedades dispersas en miles de comunidades campesinas con culturas tradicionales, locales y homogéneas, en algunas regiones con fuertes raíces indígenas poco comunicadas con el resto de cada nación, a una trama mayoritariamente urbanizada, donde se dispone de una oferta simbólica heterogénea, renovada por una constante interacción de lo local con redes nacionales y transnacionales de comunicación.
En ese orden de ideas, se intenta resignificar lo histórico con lo moderno y de igual manera lo moderno con lo moderno. Así, por ejemplo, vemos cómo en el estudio de caso de los habitantes de San Agustín, Huila - Colombia, los ciudadanos se valen de los vestigios arqueológicos para dar una resignificación de lo simbólico aproximándolo a las lógicas de
la globalización, en donde no se haya sentido a la reflexión cultural del arte por el arte, sino el arte por la mercancía.
Del mismo modo, vemos cómo se puede también perder el sentido histórico cuando se tergiversa la noción de arte (podríamos observar cómo una escultura, pierde enteramente su valor histórico al ser rayara con grafitis). No obstante, la comunidad ha logrado hacer del legado arqueológico un componente esencial de sus expresiones culturales apropiándose de la imagen de capital arqueológica y centro de investigación para arqueólogos y antropólogos, así como de las costumbres señaladas en el capítulo anterior, por ejemplo, de cultivos ancestrales como el maíz y el aprovechamiento de los astros y recursos naturales para sus vicisitudes diarias.
6.2.3 Determinación de costumbres
Ahora bien, A través de los años se ha venido presentando una problemática altamente considerable entre los colombianos en relación con el conocimiento mismo sobre sus raíces y lo que con ella ha venido sucediendo desde sus apogeos. Esta grave falencia se debe a la ausencia del relato que ha generado un vacío histórico en la conciencia de la mayoría de las comunidades dando como resultado un país inconsciente de su pasado.
Según Barbero (2001) en Colombia se legitima la exclusión de las minorías, por falta de inteligencia y propiedad. Quienes podemos mostrar una verdadera cotidianidad del país somos invisibilizados y, eso hace que se fragmente el territorio. Con la globalización se ha afectado mucho más, pues los colombianos han visto como única oportunidad de supervivencia, el ingreso al mercado global transformando el lugar de la cultura en la sociedad anteponiendo lo externo ante las costumbres regionales.
Ello significa que para reconocernos necesitamos contar nuestro relato, pues no existe identidad sin narración ya que ésta no es sólo expresiva sino constitutiva de lo que somos. Así mismo el hecho de que seamos escuchados, reconocidos, tenidos en cuenta, depende de la veracidad de los relatos que contamos.
En ese sentido, considero esencial ofrecer a los pobladores de San Agustín, conocer el resultado de esta investigación de modo que por ellos mismos se permitan la construcción de un propio relato en el que fundamenten las bases de su identidad desde una perspectiva cultural argumentada, identificando quiénes son, qué los caracteriza y qué los diferencia de los demás, a partir del autorreconocimiento y el de los pueblos ancestrales. Invito entonces al lector a culminar este proceso en el siguiente apartado que versa sobre el retorno del conocimiento a los pobladores de la región.