paradigmáticos de la Literatura LGBTTTI para niños/as
4. Lo trans no es puro cuento
Dentro de la Literatura LGBTTTI para niños/as no encontramos casos en los que se trabaje temáticamente con la idea de adultos o niños/as trans. Podría pensarse que la ampliación de las narrativas no heterocen- tradas sólo es posible hacia la representación de gays y lesbianas, pero no así a otros tipos de orientaciones sexuales y especialmente a otras identi- dades de género. Gays y lesbianas continúan representando las posiciones varón/mujer como categorías de inteligibilidad para los géneros.
Al respecto, en su libro Sexualidades Migrantes, Género y Transgéne- ro, Diana Maffía asegura:
Afirmar que los sexos son dos es afirmar también que todos es- tos elementos irán encolumnados, que el sujeto tendrá la identi- dad subjetiva de género de su sexo anatómico y cromosómico, lo expresará y aceptará los roles correspondientes, y hará una elec- ción heterosexual. Lo que escape a esta disciplina se considerará perverso, desviado, enfermo, antinatural, y será combatido con la espada, con la cruz, con la pluma, con el bisturí y con la palabra. (Maffía, 2003: 6)
En este libro, Maffía compila una serie de textos que abordan las sexualidades que no entran en la construcción binaria hombre/mujer.
Al hablar de personas trans, estamos hablando de travestis, transexua- les pero también de las personas transgénero.
Las personas transgénero incluyen transexuales (los que sienten que nacieron con el sexo físico equivocado) ya sean preopera- dos/as, postoperados/as y no operados/as; crosdreseros/as, (an- teriormente llamados travestis o travestidos/as), los que usan la ropa del sexo opuesto con el fin de expresar mejor una identidad
interior de crosgénero; personas intersexuales (anteriormente llamadas hermafroditas) y muchas otras identidades demasiado numerosas como para enumerarlas aquí. Es importante tener en cuenta que el término “transgénero” describe a muchos gru- pos de personas distintas pero relacionadas que usan una va- riedad de otros términos para auto identificarse. Por ejemplo, muchos/as transexuales se ven a sí mismos/as como un grupo separado y no quieren ser incluídos bajo el término campana “transgénero/a”. Muchos/as transexuales postoperados/as ya no se consideran transexuales. Algunos/as transexuales no opera- dos/as se identifican a sí mismos como “transgenderistas”. Más allá de esta variación en la terminología, la mayoría de la gente trans estaría de acuerdo con que su auto identificación es un derecho personal importante, lo cual nosotros apoyamos decidi- damente. (Maffía, 2003: 33)
La invisibilidad de lo trans en la literatura para niños/as es casi total. Si ya dentro de la literatura en general no hay casos, dentro de la literatura específica que tomamos como corpus encontramos que la respuesta es muy acotada. Sólo recopilamos tres libros que tratan el tema: La historia de Julia, publicado en España en 2008, la novela es- tadounidense Boy 2 Girl, de Terence Balcker, publicada en 2004 –a la cual no pudimos acceder y por ello no será analizada– y el cuento Bron y el dragón, publicado por la editorial argentina Bajo el arcoíris en 2011. El primer cuento que analizaremos es La historia de Julia: la niña que tenía sombra de niño, escrita por Christian Bruel e ilustrada por Anne Bozellec. Su primera publicación fue en el año 1976, en Francia, oportunidad en la que vendió más de cinco mil ejemplares. Luego se editó en España, en 1980, pero con varias páginas censuradas. Recién en 1997 la versión original volvió a publicarse en Francia y a partir de ahí se respetó el original.
Se trata de un cuento que se enmarca dentro de lo que llamamos cuentos realistas y tematiza lo transgénero en niños/as. Julia es una niña diferente, no le gusta peinarse ni jugar a los juegos que juegan otras niñas. Sus padres la retan porque no se arregla o porque actúa de manera brusca, “parecido a un niño”, como se asegura en el texto. Hasta que un día, Julia descubre que su sombra no es de niña, sino de niño, y por ello busca un lugar en donde pueda no tener sombra. Está asustada. Se pregunta: “¿Y si la sombra tiene razón?”. Julia piensa que bajo tierra no hay luz, entonces tampoco habrá sombras, así que decide cavar un
pozo para meterse. Pero mientras lo hace, aparece un niño que es lo contrario a ella, pues él se comporta como niña. Ambos quieren huir de esta vida al no sentirse comprendidos, dicen: “Todos quieren que los niños se comporten como niños, y las niñas como niñas pero ¡nadie sabe dónde meter a los niñoniñas!”. Y resuelven, “creo que se puede ser ambos a la vez si uno quiere”. Para este entonces, los padres de los dos niños/as, muy preocupados por la ausencia de sus hijos, habían salido en búsqueda de ellos. Julia y su amigo deciden salir del pozo y volver a sus casas, después de todo, ahora saben quiénes son. “Julia es Julia” dice al final el texto. El libro fue animado y subido a YouTube, donde acumula más de 1000 vistas.30
El recurso que utiliza este cuento nos recuerda al de Peter Pan quien también presenta una disociación con su sombra. En el caso de Pe- ter Pan, la pierde por saltar rápido desde una ventana y cuando vuelve a recuperarla es Wendy quien tiene que cosérsela para que no vuelva a escapársele. En este cuento la sombra es utilizada para representar aquello que la niña siente y, además, ve. Su sombra es de niño. Julia pasa por la angustia de sentirse incomprendida de ver que a su alrededor no hay niñas como ella, con sombra de niño. Además, sus padres la retan para que se adecúe a lo que se espera de una niña.
Encontramos que lo trans implica una complejidad mayor en su representación en la literatura LGBTTTI para niños/as. Como expre- samos al comienzo del capítulo, y vemos en este caso, lo transexual, lo transgénero, escapa a las posiciones de varón/mujer como categorías de inteligibilidad para los géneros. Tanto es así que cuando los protago- nistas deben nombrarse a sí mismos, eligen la expresión “niñaniño”. Es en este significante en donde puede verse la lucha por la representación de esas identidades que sienten propias aunque no puedan atribuirle un nombre. Entendemos al discurso no simplemente como aquello que traduce las luchas o los sistemas de dominación, sino como aquello por lo que, y por medio de lo cual, se lucha (Foucault, 2011).
En ese sentido, creemos que este cuento logra retratar lo que le pasa a Julia y a su amigo sorteando la lógica heteronormativa reinante desde su misma estructura. Los protagonistas no incorporan otros términos, pero sí introducen otra figura –la construcción “niñaniño”– que escapa a lo que ellos conocen y que los identifica por lo menos como diferentes a la niña 30 Disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=nmznV8n0aqY [25/06/2014].
o al niño que la sociedad y sus padres esperan que sean. En ese punto, cuando encuentran cómo nombrarse, los protagonistas se tranquilizan y deciden volver a su casa. Incluso, al caminar hacia su casa vemos la som- bra de Julia y ya no es tan claramente la de un niño, es una sombra más cercana a lo que físicamente vemos de Julia. Por ejemplo podemos notar que la sombra tiene vestido, igual que Julia, algo que antes no tenía. Y el cuento termina con la frase: “Julia es Julia”, porque ya fue aclarado para la protagonista y para los lectores, que Julia es una “niñaniño”, entonces sucede una especie de retorno de Julia a tener su imagen, su sombra. La disociación que veía antes ahora no es tan marcada, ahora sabe quién es más allá de lo que la imagen o su sombra muestren.
El segundo cuento que analizaremos es Bron y el dragón, escrito e ilustrado por Nimphie Knox (Sofía Olguín).31 El libro digital de des-
carga gratuita fue publicado por la editorial argentina Bajo el arcoíris en 2011. A diferencia del cuento anterior, este se enmarca dentro de lo que llamamos cuentos maravillosos, y desde allí trabaja la transexualidad. Bron y el dragón es la historia del dragón Absalón, que quiere casarse con la princesa Julieta, pero ella siempre lo rechaza. Su amigo, el príncipe Bron, le aconseja que se olvide de la princesa y que no esté más triste. A Bron no le gustaba ver a su amigo triste porque estaba enamorado de él. Una tarde, una extraña y maravillosa poción cae en manos de Bron. El joven príncipe toma la poción y se convierte en una princesa. Se siente bien, igual que antes, pero ahora es mujer. El dragón está “perturbado porque la princesa era realmente bella”, dice el cuento. “Tienes tu mis- mo pelo y tu linda sonrisa, ¿pero dónde están tus botas, tu espada y tu camisa…?” le pregunta el dragón Absalón al príncipe Bron. Entonces le propone ir a una bruja para que vuelva a transformarlo en hombre como antes, pero el príncipe Bron no quiere. “La princesa Bron se sentó en el suelo, pensativa y nerviosa. ¡No quería volver a ser príncipe! ¡Siendo princesa era dichosa!”. El dragón está confundido, se agarra la cabeza con las garras, pero le dice lo que piensa, que es muy bonita así y agrega: “Si ahora te sientes feliz, yo comparto tu sentimiento”. Pasan los meses y finalmente el dragón se enamora de la princesa y se casan.
A diferencia del cuento anterior, en Bron y el dragón no sólo está el deseo de ser distinto sino que asistimos a la transformación de uno de los personajes. El príncipe se convierte en princesa mediante una pócima 31 La segunda edición del libro está ilustrado por Jimena Takewind.
mágica. La transformación es producto de una casualidad, pero previo a eso, el príncipe expresa su deseo por Absalón. Otra diferencia que po- demos notar con La historia de Julia es que acá el personaje trans no siente incomodidad en ningún momento, es el entorno el que se muestra confundido, entorno representado, en este caso, por el dragón. Bron tiene sólo un momento donde se pone “nervioso”, pero rápidamente elige ser princesa. En ese mismo momento, la narración se modifica. El narrador comienza a llamar al príncipe Bron como “La princesa Bron” sin ningún tipo de aclaración, dice que está “pensativa y nerviosa”. Finalmente, el dragón la acepta, y no sólo eso, sino que se enamora y se casan.
Ambos cuentos trabajan la identidad de género y la orientación se- xual de una manera eficaz y dando lugar a lo literario creativo. Nos resulta llamativo que la temática no forme parte de más cuentos de la literatura LGBTTTI para niños/as. Encontramos en lo trans la mayor manifestación del desfasaje existente entre la ley y la cultura. En la in- troducción de este trabajo mencionamos que ya en 1983, con la ley de divorcio vincular en vigencia, no había libros para niños/as que dieran cuenta de familias con padres separados, siendo que existía el regis- tro de que un 10 por ciento de la población estaba separada de hecho. Luego encontramos que con la modificación de la ley de matrimonio y según datos del censo realizado en la Argentina en 2010, más de cinco familias tenían ya su núcleo constituido por dos hombres o dos mujeres. Por otro lado, el 9 de mayo de 2012, se aprobó en la Argentina la Ley de identidad de género. Estamos en presencia entonces de dos desfasajes: por un lado, el que existe con las leyes que vienen a reconocer derechos para arreglos familiares o para identidades de género y/o orientacio- nes sexuales ya existentes; y por el otro, aquel que vincula la ley con la cultura, en nuestro análisis, la literatura para niños/as. Y mientras vemos que –desde 2001 en adelante– existen cada vez más textos con protagonistas gays o lesbianas y cuentos con familias homoparentales, no encontramos más casos de transexualidad, transgénero, intersex o travestismo en nuestro corpus, como tampoco otros tipos de arreglos familiares. Por otro lado, cabe preguntarnos cómo se representaría a una travesti –al nivel de las ilustraciones– en un cuento para niños/as.
Nos preguntamos, y este es uno de los caminos que se abren para un próximo análisis, ¿cómo podrían representarse gráficamente identida- des de género diferentes de varón y mujer? ¿Cómo sería la ilustración, qué atributos tendría su imagen? ¿Habría que explicar en el texto que
nacieron con otras identidades de género? Estas preguntas nos devuel- ven al problema de la clasificación, la nominación y la representación como espacios que implican, de suyo, normatividad y exclusión. Estas cuestiones constituyen núcleos relevantes de las discusiones en torno de las políticas identitarias y son imprescindibles para imaginar otras –nuevas– formas de inteligibilidad de los géneros y las sexualidades.
Conclusiones
A través de la presente investigación, pudimos registrar que en la literatu- ra para niños/as –a partir del año 2000– se empezaron a incluir con más asiduidad la representación de diversas identidades de género y orien- taciones sexuales, que incluían específicamente los retratos de familias homoparentales. Esta inclusión no se realizó de manera aislada, y en este sentido pudimos trazar un mapa de cómo empezó a tejerse una red de autores, traducciones y editoriales que quisieron darle más visibilidad a estos temas. En algunos casos, esta visibilidad estuvo más ligada a la militancia LGBTTTI y, en otros, menos. Si bien la mayor cantidad de textos provienen de Europa y Estados Unidos, a nivel latinoamericano hemos encontrado casos en los que algunos autores han incursionado en la temática, así como también editoriales que han traducido textos al español y otras que han editado textos propios, como Criatura Editora, en Uruguay, o Editorial Albatros, Editorial Del Molino, La editorial de La librería de Mujeres y la Editorial Bajo el arcoíris, en Argentina.
El recorrido que realizamos tuvo como objetivo reflexionar en torno a los modos de representación de personajes LGBTTTI en la literatura para niños/as. Esta reflexión implicó, por un lado, ver qué tipo de libros están disponibles hoy en el mercado y, por el otro, el análisis de cómo es trabajada la temática. Analizamos los antecedentes, los tipos de cuentos o novelas que se encuentran hoy en el mercado para representar las diversidades32 de géneros, sexualidades y homoparentalidades y cómo
éstos se relacionan con los temas y personajes que representan. La caracterización detallada de dichas representaciones –los tópicos en torno de los que se desarrollan, las modalidades enunciativas y opera- 32 Entendemos a las personas heterosexuales como parte de esta diversidad, con
prácticas tan amplias como imaginables, pero no nos centramos en ellas para el análisis.
ciones retóricas– fue necesaria para analizar los modos de representación de sujetos, prácticas y relaciones sociales disidentes de la normativa he- terosexual en la literatura para niños. Nuestro corpus estuvo compuesto por distintos tipos de textos y de abordajes en cuanto a la temática. Lo tomamos como un discurso discontinuo, entendiéndolo como un espacio siempre de lucha, una multiplicidad de elementos discursivos que actúan, como vimos, incluso de manera contradictoria (Foucault, 2011) en el in- terior de la literatura LGBTTTI para niños/as.
Vimos cómo, con el propósito de diferenciarse, los textos analiza- dos incorporaron de distintas maneras elementos que los distinguen de la literatura para niños/as de carácter heterocentrada, que son hoy la mayoría en el mercado. En principio, su temática, los personajes, las historias, pero también la utilización de los títulos, sus dibujos de tapa, los colores, entre otras cuestiones. Esta búsqueda por tener una visi- bilidad en el enorme mercado de libros para niños/as busca escapar de la exclusión a la que fueron sometidos durante muchos años es- tas temáticas. Los procesos de selección de lo real representado en un tiempo y espacio implican no sólo formas de exclusión directa –dejar afuera lo prohibido, aquello de lo que no se puede hablar, de lo que no es conveniente hablar– sino también modos de inclusión deformada, es decir, modalidades de representación distorsionada (estigmatizante, criminalizante, patologizante) de aquel a quien se ubica en el lugar de la otredad. Empujar esos límites de lo decible así como acercar las repre- sentaciones a modalidades más plurales e igualitarias es complejo y hay ciertas zonas especialmente sensibles; en términos de Foucault (2012), hay regiones donde la malla está más apretada, allí donde se multiplican la casillas negras; son las regiones de la sexualidad y la política.
Dentro de la literatura LGBTTTI para niños/as encontramos di- ferentes tipos de representaciones de arreglos familiares: en cuanto al lugar que ocupan en las tramas, en cuanto al modo en que se construyen hacia el interior de la historia y también en la forma en que interpelan al lector a través de ciertos tipos de moralejas implícitas, actividades, frases, sonrisas, ausencia de peleas, etc.
Vemos que, si bien los textos analizados en el capítulo 2 podrían en- marcarse dentro de una apuesta a retratar modelos de familias no hetero- normativas, en el caso de Se pegaron los fideos hay una necesidad excesiva por que esas familias se muestren “sanamente” (como dice la editorial), erradicando toda posibilidad de conflicto, discusión o malos entendidos. Un ejemplo de ello es que los padres son tan parecidos físicamente que
hacia el final del cuento la editorial confunde sus nombres en el recuadro donde aparece toda la familia junta. Esta marcada intención por que se vieran “trabajadores, responsables” la vamos a leer en el texto en la frase de Valeria cuando dice que sus padres durante el día “van al trabajo”. El trabajo también aparece en uno de los libros antecedentes, Heather Has Two Mommies, donde se ve a qué se dedican cada una de las madres. Mamá Catalina es médica y mamá Julia es carpintera. Aquí también está la selección de una profesión y un oficio. En Rey y Rey no aparece la dimensión del trabajo asalariado pero sí está la noción de gobernar. La reina está cansada de gobernar, es el turno del príncipe de ejercer su cargo y por eso es necesario que se case, porque soltero no puede hacerlo. De esta manera la normalización (Foucault, 2011) toma cuerpo. La reina le exige a su hijo que se adecúe al proceso de regulación de la vida. Así, la responsabilidad en tanto trabajo, u obligación, aparece en estos tres textos. En el único cuento en que no aparece es en El vestido de mamá, donde no se hace alusión al trabajo de los padres. Por el contrario, se los ve mirando televisión.
De los tres libros analizados en profundidad, El vestido de mamá es el que más se acerca a la perspectiva que nos interesa rescatar. Consi- deramos que cualquier lector, cualquiera sea su edad, tiene el derecho a acceder a un cuento cuya perspectiva sea literaria. El libro es inge- nioso, sensible, creativo y conmovedor desde su poética. Consideramos de suma importancia retomar la noción expuesta por Valeria Sardi de rescatar y privilegiar fuertemente una perspectiva literaria a la hora de pensar en libros para niños/as, cualquier sea la temática elegida. Se trata de recuperar nociones de lo literario que posibiliten construir sentidos y, por lo tanto, descubrir en la lectura las decisiones estéticas, poéticas y