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TRANSFORMACIONES DE PRÁCTICAS DOCENTES

CAPITULO IV. MARCO TEORICO REFERENCIAL

4.4. TRANSFORMACIÓN DOCENTE Y SU PRACTICA

4.4.4. TRANSFORMACIONES DE PRÁCTICAS DOCENTES

Durante el siglo XX se realizaron diversas investigaciones acerca de las prácticas docentes que arrojaron cantidad de información sobre los diferentes factores que intervienen en el proceso de enseñanza. Dichos factores o dimensiones de análisis se manifiestan -en mayor o menor relevancia y con determinado significado- en la actuación docente en el aula. Al respecto, Pérez Gómez (1989) realizó un análisis de las investigaciones empíricas producidas en el campo de la enseñanza entre las décadas de los años sesenta y setenta e identificó modelos conceptuales que subyacen a estas investigaciones y que orientan la atención hacia algunos de los aspectos particulares de la vida en el aula. Esta perspectiva selectiva reflejada en los diferentes modelos explicativos de la práctica docente "ha evolucionado en un sentido de mayor profundización y extensión, para abarcar y reflejar con mayor fidelidad la complejidad de los fenómenos reales que ocurren en el ámbito natural del aula" (Pérez Gómez, 1989, 96).52

Las dimensiones que se estudian en la observación de las prácticas docentes en la investigación son abordadas desde las competencias, las funciones y habilidades del tutor virtual desde la organización, pedagogía, comunicación, técnica y ética con algunos aspectos como: la planificación; la estructuración metodológica del contenido de la enseñanza; las interrelaciones entre docente y alumnos en torno a las

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actividades académicas; los procedimientos de evaluación implementados; la organización de la vida en el aula y el tipo de tareas académicas, etc.

El propósito de la práctica pedagógica es " la formación de un maestro caracterizado por ser intelectual de la pedagogía, un trabajador de la cultura y un agente de cambio social, con una misión definida: ser transformador de las organizaciones sociales educativas, empleando como herramientas la producción de teorías pedagógicas, la transformación de las prácticas pedagógicas e incidir en las políticas educativas." (JUDITH DE PALACIO Informe Práctica Pedagógica).

La Práctica Pedagógica se caracteriza a partir de una serie de factores o clases significativas que dan cuenta del conjunto de acciones, procesos, tiempos, espacios y actores que permiten su realización, se define tanto en las escenas como en el escenario donde se forma el docente. La práctica pedagógica tiene ciertos elementos como son: la temporalidad, el radio de acción, el radio de incidencia, la naturaleza y la administración de la práctica pedagógica.

La práctica pedagógica se puede llevar a cabo por niveles, grupos, programas y áreas, asumidas como espacios en donde el maestro practicante ejerce las funciones propias de un docente en el aula. Tal ejercicio comprende desde la elaboración de planes de clase, que plantean tareas de fortalecimiento de contenidos disciplinares, hasta el desarrollo de proyectos de intervención fuera del aula.

Ahora bien, los ambientes Virtuales de Aprendizaje centrados en estas reflexiones pedagógicas, deben fortalecer los procesos interactivos entre individuos y fomentar el desarrollo de sus capacidades; sin dejar de lado que los procesos de maduración de un individuo son fruto de la evolución biológica, nutricional, cultural, las prácticas de crianza y educativas, el clima social en que se enmarque son un constituyente primordial. Por ello, además de estas premisas, un AVA debe tener una intencionalidad y proponer unas competencias que mejoran la adquisición del aprendizaje y responde a las actuales exigencias del mundo contemporáneo.

La reflexión pedagógica no es exclusiva del maestro, como sucede en el ámbito presencial, es tarea de diseñadores, desarrolladores, técnicos , comunicadores y docentes; esta reflexión asegura el desarrollo paulatino de los individuos que manejan herramientas pre-cognitivas, cognitivas y meta-cognitivas necesarias para potenciar sus capacidades deontológicas, pragmáticas, sociales-comunicativas y cognoscitivas que le permitan acceder, construir y transformar su base de conocimiento en pro de mejorar su calidad de vida.

Aspectos que se pueden valorar mediante una observación detallada de las capacidades del sujeto para: Buscar y acceder a diversas fuentes de información, argumentar sus ideas, inquietudes y/o necesidades mediante el uso consciente de diversas formas y medios de expresión, Investigar y proponer transformaciones esenciales de su ambiente, aplicar de manera eficiente el conocimiento en la solución de problemas, Manejar recursos, seleccionar y planear el uso adecuado de técnicas, procesos y procedimientos para la solución de problemas, la fabricación de artefactos o la producción de saber e información, Trabajar en equipo de manera armoniosa y tolerante, Mantener una actitud reflexiva de auto observación, auto regulación y mejoramiento y, finalmente, adquirir y aplicar diversos conocimientos a diversas tareas de trabajo.

Competencias que redundarán en individuos con mejores desempeños en un campo del saber específico, con un sentido de trascendencia y satisfacción personal; que incorporan y fundamentan la investigación como ejercicio esencial para comprender y reflexionar de forma critica acerca de la realidad. Individuos que generan estrategias de aprendizaje para asumir de manera autónoma la construcción de su conocimiento.

En este contexto, la incorporación de las TIC no garantiza, en sí misma, la transformación de las prácticas pedagógicas (Cuban, 1993, 2001; Zhao y otros, 2002; Zhao y Frank, 2003). En efecto, no todos los usos de las TIC conllevan una transformación en profundidad de las interacciones que profesor y estudiantes establecen entre sí y con los contenidos que son objeto de enseñanza y aprendizaje.

Para transformar las prácticas pedagógicas tiene que ver fundamentalmente con la manera como, a partir de su uso efectivo, se insertan en la actividad conjunta que desarrollan profesores y alumnos. Cuando, gracias a la incorporación de las TIC, las formas de organización de la actividad conjunta cambian y se transforman, estas tecnologías hacen efectiva su potencialidad para mediar los procesos psicológicos implicados en la construcción del conocimiento. Cuando, por el contrario, esas formas de organización de la actividad no se transforman, la posibilidad de que las TIC incidan realmente sobre los procesos intra e inter psicológicos implicados en el aprendizaje disminuye considerablemente53.

Con toda probabilidad, el avance en la comprensión de cuándo, cómo y por qué las TIC pueden transformar y mejorar efectivamente los procesos de enseñanza y aprendizaje requiere de un conjunto diverso y plural de aportaciones teóricas y empíricas que aborden la cuestión desde diversas perspectivas y con diversos grados de análisis. No obstante no son las TIC las que modifican los procesos de enseñanza y aprendizaje, sino la manera cómo se utilizan, las metodologías con las que se emplean. Por lo tanto hay que tratar de potenciar nuevos métodos con las TIC, nuevas formas de comunicación y de aprendizaje, y no reproducir los métodos del pasado (explicación, toma de apuntes, estudio, examen). Se trata sobre todo de enseñar a los estudiantes a aprender, y ello exige que lejos de proponer una serie de actividades iguales para todos, dispongan de amplios márgenes de iniciativa para elegir itinerarios, actividades y medios que resulten acordes a sus circunstancias y estilos cognitivos: hay una mayor personalización de los procesos de enseñanza y aprendizaje. La incorporación de las TIC a la educación se justifica a menudo con el argumento de su capacidad para mejorar el aprendizaje. Este argumento, sin embargo, no ha encontrado hasta ahora un apoyo empírico suficiente. Ante esta dificultad, algunos autores (Blease y Cohen, 1990; Squires y McDougall, 1997; Twining, 2002) proponen dirigir los esfuerzos a estudiar cómo las TIC transforman las prácticas pedagógicas.

El utilizar nuevas metodologías pueden sernos de gran ayuda a la hora de aplicar las TIC en la enseñanza no perdernos de vista los principios sugeridos por la "American Association for Higher Education" en 1987, para realizar una buena práctica de calidad en la formación universitaria: 1) La buena práctica fomenta el contacto entre los estudiantes y los docentes. 2) La buena práctica desarrolla reciprocidad y cooperación entre los estudiantes. 3) La buena práctica usa técnicas de aprendizaje activo. 4) La buena práctica da pie al feedback. 5) La buena práctica enfatiza el "tiempo en tareas" (el buen uso del tiempo por parte del estudiante es un elemento básico para el aprendizaje". (Asignar períodos de tiempo realistas es una clave para el aprendizaje). 6) La buena práctica crea altas expectativas. 7) La buena práctica respeta la diversidad de talentos y las formas de aprendizaje.

Este cambio lógicamente repercutirá en una transformación de las funciones a desarrollar por parte del profesorado, que irá abandonado progresivamente la tradicional de transmisor de información, para desempeñar otras que irán desde la de tutoría virtual, la motivación y orientación del estudiante, el diseñar situaciones mediadas de aprendizaje y organizador del proceso de enseñanza-aprendizaje.

53 Anuario de psicología, Tecnología y prácticas pedagógicas: las TIC como instrumentos de mediación de la actividad conjunta de profesores y estudiantes Universidad Barcelona 2007