socio-laborales y paralelamente en la sen-
sibilización del tejido empresarial, en 2010
se espera consolidar definitivamente el
proyecto con la inserción laboral de un alto
porcentaje de las mujeres con discapacidad
que ya participan de esta iniciativa.
Compr
Ana Vales Hidalgo es psicóloga y ha desarrollado toda su carrera profesional traba- jando con mujeres. Desde
2007 en la Federación LUNA Andalucía.
“Siempre quise trabajar en el ámbito social y desarrollar mi profesión desde una perspectiva feminista”.
Y así ha sido.
D i s c a p a c i d a d y s e x u a l i d a d ,
i g u a l a p r e j u i c i o s
Texto: Sheila Martínez Fotos: Archico COCEMFE
¿Cuál diría que es la situación de las mujeres con discapaci- dad con respecto a sus derechos sexuales?
Es de vulneración absoluta, porque en pleno siglo XXI, no hay adap- tación universal de los servicios de salud sexual, no tienen acceso a una educación sexual, no siempre pueden elegir libremente tener o no pareja o tener o no descendencia.
¿Siente que perduran los mismos prejuicios que hace algu- nas décadas atrás?
En el fondo siguen persistiendo los mismos prejuicios, ahora bien, la forma en que se formulan y se perpetúan ha cambiado radicalmente a estrategias más sutiles y políticamente correctas. Al final es resul- tado de reducir la sexualidad a una actividad heterosexual, basada en el coito vaginal y con predominio del pene como eje central.
¿Cuáles son esos prejuicios, mitos o creencias?
Tres expresiones, muy conocidas y manifestadas por las mismas mujeres con discapacidad, resumen estos prejuicios: asexuadas, eternamente niñas y potenciales reproductoras de la anormalidad. Esto implica la creencia de que las mujeres con discapacidad no tienen deseos, no van a poder dar y obtener placer sexual y no es- tán capacitadas para ejercer el tradicional rol de madre asignado e impuesto a las mujeres.
¿Suelen vivir de forma diferente la sexualidad los hombres que las mujeres con discapacidad?
Cada persona vive su sexualidad de una forma única. Partiendo de esta base es posible observar que a los niños y hombres con discapacidad se les promueve más desde la familia y los entornos cercanos la demostración de deseos, el disfrute de las relaciones
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En Marcha
En Marcha
sexuales e, incluso, en algunos casos se potencia el tópico del “ma- chito”. En cambio se ningunea la sexualidad de las niñas y mujeres con discapacidad.
¿A qué problemas concretos se enfrentan?
Un grave problema, es la creencia de que son “mercancía dañada” y, por tanto, abusar de ellas es menos grave o más justificable. Detrás subyace la idea de que tienen menos dignidad. Junto a esto, la falsa creencia de que van provocando sexualmente para compensar su falta de atractivo supone un factor de riesgo para ser víctimas de violencia sexual.
Finalmente para muchas mujeres con discapacidad gravemente afec- tadas o con discapacidad intelectual, el riesgo viene de la dificultad para distinguir cuándo los contactos físicos son abuso y cuándo son producto de atenciones y cuidados, sobre todo porque son educadas en la idea de que han de obedecer a quien les cuida, que siempre hará lo mejor para ellas.
¿Cómo se abordan profesionalmente estos problemas?
Desde Federación LUNA se están desarrollando talleres y grupos de mujeres con el objetivo principal de acercar una idea de sexualidad más amplia y positiva, que integra mente y cuerpo. Se da relevancia a la experiencia y saberes de las mujeres en primera persona y al enriquecimiento mutuo.
En cuanto a la maternidad, ¿Cree que hoy día una mujer con discapacidad puede decidir libremente sobre un aspecto tan personal como éste?
Cada vez más mujeres con discapacidad están tomando las riendas de sus vidas y tomando el control, también, de su derecho a la ma- ternidad. Pero aún hoy persisten muchos casos de interrupciones de embarazo y esterilizaciones forzadas, así como obstáculos para la maternidad mediante adopción o acogimiento. Aparte de ello faltan recursos y servicios de apoyo a la maternidad, es- pecíficos para mujeres con discapacidad, pero también para todas las mujeres que quieran
ser madres.
¿Cree que existe una buena información sobre sexuali- dad para este colectivo?
Creo que si bien la informa- ción sexual es importante en este sentido es mucho más relevante y carencial la edu- cación sexual en su sentido más amplio y democrático. La educación de los afectos, el
aprendizaje del amor propio, la práctica en el manejo de las emociones... son contenidos educativos que son sexualidad y no se trabajan en la escuela, en la familia ni en los contex- tos de desarrollo más inmediato. El acceso a la información, con mayores o menores dificultades, es posible aún cuando, desde mi punto de vista, muchas mujeres con discapacidad encuentran barreras específicas, relacionadas con los prejui- cios que antes se han comentado.
Un mensaje para aquellas mujeres con discapacidad que nos están leyendo…
En primer lugar que acudan a las organizaciones de personas con discapacidad, especialmente de mujeres con discapacidad, si existen en su entorno de residencia. El intercambio, análisis y reflexión en grupo de mujeres que comparten situaciones comunes es un buen modo de superar miedos y responder preguntas. Por otra parte, aun cuando todavía falta especialización en género y discapacidad en la práctica de la sexología, obviamente son profesionales que tienen las herramientas para dar respuesta a estas demandas.