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Trascoro de la Catedral.

In document Iconografía de San Lorenzo en Huesca (página 164-169)

Sobre una plataforma dodecagonal con una moldura vegetal y zócalo en cuyas caras lleva doce relieves en plata, con las siguientes escenas de su hagiografía:

IX. Trascoro de la Catedral.

El trascoro de la Catedral de Huesca, realizado entre 1789 y 1794; conforme al proyecto de Pascual Ypás, académico de San Fernando.

Era grandes proporciones, fue realizado en madera policromada, que hacia imitación al mármol. Todo el conjunto se completó con una serie de esculturas, entre las que destacan las de los santos locales: San Lorenzo y San Vicente, ambas realizadas por Pascual Ypás. Y también se construyeron tres altares, los de San Lorenzo, Santo Cristo y San Vicente, obras del escultor oscense Lorenzo Sola.

La policromía del trascoro, haciendo imitaciones de mármoles, se la confiaron al pintor zaragozano Baltasar Panzano.

En el trascoro de la Catedral de Huesca se sabe, por constancia documental, que participaron, también, otros artistas.

Estos tres nuevos altares: San Lorenzo, Santo Cristo y San Vicente, fueron realizados por Lorenzo Sola escultor de Huesca. Estas imitaciones de mármol se confiaron a Baltasar Panzano, maestro dorador de Zaragoza, de igual manera intervino también Antonio Sanz, escultor de esta misma ciudad.

Esta imagen mide 169 x 69 cm, representa al mártir vestido con alba y dalmática de diácono de un color rosado, un color utilizado únicamente en dos ocasiones en el año litúrgico: el tercer domingo de Adviento y el cuarto domingo Cuaresmo, en que la liturgia era semipenitencial por lo que sus ornamentos, tal como señala en sus estudios Susana Villacampa Sanvicente, mostraban un color intermedio entre rojo y morado.

164 Detrás de él se pueden observar algunos hierros propios de su atributo principal: la parrilla. Su rostro podría contener rasgos de aflicción pero se compensa por la tranquilidad que desprende su mirada. No lleva tonsura clerical. Resalta la capacidad del escultor en la elaboración de la composición de la figura: su cuerpo se coloca de manera girada, en contraposto y la cabeza torneada. Esta forma compositiva otorga el movimiento típico de este período artístico del barroco.

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d. Hasta el siglo XX.

Llegamos a mediados del siglo XIX y la ciudad de Huesca contaba con multitud de iglesias, presididas por el recinto eclesiástico más importante de la población, la Catedral.

Había cuatro parroquias: la establecida en la Catedral, y las de San Pedro el Viejo, San Lorenzo y San Martín; esta última se había trasladado ya a la iglesia del extinguido convento de Santo Domingo. Además de las parroquias, existían otras iglesias menores, como las del Espíritu Santo, la Magdalena, el Salvador y Nuestra Señora de Monserrat.

A todas ellas había que añadir las que se encontraban vinculadas a diversas instituciones civiles o eclesiásticas, como las iglesias del Hospital Provincial y de la Casa de Misericordia, la del Seminario de Santa Cruz y las de los conventos que subsistieron a la desamortización.

Había algunos edificios de carácter religioso que difícilmente se podían sostener en pie con dignidad puesto que algunos estaban fuertemente deteriorados por el abandono de décadas, Al decretarse la venta de los bienes del clero secular por la desamortización, las iglesias se encontraron todavía con menos recursos para su mantenimiento.

En la segunda mitad del siglo XIX Huesca dejó perder tres de sus iglesias, que fueron derribadas tras su venta o para abrir nuevas calles y plazas bajo el pretexto de su estado ruinoso: la iglesia románica de San Juan de Jerusalén, la gótica de San Martín y la pequeña iglesia del Espíritu Santo. Este riesgo continuo, se acentuó en el siglo XIX, y afectó a la iglesia de San Pedro el Viejo.

166 Al comenzar el siglo XIX, la estructura de la iglesia de San Pedro el Viejo estaba muy debilitada por las intervenciones que a lo largo del tiempo habían ido alterando la primitiva edificación románica. De igual manera, al iniciarse la plaza del mercado en 1868, las cimentaciones de las casas colindantes afectaron al edificio. Pero en 1885 la declaración de Monumento Nacional a favor de la Iglesia y Claustro de San Pedro el Viejo, hizo posible su recuperación y ha permitido que llegase hasta nuestros días.

En el siglo XIX, en la ciudad de Huesca se produce un cambio radical: se pasa de una ciudad clerical y universitaria a principios de siglo a otra básicamente administrativa y algo comercial. La capitalidad de la provincia requería la creación de nuevos organismos y un espacio donde instalarlos con la dignidad y el decoro deseados.

La legislación preveía la utilización de los conventos desamortizado, exceptuando los de la venta a particulares. Los organismos del nuevo Estado liberal fueron ocupando algunos de los edificios del antiguo cinturón de conventos que rodeaba la ciudad.

Para la Seo oscense, como hemos visto en páginas anteriores, el siglo XIX fue duro en cuanto a la falta de recursos económicos. Fueron las sucesivas subvenciones del gobierno las que dieron cabida a unos proyectos, detallados anteriormente, que eran necesario para el buen mantenimiento de la propia Catedral.

Para dar cabida a la parroquia del barrio fue construida la iglesia neogótica de nueva planta, edificada en 1885, conocida popularmente como Parroquieta.

167 En el siglo XX, concretamente en 1931, fue declarada la Catedral, Monumento Histórico Artístico. En 1936 durante el cerco republicano de la ciudad se destruyó el chapitel que elevaba la torre un tercio más y le daba un aspecto más gótico.

Finalmente, además de destacar la restauración llevada a cabo por el arquitecto Francisco Pons Sorolla en 1969, la Catedral se restaura en varias etapas entre 1990 y 1993.

De igual manera se hacen obras de rehabilitación entre 1997 y 1998. Se rehabilitan los restos del claustro románico, del Museo Capitular y Diocesano y se reconstruyen los muros ubicados bajo el claustro de la catedral.

Llegados al siglo XXI, las obras se centran, en noviembre de 2010, en terminar la restauración de los muros del salón del Tanto Monta para suprimir la humedad de los muros y se aísla el forjado del suelo y de la cubierta.

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