• No se han encontrado resultados

5. EL PLAN HIDROLÓGICO NACIONAL

5.2. Trasvases Intercuencas

Esquemas de las principales transferencias superficiales

Este epígrafe contempla una síntesis de las principales actuaciones estructurales efectuadas para interconectar los sistemas de explotación y superar los desequilibrios hídricos territoriales.

Al tratar sobre los trasvases hay que considerar que:

• No existe aprovechamiento de cierta entidad que no sea, en sentido estricto, un transvase intercuencas (por ejemplo los abastecimientos urbanos de Madrid, las zonas de riego que reciben agua de subcuencas distintas a la que se asientan, etc.).

• La historia de los trasvases intercuencas se remonta, al menos, hasta el siglo XVI.

5.2.1. Trasvase Tajo – Segura

Fue originalmente planteado en el Plan Nacional de Obras Hidráulicas de 1933. Sucesivamente fue propuesto y completado con estudios adicionales en 1939, 1947 y a lo largo de las décadas de los años 50 y 60, redactándose el Anteproyecto General del Acueducto Tajo – Segura en 1967.

El Planteamiento se basaba en que la reordenación hidráulica que el abastecimiento de Madrid iba a introducir en la cuenca del Tajo (con actuaciones en los ríos Guadarrama, Alberche y Tietar) permitiría trasvasar aguas de la cuenca alta del Tajo a las cuencas del Guadiana Sur, Segura y Júcar.

El trasvase se dividió en dos fases, con volúmenes derivables que no superarían los 600 hm3/año en la primera y los 1.000 hm3/año adicionales en la segunda fase.

El Acueducto Tajo – Segura, en adelante ATS, comenzó su explotación en 1979; durante los primeros 21 años de funcionamiento (1978/79 – 1998/99) el volumen medio aportado al Segura fue de 284 hm3/año, cifra que se eleva hasta 308 hm3/año si no se consideran los dos primeros años, es decir del orden de la mitad del máximo previsto para la primera fase. Los valores máximos se alcanzaron en los últimos años del periodo citado (544 hm3/año en 1998/99).

Los pobres resultados alcanzados se considera que fueron consecuencia de los siguientes factores:

• La sequía habida en el periodo 1980/81 – 1994/95, que supuso una aportación media en cabecera del Tajo del orden del 56% de la media.

• La explotación poco previsora de los embalses de la cabecera del Tajo durante los primeros años del trasvase (con desembalses de unos 2.000 hm3, tres veces los establecidos como necesarios para la cuenca) y los dos años anteriores (3.000 hm3), con lo que no se utilizó la hipernualidad requerida.

• La inexistencia de una definición de los recursos excedentarios, únicos que podían ser transferidos. Este hecho quedó subsanado por la definición de los mismos incluida en el Plan Hidrológico del Tajo.

5.2.2. Minitrasvase a Tarragona (Ebro – Cuencas Internas de Cataluña).

Esta actuación tiene como antecedente el proyecto fallido de trasvase del Ebro – Pirineo Oriental que pretendía situar 1.400 hm3 del Ebro en el litoral catalán con destinos urbano, agrícola e industrial.

Además de plantear dudas sobre la existencia de sobrantes, las críticas se centraron en las prioridades de actuación económica, por ser la Cuenca del Ebro una región económicamente deprimida y estimarse que, como consecuencia del trasvase, la situación podía empeorar. También se plantearon dudas sobre la viabilidad jurídica del trasvase. Finalmente el proyecto fue abandonado.

Posteriormente, los graves problemas de abastecimiento doméstico e industrial existentes en la Comarca de Tarragona, motivados por el agotamiento y degradación de los recursos propios, la existencia de aguas de mala calidad, la intrusión de agua marina en los acuíferos sobreexplotados y la inexistencia de recursos alternativos, hicieron que se retomara la idea y necesidad del trasvase. Sin embargo, para la resolución del problema no se recurrió a los recursos sobrantes del Ebro, sino a la recuperación de

parte de las pérdidas existentes en los canales de regadío, ejecutados en tierra, con mas de 100 años de antigüedad y unas pérdidas estimadas en 12 m3/seg.

La Ley 18/1981 posibilitó la ejecución del minitrasvase del Ebro a Tarragona en los siguientes términos:

• Trasvase del agua que resultase de reducir las pérdidas en la infraestructura hidráulica del Delta del Ebro, con un límite máximo de 126 hm3/año.

• Plan de obras de acondicionamiento y mejora de canales y acequias de riego del Delta, revistiendo 250 de los 450 km existentes, con un coste de 15.000 millones de pesetas de 1986.

• El Plan no tenía coste para las Comunidades de Regantes del Delta del Ebro, ni para el Estado. Se cubría por los beneficiarios de la concesión con una aportación de 5 pts/m3.

El volumen asignado al trasvase, de hasta un máximo de 90 hm3/año fue definido en dos fases. La media de la transferencia en el periodo 93 – 96 fue de 46 hm3/año.

5.2.3. Trasvases del Ebro a las Cuencas del Norte

Las actuaciones consideradas en este apartado son una aparente paradoja, puesto que transfieren recursos hídricos a la región que dispone de mayor abundancia de agua, pero en la que es difícil establecer embalses de regulación.

• Cuenca Norte II

Ante la carencia de recursos regulados en la zona de Torrelavega, se construye un trasvase para derivar 22 hm3/año desde el Ebro a la Cuenca del Besaya. Este trasvase de recursos fue establecido para completar los recursos del río Saja con volúmenes regulados en el Embalse del Ebro, que son restituidos en épocas de aguas altas, manteniendo un saldo interanual nulo.

Desde 1986/87 – 1977/98 los volúmenes medios transferidos en ambos sentidos han sido de 4 hm3/año.

• Cuenca Norte III

Existen tres transferencias, que por orden de importancia son las siguientes:

- Trasvase Zadorra – Arratia, para aprovechamiento hidroeléctrico en la Central de Barazar y abastecimiento al Consorcio de Agua del Gran Bilbao. La concesión es de 9 m3/seg. Durante el periodo 1985/86 – 1994/95 se trasvasó un volumen medio

de 180 hm3/año.

- Trasvase Ceneja – Ordunate, que transfiere del orden de 9 hm3/año, también para abastecimiento de Bilbao.

- Trasvase Alzania – Oria que transfiere 1 hm3/año para aprovechamiento hidroeléctrico.

5.2.4. Trasvase del Ebro a las Cuencas Internas de Cataluña

Además del Minitrasvase a Tarragona que hemos destacado por su importancia y por la estrategia de diseño y ejecución, existe otra transferencia de recursos a las Cuencas Internas de Cataluña, el trasvase Ciurana – Riudecañas estimado para regadíos y abastecimientos de población en la Comarca de Reus, con un volumen de unos 7 hm3/año.

5.2.5. Otras transferencias superficiales de recursos

• Trasvase Segura – Júcar

Transferencia de 30 hm3/año, la mitad para Riegos de Levante margen Izquierda y el

resto para el abastecimiento de poblaciones.

• Trasvases Guadalquivir – Guadiana y Guadiana – Guadalquivir

- Además de los recursos procedentes del Tajo la Cuenca del Guadiana recibe 6 hm3/año procedentes de la Cuenca del Guadalquivir para abastecimiento de Valdepeñas, Santa Cruz de Mudela y la Mancomunidad de Sierra Boyera.

- Por el contrario el Guadiana cede al Guadalquivir pequeña cantidad de recursos para el abastecimiento de las Mancomunidades de Llerena y Tentudía.

• Trasvases del Tajo al Guadiana

- Trasvase menor para abastecimiento de la mancomunidad de Alcuéscar.

- Trasvase de 4 hm3/año para abastecimiento de la mancomunidad de Algodor.

• Trasvase desde la Cuenca del Sur hacia el ámbito del Guadalquivir aprobado en 1995, con un volumen máximo anual de 110 hm3/año.

• Envío con carácter excepcional durante el periodo 1995-97 de una media de 5 hm3/año por barco desde el delta del Ebro a Baleares.

5.2.6. Consecuencias ambientales de los trasvases

Aunque no existan estudios que soporten científicamente los impactos ambientales motivados por los trasvases, el LBA cita como “evidentes”, las siguientes:

• En las cuencas cedentes

La disminución del agua disponible en los caudales circulantes puede provocar alteraciones del régimen hídrico, cambios geomórficos de los cauces situados aguas abajo y modificación de los ecosistemas que los ocupan.

• En el territorio atravesado por el canal

Efectos ambientales típicos de las infraestructuras lineales, especialmente los efectos barrera y corredor, sobre las personas y la fauna, dada la impermeabilización territorial producida por el canal.

Adicionalmente, si la infraestructura del trasvase incluye embalses de regulación, se produce un impacto ambiental sobre el medio ocupado por el vaso, su entorno inmediato y el cauce afectado.

• En la cuenca receptora

Alteración del régimen hídrico que, a su vez, transforma la vegetación de ribera y modificación de los parámetros físico – químicos del agua circulante. Incorporación de especies, macro invertebrados y vegetación acuática procedentes de la cuenca receptora.

En resumen, el propio LBA considera que “habida cuenta de la escasa información disponible sobre las consecuencias ambientales de los trasvases, que se aborden de manera rigurosa la identificación y el análisis de las mismas, así como la puesta en práctica de medidas correctoras o compensatorias que las aminoren. Respecto a los actuales y posibles nuevos trasvases el LBA propone textualmente: “Asimismo, es necesario minimizar los impactos producidos por los trasvases ya construidos y someter en su momento los posibles de nueva construcción al procedimiento de evaluación de impacto ambiental, estudiando su viabilidad bajo este punto de vista”.