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Tratamiento contable de los activos intangibles no identificables

Tratamiento contable de los A

6.6. Tratamiento contable de los activos intangibles no identificables

El resto de elementos intangibles que cumplen las condiciones de activo (véase el Apartado 6.2.) pero no son separables o identificables, poseen un tratamiento contable diferente.

Éstos a su vez, tal y como se puede ver en la clasificación del Apartado 6.3., Figura 10, pueden ser adquiridos por otra empresa (fondo de comercio externo) o generados internamente (fondo de comercio interno, capital intelectual, capital humano,know-how, capital organizativo, capital de cliente, etc).

El fondo de comercio o goodwill es el exceso entre el importe satisfecho y la suma de los valores reales de los activos tangibles e intangibles adquiridos que se

pueden identificar, menos los pasivos asumidos(Nevado, 2002:22). Caballer indica

que para valorar empresas se utiliza el valor global, que es asimilado a un valor de capitalización (Caballer, 1994:161-162). Este valor global está formado por un valor sustancial y un valor complementario, el fondo de comercio:

C S G

V

F

V

- VG= valor global - VS= valor sustancial - FC= fondo de comercio

Esto implica que el fondo de comercio es considerado un añadido al valor. Cuando tiene un valor negativo se le conoce también como badwill. Según la NIIF 3, éste valor se reconoce en la cuenta de pérdidas y ganancias tras reevaluar los valores razonables. Se ignora, en cambio, el fondo de comercio previo a la combinación de negocios.

Brilman y Marie definen el fondo de comercio comolos elementos inmateriales para los que no es posible una valoración directa [...] también será la aptitud de la empresa para generar beneficios en razón a las calidades de su equipo comercial (Brilman, 1990:96).

El fondo de comercio sólo aparece en el activo si es necesario para una adquisición a terceros al combinar negocios. El PGC-2008 (norma 6ª, apdo. c) indica que su valor se determina según lo mencionado en el apartado anterior de combinaciones de negocios (es decir, el valor razonable en la fecha de adquisición). No puede ser amortizado, mas sí debe ser corregido de manera anual comprobando el deterioro de valor. Esto es debido a que no se puede determinar cuál será el periodo de obtención de flujos de efectivo. En la FASB 142 se indica también esta característica, y especifica que lo que se debe revisar es su pérdida, no su ganancia, a través de la comparativa entre su estado contable y el valor razonable mediante test de diagnóstico (impairment test). Además, la FASB aconseja recalcular su vida útil de manera periódica (Gutiérrez, 2007:2).

Fondo de comercio VAI= Valor razonable en fecha de adquisición No amortizable

Correcciones de valor por deterioro

En el artículo 213 de la Ley de Sociedades Anónimas, a través de la Ley 16/2007,

armonización internacional con base en la normativa de la Unión Europea,se indica que debe reservarse obligatoriamente una cantidad equivalente a la del fondo de comercio. Dicha cantidad será extraída del beneficio que represente, como mínimo un 5%. En caso de no disponerlo, se deberá acudir a las reservas de libre uso. Las normas FASB 141 y 142 exigen determinar su valor razonable, dando a las empresas la posibilidad de distinguir los activos agrupados conjuntamente bajo el fondo de comercio y valorarlos por separado. La norma 142 no obliga a amortizar el fondo de comercio, pero sí solicita realizar correcciones de valor.

En cuanto a los activos intangibles generados internamente se encuentran los activos ocultos, englobados en las normas contables dentro del fondo de comercio interno. En realidad son activos no reflejados en las cuentas anuales pero que están formados por el capital intelectual (Nevado, 2002:25).

6.7. Conclusiones

Como se ha podido constatar, existe una falta de consenso generalizado entre las diversas normas de contabilidad. A pesar del esfuerzo de aumentar el grado de convergencia entre ellas, se ha confirmado que según la aplicación de cada una el resultado puede ser ampliamente diferente.

Ya la propia definición de activo intangible supone una divergencia entre las diversas normas. Como tal, sólo aparece en las del IASB.

El tratamiento contable de los activos intangibles distingue entre aquellos adquiridos y los generados internamente. Los primeros poseen probabilidad de generar beneficios económicos futuros, tal y como se refleja en su coste. Los segundos en cambio, al no tener un coste de adquisición determinado, suponen un alto grado de incertidumbre y por tanto de riesgo.

Esto influye en su medición, ya que los activos adquiridos serán fácilmente medibles (poseen un precio), mientras que los generados internamente necesitarán de métodos de valoración, en alto grado subjetivos y que son el objeto de esta tesis doctoral.

La falta de homogeneidad en las normas tanto en tiempo como en forma es evidente. Respecto a la activación de gastos generados internamente, las empresas que se acojan a la normativa europea podrán activarlos pero las que lo hagan a la americana no. Si se tiene gastos de I+D, en la europea puede ser capitalizado y amortizado, y en la americana debe ser imputado como gasto. Sólo las adquisiciones de compuestos aprobados pueden ser contabilizadas como activo por el valor razonable según esta última. Tampoco hay consenso en los plazos de amortización de activos (40 años para la americana, y 20 para la europea) (Gutiérrez, 2007:8).

En resumen, y de manera genérica para todas las normas, un activo es todo recurso controlado por la empresa como resultado de sucesos pasados y del que se espera obtener beneficios económicos futuros. Para satisfacer la condición de “intangible” deberá cumplir las condiciones de identificabilidad, control y capacidad de obtención de beneficios futuros. La valoración inicial de un activo inmaterial se hará según su coste histórico de adquisición o producción. En el primer caso para aquellos activos intangibles adquiridos a terceros, y en el segundo para los generados internamente. Dichos activos deberán ser en su mayoría amortizados teniendo en cuenta la vida útil estimada. Podrán ser dados de baja o enajenados siempre y cuando no se espere de ellos beneficios económicos futuros.

Aún así, la situación actual es que, a sabiendas de que no son fácilmente detectables, algunos son reconocidos como activos, otros como gastos, pero la gran mayoría no son reconocidos en ningún sentido, y por tanto, no son tenidos en cuenta a la hora de determinar el valor de una compañía o producto. Con ello, se aumenta la brecha entre el valor de mercado y el valor contable, llevando a mayores dificultades en la toma de decisiones.

Existe una falta de adaptación de la normativa contable a las necesidades de comunicación de los activos intangibles, que deberían ser incluidos en el balance de la empresa. Mientras que los activos intangibles no sean reconocidos como tales en las normas de contabilidad existentes, su valoración será una tarea difícil.

Finalmente, durante el estudio surgió una duda adicional que se ha visto resuelta. Como bien se ha mencionado anteriormente, tras combinar negocios se obtienen activos intangibles (SFAS 141; NIC 38, párr. 35) con lo que se plantea si también se obtienen tras las sinergias que puedan existir entre empresas colaboradoras, no ya una vez firmado el negocio. La propia norma contable indica que así debe ser, pero se preguntará directamente a los expertos sobre esto, para corroborar que es está aplicando, y para determinar también el ámbito de generación externa de los activos intangibles. Con todo ello, se les preguntará:

¿Los activos intangibles pueden surgir de las sinergias entre empresas? ¿Son por tanto elementos transferibles, y deberían aparecer como tal en los

contratos?

Con toda la información obtenida hasta este momento, se ha descrito al completo el marco que rodea a los activos intangibles y su relación con el mismo. Tras esta contextualización y “mirada exterior”, se procede a analizar en los siguientes capítulos los métodos de valoración de dichos activos, entrando en profundidad en los más representativos, llevando a cabo la “mirada interior” a los activos intangibles.

5º nuevo planteamiento

Capítulo 7