Frutas 11% Pescado 14%
2.2.8 Tratamiento de la alergia a alimentos a Evitación
Tras establecer el diagnóstico de la alergia alimentaria, la única terapia eficaz al 100% en la actualidad es la estricta eliminación de la dieta del alimento responsable. Esta dieta deberá mantenerse temporalmente, en el caso de aquellas alergias alimentarias transitorias (típicamente leche y huevo en la edad infantil), o durante el resto de la vida del paciente, en el caso de alergias alimentarias no transitorias, generalmente aquellas instauradas en la edad adulta (frutos secos, frutas, mariscos).
En una dieta de exclusión deben prohibirse todos los alimentos implicados así como sus derivados. Esta situación se complica en el caso de alimentos muy ubicuos, como la leche y el huevo, ampliamente utilizados en la preparación de alimentos tanto a nivel familiar como en restauración y a nivel industrial. Dicha ubicuidad hace que las familias de los pacientes se enfrenten a numerosos problemas en su vida diaria, como buscar alimentos alternativos, mirar el etiquetado de todos los productos manufacturados, miedo a que coman fuera de casa, etcétera. Estos problemas se intensifican a medida que la edad del niño alérgico avanza, debido a la escolarización y la progresiva socialización, que con frecuencia incluye comidas
Por otra parte, son cada vez más los niños que presentan alergia a diversos alimentos (típicamente leche y huevo), limitándose mucho las opciones dietéticas de estos niños, con el riesgo de no conseguir una dieta suficientemente diversificada y con un valor nutricional adecuado.
En un estudio realizado recientemente en Québec, se ha constatado que el entorno del niño alérgico se ha vuelto más seguro en los últimos años, reduciéndose el número de ingestiones accidentales de cacahuete en niños con alergia a este alimento, a pesar de lo cual un 15% de los niños por año de seguimiento presentaron exposiciones accidentales, de las cuales un 57% fueron moderadas-severas149
El tratamiento en caso de reacción comprende el uso de antihistamínicos y corticoides tanto orales como parenterales, así como de adrenalina. Los pacientes que hayan sufrido reacciones graves deben ser instruidos para identificar precozmente los síntomas de anafilaxia y acerca de cómo utilizar la adrenalina autoinyectable150.
Al igual que pasa con el resto de alimentos, no existe actualmente un tratamiento activo de la alergia a la leche (ni a ningún otro alimento). Los pacientes alérgicos deben evitar de forma estricta la leche y todos los productos lácteos derivados. Como alternativas, en la primera infancia pueden utilizar fórmulas extensamente hidrolizadas de caseína y/o proteínas séricas, y a partir de los 2 años fórmulas de soja151. Estas fórmulas alternativas son aceptables en el primer año de vida, y mientras el niño permanezca en un entorno familiar seguro. Una vez que el niño alérgico a la leche de vaca comienza a acudir a la guardería, o es escolarizado, comienza a tener más riesgo de exponerse a la leche, y tanto sus familiares como cuidadores/educadores deben ser informados de su alergia para evitar trasgresiones dietéticas accidentales que pueden inducir reacciones alérgicas, de variable e impredecible intensidad, pero potencialmente graves. Con la diversificación de la dieta y la socialización, el riesgo de reacciones accidentales aumenta, y se debe vigilar la composición de todos los alimentos, lo que es una fuente de estrés y altera notablemente la calidad de vida del paciente y de todo su entorno familiar152.
b. Tratamiento farmacológico
Se ha estudiado el tratamiento con antihistamínicos en la alergia a alimentos, fuera de una reacción aguda tras ingesta accidental153. En general, no se recomienda esta indicación de los
antihistamínicos por el riesgo que existe de enmascaramiento de manifestaciones sistémicas potencialmente graves, cuyo desarrollo no sería evitado por estos fármacos. También se han realizado estudios con cromoglicato sódico154,155.
opción terapéutica para esta patología, dado que aún en el supuesto de que consiguiera evitar por completo la reacción con la ingesta del alimento, obligaría, en el caso de alimentos de ingesta habitual, como la leche y el huevo, a la toma diaria durante años del fármaco, o incluso durante toda la vida.
d. Desensibilización e inmunoterapia.
Durante muchos años la actitud clínica frente a la alergia a los alimentos en general, y a la leche en particular, ha sido “pasiva”: el alergólogo esperaba al desarrollo de tolerancia natural en los casos favorables y en aquellos que no la desarrollaban se conformaba con indicar una dieta de evitación y un tratamiento de rescate confiando en que su paciente – con suerte – no presentara ninguna reacción, o en el peor de los casos, que no fuera grave. Sin embargo, en los últimos años algunos grupos han comenzado a adoptar una actitud activa en la alergia a los alimentos y han iniciado protocolos de desensibilización o inducción oral de tolerancia (IOT) y de inmunoterapia (IT) especifica con alimentos, para intentar “curar” a estos pacientes de riesgo con alergias persistentes, potencialmente graves y con riesgo de encontrarse el alimento problema como un ingrediente oculto. Hasta el momento se han realizado un número muy limitado de ensayos clínicos de IT en alergia a cacahuete, avellana y melocotón, y se han desarrollado protocolos de IOT en leche y huevo2,156-160.
La IOT consiste en administrar dosis crecientes del alimento por vía oral, bajo supervisión médica, hasta alcanzar la tolerancia, es decir conseguir que el paciente tome el alimento en cantidades adecuadas sin presentar reacción. En los estudios hasta ahora publicados se ha conseguido alcanzar la tolerancia entre 70-90% de lo casos161-164, y en aquellos que no consiguen llegar a tolerar una ración normal del alimento, al menos se aumenta su nivel umbral de respuesta con lo que se consigue protegerlos de las reacciones inducidas por pequeñas cantidades de alergeno encontradas como trazas, o ingredientes ocultos en otros alimentos preparados165. No se conoce por el momento cual es la evolución a largo plazo de los
pacientes en los que se ha inducido tolerancia oral (desensibilizados), ni se han estudiado en profundidad los mecanismos inmunológicos subyacentes166-171