Índice de Tablas
1.4. Diagnóstico
1.6.6. Tratamiento endoscópico
La resección endoscópica de la mucosa (EMR) y procedimientos endoscópicos de ablación como la crioablación, ablación por radiofrecuencia y terapias fotodinámicas son empleados como terapias alternativas a la cirugía para el tratamiento de pacientes con displasias de alto grado y esófago de Barrett (167, 185).
Las indicaciones para una EMR terapéutica para el cáncer de esófago incluyen displasia de alto grado o carcinoma in situ (Tis), lesiones de la mucosa bien o moderadamente diferenciadas (T1a) sin evidencia de invasión linfática o metástasis en nódulos linfáticos. La esofaguectomía para los tumores Tis o T1a debería ser reservada para aquellos casos donde la EMR no concluya con éxito. Todos los nódulos linfáticos afectados deberán ser resecados. Antes de la EMR deberá realizarse un correcto estadiaje mediante ecografía endoscópica.
El alivio de la disfagia puede conseguirse mediante ablación endoscópica tumoral por: láser, terapia fotodinámica y crioterapia, o mediante la inserción guiada por endoscopia y radiografía de stents plásticos o de metal (186). La paliación de otros síntomas como la anorexia o la malnutrición puede conseguirse mediante la colocación, guiada por endoscopia y radiografía, de una sonda de gastrostomía o yeyunostomía (187).
1.7.
Seguimiento
A pesar del reconocimiento de que un seguimiento regular juega un papel clave en el cuidado continuo de pacientes con cáncer, existe poco consenso a la hora de definir los protocolos de seguimiento para el cáncer de esófago (188).
La National Comprehensive Cancer Network (NCCN) ha publicado recientemente una guía para cáncer de esófago y de la unión esofagogástrica (167) donde, en pacientes sometidos a tratamiento con intención curativa, recomienda:
La realización de una historia clínica completa con examen físico cada 3- 6 meses durante 1 o 2 años, posteriormente cada 6-12 meses durante 3 a 5 años y anualmente después de eso
Si existe indicación clínica deberán realizarse una analítica sanguínea completa, endoscopia gastrointestinal superior con biopsia y los estudios de imagen necesarios
Los pacientes con tumores Tis o T1a que fueron sometidos a EMR deberán realizar seguimiento endoscópico cada 3 meses durante el primer año y posteriormente de forma anual
La realización de pruebas de evaluación del gen HER2-neu deberán ser realizadas en caso de encontrarse enfermedad metastásica al diagnóstico La evaluación y asesoramiento nutricional del paciente deberá ser un
punto importante del seguimiento
Por su parte, la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), en su guía de diagnóstico, tratamiento y seguimiento del cáncer de esófago del año 2013 (153) concluye que, excepto para aquellos pacientes que podrían ser candidatos a un cirugía de rescate tras una resección endoscópica o quimioradioterapia definitiva fallidas, no existe evidencia de que un seguimiento periódico después de la terapia inicial pueda tener un impacto en el resultado final. Las visitas médicas durante el seguimiento del paciente deben concentrarse en los síntomas, la nutrición y el apoyo psicosocial.
Otras guías, como la publicada en el año 2011 por la Asociación de Cirujanos del tracto Gastrointestinal Superior, la Sociedad británica de Gastroenterología y la
Asociación Británica de Oncología Quirúrgica (The Association of Upper Gastrointestinal Surgeons of Great Britain and Ireland, the British Society of Gastroenterology and the British Association of Surgical Oncology) de forma conjunta (189), también enfatizan en la necesidad de que el seguimiento de los pacientes se debe concentrar en el manejo de los síntomas, en el apoyo al paciente y su vigilancia. Recomiendan también que los especialistas en enfermería clínica se integren y ayuden en el seguimiento de estos pacientes.
El cáncer de esófago es el octavo cáncer más común de todo el mundo (6). Las tasas de incidencia de cáncer de esófago a nivel internacional varían. España se encuentra, respecto al resto de Europa, en un término medio de incidencia. Dentro de España su incidencia es más alta en las comunidades autónomas del norte (País Vasco, Asturias, Navarra…) (11).
El cáncer de esófago supone, a nivel mundial, la sexta causa de muerte por cáncer. España se sitúa a nivel europeo en un término medio en cuanto a mortalidad. En las distintas comunidades autónomas la tasa de mortalidad varía (11), Galicia se ha visto como una de las comunidades con una tasa de mortalidad más elevada (190); dentro de Galicia destaca la tasa de la provincia de A Coruña.
La supervivencia estimada para el cáncer de esófago según el estudio EUROCARE-4 (14) es cercana al 35% al año y próxima al 10% a los 5 años y se asocia fuertemente con el estadiaje clínico tumoral así como con el tratamiento recibido por el paciente.
A nivel internacional existe poco consenso a la hora de definir los protocolos de seguimiento de los pacientes con cáncer de esófago (188), las recomendaciones coinciden en que un punto importante de las visitas médicas durante el seguimiento del paciente deben concentrarse en los síntomas, la nutrición y el apoyo psicosocial.
Por lo tanto, debido a la variabilidad geográfica en las tasas de incidencia y mortalidad, a la existencia de distintos factores de riesgo asociados a la baja supervivencia de este tumor y a una falta de consenso en las estrategias de seguimiento, se considera de interés la realización de este estudio para conocer la epidemiología del cáncer de esófago en el área de A Coruña, el proceso asistencial llevado a cabo en estos pacientes y su pronóstico.