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6. DEFINICIÓN OPERACIONAL DE TERMINOS

7.2. TRATAMIENTO, USO DE INHALADORES, TERAPIA INHALATORIA

El asma tiene dos tratamientos posibles, la prevención con medidas no farmacológicas que pretenden evitar ciertos factores de riesgo como: la exposición a alérgenos (polvo casero, animales, cucarachas, ácaros y polen), exposición ocupacional a diferentes químicos, humo de tabaco, infecciones respiratorias virales, ejercicio, estados de ánimo, cambios climáticos fuertes y medicamentos, etc., alrededor del 28% de las personas con asma tienen intolerancia al ácido acetil salicílico (aspirina) y sus derivados, por lo que debe evitarse su ingesta (GINA, 2010).

Dentro de los de medicamentos indicados para el asma existen cuatro tipos que podemos hallar disponibles en el mercado, entre los cuales se encuentran los antiinflamatorios y los broncodilatadores:

1. Broncodilatadores beta2 agonista, que son los más comúnmente usados. Estos incluyen albuterol, bitolterol, pirbutero, y terbutalina, que se usan como medicamentos de "rescate" para aliviar los ataques de asma.

2. Ipratropium, es un broncodilatador anticolinérgico.

3. Corticoesteroides inhalados, son medicamentos anti-inflamatorios potentes, como la beclometasona, budesonide, flunisolida, fluticasona y triamcinolona.

4. Medicamentos anti-inflamatorios no-esteroideos como el cromoglicato y el nedocromil (Gutiérrez, 2014).

Por otro lado, en el manejo farmacológico se encuentra el uso de los inhaladores, estos tienen la ventaja de que su administración es directa y actúan en el punto donde se encuentra el problema, siendo estos más eficaces y rápidos gracias a su vía de administración (Vía Oral) (Rodríguez, 2005).

El grupo más importante con el manejo del asma, GINA, abarca cuatro componentes: adecuada relación médico – paciente, identificación y reducción de la exposición a factores de riesgo; abordaje, tratamiento y monitoreo del asma; y manejo de las exacerbaciones. Clasificando el asma según el manejo adecuado y relacionándolo con la severidad de la enfermedad (GINA, Guia de bolsillo para el manejo y prevencion del asma, 2010). Ver tabla # 3

Tabla # 3: Manejo del asma según su clasificación.

Asma leve intermitente Beta-adrenérgicos de acción corta a demanda. En caso de crisis graves o frecuentes valorar dosis de Glucocorticoides recomendada por GINA.

Asma leve persistente Glucocorticoides a dosis recomendada por GINA en asma leve o moderada.

Asma moderada persistente Añadir Beta- adrenérgicos de larga duración si el control es insuficiente con glucocorticoides a dosis

recomendadas.

Añadir Beta- adrenérgicos antes de aumentar la dosis de glucocorticoides.

Asma severo persistente Derivar a atención especializada, dosis máxima de glucocorticoides, añadir otro fármaco (antileucotrienos, teofilinas).

Glucocorticoides más beta-adrenérgicos de larga duración a máxima dosis.

Fuente: Estrategia global para el manejo y prevención del asma. GINA, 2006.

El tratamiento que propone GEMA dependerá del nivel de control que tiene el paciente sobre su enfermedad; El tratamiento escalonado asigna a cada paciente a uno de los seis escalones. En cada paso el tratamiento de rescate es utilizado para aliviar los síntomas según sea necesario. A los pacientes controlados en el escalón terapéutico 1 tendrían asma intermitente, en el escalón 2 asma persistente leve, en los escalones 3 y 4 asma persistente moderada y en los escalones 5 y 6 asma persistente grave; los cuales ayudaran a evitar la presencia de síntomas o la exacerbación de una crisis (GEMA Guia Española del Manejo del Asma , 2009).

Una particularidad del asma, es que quiénes la padecen pueden presentar exacerbación de los síntomas ocasionando un agravamiento de la tos, disnea y sibilancias, lo que puede ocasionar un broncoespasmo que es la mayor complicación del asma llevando incluso a la necesidad del uso de ventilación mecánica. Estos episodios se califican como: agudizaciones, exacerbaciones, crisis o ataques de asma.

La agudización del asma se presenta de manera progresiva, ya sea de forma rápida o lenta y que se puede llegar a limitar en días, semanas o incluso meses. Estos episodios pueden ser causados por mecanismos patógenos y exposición a factores de riesgo, por lo cual se precisa hacer cambios en la intervención terapéutica. Las crisis o exacerbaciones de asma son aquellas en la que los síntomas aumentan de manera progresiva por la falta de aire, y los demás síntomas característicos de esta enfermedad, este tipo de paciente requiere una monitorización continua e incluso una atención médica inmediata.

Para el tratamiento del asma, los medicamentos inhalados que se mencionaron anteriormente, son la mejor opción, por su tiempo de acción, su efectividad y su vía de administración.

La Clínica Maison de Santé de la sociedad francesa de beneficencia, en su programa de neumología, define: Un inhalador es un dispositivo utilizado para suministrar un medicamento en forma de aerosol para ser inhalado, y cuentan beneficios como un acceso rápido al sistema respiratorio, el inicio de la acción de medicamento de forma rápida, de este se requiere una dosis menor de principio activo y además disminución de los efectos secundarios (Clinicas Maison de Santé , 2014).

Para el tratamiento del asma, la terapia inhalatoria hoy en dia se encuentra diversificada en el mercado farmaceutico, obteniendo diferentes presentaciones y diversos sistema de manejo. Dentro de los que se pueden mencionar:

2. Inhaladores de polvo seco

3.Inhaladores de dosis fija accionados por la respiracion 4.Inhaladores de neblina suave

5.Nebulizadores o aerosoles humedos

Los inhaladores presurizados de dosis fija, son los más empleados y formulados en el mercado, pero son los que presentan más fallas en su administración por no seguir los pasos al pie de la letra, lo que causan una inadecuada efectividad del tratamiento, sobre todo en niños y adultos mayores (Belteton, 2009).

Los inhaladores con espaciador o tambien llamados inhalocamara tiene un volumen entre 50 y 750 ml que evitan el problema de coordinación que no se logra con los que no lo tienen puesto que entra la pulsacion del inhalador y durante la inhalacion se enlentece la llegada del medicamento a la boca, dando como resultado la minimizacion del deposito de el aerosol en la boca y la laringe. (Belteton, 2009)

Los inhaladores de polvo seco son partículas respirables de menos de 10 micras lo que ayuda a tener un alto depósito de medicamento dentro de los bronquios y pulmones, son portátiles y compactos pero tienen como desventaja que no se pueden usar en casos de emergencia y nos son los más recomendados en niños y adultos mayores. (Belteton, 2009)

El objetivo de las terapia inhalatoria como las nebulizaciones, es administrar fármacos que sólo están disponibles en forma líquida y además administrar por vía inhalatoria altas dosis de un medicamento. (Rodriguez,Otros, 2006) Para el uso de los nebulizadores estos se pueden tener en dos presentaciones o usos, se encuentran los aparatos eléctricos con funcionamiento de energía externa que funcionan con pilas, y los de uso hospitalario en donde se emplea el oxigeno para transformar el medicamento líquido en un fino vapor. (BenJoseph, 2011) El fino vapor procede de la manguera que se encuentra acoplada en la boquilla de la mascarilla facial, es importante mencionar que la mascarilla facial es una pieza de plástico en forma de embudo que se coloca en la cara cubriendo boca y nariz (BenJoseph, 2011).

7.3 ENFERMEDADES CRÓNICAS REVISIÓN GLOBAL, LATINOAMÉRICA Y

COLOMBIA

Una enfermedad crónica es una condición de salud de duración extendida en el tiempo, mayor de 6 meses y a menudo de por vida, que implica algún grado de limitación en la vida cotidiana del individuo y puede conllevar discapacidad, con largos períodos de cuidado y supervisión, ya sea como consecuencia de su severidad y/o de los efectos del tratamiento (Avendaño, 2008).

La enfermedad crónica se pueden llegar a describir como un evento estresante y un gran desafío para la adaptación, que involucra cambios en el estilo de vida y varios procesos de ajustes, que a veces pueden llegar a ser de por vida, a

diversos cambios físicos, psicológicos, sociales, ambientales y económicos importantes a nivel individual, familiar y social, que conlleva la enfermedad y su tratamiento, pudiendo eventualmente generar una incapacidad permanente en quien la padece. (Avendaño, 2008)

Existen enfermedades crónicas trasmisibles y no trasmisibles. Las trasmisibles, son aquellas causadas por agentes infecciosos específicos o por sus productos tóxicos en un huésped susceptible, conocidas comúnmente como enfermedades contagiosas o infecciosas, las ECT más comunes son: bronquits, neumonía, enfermedades de transmisión sexual (Instituto Nacional De Salud, 2014); Las no trasmisibles, también conocidas como enfermedades crónicas, no se transmiten de persona a persona. Son de larga duración y por lo general evolucionan lentamente (OMS, 2013).

La demarcación de enfermedades crónicas incluye lo siguiente: cardiopatías y accidentes cerebrovasculares (enfermedades cardiovasculares), cáncer, trastornos respiratorios crónicos (asma), trastornos endocrinos (diabetes), trastornos de la visión y la audición, que a su vez cobran 35 millones de vidas al año y, en conjunto, son la principal causa de mortalidad en todo el mundo (Epping- Jordan, 2006).

Estos trastornos son ocasionados por factores de riesgo como la hipertensión, la hiperglucemia, la hiperlipidemia, y sobrepeso/obesidad, que a la vez son el resultado de regímenes alimentarios no saludable, sedentarismo, consumo y/o

exposición al humo de tabaco y consumo en exceso de alcohol. Además de estos factores, los determinantes sociales de la salud como: los ingresos económicos, la educación, el empleo y las condiciones de trabajo juegan un papel importante en el desarrollo de estas enfermedades (Martinez, 2010).

La epidemia de las enfermedades crónicas amenaza el desarrollo económico, social y la vida de millones de personas en el mundo. En el año 2006 la conferencia Panamericana de la salud reconoció que las enfermedades crónicas no transmisibles son la causa principal de muerte prematura y de morbilidad en América Latina y el Caribe, con efectos devastadores en las personas, las familias y las comunidades, especialmente en poblaciones pobres, lo que constituye un mayor obstáculo para el desarrollo económico (Achury Saldaña, 2010).

“Alrededor del 80% de muertes causadas por las enfermedades crónicas suceden en los países de ingresos bajos y medios, donde vive la mayor parte de la población mundial. Hombres y mujeres se ven afectados casi por igual y una cuarta parte de todas las defunciones resultantes de una enfermedad crónica son de personas menores de 60 años. A menos que se tomen medidas inmediatas, las defunciones por causa de las enfermedades crónicas aumentarán en 17%” (Epping-Jordan, 2006).

En países como Colombia, estas enfermedades son una causa importante de morbilidad y mortalidad que tiene tendencia a ascender. Ante esta situación, diversas entidades han recomendado planear y conducir acciones para su prevención; sin embargo, existen pocas iniciativas con este propósito, lo cual

refleja una situación que ha sido denominada como "la epidemia negada de las enfermedades crónicas" (Lucumí, 2008).

De acuerdo con las estadísticas vitales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), para el año 2009 las causas de mortalidad en el país fueron: Enfermedad isquémica del corazón (28650 casos), agresiones u homicidios (16913 casos), enfermedad cerebrovascular (14555 casos), enfermedades crónicas de las vías respiratorias (11479 casos) y diabetes mellitus (7320 casos) (Prieto, 2012).

Las enfermedades crónicas afectan en mayor proporción a los adultos sin embargo también aquejan niños y adolescentes. Las enfermedades crónicas pueden estar relacionadas con afecciones genéticas, factores ambientales o la unión de ambos. Colombia en su pirámide poblacional encuentra una distribución significativa donde el 19,6% corresponde a adolescentes (Alba, 2010).

Este grupo etario tiene características muy importantes que pueden influir en el control de las enfermedades crónicas. Este periodo de vida conlleva grandes cambios desde el punto de vista biológico y profundas transformaciones psicológicas, los que con frecuencia tienen como consecuencia la vivencia de crisis, conflictos y contradicciones que afectan la salud de jóvenes y sus familias, además para el adolescente, padecer asma genera una impactante distracción en el colegio, familia y sociedad, lo que conlleva a que no solo padezcan por las enfermedades crónicas, sino que pasen por otras situaciones que no les facilitaran su desarrollo como personas de una sociedad funcional. Dentro de las

enfermedades crónicas no transmisibles que se pueden presentar durante la adolescencia se agrupan en tres categorías: 1. Enfermedades que provocan un sentimiento de amenaza física; 2. Enfermedades de mal pronóstico como las oncológicas; 3. Enfermedades que causan dolor o mutilación como la artritis reumatoide” (Chicago Hospital, 2014).

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