• No se han encontrado resultados

LAS TRES CLASES DE REALIDAD

In document Dion Fortune Magia Aplicada.pdf (página 32-34)

A menos que nos demos cuenta de la diferencia que existe entre el Cosmos y el Universo, no lograremos nunca comprender de verdad la filosofía esotérica. Este es un punto de la máxima importancia, pues señala la diferencia entre quienes saben cómo interpretar los sistemas de símbolos y quienes no.

El concepto no resulta fácil de entender, pero intentaremos explicarlo del modo más sencillo posible, pues de él se derivan numerosas implicaciones prácticas de la mayor importancia.

Para todos los fines prácticos, nuestro sistema solar es una unidad cerrada. Las influencias que recibe de otros cuerpos celestes cambian - si es que lo hacen - en plazos de tiempo tan largos que, en lo que a nosotros se refiere, tenemos razón al considerarlas constantes. Este sistema solar surgió de una nebulosa, los planetas surgieron del sol y los satélites de los planetas. Por tanto, y con respecto al universo, podemos decir: “Al principio había una nebulosa”.

Pero una vez dicho descubrimos que eso no resuelve el problema. ¿Y de dónde surgió esa nebulosa?. Cabe responder que fue el resultado de la condensación de materia esparcida en el espacio. Pero tampoco así habremos llegado al fondo de la cuestión. ¿De dónde extrajo esa materia del espacio las características intrínsecas que fueron luego revelándose en el proceso de su evolución?. De hecho, la misma palabra evolución implica la idea de involución. No se puede desplegar nada que no hubiese sido anteriormente plegado. Debe haber una fase de la existencia anterior al inicio de la evolución, pues ésta no es la creación continua de algo partiendo de la nada, sino la manifestación de determinadas capacidades latentes.

Para los fines propios de cualquier razonamiento que queramos hacer, resolvemos este problema recurriendo al Gran No-manifiesto, a la Raíz de Todo lo Existente, que es en realidad el equivalente metafísico de X, la cantidad desconocida. En álgebra, la X permite realizar cálculos u operaciones con cantidades conocidas; pero, al final, seguimos sin saber nada acerca de su propia naturaleza, exactamente igual que cuando empezamos. En metafísica denominamos también X a todo lo que no conocemos, que es no sólo el Gran No-manifiesto, sino también el Gran desconocido.

No obstante, el término desconocido es relativo, y los partidarios del esoterismo - al igual que los de la teoría de la evolución - no estarían de acuerdo con Herbert Spencer en que el Gran Desconocido es al mismo tiempo el Gran Inconocible. Con la ampliación de la conciencia humana, bien en el transcurso de la evolución, bien mediante métodos intensivos, se puede llegar a conocer muchas más cosas de las hasta ahora conocidas. De hecho, los científicos, los filósofos y los metafísicos saben mucho más sobre el Gran Desconocido que el hombre medio, mientras que éste sabe también mucho más acerca del mismo que un niño pequeño.

Por tanto, el Gran Desconocido no es una cosa por derecho propio, sino más bien una relación existente o, para decirlo con mayor exactitud, no existente, entre el Ser y determinados aspectos del No ser.

El Gran No-manifiesto no puede ser el Gran NO-existente. El No-

existente simplemente no es, y eso es todo lo que se puede decir sobre el mismo. Pero el Gran No-manifiesto es, y llamarlo la Raíz de Todo lo Existente es una descripción adecuada. Sólo es No-manifiesto en lo que a nosotros se refiere, porque - al menos en nuestro actual estado de evolución - no hemos conseguido las facultades o sentidos que nos permitirían entrar en contacto con El. No obstante, si logramos ampliar nuestra conciencia y, por tanto, llegar a ser conscientes de un aspecto de la Raíz de Todo lo Existente que hasta ahora no habíamos percibido, dejará de ser No-manifiesto y pasará a ser Manifiesto.

¿Podríamos, pues decir, que la manifestación tiene lugar por medio de la comprensión?. Las realidades, que son las esencias básicas noumenales de todo lo que existe, no se manifiestan nunca de manera que sean objeto de la experiencia sensorial. Pero ¿se limita nuestra capacidad de aprehensión a la experiencia sensorial? Según los psicólogos, sí; pero según los partidarios del esoterismo, no. Ninguna experiencia sensorial permitió a Darwin llegar a comprender la ley de la evolución. Es posible que sus cinco sentidos le permitieran observar los innumerables fenómenos, de los que, en último extremo, extrajo su deducción; pero se trataba de una facultad completamente distintas de la conciencia sensorial la que le permitió comprender la naturaleza de la cohesión subyacente dado las innumerables unidades separadas que habían sido objeto de su observación en el transcurso de sus investigaciones.

¿Es la fórmula que resume toda una serie de hechos objetivos menos real que los hechos en sí?. ¿Consiste la realidad en los signos que, en forma de cifras y letras, la representan sobre el papel?. ¿No se trata de algo que existe en sí y en su propio plano?. Necesitamos alejar de nuestras mentes la idea de

que sólo la materia sólida es real. Existen numerosas formas de energía que no son físicas. Bajo la realidad física se oculta una realidad psíquica, y bajo la realidad psíquica una realidad espiritual. Pensar en términos de materia es un hábito mental negativo, que nos da una visión completamente falsa de la existencia.

Podemos definir la realidad psíquica diciendo que consiste en la suma total de las comprensiones, por oscuras que sean, que la consciencia, por rudimentaria que sea, ha alcanzado. En cuanto a la realidad espiritual, lo mejor que podemos hacer es limitarnos a decir que consiste en el Gran No- manifiesto todavía por comprender, y que en ella se encuéntrala Raíz de Todo lo Existente.

E incluso cuando se forma una realidad psíquica por medio de la comprensión, la realidad espiritual no desaparece, sino que permanece como la esencia subyacente que otorga validez al todo. Pues puede haber comprensiones psíquicas que no sean realidades, sino irrealidades, debido a su inexactitud o inadecuación, y en ellas podemos buscar la raíz del Mal Positivo. Cabe preguntar qué consecuencias prácticas se pueden encontrar en la vida cotidiana derivadas de esas sutilezas metafísicas. Cuando tenemos que hacer frente a los numerosos problemas y cargas que se nos plantean a diario, ¿qué más nos da que exista una realidad psíquica diferenciable de lo “realmente importante”, la realidad espiritual?. ¿Y como disminuiría eso nuestra carga en caso de que lo supiéramos?.

En consideraciones como éstas se apoya toda la estructura de la aplicación práctica del poder de la mente; en el campo de la realidad psíquica se apoyan los razonamientos y afirmaciones de movimientos tales como la Ciencia Cristiana y el Nuevo Pensamiento, y de él extraen su fuerza. También es en el campo de la realidad psíquica donde trabajan el mago y el practicante del esoterismo por medio de la mente entrenada, pues el plano de la realidad psíquica es susceptible de ser mentalmente manipulado.

In document Dion Fortune Magia Aplicada.pdf (página 32-34)