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2 GÉNERO: UNA MIRADA ANAMNÉTICA A LAS COMPRENSIONES DEL

2.2 COMUNICACIÓN: PRINCIPIO DE SALVACIÓN (JN 20,1.11-18)

2.2.3 En la tumba

Introducción (20,1-18): Llegada de María Magdalena, cómo la encuentra vacía y su relato a Simón Pedro y el discípulo amado prepara para las dos escenas junto a la sepultura:

1. (3-10): Presenta a Simón Pedro y al discípulo amado corriendo hacia la sepultura. Los dos encuentran y ven las fajas y el sudario; sin embargo, sólo el discípulo amado accede a la fe- sintonía con la tradición (1Co 15,5) y (Lc.24, 34)

2. María Magdalena volviendo a la tumba en donde hay en esos momentos dos ángeles. Ni las palabras de éstos, ni la repentina presencia de Jesús, al que identifica erróneamente con el jardinero, la conducen a la fe. Esto se logra cuando Jesús la llama por su nombre, una ilustración de tema enunciado por la alegoría del pastor bueno en (10,3-4) Este llama a los suyos por su nombre y ellos conocen su voz. Jesús envía a María para que proclame todo eso a los discípulos, quienes ahora son llamados sus hermanos, porque, como resultado de la resurrección y ascensión, el Padre de Jesús es ahora también su Padre.

Un dato significativo al cual nos remite el texto, es el encontrar elementos muy propios del libro del Génesis: El primer día de la semana, jardín, ángeles, hombre y mujer, diálogo con Dios. Por ello, intentaremos hacer un acercamiento al texto (Gn.3, 8-13.21- 22.24) para tratar de hacer un ejercicio comparativo e intentar rastrear algunas categorías propias de los actos comunicativos que se desarrollan al interior de los mismos.

2.2.4 (Gn.3, 8-13.21-22.24)

Oyeron luego el ruido de los pasos de Yahvé Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron de la vista de Yahvé Dios por entre los

árboles del jardín. Yahvé Dios llamó al hombre y le dijo: ¿Dónde estás? Este le contestó: te he oído andar por el jardín y he tenido miedo porque estoy desnudo, por eso

me he escondido. Él replicó: ¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? (…) Dijo el

50 hombre: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí. Dijo, pues,

Yahvé Dios a la mujer: ¿Por qué lo has hecho? Contestó la mujer: La serpiente me

sedujo y comí. (…) Yahvé Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de piel y los vistió. (…)Tras expulsar al hombre, puso delante del jardín de Edén, querubines y la

llama de espada vibrante para guardar el camino del árbol de la vida. Al igual que el anterior, es pertinente una contextualización del mismo, toda vez que este responde a toda una línea teológica particular, que sin lugar a dudas la comunidad joanea conoció.

Desde los estudios que se han realizado a los textos del antiguo Testamento, Jean Louis

Ska afirma: “Los textos del Gn del 1-11 son, en general tardíos- Desde la composición

literaria (…) las alusiones al jardín del Edén o al paraíso (…) De la caída hablan solamente los textos de la época helenística, como eclesiástico y el libro de la Sabiduría

(…)”93 esta afirmación, arroja una primera respuesta a propósito del porqué Juan, lo tiene en cuenta. Es decir, su cercanía en el tiempo con la cultura propia del contexto.

(…) Ahora bien, habrá que retrotraer la mirada para afirmar que el ambiente de helenización en Judea, y más en concreto en Jerusalén fue absolutamente decisivo para que en los orígenes mismos de la reinterpretación de la figura y el mensaje de Jesús por

parte de los seguidores de un Maestro ya muerto, y del que se creía firmemente que había resucitado-que es el origen de la teología cristiana- hubiera un nutrido grupo

judíos cuya lengua materna era probablemente el griego. Y fue este grupo de

“helenistas” el que promovió la reinterpretación de Jesús que habría de construir el

núcleo de la futura teología de Pablo de Tarso y, luego de Juan94.

Frente a las intencionalidades del texto a nivel exegético se afirma: “(…) No ofrece el narrador ninguna descripción directa y positiva de la condición de vida paradisiaca. Se limita a referir las grandes perturbaciones que aquejan nuestra vida presente-vergüenza, miedo, discusiones entre el hombre y la mujer-, atribuyéndolas al pecado humano. Y es ahí, donde nos encontramos ante el tema principal de todo el relato”95.

93 Ska, Jean Louis. Introducción al Antiguo testamento. España: Sal Terrae, 2012, 55-60.

94 Sarasa Gallego, Luis G. Encuentro de la cultura griega y el evangelio de Juan, en Studia Missionalia 57 2008, 2.

51 Teniendo en cuenta esta afirmación, lo que se podría pensar de manera parcial, es entender el pecado como incomunicación por parte del ser humano a la Revelación, incomunicación que se ve manifestada en la dificultad de establecer relaciones a imagen y semejanza de Dios. Continúa el autor señalando: “Podemos ver en él “una teodicea”

de dimensión universal” (…) pues apunta a absolver a Dios y su creación de todo

cuantos sufrimientos y fatigas se han abatido sobre el mundo (…) el problema que el

Yahwista examina es el enigmático hecho de que el hombre no pueda adoptar una posición clara a lo largo de su vida, sino que se halle inmerso en una notabilísima tensión entre polos contradictorios 96.

Situados los horizontes de comprensión desde los textos, pasemos ahora a establecer algunos puntos de relación que consideramos significativos.

2.2.5 Palabra que re-crea