5. Las modalidades de turismo Tipos y formas de desarrollo
5.1. El turismo urbano
Por sus características inherentes, la ciudad siempre ha tenido asociada fun- ciones de ocio y recreación. Desde siempre la ciudad ha sido objeto de la aten- ción por parte de los forasteros como foco de comercio, conocimiento, cultura y diversión. La ciudad como objeto de consumo turístico se materializa en el siglo XVIII a partir del Grand Tour, especialmente en las ciudades mediterrá-
neas de patrimonio. Muchos años después de esta primera manifestación del turismo urbano, la crisis postindustrial de los años setenta y ochenta del siglo pasado y el progresivo proceso de terciarización de las economías urbanas ha derivado hacia un interés generalizado por el turismo como fórmula para la regeneración socioeconómica y urbana.
No obstante, el uso turístico dado a las ciudades y su manifestación sobre el espacio urbano es muy diverso, ya que en toda ciudad se combinan elementos funcionales, sociales y patrimoniales que le dan un carácter único. Esto hace de las ciudades centros para todo tipo de propuestas de ocio y recreación tu- rística. El ambiente urbano y sus manifestaciones históricas y culturales per- miten acceder al turismo cultural y patrimonial, la presencia de actividad eco- nómica al turismo de negocios, su papel como nodo de servicios y terciario al turismo de compras y de ocio, etc. En realidad, el turismo urbano resulta de una amalgama de usos turísticos asociados a varios espacios urbanos de la ciudad o a su conjunto.
A pesar del carácter diverso y singular del producto turístico urbano, existen algunos patrones comunes. Las ciudades organizan su producto en redes de nodos, clústeres y rutas que religan unos con otros. La ciudad turística implica la formación de una red espacial a dos niveles.
• En un primer nivel funciona como nodo de un circuito turístico que va más allá de su marco territorial inmediato, especialmente las ciudades de patrimonio o globales.
• En segundo lugar funcionan como espacios de producción de ocio y turis- mo a escala local o regional, es decir, como un lugar clave para el desarrollo turístico en la región de referencia.
El producto turístico de los destinos urbanos se estructura, como ya hemos visto anteriormente, en elementos primarios de la oferta y otros complemen- tarios. No obstante, en ocasiones es difícil distinguir la importancia de cada uno de ellos.
Por ejemplo, algunos elementos secundarios como las tiendas o los restaurantes pueden actuar como atractivos principales para parte de la demanda.
Sea como sea, el turismo urbano se estructura sobre la base de un conjunto de atracciones que se distribuyen de forma desigual por la ciudad y que requieren de un sistema turístico para ejercer la atracción sobre el visitante. La demanda de turismo urbano tiene también un carácter poliédrico, con muchos tipos de intereses muy variados e incluso contrapuestos en ocasiones. Una posible forma de diferenciar estos intereses es a partir de las prácticas turísticas que cada demanda realiza en la ciudad, según cuales sean sus motivaciones de partida.
Pregunta para el debate
¿Existen diferencias significativas en la motivación de los diferentes seg- mentos de turista urbano?
Desde este punto de vista se pueden distinguir dos tipos fundamentales de demanda: los turistas genéricos y los turistas por congresos y negocios. Los primeros dan un carácter intencional a su visita turística (escogen el destino por sí mismos, se desplazan fuera del tiempo de trabajo, pagan por sus gastos, disponen de tiempo libre y seleccionan los lugares a visitar de forma diferente a otros visitantes), mientras que los segundos realizan una práctica turística de tipo incidental (no escogen siempre ellos mismos el destino, normalmente realizan la actividad en tiempo de trabajo, no disponen de tanto tiempo libre, a pesar de que pueden coincidir en interés por visitar los mismos lugares que los turistas) (González Reverté y Morales Pérez).
El impacto fundamental del turismo en la ciudad tiene que ver con su capa- cidad para mejorar y regenerar el espacio urbano. Precisamente este aspecto ha dado lugar a la introducción del turismo como una pieza básica en la ba- se económica urbana. Por la trascendencia de este fenómeno –que, de hecho, permite incorporar al turismo otros perfiles de ciudad, como por ejemplo la ciudad industrial, más allá de las ciudades históricas o de patrimonio– con-
Referencia bibliográfica
F.�González�Reverté;�S.�Mo- rales�Pérez (2009). Ciudades efímeras transformando el tu- rismo urbano a través de la pro- ducción de eventos. Barcelona: Editorial UOC.
viene detenerse un poco en su explicación. La elección del turismo como ele- mento para regenerar la ciudad industrial obedece al carácter multiplicador de sus posibles efectos. El crecimiento del sector turístico proporciona lugares de trabajo y permite mejorar el entorno urbano. Los visitantes generan ingre- sos que, a su vez, mejoran la ciudad (generan riqueza, impuestos, servicios y equipamientos, etc.). Por tanto, a medida que el turismo se desarrolla en la ciudad se pueden transmitir parte de sus beneficios hacia los residentes y en la mejora de la imagen de la ciudad, aspecto que permite captar visitantes y nuevos inversores.
Pregunta para el debate
¿Hasta qué punto el turismo neutraliza las formas de vida local al estar pensado para un mercado de consumidores de ocio determinados?
El turismo también conlleva efectos negativos potenciales sobre la ciudad. Es- tos tienen que ver, sobre todo, con la excesiva congestión, la sustitución de usos anteriores por los turísticos y por la excesiva dependencia del turismo en la base económica urbana. En síntesis, frecuentemente la introducción y consolidación del turismo en la ciudad acaba planteando el dilema sobre si las ciudades pueden ser concebidas para ser vendidas a los mercados turísticos o si son simplemente lugares para vivir en ellos.