• No se han encontrado resultados

(PREGUNTA)

“Mi pregunta es para Alicia. Me ha parecido muy interesante tu última refle- xión cuando hablabas de las virtudes, los valores. Es un tema que a mí per- sonalmente me inquieta en el nuevo contexto, en el nuevo campo que parece vislumbrarse de la Sociedad de la Información, la Sociedad del Conocimiento. Una de las preguntas que sí me parece muy importante que hagamos es, esa última reflexión que tú hacías: el poder para qué. Porque si desde luego, el poder, la igualdad, la participación, la distribución de poder, es para que volvamos a ser competitivos, para que volvamos a ser insolidarios probablemente, eso es un absurdo. Sí me gustaría que profundizases en esos valores, en esas virtudes”.

(RESPUESTA DE ALICIA PULEO)

“Bueno, las teóricas, como por ejemplo Giligam, que sería una de las más importantes en cuanto a un estudio sobre qué podrían aportar las mujeres, han llegado a sostener que las mujeres seríamos más relacionales, o sea, menos volcadas a la eficacia instrumental, a la eficacia que mira lo inmediato de cómo conseguir algo, y en cambio más interesadas por los otros. Y digo esto con todo el recelo que a mí misma me produce, porque yo no creo que ten- gamos que caer en una mística de la feminidad, yo creo que todas las perso-

nas conocemos mujeres que no responden en absoluto a esas características, y que son frías, calculadoras, etc. Es decir, que hay un fondo humano común y luego hay variaciones individuales. Eso me parece incontestable. Ahora bien, también es posible considerar que, estadísticamente hablando, haya una cierta costumbre, haya una cierta tendencia por educación, por herencia cul- tural, por lo que sea a ocuparnos de y atender a. Porque claro, ¿cuáles han sido las funciones de las mujeres durante siglos? Pues han sido ocuparse de los demás: ocuparse de la vida, de la conservación de la vida, ocuparse de los débiles, ocuparse de niños, ancianos y enfermos. Entonces, lo que es la ética del cuidado, sería uno de los aspectos de esta diferencia. Hay dos posibilida- des: o bien decimos que las mujeres somos maravillosas y somos tan buenas cuidando que vamos a seguir cuidando. O bien decimos, estos valores son universalizables y entonces los predicamos para toda la especie. Yo me incli- no hacia esa segunda opción porque además la considero posible. Creo que también conocemos casos donde se da esa universalización, en casos indivi- duales.

Entonces, capacidad de escucha, capacidad de cuidado y luego, pues, una cierta cercanía, dicen algunas teóricas, con la naturaleza. En las bases del movimiento ecologista hay muchísimas mujeres en el mundo y que eso pare- cería estar mostrando un interés de las mujeres en la cuestión, o sea una pre- ocupación de las mujeres por la base de sustentación de la vida, que final- mente es esa, que si nos quedamos sin planeta pues a ver qué hacemos. Entonces, esas serían algunas de las características; una menor competitivi- dad, una menor agresividad, y luego la compasión (fundamentalmente), la empatía, la capacidad de sentir con. Pero nuevamente digo, que todo esto tomado con alfileres porque serían características estadísticas y en ninguna manera características que funcionarían para todos los individuos, puesto que hay mujeres que no corresponden en absoluto a este perfil y hombres que sí corresponden.”

(PREGUNTA)

“Mi intervención va dirigida también a Alicia Puleo. Tú planteas una defensa de lo que podríamos denominar el feminismo de la igualdad, frente a lo que has llamado crítica al androcentrismo que no sé si podríamos denominar feminismo de la diferencia.

Lo que a mí me gustaría matizar, es que si bien yo creo que históricamente el feminismo de la igualdad, ya que no se puede generalizar ha sido básico y gracias a este feminismo de la igualdad hemos podido llegar a donde hemos llegado actualmente, y yo no quiero ni renegar de él ni quitarle ningún valor, sí que creo que con este feminismo de la igualdad hemos llegado a lo que no sé si podríamos llamar el paradigma de la homologación a la masculina, por decir de alguna manera, hemos conseguido una igualdad legal (que bien merecida teníamos y necesitamos), pero como tú también has manifestado, creo que no hemos conseguido una igualdad real. Entonces pienso, que desde el feminismo de la igualdad a mí me cuesta ver cómo seguir para conseguir esa igualdad real, y pienso que desde el feminismo de la diferencia, sin caer en esencialismos, que es un riesgo que yo también veo y que además no sólo no se puede generalizar que todas las mujeres, aunque tengamos una sociali- zación diferencial similar, existen clases, razas o etnias, etc. existen otros muchos factores que cruzan, entonces hablar de mujer no parece muy perti- nente. Pero veo que si no es desde ese feminismo, no sé si llamarlo de la dife- rencia o en la línea que tú estabas matizando, esos valores propios, que por educación o por el devenir histórico se nos han desarrollado en las mujeres, si pensamos que son importantes para todo el colectivo de los seres humanos había que hacerlos universales. Entonces pienso que desde ahí, es donde igual ahora tendríamos que empezar a hacer acción con los chicos porque, si analizamos el espacio educativo yo a las niñas las veo bastante bien. Sigue habiendo problemas de autoestima, etc., pero los que no han modificado para nada su conducta son los chicos. Unido a lo que has comentado antes, hay un movimiento internacional de hombres en el que se están revisando las mas- culinidades como se vió aquí, en junio en un Congreso que organizó Emakunde. Bueno me estoy enrollando, ¿tu cómo ves esto? Yo pienso que desde el feminismo de la diferencia sin caer en esencialismos, sí que podre- mos avanzar para construir una igualdad más real. Que el feminismo de la

igualdad, como ha sido equiparación al modelo masculino, me parece que se nos ha agotado”.

(RESPUESTA DE ALICIA PULEO)

“Bueno, más que una defensa del feminismo de la igualdad, lo que he hecho es una defensa de la integración de aportaciones. Integrar aportaciones por- que, de hecho, las políticas de igualdad de oportunidades están inspiradas en eso, y son para el futuro, no es que hayamos conseguido todo, sino que toda- vía nos queda mucho por conseguir. Hemos conseguido la igualdad legal, pero como tú misma señalabas la igualdad real todavía está muy lejana y para eso están las políticas de acción positiva, los planes de igualdad. Ahora bien, los mismos planes de igualdad de hecho, están introduciendo también ele- mentos provenientes de esa otra mirada. Porque casi todos lo están haciendo. Adaptar la ciudad a las actividades consideradas femeninas, las hagan hom- bres o mujeres pero, adaptar los transportes. Lo he estado viendo incluso en el Plan Foral de la Diputación. O sea que, más que una defensa de uno de los feminismos sería una defensa de la integración. Una integración así, en el nivel teórico, una integración total es imposible porque los presupuestos son distintos. En el plano práctico, a veces las integraciones son más fáciles que en los planos teóricos. Una cosa con la que estoy absolutamente de acuerdo contigo es en que, ha habido una evolución de las mujeres, del colectivo femenino, mayor que la evolución del colectivo masculino. Ahí hay un cier- to retraso, que es lógico, porque la posición más incómoda era la femenina, entonces es lógico que cambiemos y que nos adaptemos y que muchas muje- res muestran en su labor que se pueden integrar las habilidades del mundo de lo público con las habilidades del mundo privado-doméstico, entonces si eso lo están demostrando, pues lo mismo podrán demostrar los varones cuando hagan esa transformación, y que es verdad que hay que atenderles. Yo creo que sí; eso es una asignatura pendiente”.

(PREGUNTA)

“Ana, ante los datos que has dado de la presencia masculina en todos los ámbitos, tanto políticos como empresariales, creo que vamos a poder resolver poco ya que ellos son los que están en los poderes. Entonces digo, ¿qué pode- mos hacer? Vamos a tener que constituir un lobby femenino en momentos electorales de absentismo de voto para que haya realmente presencia femeni- na en las listas, y lo mismo, esto vaya transcendiendo a las empresas, etc., porque claro, mientras ellos estén ahí, todas sabemos que la limitación va a seguir existiendo”.

(RESPUESTA DE ANA COUCELLO)

“Muchas gracias. Yo no tengo soluciones pero creo que es verdad lo que decía Alicia. Citaba una de las cuestiones que tenemos que analizar en todo esto y es que la entrada de las mujeres en el poder, cada vez aumenta más al año (2 puntos) pero lo que pasa es que las mujeres están verdaderamente integradas en un modelo androcéntrico. Eso es muy grave desde mi punto de vista, ya que me gustaría hacer la síntesis entre el igualitarismo y el diferencialismo, puesto que aparentemente es difícil pero en la práctica es más fácil.

Soy una optimista histórica, aunque pienso que es muy difícil ser diferente. La esperanza que tengo, es que el proceso de integración en el modelo andro- céntrico sea menos rápido que el proceso de la llegada de las mujeres al umbral de masa crítica para que sea posible modificar ya que sino, no vamos a modificar nada. Es por eso que estoy luchando con mucha fuerza, desde siempre, por las medidas positivas. Y no quiero que los hombres sigan con sus habituales argumentos contra las medidas positivas en el sistema democráti- co. ¿Por qué? Porque desde siempre, el sistema democrático para perfeccio- nar a la representación ha incluido medidas positivas para grupos, categorías sociales para características de la ciudadanía que son efímeras, por ejemplo, ¿por qué dividís el territorio de Euskadi en circunscripciones electorales? ¿Por qué? Si un día estoy viviendo aquí, el otro estoy viviendo en otro lado. La democracia es una construcción, es una construcción que va integrando los aportes específicos de las generaciones que están viviendo un momento his-

tórico dado. Entonces pienso, que el aporte específico de estas generaciones que coinciden con este momento histórico tiene que ser una modificación radical en el sistema democrático.

El concepto de la democracia nos sigue siendo válido, es el único, es el menos malo, ¿no?, porque no hay otro. Pero hay que modificar rápidamente a los sistemas democráticos. Esta fórmula está agotada, completamente agotada y se ve lo que pasa en el mundo y lo que puede traer la no existencia de igual- dad. Lo que yo estoy intentando hacer es luchar para que el sistema integre rápidamente medidas que permitan una entrada masiva de mujeres, de tal forma que se ultrapasa el umbral de masa crítica antes de que seamos inte- gradas en el modelo. Esa es la cuestión grave, en este momento. Lo que tenemos que decir es que la democracia ha integrado siempre medidas artifi- ciales en la justa medida en que todas las medidas son artificiales porque son humanas”.

2º TURNO DE PREGUNTAS