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AREQUIPA – PERU

II. PLANTEAMIENTO TEORICO

2. MARCO CONCEPTUAL

2.1 TURNOS ROTATIVOS DEL TRABAJO

2.1.1 Definición de trabajo

El trabajo es denominado el conjunto de actividades que son realizadas con el objetivo de alcanzar la solución de un problema, una meta o la producción de bienes y servicios para atender las necesidades humanas. El origen de la palabra, proviene del latín tripaliāre, y esta a su vez de tripalĭum, la cual significa “tortura” o “infringir dolor”. Probablemente asociado a la tortura por su carácter de tipo obligatorio en los tiempos de las primeras definiciones. El trabajo, como tal, puede ser abordado de varias maneras y con enfoque en diversas áreas, como la física, la economía, la religión, la filosofía, etc.

El trabajo les da posibilidades a los hombres y las mujeres para lograr sus sueños, alcanzar sus metas y objetivos de vida, además de ser una forma de expresión y de afirmación de la dignidad personal. En este sentido, el trabajo es el que hace que el individuo actúe, proponga iniciativas y desarrolle y pueda mejorar sus habilidades. El trabajo enseña al hombre a

contribuye a su satisfacción personal, autoestima y realización profesional (1).

2.1.2 La Jornada Laboral

Finalizando el Siglo XVIII, se veía con frecuencia que un trabajador normal podía laborar unas 3000 horas por año, lo que sumaba unas 150000 horas a lo largo de su vida (desde su infancia hasta la vejez) en condiciones poco favorables. Tomado en cuenta esto, el trabajo podía consumir el 60% de su vida. A mediados del Siglo XIX, el tiempo de trabajo en gran parte de Europa alcanzaba las 4000 horas por año, con jornadas mayores a 16 horas y semanas de hasta 80 horas, no se tenían vacaciones y menos aún el día de descanso semanal, y la jubilación era un concepto que se mencionaba vagamente.

Con la llegada del reloj, a finales del Siglo XVII se contribuyó en gran medida a la toma de conciencia acerca del tiempo, ya que el tiempo de trabajo no estará dado por la naturaleza, el ritmo propio del oficio o por un vínculo personal. Desde ese momento, el tiempo de trabajo se convirtió en un factor clave de la producción, que debe ser controlado y regimentado. Desde el Renacimiento y hasta la Revolución Industrial, el tiempo de trabajo aumentaba lentamente. Hombres, mujeres e incluso en esa época también niños, trabajaron durante muchos años, horarios agotadores, con descansos limitados para poder comer y dormir, que sumandose a las precarias condiciones de salubridad y seguridad y la carencia del salario, fueron dando lugar al conflicto capital-trabajo, siendo la mejora de estas condiciones la más grande lucha del movimiento obrero (1).

Entre 1810 a 1820, el socialista Robert Owen, pidió al Parlamento Británico la reducción de la jornada diaria a 12 horas. Cuatro décadas más tarde, la opinión pública empezó a exigir control de las horas de trabajo (1).

“Como medio para prolongar la jornada y compensar las limitaciones físicas de la fuerza de trabajo, comenzó a implantarse en aquella época el sistema de turnos para mantener una producción continua las 24 horas del

día. El proceso continuo de trabajo invitaba rebasar constantemente la jornada nominal de 12 horas. Se generalizaba el trabajo nocturno – para niños y mujeres incluidos- y el fenómeno del trabajo extraordinario, con el pretexto de los intersticios entre relevos, las bajas y sustituciones, las necesidades de puntas de producción, etc.

Pasada la segunda mitad del siglo XVIII, se inició la lucha por obtener una jornada laboral de 8 horas en diferentes partes del mundo, presentándose las primeras manifestaciones de masas en 1886. En julio de ese año, se declara el 1 de mayo como “Día Internacional del Trabajo”. El primer Primero de Mayo (1890), es celebrado en los países industrializados bajo la consigna de las 8 horas que se proponían. En marzo de 1900, la ley Millerand en Francia, reduce la jornada de 11 a 10 horas. En 1906, los mineros logran las 8 horas para su gremio, y la ley del 6 de julio de ese año oficializa el día de reposo semanal. En 1919, los mineros británicos, junto a los ferroviarios y transportistas exigen la reducción de la jornada a 7 horas y un aumento salarial , condiciones que fueron aceptadas tras de 5 semanas de negociación. En España luego de una parálisis del 70% de la industria, el gobierno decretó el 3 de abril de 1919 la jornada máxima de 8 horas. En ese mismo mes, se instauraba por medio de una ley la jornada de 8 horas y la semana de 48 en Francia.

2.1.3 El Trabajo por Turnos

El trabajo por turnos, es definido como “toda forma de organización del trabajo en equipo según la cual los trabajadores ocupan sucesivamente

establecimiento pueda operar más horas de las horas de trabajo que un trabajador individual”(1).

El Código Sustantivo del Trabajo de España, en su artículo 165 hace referencia al trabajo por turnos: “Cuando la naturaleza de la labor no exija actividad continuada y se lleve a cabo por turnos de trabajadores, la duración de la jornada puede ampliarse en más de ocho (8) horas, o en más de cuarenta y ocho (48 semanales, siempre que el promedio de las horas de trabajo calculado para un período que no exceda de tres (3) semanas, no pase de ocho (8) horas diarias ni de cuarenta y ocho (48) a la semana. Esta ampliación no constituye trabajo suplementario o de horas extras”.

Este tipo de trabajo se puede realizar en el día o en la noche, permanente en horario de tarde, o en horarios variables. Entre las diferentes formas de organización del trabajo por turnos se encuentran:

‐ Sistema discontinuo: el trabajo se interrumpe normalmente por la noche y el fin de semana. Supone dos turnos: uno de mañana y uno de tarde. La empresa funciona menos de 24 horas al día, con una pausa diaria habitualmente una pausa de fin de semana.

‐ Sistema semi-continuo: la interrupción es semanal. Supone tres turnos,

mañana, tarde y noche, con descanso los domingos. La empresa funciona las 24 horas del día, es decir, sin pausa diaria, pero con pausas en los fines de semana.

‐ Sistema continuo: el trabajo se realiza de forma ininterrumpida. El trabajo queda cubierto durante todo el día y durante todos los días de la semana. Supone más de tres turnos y el trabajo nocturno. La empresa funciona las 24 horas del día los siete días de la semana, (sin pausa diaria ni de fin de semana, ni tampoco los días festivos o no laborables).

Estas formas de organización, incluyen los turnos fijos o permanentes, o la rotación de los turnos.

2.1.4 Rotación de turnos

La rotación de los turnos, es el sistema en el cual los trabajadores alternan los turnos de la mañana, tarde y noche. Al implementar un sistema de rotación de turnos se deben tener en cuenta dos variables:

‐ Frecuencia de rotación: El trabajador puede cambiar de turno

semanalmente (siendo el más utilizado), o en intervalos más cortos o más largos.

‐ Extensión del ciclo de rotación: Es decir, el período para que un trabajador

regrese al mismo punto y reanude la secuencia de días de trabajo y descanso a lo largo de varias semanas; depende en un sistema de turnos continuos, de la frecuencia de la rotación y el número de equipos.

Estas variables cobran importancia, ya que pueden afectar la adaptación a los turnos. También deben considerarse la rapidez de rotación, entendida como el número de turnos consecutivos (de día, tarde, o noche) antes de que se cambie el turno, y la dirección de turno, que es el orden del cambio de turno :

- Una rotación hacia adelante está en la dirección de las agujas del reloj: cambiar del turno de día al turno de la tarde y después, al turno de la noche.

- Una rotación hacia atrás está en la dirección contraria a las agujas del reloj: cambiar del turno de día al turno de la noche y después al turno de la tarde.

“Las velocidades diferentes de la rotación también afectan la capacidad de un trabajador de acostumbrarse al cambio de las horas del turno (...) Las

unos días libres. Las rotaciones muy rápidas se utilizan más en Europa que en los Estados Unidos.

La dirección de rotación puede afectar la capacidad de los ritmos circadianos (ritmos cotidianos del cuerpo) de adaptarse a cambios en las horas de trabajo. El sueño, por ejemplo, es un ritmo circadiano porque cada persona duerme una parte de cada día. Algunos investigadores sugieren que una rotación hacia adelante, o en la dirección de las agujas del reloj, es mejor para ayudarle a un trabajador a adaptarse a las nuevas horas de dormir. Se hizo esta sugerencia porque es más fácil acostarse más tarde y despertarse más tarde que más temprano. Nuestros ritmos del cuerpo nos hacen estar más despiertos y alertas en la tarde. Entonces es más difícil acostarse temprano. Las rotaciones hacia atrás obran en contra del ritmo del cuerpo porque le obligan al trabajador acostarse cada vez más y más temprano.”

2.2 EFECTOS EN LA SALUD Y EL BIENESTAR DE LOS TRABAJADORES

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