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UN (LARGO) PARÉNTESIS MUSICAL CON SABINADA DE POSTRE

In document Joaquín Sabina - En carne viva (página 80-84)

(¿A mí me gusta el rock and roll?¿ Qué quiere decir el rock and roll?Es un modo de ser y es un modo adolescente de estar contra los adultos. Es Elvis Presley, es Keith Richards, es Tom Waits. Y es una pierna mía, la otra no; la otra está en La Mandrágora. ¿Por qué estoy hablando de esto? Porque creo que el penúltimo movimiento antisistema fue el punk, y el último, que me interesa extraordina- riamente, aunque no soy nada erudito en el asunto, es el de los puertorriqueños y los chicanos y los que hacen un rap absolutamente militante contra la policía. Es una pena que el rap que se hace en España sea un rap tan complaciente, tan gitanito, tan poco militante y tan poco terrorista. Dicho terrorista con minúscula y sin que signifique lo que significa en labios de los miserables. Eminem, por ejemplo, me interesa mucho. ¿Por qué lo estoy diciendo? A lo mejor porque pensaba que sin estar tan borracho no lo diría. ¿La Mala Rodríguez, Violadores del Verso, Mucho Mu- chacho...? Te diré, con una temeridad que raya en el virtuosismo, que no los he oído. Es decir, que sí los he oído pero sin fijarme. El rap que se hace en Europa,

excepto en una zonita de París donde hay un rap muy mestizo, muy argelino, muy marroquí, comparado con el de sus congéneres americanos es una puta mierda. Y comparado con el de sus congéneres caribeños también. Porque el rap allí es una cosa muy parecida a lo que pasó con el punk. ¿Qué pasó con el punk? Pues que había unos jovenzuelos enfadados a muerte con sus padres, con el sistema, con el barrio, con todo, y que dijeron: «No hay que saber tocar, no hay que saber cantar para triunfar«, y lo hicieron los Sex Pistols de qué manera. Bien. ¿Qué pasa con el rap? Algo muy parecido. Además, hay una cosa que no he visto escrita en ningún lugar y que es muy paradójica, y es lo siguiente: el rap tiene una ventaja sobre el punk, y es que mientras que en el punk había que gritar, cantar o escupir, en el rap sólo hay que recitar. Me parece una espléndida noticia que los tipos más importantes de Estados Unidos, de Eminem para abajo, lo que están haciendo es recitar y aprender a versificar y a rimar. Y no me hables de La Mala Rodríguez. He tratado de oír a algunos de éstos y, bueno, no digo que sean malos, pero no he encontrado nada en ellos que me haya seducido. Hay un disco que no me he traído pero que estoy loco por oír, sin muchas esperanzas, pero bueno. Es el disco de Fito y los Fitipaldis. Porque yo estuve con un cantante argentino discípulo de Charly García cuyo nombre no recuerdo, pero me lo trae a la cabeza vagamente ese de los Fitipaldis... ¿Me sorprende que Eminem sea blanco? No. Porque el rap que a mí me gustaba y me excitaba era un rap, como te digo, muy militante, muy negro, muy racista. Muy racista quiere decir negros contra blancos. No olvidemos que algunos caeos del rap murieron en las calles... Sí, sí, a balazos. Eminem tomó eso de los negros y lo cambió, y les habló de pollas y de hijos de puta negros. Eso fue hace cuatro años. Yen mi opinión, que no soy Diego Manrique, para nada, y que no he oído palabra por palabra lo que dicen, el rap ha ido cambiando de una forma muy interesante. Cuando se mostraba sexista, lo único que estaba haciendo, con más ironía de lo que la gente creía, era mostrar la cara blanca del rap sureño de Estados Unidos. Y cuando aquel cantante [Justin Timberlake] le sacó la teta a la hermana de Miguel [Miehael Jackson], ese que dicen que se tira a los chavales y que tiene un parque de atracciones en su casa, quien quedó en ridículo no fue Janet Jackson, no, sino el Imperio. Hablemos en serio. El hip-hop y el rap tienen mucha más reper- cusión de la que en su día tuvo el punk, que existía fundamentalmente en tres clubes de Londres. Lo que pasa es que el punk tuvo unas ondas por las que se multiplicó el mensaje y trascendió la música. Aunque si oyes ahora a los Sex Pistols y a los Clash te das cuenta de que aguantan muy bien el paso del tiempo. Yo estuve en Rockola la noche en que Las Vulpes cantaron Me gusta ser una zorra. Creo que nunca he visto nada tan particular Les llegaban veinte escupitajos a la cara de cada una de ellas, y supongo que a ellas eso les parecía tan hermoso como cuando a fesulín de Ubrique, más, y a mí, menos, nos mandan bragas usadas. Por cierto: anteayer, en Málaga, dos. Pero realmente fue un concierto muy vibrante y

estupendo. Me estoy perdiendo... Estábamos hablando del punk comparado con el rap... Desde el punk, yo no había visto un movimiento alternativo tan importante. Hubo cinco minutos, que se llamaron grunge y Kurt Cobain. Y su viuda... Sí, Court- ney Love. Que sigue partiéndoles botellas de cerveza en la cabeza a los periodistas, lo cual es una noble causa. Pero el rap y el hip-hop tienen un tremendo poder, que es adaptable además a cualquier cosa. Y repito que el rap que a mí me gusta es el rap neoyorquino, el rap de los negros, el rap de los hispanos y el rap profundamente antisistema. A veces es el rap terrorista. Bueno, conozco alguna anécdota del asesinato de algún policía y eso yo no lo firmo, claro, pero me gusta mucho ese flap. Sin embargo, aquí tenemos el rap de La Mala Rodríguez y el de muchos cubanos, algunos muy graciosos. Ahora diré algo muy pretencioso. Del mismo modo que Dylan inventó el rap en alguna de sus canciones, en Como te digo una co te digo la oyen aquella que hice con un telepredicador de enorme talento llamado Manu Chao, No soporto el rap, y creo que en El hombre del traje gris hay otra de cuyo nombre no quiero acordarme... Sí, Rap del optimista. Bien. Te decía que del mismo modo que sostengo que Dylan ha inventado todos los géneros sin quizá saberlo, en este país, que no está Dylan, a lo mejor veinte años después de que yo me muera algunas personas dicen que adapté ,algunos géneros», claro que no los inventé. Y si tengo algo de invención es en un género que no tiene nada que ver ni con el hip- hop ni con el pop ni con el country ni nada. Creo que la síntesis que hice entre rumbita flamenca, mexicaneo y la firma de aquí un humilde servidor, de la casa... Verás. Estuvieron en mi casa Calamaro y Ariel Roth, y los dos me dijeron: «Cono- cemos a José Alfredo Jiménez por ti.» Punto final. Bueno, no. Tenemos media hora más. Vamos a ver. Soy un chico de libeda, hijo de un inspector de policía, que se va a Granada a estudiar Filosofía y Letras y que se encuentra a un tipo que se llama Pablo del Águila. Hasta ahí la guitarra no aparece para nada. Lo que aparece inmediatamente con Pablo del Águila es Neruda y Vallejo. Me da, en el mismo día, Los versos del Capitán, de Neruda, y Poemas humanos, de san César Vallejo. Entonces me vuelvo loco, pero absolutamente loco. Sí tenía una guitarra porque cantaba canciones de Los Brincos y de Atahualpa Yupanqui, pero Pablo empezó a proponerme otras cosas. Al final decidí enviarle una carta a mi novia Chispa, cuyo padre se la había llevado a Barcelona para tenerla en las antípodas de mí, y en esa carta le mentí absolutamente. Le dije que Pi de la Serra, que entonces era un cantante muy prestigioso y que luego ha sido muy amigo mío, había escuchado mis canciones y había dicho que estaban muy bien. ¡Mis canciones no existían! Yo no tenía ni una sola canción. Ya que estamos de anecdotario, una noche estábamos en casa de Aute mi querido Serrat y yo. El día anterior yo había hecho Y nos dieron las diez, y aquella noche se la canté. Por cierto, muy mal. Tengo fotos de ese día. La canté muy mal porque yo me encontraba inseguro. El caso es que pasó sin pena ni gloria. Luego cantó Serrat unos boleros nada memorables pero con un arte que era

para comérselo. Porque Joan Manuel con una guitarra en la mano y con auditorio es un trueno. Pasaron meses, incluso años. Y cada vez que venía Serrat a mi casa de Madrid o yo iba a la suya de Barcelona, me decía: «Yo creía que lo sabía todo y no supe ver Y nos dieron las diez.» No supo verla, no. Creo que Aute la vio más que Serrat... Cada vez que Aute va a América, le dicen: »Carajo, qué ganas teníamos de verte, qué estupendo que estés aquí, ya era hora», y cuando le preguntan: »¿Qué opinas de Sabina?», él contesta: «Hombre, Sabina está en América porque yo lo mandé.» Son cosas tan infantiles... Porque los genios como Aute tienen derecho a ser, además, infantiles. En cierta ocasión estuvimos, Aute y yo, dos años sin hablarnos. ¿Sabes por qué? Porque Silvio vino a Madrid y en vez de llamarle a él, me llamó a mí. Te estoy hablando de hace casi veinte años. Silvio estaba muy jodido porque esa noche iban a fusilar a Arnaldo Ochoa.33 El caso es que me llamó y me

preguntó si podía convocar una rueda de prensa en mi casa, y yo le dije: «No, en mi casa no: es tu casa.» Pregúntale al pope de la crítica musical, a Manrique, porque allí estuvieron todos. O sea, que en mi casa, que no era muy diferente a como es ahora, hicimos una rueda de prensa. Y la verdad es que los periodistas estaban un poco acojonados porque no entendían muy bien cómo en un momento tan terrible, porque como te digo esa misma noche fusilaban a Ochoa, yo ofrecía mi casa. Pero tampoco hicieron preguntas al respecto. ¿Que si me he preguntado por qué no lo preguntaron? Supongo que porque era muy crudo. Además, ¿conoces tú a muchos periodistas que sepan qué hay que preguntar? Porque a mí me vienen a la cabeza muy pocos y conozco a más periodistas que tú, en quinientos países. Y¿ crees que saben lo que hay que preguntar?... En Buenos Aires, una noche, después de tocar el último de cuatro conciertos que ofrecí en el Luna Park, íbamos en el coche camino de un restaurante para cenar y notamos que nos perseguían implacablemente. Le dije a mi chófer que, por favor, hiciera algo, y paramos en un semáforo. El tipo que me perseguía se puso a nuestro lado, asomó la cabeza y sacó a un niño por la ventanilla, al modo de Michael Jackson con sus hijos en Alemania. Bajé la ventanilla y me dijo: «Mira. Se llama Joaquín.» Entonces arrancamos y al parar en el siguiente semáforo me enseñó de la misma forma a una niña, y dijo: «Se llama Sabina,- Oye,

33El 13 de julio de 1989, el general Arnaldo Ochoa y otros tres oficiales de las Fuerzas Armadas y del Ministerio del Interior de Cuba fueron fusilados después de que un tribunal militar (el proceso sólo duró treinta y cuatro días entre la primera acusación, el arresto y la ejecución) los declarase culpables de los cargos de narcotráfico y corrupción. La pena máxima establecida por el Código Penal parí, ese tipo de delitos era de veinte años de cárcel. Para poder condenarlo a muerte, Ochoa fue juzgado por «actos hostiles contra un Estado extranjero». El fusilamiento de Ochoa fue, según el escritor Norberto Fuentes, que como delegado de Castro vivió aquellos acontecimientos de primerísima mano, una maniobra del comandante para deshacerse de aquellos hombres, que comenzaban a hacerle sombra. Ochoa era, además, favorable a la perestroika soviética que había llevado a cabo Mijail Gorbachov, algo que Fidel consideraba un «prurito desestabilizadorx que podía extenderse por toda la isla.

¿no puedes llamar a la lime? Sí, sí, ahora. Es que una vez que llevamos unos días y que esto va para delante, me muero por una guitarra. Sólo me tiene que traer una guitarra. No, no le pongas un mensaje, llámala, aunque sea tarde. Sí, da igual que esté durmiendo. No hay nada que le vaya a gustar más que el que la llame yo en este momento. Así piensa que al menos durante esos segundos no estoy follando con un putón... «Aló, guapa. Sí, ya sé que estás durrniendo y que te jode mucho... No, no, Javi está aquí conmigo... Mira, Jime. Como llevamos unas noches estupendas de grabaciones, tráeme por favor mi guitarrita. No, espera, porque tengo que explicarte cuál es. La funda que hay debajo de la chaise-longue y la guitarra que tiene el bocado en la parte derecha. Tráemela porque a lo mejor me voy de aquí con un espléndido libro y con un par de canciones. El trabajo está yendo tan bien que nos vamos a quedar aquí el tiempo que haga falta, ¿sabes? Pero mañana ¿tú y tu hermano os vais a dejar invitar a comer por Javi?Javi tiene un dinerito... Bueno, entre la una y las dos... Ahora son las... seis y pico de la mañana..., bueno, te mando un beso... Oye..., sí venís mañana, ¿verdad? Dadme unos toques ligeros en la puerta a las dos menos cuarto... Un beso...» Por cierto, Javi, ¿has llamado ya a tu novia?...)

UN MÚSICO ARGENTINO EX MARIDO

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