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Un mantel sencillo para poner sobre el altar en

¿Qué debemos preparar para esta celebración?

4. Un mantel sencillo para poner sobre el altar en

Celebración de este día

El animador, el monitor y los demás misioneros que participarán en la celebración estarán en la puerta del templo, recibiendo a los fieles. Luego de la monición inicial entran juntos, en absoluto silencio y llegando al altar se arrodillarán frente a él. No se postrarán, ya hemos explicado por qué esa postura no es conveniente para los laicos. Todos los fieles se arrodillan por un instante que debe ser algo prolongado. Luego se ponen en pie y cada uno ocupa su lugar. Inmediatamente el animador hace la oración colecta sin.

1. Monición Inicial

El Vienes Santo es celebrado por todos los cristianos como día Sagrado. Día en que el poder de la opresión es destrozado por hombre sentado en el banquillo de los acusadores y alzado en una cruz humillante. Día tremendo de la justicia de Dios que confunde la soberbia y el orgullo humanos con el poder de un nuevo rey que juzga sin levantar la voz. Viernes Santo es duelo entre la luz y las tinieblas. Es día de opción: fe o incredulidad, amor u odio, verdad o mentira. No hemos venido hoy para recordar a un muerto ni para condolernos de sus sufrimientos. Hemos venido para desfilar frente a Cristo y hacer semejante nuestra vida con la suya. Hoy morimos al pecado, a la esclavitud de la ley y al reinado de la mentira. Es Día de silencio. Calla el hombre y Dios habla. El hombre se mira a sí mismo y se descubre tal cual es.

La celebración de hoy, no se inicia como de costumbre, con cantos o aclamaciones jubilosas, sino en silencio que nos llama a contemplar a Cristo que muere y sobre todo que nos llama a pensar en nuestra propia muerte que unida a la de Él, es camino hacia la Pascua. Esta celebración es un encuentro personal con Aquel que para darnos vida, quiso experimentar la muerte.

2. Oración Colecta:

El animador sin extender las manos ni decir oremos, hace la oración.

¡Oh! Dios, tu Hijo Jesucristo, Señor nuestro, por medio de su pasión ha destruido la muerte que como consecuencia del antiguo pecado, a todos los hombres alcanza. De este modo, los que hemos llevado grabada, por exigencia de la naturaleza humana, la imagen de Adán, el hombre terreno, llevaremos grabada en adelante, por la acción santificadora de tu gracia, la imagen de Jesucristo, el hombre Celestial. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Fieles: Amén.

3. Liturgia de la Palabra

Monición a la Primera Lectura

Algo nuevo e inaudito sucede en la historia humana: el poder de Dios se manifiesta en un hombre despreciado y castigado hasta la muerte. Es el Siervo de Dios que entrega su vida para los muertos vean la luz. La muerte de Jesús no fue el resultado de los cálculos humanos: es la manifestación del amor supremo de Dios que redime a las ovejas con la muerte del Pastor.

Lectura del Profeta Isaías (52,13-53,12)

Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho. Como muchos se espantaron de Él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano; así asombrará a muchos pueblos: ante Él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y contemplar algo inaudito.

¿Quién creyó nuestro anuncio? ¿A quién se reveló el brazo del Señor? Creció en su presencia como un brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado por los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos; ante el cual se ocultan los rostros, despreciado y desestimado.

Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado, traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable vino sobre Él, sus cicatrices nos curaron.

Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino, y el Señor cargó sobre Él todos nuestros crímenes. Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca, como un cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca.

Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron. ¿Quién meditó en su destino? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron. Le dieron sepultura con los malhechores, porque murió con los malvados, aunque no había cometido crímenes, ni hubo engaño en su boca.

El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida como expiación, verá su descendencia, prolongará sus años; lo que el Señor quiere prosperará por sus manos. A causa de los trabajos de su alma, verá y se hartará, Con lo aprendido mi Siervo justificará a muchos, cargando con los crímenes de ellos.

Por eso le daré una parte entre los grandes, con los poderosos tendrá parte en los despojos, porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, y él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores. PALABRA DE DIOS.

Fieles: Te alabamos Señor.

Salmo Responsorial 30,2 y 6.12-13.15-16.17 y 25.) Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Lector: A Ti, Señor, me acojo: no quede Yo nunca defraudado; Tú que eres justo, ponme a salvo. A tus manos encomiendo mi espíritu: Tú, el Dios leal, me librarás.

Fieles: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Lector: Soy la burla de todos mis enemigos, la irrisión de mis vecinos, el espanto de mis conocidos: me ven por la calle y escapan de Mí. Me han olvidado como a un muerto,

me han desechado como a un cacharro inútil.

Fieles: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Lector: Pero yo confío en Ti, Señor, te digo: “Tú eres mi Dios”. En tu mano están mi destino:

líbrame de los enemigos que me persiguen.

Fieles: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Lector: Haz brillar tu Rostro sobre tu Siervo,

Sed fuertes y valientes de corazón, los que esperáis en el Señor.

Fieles: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Monición a la Segunda mi espíritu

Paradoja del juicio de Dios; nuestro Juez es, al mismo tiempo, nuestro mediador y Salvador. Su trono no es causa de temor: es invitación a acercarse con confianza para alcanzar misericordia. Pero también es exigencia: solo por la obediencia filial y no por la rebeldía, puede el hombre ser más hombre y alcanzar la estatura del hombre nuevo.

Lectura de la carta a los hebreos 4,14-16; 5, 7-9r

Hermanos: tenemos un Sumo Sacerdote que penetró los Cielos -Jesús el Hijo de Dios-. Mantengamos firmes la fe que profesamos. Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado. Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, al fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para ser socorridos en el tiempo oportuno.

Pues Cristo, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruego y súplicas, con poderoso clamor y lágrimas, al que podía salvarle de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente, y aun siendo Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia; y llegado a la perfección se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen.

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