III. LAS ESTADISTICAS ESPAÑOLAS: FIABILIDAD Y REC-
III.2. Un test a la fiabilidad de las estadísticas
Como se ha visto hasta aquí, la mayoría de las críticas apuntan a que la parte más significativa de los errores que pueden sesgar las se- ries de exportación e importación provienen de las valoraciones. Así, en primer lugar, se realizará un contraste de las valoraciones de la es- tadística y los precios internacionales. En segundo lugar, sin embargo, tanto los problemas de contrabando y cobertura como el estudio reali- zado en los capítulos anteriores aconsejan contrastar conjuntamente tanto la fiabilidad de las cantidades como la de los valores de la esta- dística mediante un test como el llevado a cabo en el capítulo II.
( 3 2 ) Ver Estadísticas del Comercio Exterior (años diversos) y League of Nations (1926), pág. 741. La especificación de los productos incluidos en cada grupo sólo se indica de forma indirecta en las publicaciones anuales a partir de 1924 (mediante una letra situada en la cabecera de cada partida arancelaria que hace referencia a cada uno de los cinco grupos a que se ha hecho referencia).
(33) Ver Blades, Ivanov (1985), págs. 3-4, y Federico y Tena (1990).
(34) El 95 % de las exportaciones y el 98 % de las importaciones entraban o salían de España usando el transporte marítimo entre 1951 y 1959. Cfr. Ministerio Transportes y Comunicaciones (1985), pág. 59.
(35) «Antes las estadísticas comerciales oficiales trataban de establecer el verdadero lugar de origen y destino de las mercancías; pero, dado que no se conseguía más que en parte, la estadística siguió poco a poco, y desde 1889 completamente, el sistema de ate- nerse únicamente a los lugares de origen y destino inmediatos. Esto hace que el comercio con los países vecinos, Francia y Portugal, parezca, a costa de otros estados, mayor de lo que es en realidad», Gwinner (1973), pág. 291.
(36) En relación con la extensión de los errores en la distribución geográfica de las es- tadísticas internacionales, ver Durán, en Allen-Ely (1953), págs.64-75.
A) Muestra de productos
La mayoría de los autores han dedicado sus esfuerzos a medir el po- sible sesgo existente en las valoraciones a partir de las críticas de An- drés Alvarez y de sus sugerencias para revalorar las estadísticas usando series de precios de mercado nacionales y extranjeras (37). En conse- cuencia, el primer paso dado para reconstruir las series de exportación e importación, durante el período 1914-1935, consistió en hallar los sesgos de las valoraciones siguiendo la misma metodología usada para el perío- do anterior a 1913 en los trabajos de Tortella et al. (1978) y Prados (1981). Así, en primer lugar, se eligió una muestra significativa de pro- ductos de exportación e importación que mantuviera una cierta represen- tatividad a través del tiempo. Posteriormente, esta muestra se limitó a aquellos productos para los que se encontraron precios homogéneos de mercado provenientes de las estadísticas de los principales países con los que España comerciaba (Inglaterra, Estados Unidos y Francia para los años 1914-1935 y Alemania para el período 1925-1935). Una de las dificultades que hubo que afrontar fue la de la mayor agregación en que se encontraban registradas las partidas extranjeras respecto a las espa- ñolas, lo que impedía la comparación de algunos importantes productos. Esta dificultad se solventó, en algunos casos, efectuando la selección de productos en la estadística española a partir de la clasificación por paí- ses, de forma que se pudieron realizar las ponderaciones necesa- rias (38).
En las importaciones existía una dificultad adicional para conseguir una muestra amplia lo suficientemente representativa. Esto se debió a la complejidad de un grupo importante de productos manufacturados (como sucede con los artículos pertenecientes a la clase V del Arancel: maqui- naria, aparatos y vehículos), que resultaron casi en su totalidad imposi- bles de homologar con partidas similares procedentes de las estadísticas de sus países de origen. De esta forma se restringió, en gran medida, el número de productos y la representatividad de la muestra conseguida para las importaciones. En definitiva, la muestra de productos escogida quedó reducida a 16 de exportación y 13 de importación, con una repre- sentatividad media en el período del 51 % y 29 %, respectivamente. Las mercancías consideradas fueron, para las exportaciones: mineral de hie- rro, plomo en galápagos, mercurio, corcho manufacturado, corcho no manufacturado, cueros y pieles de ganado caprino, cueros y pieles de ganado lanar, uvas, naranjas, cebollas, patatas, arroz, almendras, vino de Jerez y de Málaga, vino común y aceite de oliva; y en el caso de las importaciones: carbón, gasolinas, algodón en rama, tabaco en rama,
(37) Cfr. Andrés Alvarez (1945), pág. 562. (38) Ver Tena (1985), pág. 91.
yute y demás fibras, caucho y gutapercha, mulas y mulos, patatas, auto- móviles, sulfato amónico, fosfatos naturales, huevos y maíz.
El siguiente paso consistió en aproximar lo más posible estas series de precios a su valor teórico en la frontera española. Es decir, trasformar los valores unitarios provenientes de las estadísticas extranjeras a las es- tadísticas españolas del comercio exterior —exportaciones f.o.b. e impor- taciones c.i.f.—. Esto se realizó agregando una estimación de los costes de transportes y seguros a los valores unitarios f.o.b. de las exportaciones extranjeras y realizando la operación inversa con los valores de impor- tación. Los fletes utilizados proceden de fuentes diversas. Así, para algu- nos productos se usó información diversa en relación con puertos diferen- tes de llegada durante algunos años seguidos, pero para la mayoría de ellos la información que se obtuvo venía referida a costes de transporte medios anuales de llegada a las costas españolas. De esta forma, la in- formación recogida fue para años puntuales y se trasladó para cada pro- ducto a través del tiempo con la ayuda de un índice general de fletes ( 3 9 ) .
Para los productos importados se utilizaron informaciones sobre el coste medio del flete desde Estados Unidos a las costas atlántica y medi- terránea españolas en 1926 de 11 productos diferentes, estimadas por el Bureau of Foreign and Domestic Comerce of the U.S.A. Para el carbón se estimó un flete medio a partir de la información ofrecida por J. L. G a r c í a D e l g a d o (40). En el caso de los productos exportados se utilizaron los fle- tes recopilados por Prados de productos españoles exportados a Inglate- rra en 1913 (41). En el cómputo estimado de los fletes se incluyó un por- centaje del 0,5 % en concepto de costes por seguros ( 4 2).
Una vez incorporados estos costes de fletes y seguros a las respecti- vas series de precios internacionales de exportación e importación se pu- do contar con una muestra de precios de productos homologables, con la correspondiente muestra a precios c.i.f. y f.o.b. de productos de importa- ción y exportación de la estadística española.
(39) El índice general de fletes usado, tanto para los productos exportados como para los importados, fue el de Isserlis (1938). Este índice fue deflactado durante los años 1914- 1920 con el índice de precios de las exportaciones americanas [Lipsey (1963)], con la in- tención de que el alto crecimiento del índice de precios de los fletes, durante la Primera Guerra Mundial, al aplicárselo a los precios fijos de los productos españoles, durante los años 1912-1920, no empujara artificialmente al alza el «factor flete» resultante para esos años (la definición de «factor flete» se puede ver en la nota 27 de este capítulo).
(40) Cfr. Sanderson (1926) y García Delgado (1972), pág. 84.
(41) Estos fletes provienen de los informes de los cónsules ingleses en España reco- gidos en los Parlamentary Papers,y me fueron facilitados amablemente por Leandro Pra- dos de la Escosura.
(42) La tasa de seguro marítimo de un producto no supone un problema especial, ya que normalmente se encuentra comprendida entre el 0,5 % y el 1% [ver Simon, M. (1960)]. El porcentaje escogido ha sido el 0,5 %, recomendado también por Moneta (1959), pág.54.
B) Muestra de países
La segunda parte del test se realizó a través de un contraste de pre- cios y cantidades entre las estadísticas españolas y extranjeras, median- te el uso de una muestra de países. Esta decisión se tomó teniendo en cuenta las siguientes razones: en primer lugar, este contraste es superior al primero, ya que permite comprobar de forma conjunta la fiabilidad de precios y cantidades; en segundo lugar, el contraste por precios se hacía cada vez más difícil, debido a la progresiva complejidad de las partidas arancelarias de los productos manufacturados (ya mencionados) y la consiguiente dificultad para encontrar precios internacionales homologa- bles con éstos; y en tercer lugar, debido a la ventaja que supone el uso de series extranjeras para la reconstrucción parcial de series anuales en los años en que éstas no existen (como ocurre en el período 1936-1938). El nuevo test propuesto consistió en cotejar las series anuales de ex- portación e importación españolas por países con las respectivas series de sus principales proveedores y clientes. Los índices de fiabilidad usa- dos fueron los siguientes:
en donde IMs pe IXs pson los porcentajes de la suma del comercio por paí- ses de España, de acuerdo con sus estadísticas, con la suma de los mis - mos flujos, de acuerdo también con las estadísticas de sus socios co- merciales (correspondiendo, por tanto, con los índices del capítulo II). El índice 100, una vez incorporados los costes de transporte, representaría el índice de «perfecta fiabilidad». Por tanto, los índices inferiores a 100 muestran una infravaloración de las series oficiales y los superiores una sobrevaloración. Estos índices se estimaron en los años en que se pu- dieron encontrar estadísticas del comercio internacional fiables para un número suficiente de países.
El test se realizó para todo el período que va de 1890 a 1967 (exclu- yendo los años 1940-1946). El número de países sobre los que se hizo esta comparación se pudo ir incrementando a medida que nos acercamos al período actual (habiendo comprobado que el incremento del número de países no afectaba en términos generales a la tendencia de los sesgos). Los países utilizados fueron los siguientes: para 1890-1913, Gran Breta- ña, Francia, EEUU, Alemania y Bélgica; en el período 1914-1921, se limi- tó a Estados Unidos, Francia e Inglaterra; en el período 1922-1938 y en 1947, se usaron estos mismos países, junto con Alemania, Holanda, Bél-
IMsp = Misp
Σ
i=1 N XjspΣ
j=1 N × 100; IXsp = XispΣ
i=1 N MjspΣ
j=1 N × 100gica, Suiza, Argentina e Italia; en los años que van de 1948 a 1957 se uti- lizó una matriz del comercio con todos los países europeos de la OCDE, junto con EEUU, Canadá y 20 países sudamericanos; y en 1958-1967, se pudo ya conseguir la matriz mundial elaborada por el FMI ( 4 3 ) .
En este caso también hubo que adaptar las series extranjeras al for- mato de las españolas: exportaciones f.o.b. e importaciones c.i.f. El ajus- te fue hecho mediante la estimación de un factor flete global para las ex- portaciones e importaciones de todos los países involucrados en el t e s t (44). En primer lugar, para el período 1914-1938 se usó la misma muestra de los fletes estimados para la adaptación c.i.f.-f.o.b. en la muestra de productos. Sin embargo, para las importaciones se calcula- ron dos factores fletes: uno «fuerte», que incluía el carbón, y otro «mode- rado», que lo excluía. El primer factor flete fue usado para adaptar las exportaciones de Inglaterra y Alemania, y el segundo para las exporta- ciones a España del resto de los países. Para las exportaciones se usa- ron de nuevo los mismos fletes estimados en la muestra de productos y se aplicó de forma indistinta a cada uno de los países de la muestra (45). En segundo lugar, para el período 1947-1967 se dispuso de una am- plia muestra de «factores flete» por productos del comercio alemán con el resto del mundo, en 1951 ordenados conforme a la Standard Interna- tional Trade Clasification (STIC) (46). La serie de ochenta «factores fle- tes» estimada por Moneta en 1951 fue extrapolada al resto de los años, utilizando un índice de precios de fletes deflactado por uno de los precios de los productos comerciados en el mercado internacional (47). De esta
(43) Para 1890-1913 la comparación es igual a la efectuada por Prados (1986). Du- rante los años de guerra y postguerra que van de 1914 a 1921, debido a la interrupción del comercio, a los fuertes aumentos de precios y a las tensiones en los tipos de cambio, sólo se han usado las estadísticas oficiales de EEUU, Francia e Inglaterra. De 1922 a 1938 la comparación ha sido realizada en dólares USA corrientes a partir de las series compiladas por la Sociedad de Naciones (en League of Nations, años diversos). Para los años 1947- 1967 la comparación ha sido hecha también en dólares corrientes. Sólo para el año 1947 han sido usados los datos de la asignación geográfica ofrecidos por United Nations (1953); para el resto de los años las series han sido obtenidas de las publicaciones de UN, IMF e IBRD (1948-1957); IMF e IBRD (1958-1967).
(44) Ver nota 6 del capítulo II.
(45) Con la excepción de Estados Unidos, cuyas importaciones están valoradas «free on board» (f.o.b.).
(46) Ver Moneta, C. (1959).
(47) El índice de fletes usado se ha construido mediante un empalme de dos índices de «precios de fletes de los buques de línea». Para el período 1947-1957 se utilizó el índice de fletes conjunto estimado para las exportaciones e importaciones británicas por Maclach- lan (1958), pág. 62. Para el período siguiente, 1957-1967, se le empalmó el índice de fletes de los buques de línea de todos los pabellones en el sector Amberes-Amburgo preparado por el Ministerio de Transporte de la República Federal Alemana, publicado por Naciones Unidas (1970), pág. 27. Como índice de precios de los productos comerciados en el merca - do internacional se utilizó el índice general de precios de las exportaciones de los EEUU, recogido en U.S. Departament of Comerce (1975), págs. 891-894.
forma, se obtuvo una matriz de fletes de 80 productos para los 21 años, que van de 1947 a 1967, que fue aplicada a la clasificación STIC de la distribución por productos de las exportaciones e importaciones españo- las durante este mismo período (48). Por tanto, los factores fletes anuales de exportaciones e importaciones resultantes para estos años, como los del período anterior, recogen las variaciones en el coste del flete pro- ducidas por los cambios en la composición de los productos comercia- dos, pero prescinden de las diferencias ocasionadas por el distinto origen y destino geográfico de los fletes usados (49).
Las series de «factores fletes» obtenidos se aplicaron a las cifras de exportaciones c.i.f. e importaciones f.o.b. extranjeras, obteniendo de esta forma series estimadas de exportaciones f.o.b. e importaciones c.i.f. comparables con las respectivas series españolas. Asimismo, ha sido posible hallar «índices de fiabilidad» en relación a las series estimadas y oficiales, tanto por pares de países como para el comercio total (50).