3. El hombre y su relación con la realidad.
3.4. Una analéctica como propuesta de integración del método
En este punto se pretende integrar la visión que sobre la dialéctica desarrollan ambos pensadores, tomando a dicha dialéctica como la forma y dinámica que guarda las relaciones que el hombre mantiene con la realidad. En tal sentido se pretende relacionar el método analógico y dialéctico de Simone Weil y Antonio Gramsci, con objeto de dar cuenta tanto del sentido estático como dinámico de dicha relación entre el hombre y la realidad. Lo primero que se hará será trazar la forma en que ambos pensadores desarrollan dicha dialéctica, para a continuación relacionar dicha forma en un modelo que compare e integre las dos formas de estudiar la dinámica humana, con objeto de desarrollar una teoría del conocimiento, una analéctica crítica, donde aparezca tanto una relación de carácter analógico: entre los extremos está la verdad; como diferencial, los extremos son la verdad; para llegar a un modelo que toma por regla básica la idea de que la verdad se mueve entre ambos extremos, la identidad y la diferencia, modelo cuya precisión puede crecer exponencialmente tanto como el grado de concreción que conlleva su aplicación sobre los asuntos reales de la propia vida; como a un nivel de crecimiento personal que parte de lo profundo, de la mismidad del ser humano En tal sentido, el concepto de tendencia es fundamental para explicar y conocer las formas, agentes y elementos que describen el desarrollo histórico, al igual que el grado de conocimiento de uno mismo y de la realidad.
Simone Weil parte de una visión platónica de entender la dialéctica, parte de la inevitable contradicción que aparece entre el hombre y su medio. de la
258 Alain, En busca del entendimiento. Conversaciones a la orilla del mar. Madrid, Losada,
2004. p, 173.
259 S.W.Intuitions pré-chrétiennes. La colombe. Éditions du Vieux Colombier, 1951. p, 26. 260 S.W. Intuitions pré-chrétiennes. La colombe. Éditions du Vieux Colombier, 1951. p, 34. 261 S.W. Intuitions pré-chrétiennes. La colombe. Éditions du Vieux Colombier, 1951. p,109.
distancia entre el sujeto y la realidad. El objeto de dicha dialéctica es que el hombre sea capaz de encontrar un sentido en el aparente sinsentido que desarrolla la vida, aparente, en tanto que la verdadera realidad se asemeja a aquella idea de bien que aparece como equilibrio en el desequilibrio continuo que conlleva dicha relación, devenir al que hay que oponer la quietud como ideal del hombre sabio, el límite como forma que hace frente a la desmesura, y a su vez, permite que el hombre poco a poco se vaya conquistando a si mismo, lo que a su vez permite conocer la realidad cada vez mejor, teniendo en cuenta que dicha unidad consigo mismo, y dicho conocimiento de la realidad nunca puede ser perfecto, ya que el hombre no es dios. Si se piensa que la verdad de uno es la verdad pura, o que se ha llegado a la unidad con la realidad, lo que muy posiblemente ocurra es, o que se ha tenido una experiencia mística, o posiblemente, uno se haya vuelto loco. El hombre es siempre un ser limitado, imperfecto, un ser que ha de ser capaz de mantener la calma aún es las situaciones más difíciles. Para ello, ha de estudiar la realidad como si de un problema de geometría se tratase. En dicho problema siempre aparece la contradicción, el ideal del unidad como armonía, y el tiempo, como urdimbre donde se desarrolla la propia vida.
- La contradicción es para Simone Weil, ̈ la mediación y la creación y lo bello y el obstáculo y aquello que sólo se llega mediante la atención y aquello de lo que nuestro pensamiento quisiera desembarazarse y no puede. Viene desde fuera y se identifica con lo real. ¨ 262
- La unidad que es el bien, aquello que se ha de buscar no mediante la voluntad, sino mediante aquella atención que permite aprehender la unidad de lo real,263 acercándose así a lo uno perfecto sin conseguirlo nunca, puesto que
lo uno perfecto es dios.264
- El tiempo como lugar donde el hombre se encuentra a si mismo, o dónde se pierde, bien cuando acepta el tiempo ajeno y es controlado por él, o bien cuando es capaz de controlar su propio tiempo.
El hombre ha de ganarse a si mismo en su existir, acercarse a lo que realmente es, en un progresivo devenir hacia lo perfecto que toma distancia de los problemas, límite como forma que los contempla con objeto de comprenderlos, los ve como obstáculos que ha de saber aprovechar en beneficio propio, hacer de la diferencia forma de acercarse a la unidad, de la contradicción, un tipo de correlación que le permita conocerse y a su vez conocer mejor lo real. Ese límite se relaciona con la verdad, presenta una dimensión ética, permite distinguir entre el bien y el mal, y a su vez, se relaciona con la belleza como
262 S.W. Cuadernos. Madrid, Trotta. 2001.p, 588.
263 Por el contrario, al pretender buscar la unidad mediante la acción uno se alejará del objetivo
que busca, la vieja correlación de contrarios recupera la nueva teoría de la indeterminación, al intentar precisar un concepto, uno se aleja de los aspectos que le son inherentes. Cfr. S.W. L ´A venir de la science. Sur la science. Paris. Éditions Gallimard, 1966. p, 128. El futuro de la ciencia.
armonía, como equilibrio entre el hombre y si mismo, entre el hombre y la realidad, y entre los elementos que componen cualquier creación humana. En relación a la ética, dicho límite muestra que la verdad aparece siempre entre dos extremos, bien o mal. Cuando el hombre elige el bien, hace frente a dicho problema de tal forma que le supone un beneficio moral, si elige el mal, actuará de forma equivocada aunque en su cabeza siga pensando que lo está haciendo bien: nadie actúa mal a sabiendas, recordaba Sócrates. Si elige el bien, hará del problema, de su contradicción ante la realidad, forma de aprendizaje, aunque le cueste un gran esfuerzo,nadie dijo que salir de la caverna fuese algo fácil, se enfrentará a la contradicción como continua vuelta a comenzar, y así, poco a poco mejorará, irá controlando el tiempo al hacer frente de sus problemas. Si el hombre acepta sin más el tiempo que el mundo le impone, perderá el suyo en alienarse de si mismo, por el contrario, cuando uno controla su tiempo, aparece una imagen del equilibrio, una nada en un instante eterno, una ventana abierta al conocer, aún en el muro más grueso. Simone Weil afirma que tanto Hegel como Marx hicieron de lo posible algo necesario, por lo que la necesidad real quedo velada, y con ello el conocimiento de la realidad. Llevaron lo posible del individuo a la dinámica del espíritu o de la sociedad, tomaron lo que es un medio como un fin en si mismo, e hicieron imposible que el hombre hiciera frente a sus problemas reales, mediante un conocimiento, que a partir de ahora, fue visto como una forma de alienación de si mismo en nombre del yo, liberalismo, o de la sociedad, socialismo: o bien se entendió la historia como un proceso ya acabado, o siempre un proceso cuyo objetivo siempre se llevaría a cabo en el futuro. En ambos casos, el resultado es el mismo, el nihilismo en su forma moderna, el mito del progreso y de la revolución, nuevo opio que ve la dinámica de la realidad como proceso de mejora constante. Ambos confundieron sus deseos con la realidad, y a eso, llamaron ciencia. Pensar la historia como sucesión de equilibrios conlleva el desequilibrio para un hombre, que al invertir medios y fines, al poner a la clase social o al espíritu en el lugar de la persona concreta, llega a una forma de idealismo invertido que pone al deber ser en el lugar del ser, falacia naturalista que ya comete la teleología aristotélica. Hegel olvida que la cultura occidental aparte de espíritu también es barbarie, y Marx creo una nueva religión, una nueva escatología y una nueva providencia en torno al papel liberador de la clase obrera. Espíritu epocal de Napoleón, o del estado prusiano, comandado por aquellos que no tienen inconveniente alguno en pisar a la persona, como bien queda reflejado en la filosofía del derecho de Hegel dónde el hombre sólo al negar de forma crítica lo que hay, o en el absurdo e ingenuidad de pensar que los integrantes de la clase obrera, una vez que consigan su liberación en cuanto que clase oprimida, también van a liberar a la sociedad en su conjunto, en una lucha de clases que se clausurará cuando ya no haya amos y esclavos, ya que el esclavo, cuando venza al amo, construirá la sociedad comunista, y no se convertirá nunca el mismo en amo. En ambos casos, la historia es un proceso de mejora constante, a cada equilibrio acabado le supera un nuevo equilibrio que mejora el anterior, una síntesis que al superar la contradicción, da como resultado el avance imparable de la historia. Es cierto, hay un progreso en la historia, pero parece ser que ese progreso tiene más que ver con el aumento del poder despótico de la fuerza, la impotencia del individuo de defenderse de los abusos de dicho poder, el desarrollo de la
mentira como razón de estado, y el desarrollo técnico de armas cada vez más mortíferas. La dialéctica moderna olvida lo más importante, a la persona como protagonista de dicha dialéctica, en su nombre, pone a la ciencia de la historia como saber teórico general que no comprende la relación concreta del hombre con su realidad. Frente a ello, Simone Weil llama a comprender la forma en que los griegos en general, y Platón en particular, entendieron la dialéctica. Partir de la persona, ni los grupos, ni el espíritu piensa: lo primero es lo que permite arraigar al hombre cuando dicho grupo da un tipo de alimento que el hombre necesita, lo segundo, es lo que permite pensar siendo lo impensado. Si se pone al espíritu y al grupo como bienes absolutos el hombre se aliena, en este mundo solo hay bienes relativos. Frente a ello, se ha de dar un adecuado equilibrio entre contemplación, reflexión y acción, de tal forma que el hombre se relacione con lo que realmente ocurre, para no ser esclavo de sus propias ideas, incluida la idea de lo real. El hombre no posee la verdad, ni es bello, ni justo a priori, no es un dios que pueda cambiar el curso natural de las cosas imponiendo un equilibrio a la medida de sus deseos. Sólo puede contemplar la contradicción y entre los dos polos que designa elegir el bien, mediante un saber que desaparece en lo ya sido, y aparece de nuevo en lo que es: una nueva contradicción. En ese juego de límites y compensaciones el hombre puede progresar, pero no hacia fuera, en su aparecer; sino hacia dentro, en forma de un avance moral, un mayor grado de conocimiento de uno mismo, que en último término conlleva mayor comprensión de la realidad. 265
Simone Weil defiende una forma dialéctica platónica: que hace de la contradicción, analogía. 266 Método analógico que busca la identidad en la
diferencia, con objeto de relacionar al hombre con la realidad, limite como forma pura, geométrica, que se corresponde con el pensamiento del pensar que relaciona la contradicción con el bien, mediante un diálogo con uno mismo que da concreción a la verdad de lo que es, y a su vez, dirige a lo universal, imitando a la sustancia verdadera. Lo permanente en todo cambio es lo que no varía, invariante que define las condiciones de variación, condiciones que limitan, y a su vez conducen, dicho cambio. A la invariante, dicho cambio, no le afecta, ya que, en dicho equilibrio las compensaciones se compensan mutuamente, a partir de un límite que aparece como aquello que permite que las reacciones compensen a las acciones. 267Para Simone Weil, siguiendo a
Platón, hay que contemplar la contradicción, llevar al alma a la unidad, desde un límite que permite compensar los cambios para que estos no destruyan al hombre, fenómenos compensatorios que pueden estudiarse como momentos de la dinámica de la realidad, como tendencia que ha de permitir ir del desde el
265 Para Heráclito de Efeso, la teoría de los opuestos, o dialéctica, parte de la contradicción y
de las conexiones que hay entre las partes que la componen y que siguen la ley ̈ de todas las cosas, una sola, y de una sola, todas ̈(fr.25). La tensión entre elementos opuestos unifica ̈ lo divergente converge consigo mismo; ensamblaje de tensiones opuestas ̈(fr.27). La relación es la que da sentido a los opuestos: uno de ellos sin la oposición del otro no es nada. La relación común a los hombres es la guerra y todo acontece por ella y por la necesidad (fr.28) A la cosas las gobierna el rayo (fr.79) siendo el principio fundamental, en tanto que crea y destruye todo: el fuego (fr.76, 82). S. W. La source grecque. Paris. Gallimard. 1953. p. 139-148.
266 S. W.Cuadernos. Madrid, Trotta. 2001. p,182. 267 S.W.Cuadernos. Madrid, Trotta. 2001. p, 219.
desequilibrio hacia el equilibrio, 268ciencia de la dinámica del logos que se
asocia con la armonía, 269equilibrio entre el bien, la verdad y la belleza, como
orden externo impersonal. Para el hombre, como recuerda Platón, la armonía surge de relacionar las evoluciones circulares del alma, con los movimientos de la mente y con los movimiento afines de los cielos y de los sonidos armoniosos. Filolao presenta la definición pitagórica de armonía como recurrencia que permite pensar de una sola vez lo que se piensa de forma separada. 270En
relación al tiempo y al espacio la armonía se despliega desde una recurrencia que permite captar de forma intuitiva los límites de un espacio, su estructura, y a su vez, recorrerlo desplegando desde si una infinidad de aspectos diferentes. Dicha armonía se relaciona con el ritmo, el cual se asocia con el número de paradas realizadas al desempeñar una determinada actividad. Contra menos paradas, mayor longitud desarrolla un mismo esfuerzo, y a su vez, menor será el cansancio que traerá consigo desarrollar dicha actividad. 271
En relación a la dialéctica marxista de Antonio Gramsci decir que rescata, tal y como hizo el propio Marx, la dialéctica Hegeliana, desde diferentes niveles y formas de entender dicha dialéctica. La dialéctica de los contrarios: tesis- antítesis-síntesis, la de la acción recíproca hombre-naturaleza, hombre-historia, la dialéctica histórica abstracto-concreto, o traducibilidad de la teoría y de la práctica, el paso de la cantidad a la calidad como forma análoga al paso de la necesidad a la libertad, forma esta específicamente humana frente a lo natural y animal. Para Hegel, la dialéctica es la tendencia de la razón a encontrarse y reconocerse a sí misma en cada cosa. 272Marx explica la dialéctica hegeliana,
en ´La filosofía de la miseria´ como superación del movimiento abstracto, la fórmula puramente lógica del movimiento o el movimiento de la razón pura. ¿En que consiste el movimiento de la razón pura?. En situarse en si misma, oponerse en si misma y combinarse consigo misma, en formularse como tesis, antítesis y síntesis, o bien en afirmarse, negarse y negar su negación. Pero una vez que la razón ha conseguido situarse en si misma como tesis, este pensamiento, opuesto a si mismo, se desdobla en dos pensamientos contradictorios, el positivo y el negativo, el sí y el no. La lucha de estos dos elementos antagónicos, comprendidos en la antítesis, constituye el movimiento
268 Platón en el Timeo dirá: ̈ todo cambio supone un fenómeno de compensación ̈(...) que supone un límite a dicho cambio ̈, ̈ todo cambio tiende a prolongarse ( inercia ). Pero como se topa con un límite, encierra también una tendencia a cambiar de naturaleza. ̈ S.W. Cuadernos. Madrid, Trotta. 2001. p,221. En los asuntos humanos el límite es el bien, aquello que pone freno al deseo que lleva al hombre a buscar lo que no necesita y en tal sentido se aleja del bien. El bien es la negación de lo absoluto, lugar donde el deseo arroja a aquel hombre que cae en la mentira. Frente a ello hay que partir de una premisa básica,̈ el deseo es contradictorio, ilimitado en su objeto, limitado en su principio. Ocultar esta contradicción lleva a los hombres a la mentira ̈ Ibid.p. 257. Dicha contradicción entre el hombre y la realidad se nos presenta en conclusión como ̈ la mediación y la creación y lo bello y el obstáculo y aquello que sólo se llega mediante la atención y aquello de lo que nuestro pensamiento quisiera desembarazarse y no puede. Viene desde fuera y se identifica con lo real ̈ Ibid. p, 588.
269 A.G. Quaderni. (1975) p, 667.
270 S.W. Cuadernos. Madrid, Trotta. 2001 p 276. 271 S.W. Cuadernos. Madrid, Trotta. 2001. pp, 265-266. 272 Hegel, Lógica, Barcelona, Orbis, 1984. p, III.
dialéctico. El sí se convierte en no, el no se convierte en sí, el sí pasa a ser a la vez si y no, el no a la vez no y si, los contrarios se equilibran, se neutralizan, se paralizan recíprocamente. La fusión de estos dos pensamientos contradictorios constituye un pensamiento nuevo que es su síntesis. De este proceso de gestación nace un grupo de pensamientos. Este grupo de pensamientos sigue el mismo movimiento dialéctico que una categoría simple y tiene por antítesis un grupo contradictorio. De estos dos grupos de pensamiento nace un nuevo grupo de pensamientos, que es su síntesis. 273 El marxismo conserva del
hegelianismo la dialéctica como modo de entender el movimiento histórico, pero va más allá de cualquier abstracción, dialéctica más allá de la mera dialéctica conceptual, en tanto que parte de las contradicciones reales que se dan en la vida del hombre, tanto en su consciencia, como en cuanto que miembro de una clase que ocupa un lugar determinado en el mercado de trabajo y de capital. En tal sentido, la diferencia entre el sujeto y el objeto deviene en este caso de un sujeto colectivo que no es dueño del objeto, de su propio trabajo.
La filosofía de la praxis se distingue de las otras filosofías en tanto que parte de la negatividad, no tiende a resolver pacíficamente las contradicciones entre la historia y la sociedad, sino que es la teoría misma de dichas contradicciones.
274No es el instrumento de gobierno de los poderosos que buscan la
hegemonía a partir del consenso, sino el propio discurso de las clases populares, el cual ha sido recogido y teorizado por Lenin en una nueva concepción de la hegemonía, que no se queda sólo en el campo de lo político, sino que se presenta igualmente como una revolución de carácter filosófico y de creación de nueva cultura. Dialéctica como crítica del sentido común que parte de una técnica del pensar históricamente concreto. 275 Más allá de la
lógica formal, y de la lógica de los distintos idealista, real-apariencia; aparece la lógica del proceso histórico real, que es un superarse como hacerse de lo nuevo que conserva lo diferente, y al mismo tiempo, lo integra, síntesis que se produce como unidad de los opuestos. 276La dialéctica permite superar toda
relación de causalidad en los asuntos humanos, en tanto que las relaciones que los hombres producen y de las que son producto, son tremendamente