ACTORES SOCIALES Y CONFLICTO ARMADO EN COLOMBIA
2.13 UNA MIRADA A LOS ACTORES ILEGALES EN EL VICHADA
Con respecto al accionar territorial de los grupos guerrilleros, se puede afirmar que las FARC tienen una presencia estable de su bloque Oriental en el departamento por medio de los frentes; 16 denominado “José Antonio Páez León de Apure” que opera en San José del Ocune, Puerto Príncipe, Güerima, Barranco Minas (Guaviare, frontera de Vichada), Garcitas, El Placer y Cumaribo con 360 hombres; y opera mayoritariamente en el departamento del Vichada, al mando de Tomás Medina Caracas, alias “El Negro Acasio” presuntamente muerto por las fuerzas militares el 02 de septiembre de 2007.
El frente 39 “Antonio Ricaurte Jiménez” con 300 hombres en Cumaribo, Santa Rita y La Primavera cuyo liderazgo actual no está claro ya que obedecía al mando de Élmer Mata Caviedes, alias “Albeiro Córdoba”, muerto en el año 2005.Y el frente 44 conocido como el Frente Joaquín Ballen, compuesto de casi 120 personas. También hacen presencia la columna móvil Marquetalia con 100 miembros, con influencia en
los departamentos de Vichada, Guainía y Meta, la compañía Hernando González Acosta con 200 hombres (Vichada y Guainía) y la compañía móvil Reynel Méndez con 100 hombres (Meta y Guaviare). En el departamento no existe más que un accionar del ELN en 1998, cuando en el municipio de La Primavera se generó una confrontación armada entre grupo y miembros de la fuerza pública.
De otra parte, el departamento se encuentra influenciado por los grupos de autodefensa del bloque Oriental de Meta y Vichada, por medio del “CP de Combate Libertadores del Casanare”, con 200 hombres en Primavera y Santa Rosalía sobre sectores de Puerto Príncipe, El Viento y Gaviotas del municipio de Cumaribo, sectores de la Inspección de San Teodoro y Guacacias del municipio de Santa Rosalía – zona limítrofe del Casanare con Meta y Vichada -, según información de la Dirección de Inteligencia del Ejército.
La dimensión y alcance que hoy tiene la presencia guerrillera y paramilitar en la zona no se puede explicar simplemente por las condiciones objetivas propias del departamento, es decir, por estar conformada por zonas rurales y marginales. Ésta no es la razón, puesto que el Estado por medio de la política de Seguridad Democrática y la gran inversión en el aparato militar ha intentado llegar o al menos hacer presencia esporádica en la zona. Pero ello no ha influido para que cambie la realidad, pues en un juego del gato y el ratón llegan unos y se van los otros, hasta que al fin en ese transcurrir no suceden cambios significativos en el orden de la inversión del Estado. Lo que sí es claro, es que la guerrilla ha tomado la decisión conciente de continuar avanzando en la confrontación.
Hoy, la presencia de los alzados en armas está asociada más a factores económicos, políticos y militares, que sin duda coinciden también con los profundos desequilibrios sociales presentes128. Tal es la situación descrita en el Vichada, que los grupos armados que allí hacen presencia se han organizado de tal modo que comprando fincas o tomándolas, según sea el caso, se han fortalecido en la región.
ECHANDIA Camilo. El Conflicto armado en Colombia: de las condiciones objetivas al accionar estratégico de los actores. Investigación. Universidad Externado de Colombia. 1997
Han construido puestos de salud, escuelas, salones de encuentro, organizado a los pueblos y caseríos, invertido en plantas de luz y redes de agua, construcción de puentes y arreglo de vías, entre otras obras. Sin, claro está, olvidar el cobro o “vacuna”129 a ganaderos y productores de coca. Con estas obras pretenden consolidar su influencia en amplias zonas y legitimar su accionar ante la sociedad civil.
La guerrilla de hoy ha cambiado su manera de buscar el poder, sus formas de accionar militarmente, articula circunstancias económicas, políticas y sociales. Transformando buena parte del territorio en teatro de acción militar y estratégico. Ellos han logrado extender su presencia a los centros político - administrativos fronterizos y a un gran número de actividades130.
Con este tipo de accionar estratégico y con gran poder económico, crece la tesis que la guerrilla crece por la inasistencia estatal en áreas alejadas del centro del país. Pero por otra parte se muestra también que la insurgencia ha cambiado su dinámica de crecimiento, alejándose de las reivindicaciones campesinas y relacionándose ahora con una dinámica económica y social que va de la mano con el proceso del país131.
Y todo lo expuesto ha llevado a que la guerrilla encuentre aceptación social por diferentes razones. Se entiende por un lado que la presencia de la guerrilla trae inversión social, ésta es una expectativa a largo plazo, pero que en el Vichada se ha utilizado muy a menudo veamos:
La presencia de la guerrilla cerca de los cascos urbanos se convirtió en una amenaza continua a los alcaldes y gobernadores de turno, puesto que era simplemente decir “la guerrilla lo mandó” y las obras se hacían. Esto, con la amenaza cierta que ante el incumplimiento de la demanda la pena de muerte se hacia patente. De este modo los
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Impuesto que cobran los grupos armados por la venta del ganado o algún producto que genere un gran dividendo incluida la coca.
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ECHANDIA Camilo. Expansión territorial de la guerrilla colombiana: geografía, economía y violencia. Reconocer la guerra para construir la paz, Bogotá, Ed. Norma-paz Pública- Universidad de los Andes, 1999.
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PEÑA Carina. “La guerrilla reviste muchas miradas”, análisis Político. N· 32, Iepri- Universidad Nacional, 1998.
pueblos y las zonas rurales tenían en la guerrilla un seguro para la inversión. Por otra parte, las continuas reuniones en la periferia del pueblo por parte de la guerrilla, crea simpatía ante la promesa del “ahora si haremos que les cumplan”.
Otro aspecto propio para despertar la simpatía de la comunidad hacia la guerrilla descansa en la función que cumple en el acceso a la propiedad de la tierra o en la continuación de su posesión. La existencia de amplias zonas baldías, de propietarios anónimos y de precariedad o debilidad institucional de entrega, registro y respeto a la propiedad son la base que permite la existencia de este apoyo. Responde a lo que ha sabido llamar colonización armada.
El Vichada al ser un territorio tan extenso y con una topografía tan especial cautivó a mucha gente del interior del país que con el deseo de la propiedad llegaron y fueron marcando sus límites naturales, muchos de estos predios no tenían dueño y fueron tomados así, a lo personal, en cuanto a otros que eran posesión de hombres ricos, que en la historia de Colombia trazaron posesiones sobre un mapa y se repartieron el país y que nunca o casi nunca vinieron a la zona, fueron invadidos por los colonizadores. Y su propiedad no la pueden reclamar, pues dicen, es zona roja, está la guerrilla, me lo quito la guerrilla o la guerrilla lo dio a otras personas. Este fenómeno hace que la gente que posee ahora sus predios tenga a la guerrilla en simpatía, puesto que asegura su posesión, explotación y usufructo durante el tiempo que este actor armado haga presencia.
Un último elemento de relevante importancia, hace referencia a la demanda que hace la población por seguridad y justicia. En estas zonas de colonización, ante la deficiente presencia del Estado, en especial del sistema judicial que oportuna y eficazmente reprima el delito y medie en la solución de todo tipo de conflictos, la guerrilla es juez, conciliador y policía, entre otros; generando en la población civil
una sensación de verdadera justicia restaurativa, posicionando su actuar y conduciendo a que la población demande su presencia132.
Con los elementos antes descritos, presencia e inversión, tierra y propiedad y seguridad y justicia, aunado a la fuerza militar, es que la guerrilla ha encontrado apoyo social y político. Poder que también se refleja en su influencia en el campo de la política a través de candidatos y electorado propios, pues se ha evidenciado que quienes ocupan ciertos cargos de elección popular, han llegado a ellos por influencia de estos actores armados, pues éstos con las armas establecen las reglas de juego y los compromisos de los candidatos, impidiendo que escapen de su control, escojan sus colaboradores y propongan alternativas. En el Vichada esta práctica ha sido recurrente en las dos últimas décadas, pues la guerrilla al ser “dueña” del territorio ejerce su poder a todo nivel.
En el año 2004, cuando se “rompe”133 la zona, los paramilitares llegan al Vichada y comienzan a presentarse aparentemente otra clase de reglas de juego. Pero ellos, al igual que la guerrilla también vienen a ganar simpatizantes utilizando las mismas estrategias que la guerrilla, tierra, seguridad, inversión y programas políticos con sus candidatos propios.
A través de la intimidación, guerrilla y paramilitares interfieren en los gobiernos locales, nombramientos, contratos, inversiones físicas y programas sociales. Todo ello unido a asesinatos, secuestros, destierros, desapariciones y desplazamiento con el agravante que los afectados son la población civil que por obligación se amolda y actúa de acuerdo a la presión del grupo de turno.
Se ha llegado a demarcar los territorios dónde uno y otro actor mandan y con sus respectivas leyes locales. Y el Estado, ¿qué lugar juega en esta realidad?
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DEAS Malcom y Fernando Gaitán, “Dos ensayos especulativos sobre la violencia en Colombia”, Fonade, 1995.
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El término se refiere a llegar a tomar posesión de una zona con gran número de hombres y a sangre y fuego.
En Puerto Carreño, la capital del Vichada, se concentran todas las instancias institucionales del Estado; órganos judiciales y de control, Fuerzas Militares estatales de tierra, mar y aire, policía nacional, bancos, oficinas prestadoras de servicios. Pero corresponden a una isla en medio de la selva, pues, por la geografía y por los actores armados no salen del casco urbano. Y al presentarse algún movimiento de uno de estos órganos, todos lo saben, las calles de la ciudad son lugar de encuentro continuo, se distinguen unos y otros, el aeropuerto es el lugar de encuentro junto con las esquinas de la calle central donde informalmente existe un centro de acopio de información de todos los acontecimientos de la localidad. Y es importante este aspecto, puesto que en el resto del departamento a excepción de Primavera, Rosalía y Cumaribo donde hay policía y ahora soldados campesinos, la propiedad es de los actores armados. Como decía, en estas cabeceras municipales y urbanas se realizan todos los proyectos y se ejecutan todas las obras, pero en las zonas rurales esto no se evidencia pues es territorio de “otra ley”.
Unido a lo anterior, la corrupción ha estado imperando en la zona, los aportes dados por el gobierno central han parado en cuentas particulares, testimonios escandalosos de corrupción sacuden al departamento, los políticos de turno han sabido llenar sus arcas con los dineros del fisco. Tal realidad hace complejo un verdadero proceso de desarrollo. Por ello las organizaciones guerrilleras y paramilitares actúan como redes de poder, que manejan instrumentos de fuerza y son capaces de imponer su control sobre la población a través de la intimidación, reemplazando los lazos de solidaridad colectiva por la desconfianza mutua manifestada en la ley del silencio y en la incomunicación, a partir de lo cual es imposible construir comunidad y propiciar desarrollo134.
Se podría concluir que la expansión y fortalecimiento guerrillero sería entonces el producto de una combinación hábil del accionar militar y la estrategia de terror como presión sobre la población civil con la inserción en zonas con profundas desigualdades sociales, donde se da una rápida expansión económica al lado de zonas
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Suárez Andrés. Tesis de grado. Configuraciones y dinámicas de la violencia organizada en Colombia. Universidad Nacional. Departamento de Sociología. 1999.
de colonización en esta zona que se presenta para el futuro como prometedora económica y socialmente. Un departamento desmembrado y dividido, dinámicas de empatía y silencio, amenaza y confianza, violencia y posiciones de poder es lo que muestran una panorámica social que hay que corregir y ofrecer alternativas para un desarrollo local.
CAPITULO III