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l Jn enfoque particular hacia el repertorio

de aperturas es la utilización de sistemas

universales, es decir, aperturas que pue­

dan emplearse tanto con blancas como

rnn negras, o contra cualquier jugada de upertura del oponente. El uso de tales sistemas puede permitirle a un jugador reducir considerablemente la cantidad <le teoría de aperturas que debe estudiar,

y alcanzar posiciones con las que está

familiarizado y que disfruta jugando. A continuación examinaremos los pros y los contras de este enfoque.

Los sistemas con colores invertidos

Un aspecto particular del enfoque uni­ versal de aperturas es el uso de aperturas con colores invertidos. Esto supone to­ mar una defensa negra y tratar de jugar­ la con blancas, con un tiempo extra. Un ejemplo es el Ataque Indio de Rey, en el que las blancas abren con las jugadas estándar de la Defensa India del Rey ( 1 .lllf3, 2.g3, 3.ig2, 4.0-0, etc.). De mo­ do similar, el adepto a la Defensa Ho­ landesa puede abrir con l .f4, esperando que, tras l ...d5 ó l ...tllf6, pueda conse­ guir una posición similar a su línea fa­ vorita de la Defensa Holandesa, con un tiempo extra. En la Apertura Inglesa, la respuesta l ...e5 (a l .c4) produce una Defensa Siciliana invertida, en la que las

blancas tienen un tiempo extra.

Si usted siente una fuerte inclinación por alguno de estos sistemas con negras, entonces existe la tentación natural a tratar de emplearlo con blancas. Al así hacerlo, es probable que alcance una posición de las que le gustan y entiende, y de ese modo puede ahorrarse tener que aprender un montón de teoría sobre otras aperturas. Estos aspectos prácticos son perfectamente válidos y pueden, por sí mismos, constituir razón suficiente para adoptar el enfoque de las aperturas con colores invertidos. Sin embargo, hay una razón más fundamental por que podemos desear emplear una apertura invertida, a saber, la creencia de que de­ bería dar una ventaja objetiva. Si la De­ fensa India de Rey es igualadora para las negras, entonces ¿no debería derivar­ se alguna ventaja del hecho de que se disponga de un tiempo extra? De modo similar, si la Defensa Siciliana es la me­ jor defensa contra l .e4 (y muchos creen que así es), entonces ¿por qué no que­ darían mejor las blancas, cuando la jue­ gan con un tiempo extra?

Por sorprendente que parezca, la prác­ tica no respalda esta teoría. Aperturas como el Ataque Indio de Rey y la Si­ ciliana invertida/Inglesa no se conside­ ran al máximo nivel como una forma seria de lograr ventaja de apertura. Alex Y ermolinsky citó un interesante ejemplo

de otra reacción de G.M. sobre este tema. Yerminator estaba presente cuan­ do alguien le preguntó al G.M. ruso Malaniuk acerca de la Defensa Holan­ desa, Variante Leningrado. Malaniuk es el mayor experto mundial en la variante, y la ha jugado con gran éxito contra oponentes de todos los niveles. Se le preguntó por qué no jugaba l .f4, con blancas, con idea de responder a 1 ...d5 ó 1 ...l0f6 con un esquema similar (2.ltJf3, 3.g3, etc.), tratando de plantear su va­ riante favorita con una jugada extra. Malaniuk respondió: "Esa jugada extra no me hace daño". Hay diversas razones para que así sea.

En primer lugar, a nivel puramente filosófico, el argumento simplista "la Defensa Siciliana iguala con negras, así que debe darme ventaja si la juego con un tiempo extra", no resiste una valo­ ración profunda. Recuerdo que hace mu­ chos años leí un curioso libro, titulado My Chess Adventures, de C. W. War­ burton. El autor era un jugador veterano y organizador, del norte de Inglaterra, que se hizo particularmente fuerte en el juego por correspondencia. Educado en el juego de Lasker y otros jugadores clá­ sicos, Warburton se mantuvo toda su vi­ da como ferviente seguidor de las virtu­ des clásicas del siglo XIX. Siempre ha­

cía l .e4 con blancas, y siempre respon­ día a l .e4 con 1 ... e5, con negras. Juraba que la Ruy López era la mejor apertura para las blancas, y que defenderse con la Ruy López era la mejor defensa para las negras, siempre y cuando, por supuesto, se evitase el error posicional 3 ... a6, op­ tando, en su lugar, por 3 ... ltJf6 y 4 ... d6, a lo Lasker. Desde las altas cumbres de la teoría del siglo XXI, es fácil des-

preciar una opinión así, pero Warburto11 mantuvo sus principios a flote en numc rosas partidas brillantes por correspon· dencia, durante los años cincuenta y se· senta, contra fuertes oponentes.

Sin embargo, que uno pueda considc· rar la excentricidad de Warburton, noH permite un buen argumento para quieneN argumentan que la Inglesa debería sc1· buena para las blancas, porque es unn Defensa Siciliana con una jugada en el bolsillo. Su respuesta fue coger este argumento por la cola. Muchos años de práctica magistral han demostrado que l .. .e5 es una respuesta perfectamente buena a 1 .c4, y les asegura a las negras la igualdad. ¿Cuán peor puede ser la po­ sición negra, argumentaba, en la De­ fensa Siciliana, cuando después de 1 .e4 c5, las blancas tienen una Inglesa inver­ tida con un tiempo extra?

La verdad, por supuesto, no se des­ prende de ninguno de estos argumentos. Las negras no están claramente peor después de 1 .e4 c5, pero tampoco las blancas están mucho mejor después de l .c4 e5. La principal razón práctica es que las aperturas blancas y negras gene­ ralmente tienen distintos objetivos, y cuando se apartan de su hábitat natural, a menudo poseen problemas para adap­ tarse al nuevo entorno. Así, las blancas, que tienen la primera jugada, general­ mente tratan de desarrollar alguna ini­ ciativa y obtener lo que solemos llamar "ventaja de apertura". Las líneas de apertura que eligen se adaptan a ese fin. Las negras, por su parte, son conscientes de que comienzan la partida con una li­ gera desventaja, y que su principal ob­ jetivo es neutralizar la iniciativa blanca. Su juego, por tanto, tiende a orientarse

en ese sentido, y no en el de procurar hacerse con la iniciativa.

El efecto de estas aperturas invertidas puede verse comparando las siguientes secuencias de líneas principales:

l.e4 c5 2.�f3 d6 3.d4 cxd4 4.�xd4 �f6 5.�c3 g6 6 . .ie3 .ig7 7.f3 0-0 H.�d2 �c6 9..ic4 .id7 10.0-0-0 �c8 t l..ib3 �es l .c4 e5 2.g3 �f6 3 . .ig2 d5 4.cxd5 �xd5 5.�c3 �b6 6.�f3 �c6 7.0-0 ie7 8.d3 0-0 9.a3 .ie6

En el primer ejemplo, tenemos la Defensa Siciliana, Variante del Dragón

estándar, y en el segundo, una línea de la Apertura Inglesa, conocida como Dra­ gón invertido. Comparando ambas po­ siciones, que constituyen la línea princi­ pal de cada apertura, no podemos sino sorprendemos por la diferencia del es­ quema adoptado por los jugadores "anti­ Dragón" (es decir, blancas en el primer ejemplo, y negras en el segundo). En la primera secuencia, las blancas, buscan­ do la ventaja que justifique la primera jugada, han adoptado un esquema muy agresivo, enrocando largo y preparando un ataque a la bayoneta en el flanco de rey, con g4 y h4. En el segundo ejem­ plo, sin embargo, las negras han reac­ cionado al mismo esquema Dragón adoptando un desarrollo más restringi­ do, con enroque corto e intención de ju­ gar en el centro. En esta línea, la ulterior ... f6 de las negras, suele jugarse sim­ plemente para proteger el peón de "e5", y no con intención de apoyar una ava­ lancha de peones ( ... g5). En resumen, el carácter de las dos posiciones es com­ pletamente distinto, y la teoría considera que, en ambas, las blancas obtienen la normal iniciativa de apertura.

Este ejemplo contiene la principal ra­ zón práctica de por qué adoptar apertu­ ras con colores invertidos no reporta habitualmente ninguna ventaja. Se debe a que los jugadores tienden a jugar la posición con mucha menos ambición con negras, que cuando se ven confron­ tados a la misma con blancas. Si las negras tuvieran que defender la línea del Dragón invertido adoptando el mismo esquema, ... .ie6 y ... '?;!Td7, que las blan­ cas emplean para luchar contra el Dra­ gón propiamente dicho, el tiempo extra de las blancas resultaría ciertamente

significativo, pero contra una formación menos ambiciosa, las blancas no pueden conseguir demasiado. De modo similar, no hay nada que impida combatir al Dragón con .ie2, .ie3, 0-0, etc., una línea de juego ciertamente respetable. Sin embargo, rara vez se encuentra a nivel de G.M., porque no está conside­ rada lo bastante agresiva como para lu­ char por una ventaja significativa, y la mayoría de los jugadores aspiran a esa ventaja para las blancas.

Aprendí esta lección en mi juventud, tras jugar las variantes que siguen: 1.d4 dS 2.e4 e6 3.c!üe3 eS 4.exdS exdS s.c!üf3 c!üe6 6.g3 c!üf6 7 . .ig2 .ie7 8.0-0 0-0

a b e f g h

1.d4 c!üf6 2.e4 es 3.e3 g6 4.c!üf3 .ig7 S.c!üe3 0-0 6..ie2 exd4 7.exd4 dS 8.0-0 c!üe6

Ver el diagrama siguiente La primera variante es la línea prin­ cipal de la Defensa Tarrasch contra el Gambito de Dama, que era la favorita de algunos compañeros de club y mía. Co­ mo tenía predilección por la Tarrasch (¡las locuras de juventud son, a veces,

difíciles de explicar!), y reticente a jugar con blancas el Gambito Benko, llega­ mos a la idea de jugar la segunda se· cuencia con blancas, alcanzando una po­ sición de la Defensa Tarrasch con un

tiempo de ventaja. La línea tenía el mé­ rito añadido de que también podía con­ seguirse contra una Grünfeld, a través de la secuencia l .d4 ll:)f6 2.c4 g6 3.l0c3 d5 4.l0f3 .ig7 5.e3 0-0 6 . .ie2 c5 7.0-0 cxd4 8.exd4 l0c6.

Varios miembros de mi club jugaron con entusiasmo la línea en los años se­ tenta, y una vez descubrimos que el me­ jor jugador de un club vecino también

era un adicto a la misma, así que, bro­ meando, la bautizamos como la Va­ riante "centro de Kent", por la región de Inglaterra en que todos vivíamos.

Regresaré al diagrama anterior, pero por el momento sólo añadiré una obser­ vación. Mis amigos y yo descubrimos que cuando jugábamos la Tarrasch pro­ piamente dicha, con negras (diagrama de la izquierda), nuestros oponentes casi siempre hacían 9 . .ig5 ó 9.dxc5. Con blancas, en la Variante "Kent Central", si continuábamos con 9.�el , nos encon-

lrábamos con que pocos oponentes res­ pondían 9 ... i.g4 ó 9 ... dxc4, prefiriendo la mayoría 9 ... i.f5, una línea más tran­ quila, conocida en la Defensa Tarrasch propiamente dicha, pero rara vez jugada. Estaba claro que cuando se enfrentaban a la posición Tarrasch con colores inver­ tidos, muchos jugadores adoptaban un enfoque menos ambicioso que el que hubieran adoptado jugando, con blan­ cas, contra la Defensa Tarrasch propia­ mente dicha.

La información es poder Además de los aspectos prácticos an­ tes reseñados, hay otra razón, más ob­ jetiva, que explica por qué las aperturas

con negras rara vez son tan efectivas como cabría esperar, cuando se las plan­ tea con colores invertidos y un tiempo de más. La razón es, en las profundas palabras del Gran Maestro Suba, que "la información de las negras siempre es una jugada mayor". Aunque la primera jugada confiera una cierta iniciativa a las blancas, también significa que las blancas están definiendo sus intenciones un poco más que su rival. Cada jugada es, en cierta forma, un compromiso, y cada vez que las negras tienen que efectuar su jugada, tienen la ventaja de que las blancas han realizado ya una ju­ gada más, revelando así sus cartas en mayor medida.

Como ejemplo inicial y muy básico, detengámonos en la jugada de apertura l .e4. Sin que las negras hayan realizado un solo movimiento, ya saben cosas acerca de la forma que podría tomar la partida. Saben, por ejemplo, que las blancas atacarán con mayor probabili-

dad en el flanco de rey que en el de dama. Por supuesto, un ataque en el flanco de dama no puede ser descartado, pero si es eso lo que las blancas preten­ den, entonces lo lógico es que abrieran el juego con l .d4 ó l .c4. Una vez que han jugado l .e4, resulta ya más dificil desplegar la iniciativa en el flanco de dama. De modo similar, las negras sa­ ben que no es muy probable que las blancas sigan con c4, pues eso dejaría un agujero en "d4". En tercer lugar, sa­ ben que dificilmente pueden llegar a tener problemas en la gran diagonal "h l - a8", puesto que las blancas la han obstruido con su peón de "e4", y tam­ bién es improbable que fianchetten su alfil rey con efectos importantes. Asu­ mamos que las negras responden l ...e5 y las blancas prosiguen con 2.lllf3. Una vez más, las negras ya se han enterado de algo. Saben que un rápido ataque en la columna "f' no es ahora probable, puesto que el peón "f' ha sido bloquea­ do. Podóan tratar de explotar esto de inmediato, jugando 2 ... f5, algo que prác­ ticamente no podrían hacer con otros movimientos de las blancas. Después de 2 ... lllc6 3.i.b5, las negras saben que un rápido ataque a "f7" es menos probable que antes, ya que la ulterior ic4 de las blancas significaría la pérdida de un tiempo. Esto, a su vez, significa que las negras pueden más tarde realizar una jugada como ... lllf6 sin tener que preo­ cuparse por las consecuencias de lllg5 o ht7+, etc. Por otra parte, las negras también saben que su peón de "e5" se convertirá, durante las próximas juga­ das, en el principal objetivo de su opo­ nente, y que esto influirá en la forma en que se desarrollen.

Este es un ejemplo muy básico acerca de cómo funciona la información de la partida, pero el mismo fenómeno existe en todas las aperturas, y supondría un largo camino explicar por qué una de­ fensa negra no siempre encaja bien cuando se convierte en apertura blanca con una jugada extra. Larsen dio en una ocasión un ejemplo práctico al respecto. En un momento de su juventud quedó encandilado con la Variante Najdorf de la Siciliana, l .e4 c5 2.lllf3 d6 3.d4 cxd4 4.lllxd4 lllf6 5.4:lc3 a6. Tanto le gustaba la apertura que comenzó a practicarla, con blancas, de esta forma: 1 .c4 e5 2.d3 4:lf6 3.a3 "esperando 3 ... d5 4.cxd5 4:lxd5 5.4:lf3 4:lc6 6.e4, la querida va­ riante, con un tiempo extra". Lamenta­ blemente, después de algunos éxitos en sus tiempos de juvenil, pronto compren­ dió que "entre los maestros, no puedes convencer a nadie de que juegue 3 ... d5". Al margen del humor subyacente, sin embargo, hay un aspecto serio de la cuestión, que ilustra muy bien la senten­ cia de Suba. En la Variante Najdorfpro­ piamente dicha, las negras sólo juegan 5 ... a6 después de que las blancas hayan abierto el centro con 3.d4. A fin de obtener la Variante Najdorf con colores invertidos, sin embargo, las blancas deben comprometerse con el avance a3 antes de que las negras hayan jugado ... d5. Armadas con el conocimiento de que las blancas están ahora bien pre­ paradas para responder a 3 ... d5, las ne­ gras pueden sencillamente evitar ese avance, dejando a las blancas con una jugada de peón que no sirve de gran co­

sa en otras estructuras.

Mis compañeros de club y yo nos en­ contramos con un problema similar en

nuestra querida Variante de Kent Cc11 tral, antes comentada. En la posición d1•I siguiente diagrama, teníamos que dcl'I dir cuál era la mejor forma de emplcnr el tiempo extra de las blancas.

Si asumimos que, en la posición del diagrama, juegan negras (como sería el caso en la Tarrasch propiamente dicha), los dos planes principales son éstos:

a) 9 ... i.g4, probablemente el plan más habitual. Trata de clarificar la po­ sición en el centro, debido a la amenaza ... ixf3. La respuesta normal de las blan­ cas sería 1 0.cxd5, seguido de h3, y lue­ go !%el , ifl , etc.

b) Un plan alternativo para las negras sería 9 ... dxc4, con idea de I O.ixc4 4:la5. Ahora, el alfil debe retirarse bien a e2, permitiendo 1 l .. .ie6 (y controlando así la importante casilla "d5"), o bien a "b3", en cuyo caso las negras lo captu­ ran y se aseguran la pareja de alfiles. Las blancas pueden reaccionar cediendo la pareja de alfiles, o respondiendo con el agresivo gambito 1 O.d5 4:la5 1 1 .if4, con cierta iniciativa por el peón.

Aunque otras jugadas también son posibles, éstos son los dos planes princi-

pules. Pasando ahora a la posición de la V uriante Kent Central, podemos extraer

1·1ertas conclusiones. En primer lugar, si �11piéramos que las negras quieren adop­

lur el plan ... ig4, podríamos impedirlo

ron 9.h3. O también podríamos jugar '1.ílel , con idea de responder a 9 ... ig4

rnn 1 0.cxd5 lüxd5 l l .h3 ie6 12.ifl , y

lns blancas tienen una posición de la línea Tarrasch principal, con un tiempo extra, pues l%el es una jugada útil en es­ ta posición. Por otra parte, si supiéramos que las negras piensan jugar 9 ... dxc4, seguido de 1 0 ... lüa5, entonces sería in­ teresante 9.a3, para permitir que el alfil se retire a la casilla "a2".

El problema de las blancas, sin em­ bargo, es que tienen que jugar, de modo que antes deben comprometerse. Si hacen 9.a3, están informando a su contrario de que están preparadas para responder a 9 ... dxc4, así que no cabe esperar que las negras sean tan ingenuas como para jugar así. En su lugar, se­ guramente optarían por 9 ... ig4, en cuyo caso la jugada a3 tiene poco valor para las blancas. Lo mismo puede decirse de 9.h3, para impedir 9 ... ig4, pues en­ tonces las negras podrían optar por 9 ... dxc4, haciendo inefectivo el avance 9.h3. Después de varios experimentos, mis compañeros y yo decidimos que la mejor jugada aquí era 9.l%e l . Como hemos visto, da buen resultado contra 9 ... ig4, mientras que contra el plan 9 ... dxc4, pretendíamos seguir la línea de gambito 10.d5. Hay otra línea en la que l%el a menudo resulta útil, presionando sobre el peón de "e7", convertido en re­ trasado tras el avance IO.d5. Sin embar­ go, tal y como antes se ha dicho, nos encontramos con pocos rivales que qui-

sieran entrar en cualquiera de estas va­ riantes. La mayoría de ellos respondía a 9.l%el con 9 ... ie6 ó 9 ... .if5, en cuyo ca­ so es mucho más dificil demostrar el va­ lor de la torre en "el ". Ciertamente, con­ tra 9 ... if5, incluso puede resultar un factor negativo, ya que en algunas posi­ ciones, ... lüb4 amenaza un doble de ca­ ballo en "c2".

Remedios universales Avanzando, tras el tema de las apertu­ ras con colores invertidos, llegamos aho­ ra al de los sistemas universales, es de­ cir, líneas de apertura que puedan em­ plearse indistintamente contra cualquier defensa del rival. Aquí me ocuparé sólo de sistemas que se aplican únicamente a un bando, antes que a aperturas que pue­ dan ser utilizadas con cualquier color.

La gran ventaja de jugar una línea que pueda emplearse contra cualquier respuesta, es que reduce sustancialmente la cantidad de terreno a cubrir en la pre­ paración de aperturas. Hay varias aper­ turas blancas que cumplen esta condi­ ción, pero, curiosamente, ninguna de ellas comienza con l .e4. Los principales ejemplos son la Apertura Inglesa (con 2.g3), los sistemas Colle/Torre/Londres y la Apertura Veresov.

La primera de ellas, la Apertura In­ glesa, se ha vuelto muy popular en añ.os recientes, sobre todo gracias al apoyo de Tony Kosten con su libro The Dynamic English. A primera vista, se nos perdo­ nará por pensar que describir l .c4 y 2.g3 como una apertura "dinámica" sea un caso de debate semántico, pero en reali­ dad Kosten aporta muy buenos argumen­ tos en defensa de sus variantes. Lo que nos permite que la apertura se califique

de sistema universal, es el uso de 2.g3, como jugada casi invariable por parte de

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