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El universo que

In document El mundo simbólico de la Biblia (página 31-38)

31 El Telescopio espacial Hubble (denominado así en honor del astrónomo Ed-

win Hubble) orbita en el exterior de la atmósfera alrededor de la Tierra a 593 km sobre el nivel del mar, con un período orbital entre 96 y 97 minutos. Fue puesto en órbita el 24 de abril de 1990 en la misión STS-31 como un proyec- to conjunto de la NASA y de la Agencia Espacial Europea inaugurando el pro- grama de Grandes Observatorios. La ventaja de disponer de un telescopio más allá de la atmósfera radica, principalmente, en que además de no verse afectado por los factores meteorológicos, elimina los efectos de la turbulencia atmosférica, consiguiendo así imágenes de gran calidad.

Desde un punto de observación concreto, el Hubble, como cualquier telesco- pio, solo puede observar una zona limitada del Cosmos (es como si intentára- mos ver una amplia pradera a través de un tubo de pequeñísimo

diámetro: solo veríamos una minúscula porción de dicha pradera). No obstante, desde ese pequeñísimo campo de visión, el Hubble puede observar e identificar cúmulos de galaxias. En la foto del medio se puede ver uno de esos cúmulos compuesto por infinida- des de galaxias (los puntos luminosos no son estrellas, son gala- xias).

La fotografía de abajo presenta la imagen tal como fue captada por el Hubble de la Galaxia Espiral NGC 300 (con crédito de la NA- SA, ESA, y el Hubble SM4 ERO Team).

Capítulo 13

33 La fotografía superior es una recreación de la Vía Láctea. Para poder foto-

grafiar la Vía Láctea deberíamos observarla desde el exterior con un telesco- pio como el Hubble. Nuestro Sol (que es la estrella que forma nuestro siste- ma solar) aparecería dentro de la Galaxia como uno de los millones de pun- tos luminosos.

Según las observaciones, la Vía Láctea tiene un diámetro medio de unos 100.000 años luz. Se calcula que contiene entre 200 y 400 mil millones de estrellas. La Vía Láctea forma parte de un conjunto de unas cuarenta gala- xias llamado Grupo Local, y es la segunda más grande y brillante tras la Ga- laxia de Andrómeda, aunque puede ser la más masiva, al mostrar un estudio reciente que nuestra galaxia es un 50% más masiva de lo que se creía anteriormente.(Wikipedia).

Durante la noche podemos ver una parte de la Vía Láctea como una borrosa banda de luz blanca alrededor de toda la esfera celeste. El fenómeno visual de la Vía Láctea se debe a estrellas y otros materiales que se hallan sobre el plano de la galaxia, como el gas interestelar. La Vía Láctea aparece más bri- llante en la dirección de la constelación de Sagitario, hacia el centro de la ga- laxia.

La fotografía del centro es una recreación de nuestro Sistema Solar (para fo- tografiar nuestro sistema solar en su conjunto deberíamos hacerlo desde fue- ra de él). Aun así, salvo el Sol, que se vería como un punto luminoso inapre- ciable en el espacio, los planetas apenas serían perceptibles. Sin embargo la recreación mantiene una escala aproximada del tamaño de los planetas. El señalado con la flecha es nuestro planeta Tierra con la Luna detrás (también recreación).

Capítulo 14

35 Los conocimientos científicos que hoy tenemos sobre

la astronomía y el Universo son matemáticamente irre- vocables. El Sol no se mueve dentro del sistema que le da nombre. Los planetas que forman este sistema giran elípticamente alrededor del Sol. Los científicos Jo- hannes Kepler e Isaac Newton no crearon ni implanta- ron las leyes que rigen los astros y el Universo, simple- mente las descubrieron y las desarrollaron. Estas leyes, que son exactas, nos sirven para diseñar, calcular y con- trolar los proyectos espaciales dentro del sistema solar (naves enviadas a la Luna y a Marte). Desde el punto de vista de estas leyes, podemos decir que el Universo funciona como un reloj, si una pieza se para, se para to- da la maquinaria del reloj. Es decir, según las leyes que rigen el Universo, todo está interactuando sobre to- do. Por ello, interpretar literalmente el relato bíblico tal como que el Sol “se paró”, para el propósito que di- ce, es de una desproporción abismal, teniendo en cuen- ta las consecuencias físicas y cósmicas que ello conlle- van. Existe otra manera de interpretar dichos textos. Dios es Todopoderoso, pero no un exhibicionista.

Los conceptos mediante los cuales los hagiógrafos ha- blaron de los elementos del Cosmos: los astros, el Sol, la Luna, las estrellas, etc. se corresponden con el mun- do simbólico que hemos descrito en este cuaderno: la Tierra plana, el sistema Geocéntrico y los planos Cos-

mogónicos. Este era el mundo simbólico desde el cual sus coetáneos también se expresaron. No se conocía otro. Pero estaban equivocados. Los hagiógrafos tam- bién estaban equivocados.

Que esto sea así, significa que no podemos leer e inter- pretar literalmente los textos que hacen referencia a es- tos tópicos, dándoles un valor historicista y científico. Los hagiógrafos escribieron desde sus conceptos perso- nales, como las demás personas de su época. Dios no les reveló información científica tal como hoy entende- mos las disciplinas de la Ciencia moderna. No obstan- te, esto no significa que la Escritura esté en un error, porque el concepto “error” es un valor específico de la Ciencia moderna. Los conceptos que tenían los hagió- grafos, y sus coetáneos, de lo “histórico”, lo “verdade- ro”... en el siglo VIII aC, no eran los mismos que para los escritores del siglo XXI, cuya fidelidad en las noti- cias y los datos necesitan ser contrastados científica- mente.

Los relatos de la Escritura, en general, como los rela- tos profanos de su misma época, siguen un género lite- rario rico y variado donde lo realmente importante no es la veracidad histórica del relato en sí, y mucho me- nos con algún valor científico tal como entendemos la ciencia desde el siglo XVI, sino el aspecto pedagógico

y, sobre todo, religioso del enunciado. Las historias, unas más legendarias y míticas que otras, están conta- das –y luego escritas y reeditadas–, para dar sentido y cohesión a la identidad y el devenir histórico y religio- so del pueblo israelita. Esto no significa que la Escritu- ra no tenga nada “histórico” –pues se fundamenta en sucesos de la Historia–, sino que esa “historia”, en la mayoría de los casos, es transmitida a través del géne- ro mítico, legendario y simbólico. No aplicar este as- pecto hermenéutico en la exégesis de la Escritura, cuando corresponda, es perder la perspectiva global geopolítica-histórica-religiosa desde la cual están escri- tos sus libros.

El objetivo ulterior de toda la literatura bíblica, que sir- ve de hilo conductor a todos sus enunciados –cualquie- ra que sea su estilo y género literario–, apunta siempre a lo Trascendente, a Dios. Un Dios, ciertamente, antro- pomorfizado: razona, siente, se enfada, reprende, per- dona, castiga... como nosotros los humanos. A veces in- cluso se manifiesta a través de personas humanoides (teofanías). Desde la fe, creemos que Dios se ha mani- festado a la Humanidad a través de los sucesos de la Historia. El papel de los hagiógrafos fue interpretar esos sucesos y remitirlos al Inefable, al Trascendente, a Dios. Es decir, el antropomorfismo no sólo era inevi- table, sino necesario.

El material del presente cuaderno, a pesar de su simpli- cidad, quiere aportar una guía en la hermenéutica bíbli- ca. Está dirigido a los maestros (catequistas) encarga- dos de enseñar especialmente a los adolescentes en las iglesias. Y de paso a los líderes de cuyas enseñanzas desde el púlpito depende el crecimiento intelectual, exegético y teológico de la comunidad. De esta madu- rez teológico-intelectual dependerá, y mucho, su testi- monio cristiano en nuestra sociedad moderna. Pero so- bre todo, la credibilidad de las “buenas nuevas” que se predica cuando los oyentes sean personas ilustradas. En algunos casos, los receptores pueden ser personas ingenuas y con escasa cultura; pero el maestro cristia- no debe estar ahí para ilustrarles, para hacerles autóno- mos, y para que el testimonio de su fe no sea un obstá- culo al Evangelio.

Primavera de 2013 El autor

37 Bibliografía:

Historias del Universo, Telmo Fdez. Castro, (Espasa).

Astronomía fundamental, Vicent J. Martínez Pérez, Ed. UNIVERSITAT DE VALENCIA

–ECEWIKI - Enciclopedia Católica Online.

–Biografías y Vidas: http://www.biografiasyvidas.com/ –La Biblia RVR 1960

–Wikipedia. –Fotos: Internet

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