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URUGUAY VA POR LA TERCERA

In document Historia de Los Mundiales (1930 2010) (página 111-113)

Uruguay llegaba como el último campeón, con todo el respeto de la crítica Mundial, y el de sus contrincantes de turno, el equipo celeste con varios que estuvieron en Maracaná, principalmente, el eje del equipo de atrás hacia delante, estaba en Suiza, Máspoli en el arco, Obdulio Varela y Oscar Míguez en la delantera, con éstos tres y otros valores que surgían pero con igual valía técnica y que seguramente harían relucir la garra charrúa en tierras helvéticas.

Junto a los ya nombrados estarían, Schiaffino y Rodríguez Andrade dos viejas glorias del 50, a los que se les añadirían los habilidosos punteros Borges y Abbadie, dos entrealas Ambrois y Hohberg y una pareja de zagueros de gran valor como eran, Santamaría y William Martínez, la escuadra celeste contaba además en el banco con valores, de alto nivel técnico que podía echar mano en caso de las circunstancias así lo ameritaran, sin variar demasiado el rendimiento del equipo. Cruz, Maceiras, Carballo, Rivera, Davoine, Leopardi, Souto y Méndez, también estaban Julio Pérez, Luis Castro y Tejera, acusando ya el paso de las temporadas.

En el certamen no había ningún otro equipo con los laureles de la camiseta celeste, además de los dos campeonatos mundiales ganados en 1930 y 1950 había que sumarle las olimpíadas de 1924 y 1928.

En esos cuatro torneos Uruguay llegaba invicto, ya que ganó los torneos mencionados, sumando 16 victorias, y 2 empates, anotando 62 goles y recibiendo sólo 15, aún con esos guarismos, los entendidos colocaban a Uruguay por debajo de Hungría y algunos aún un escalón más abajo y colocaban a Brasil por encima de la celeste.

En nuestro país se creía, que el equipo que estaría en Suiza disputando el Mundial, era aún superior al que nos representó en Brasil.

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BRASIL

Brasil llegaba a Suiza, luego de la limpieza total, que el nuevo técnico Zezé Moreira, realizó del plantel que había jugado el Mundial en su casa, tal fue la reforma en el Scratch, que cambió hasta el color de su indumentaria, del blanco total que usaba, pasó a la casa amarilla, con short azul y medias blancas que hoy conocemos.

Del plantel de 1950, solo Bauer se salvó de los que jugaron todos los partidos, algunos que alternaron en el certamen con suerte dispar como Baltazar, y los suplentes, Castilho el arquero, el zaguero Nilton Santos, el medio Eli, y el puntero izquierdo del Palmeiras, Rodríguez.

Con estos “sobrevivientes” se embarcaron hacia Suiza, junto a ellos el técnico confiaba en la aparición de figuras prominentes, provenientes de Rio y San Pablo, confiaba en que Djalma Santos podría ser revelación, junto a Nilton Santos jugador de experiencia y buena performance en los últimos años, Brandaozinho, era figura excluyente en el eje medio de la selección y en la delantera, contaba con el joven valor Julinho, quién junto a Didí estrella del Fluminense, estaban capacitados para derribar cualquier muralla defensiva. Baltazar I había repuntado, tanto en el sudamericano como en los partidos clasificatorios para el mundial, en los cuales había marcado 5 de los 8 goles del Scratch.

La prensa especializada que estaba en Suiza, se mostraba con gran expectativa, por la presentación de Brasil en éste Mundial, que amenazaba por fin en dar un buen espectáculo y soñaba como siempre con la obtención del título.

INGLATERRA

Inglaterra, no se había aprontado adecuadamente, es más se puede decir que luego de la humillación sufrida en el mismo Wembley a manos de los húngaros, o más bien a pies de los magyares, Inglaterra llegaba con su fama de “maestros del fútbol” un tanto…pisoteada.

En 90 minutos los maravillosos húngaros habían puesto de manifiesto, que Inglaterra ni por asomo sería un candidato de primera línea para ganar el torneo en Suiza.

Contaba “el equipo de la rosa”, con la capacidad de Billy Wrigth y de Stanley Matthews, dos eternos gladiadores, acompañados por un Tom Finney, quien una vez había sido excepcional, pero que ya empezaba a sentir el rigor de sus marcadores, los que lo habían castigado duramente para frenarlo. Confiaban además en que su delantero Lofthouse, fura capaz de anotar y sacarlos adelante, con sus precisos remates desde media y larga distancia con extraordinaria precisión. No daba entonces Inglaterra, para que se calculara que llegaría lejos en el V Campeonato del Mundo.

AUSTRIA

El equipo austríaco, estaba lejos de ser el de 20 años atrás, todo había cambiado dado los hechos acaecidos en la historia del país entre los años 1938 - 1945, y ya no presentaba la armonía futbolística, del “Wunderteam”.

Austria había clasificado con dos actuaciones totalmente dispares frente a Portugal, ganando en Viena 9 a 0 y luego obteniendo un empate sin goles en la capital lusitana. El mejor jugador era el centre-half Ernst Ocwirk, un jugador experimentado, que ordenaba a la defensa y lanzaba a los delanteros con extraordinaria justeza. Entre los delanteros destacaban Probst, Wagner y Stojaspal, los que tenían fama de perforadores de redes rivales. Otros puntales eran Hanappi y Happel, que contaban con gran aval en la retaguardia de los del Danubio. Con esas individualidades de innegable valía, Austria tendría buenas posibilidades, pero igualmente nadie se atrevía a vaticinar una ubicación en el podio.

ITALIA

Lejos quedaba la tragedia de Superga, que sirviera como consuelo a los italianos en el Mundial de Brasil, donde prematuramente tuvieron que dejar la competencia. Lamentablemente para la “Azzurra”, la reposición de jugadores se efectuaba muy lentamente, por lo que no se auguraba una larga vida en la competencia.

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Apenas si contaba con un par de jugadores de buena técnica, como Nesti y Boniperti acompañados por la peligrosa presencia del puntero izquierdo del Inter, Benito Lorenzi, salvo estas individualidades el equipo como tal no era de gran valor técnico-táctico, más bien era un equipo de mitad de tabla, por lo que sólo cabía esperar que alguno de sus jugadores se iluminara y pudiera realizar una decorosa presentación, lo que tampoco inspiraba mucha confianza.

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