Capítulo 2. Las fórmulas de tratamiento en las consignas didácticas: usos
2.2. Otras formas pronominales de interpelación en las consignas didácticas
2.2.1. Uso de la primera persona plural
En el corpus general, las consignas formuladas mediante el empleo de la primera persona plural se registran un 17.18%, ubicándose así en el segundo lugar luego de vos, y en un 18.83% en el marco de las formas personales.
En relación con la producción discursiva de las consignas, tanto de las escritas elaboradas por los docentes y copiadas por los alumnos como de las orales, la aparición del uso de la primera persona del plural está condicionada por la variable tipo de actividad, según la cual
41
advertimos que ocupa el segundo lugar (luego de la forma vos) en las tareas desarrolladas en clase (22.43%), el 21.21% en los trabajos en grupo (luego del uso de la segunda persona del plural) y un mínimo porcentaje en los trabajos prácticos (2,10%) y en las evaluaciones (0.56%). Es probable que este hecho se encuentre vinculado con el modo en que se espera que el alumno desarrolle la actividad, en este último caso, de forma individual. Asimismo, su empleo es más recurrente en cuarto grado (26.73%), curso en el que –de acuerdo a lo manifestado por los docentes en las entrevistas– la construcción de conocimiento grupal tiene una importancia central.
La utilización de la primera persona del plural, en algunos casos como nosotros de condescendencia (García Negroni, 2008 y 2010; Tosi, 2015)35 y en otros como nosotros inclusivo
(García Negroni, 2008 y 2010), responde a distintos propósitos.
En el primer uso, “el autor-locutor” –en nuestro caso, el docente– “se asume como partícipe de las acciones atribuidas al lector” (Tosi, 2015:134), constituyéndose, de este modo, “como una estrategia puesta en juego con el fin de reducir la asimetría con el estudiante” (ibídem). En la consigna que presentamos como ejemplo a continuación, los que realizan la acción de leer son los alumnos, no ellos junto con la docente.
(12) Contexto:consigna del área Prácticas del Lenguaje, elaborada por una docente de 53 años y copiada por los alumnos en sus cuadernos, en un primer grado de una escuela privada.
Leemos este poema.
Este uso de la primera persona del plural puede asociarse con una estrategia de atenuación
de aquellos enunciados impositivos que puedan afectar la imagen negativa36de sus destinatarios, tal como se observa en el siguiente ejemplo, en el que durante una clase de Ciencias Sociales, en una escuela privada, la docente da a los alumnos indicaciones sobre la realización de un trabajo práctico grupal que luego deberán presentar ante sus compañeros.
(13) Emisor Destinatario
(mujer - 35 años) (alumnos de cuarto grado)
-Respetamos las normas de un trabajo escrito.
35 Tosi afirma que en el discurso pedagógico, a diferencia de lo que ocurre con el académico donde predomina el uso del “nosotros de autor” y el “nosotros de modestia” –de acuerdo con lo señalado por García Negroni (2008)– impera el “nosotros de condescendencia”. En la misma línea que los planteos de Gallardo (2004), agrega: “Sin dudas, es habitual el uso de la primera persona del plural condescendiente en los géneros en los que se establece una diferencia jerárquica respecto de los roles de locutor-autor y destinatario-lector, como sucede en los textos pedagógicos, la divulgación científica o la recomendación médica” (Tosi, 2015:134). Las consignas didácticas podrían considerarse dentro de los textos pedagógicos referidos por Tosi.
36
“La imagen negativa se refiere al deseo de que uno no vea impedidos sus actos” (Brown y Levinson, 1978: 13). Hace referencia al “territorio que se considera propio, así como a la libertad de acción que todo ser social quiere preservar” (Calsamiglia y Tusón Valls, 2012:135).
42
El empleo de la primera persona plural inclusiva (García Negroni, 2008, 2010) funciona como una estrategia afiliativa que expresa la voluntad por parte de los docentes de indicar que todos los participantes de la actividad –incluyéndose a sí mismos– están involucrados en la acción indicada en la consigna.
(14) Contexto: en una escuela privada, durante una clase de Educación Física, la docente da una consigna a los alumnos y ella misma ejecuta la acción indicada. Lo hace primero y los alumnos la imitan.
Emisor Destinatario
(mujer - 40 años) (alumnos de cuarto grado)
-Vamos a hacer una ronda.
Consideramos que el empleo de esta forma tiene un claro objetivo didáctico, debido a que el hecho de que el docente forme parte activa del desarrollo de la actividad motiva a los alumnos a participar de ella.
El uso del nosotros de condescendencia y el inclusivo se emplean tanto en las consignas didácticas orales como en las escritas, y, por otro lado, en cuanto a su ubicación en el marco de la clase, hemos advertido que suele ocurrir en las instancias iniciales de la misma y cuando se comienzan los temas o las actividades, que constituyen los momentos en que es más requerida la atención de los alumnos, alternando su uso con el de la segunda persona del plural.
Por último, en la perspectiva metodológica, un aspecto a señalar con respecto a la primera persona del plural lo constituyela dificultad verificada en el trabajo de campo en relación a su identificación en casos de ambigüedad gramatical en el discurso de los registros de clase.37 En este caso, la ambigüedad se pone de manifiesto cuando los datos no corresponden a observaciones áulicas efectuadas en nuestro trabajo de campo, sino que son obtenidas mediante las consultas de carpetas de los alumnos. El problema radica en la dificultad para distinguir, en relación con determinadas formas verbales (escribimos, pintamos, por ejemplo), si las mismas corresponden a la primera persona plural del presente de indicativo –lo que permitiría constatar que se trata de una consigna–, o a la primera persona plural del pretérito perfecto simple de indicativo de la primera y tercera conjugación, que referiría al hecho de una actividad ya realizada.
37 Entendemos por registros de clase a los textos producidos por los docentes y copiados por los alumnos en sus cuadernos y carpetas en los que dejan constancia de lo trabajado en algún momento de la clase. Se los emplea fundamentalmente luego de realizar alguna actividad de intercambio grupal o discusión oral, cuando se realizan visitas educativas y también cuando se trabaja con la proyección de alguna película o video. De acuerdo con lo manifestado por los docentes en las entrevistas, los registros tienen un doble destinatario: los alumnos, a quienes permite visualizar la organización del trabajo realizado, y los padres, quienes mediante estos textos toman conocimiento de las actividades desarrolladas por sus hijos en la escuela.
43
Lo único que permite diferenciar estas dos modalidades discursivas es el contexto en el que se insertan dichas formas verbales, que solo pudo hacerse con las consignas relevadas durante las observaciones áulicas o mediante la consulta a los docentes en las entrevistas. 38