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CAPÍTULO II.- FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

2.6. UTILIDAD DE LA TEORÍA DE TEST

Una teoría de test es útil, para saber hasta qué punto una medida obtenida en un momento determinado proporciona una estimación adecuada del nivel real en que posee el sujeto la característica psicológica que supuestamente se está evaluando; por consiguiente, una teoría de los tests sirve para:

Dar cuenta del error de medida inherente a toda medición psicológica: estimación del error.

Proporcionar una estimación del rasgo o característica evaluada: estimación de la característica de interés

La objetividad del test es debida a que está basada en la lógica de los juicios de valor (Axiología Formal). Esta lógica es un sistema axiomático, como las matemáticas. Las matemáticas son la lógica extensional o de clases, la lógica del valor es la lógica de la intención o significado.

Por lo tanto, el test no mide los intereses particulares del sujeto, sino que mide su capacidad para seleccionar sus intereses (Medida de

Diferenciación), para hacer relevantes las cosas (Medida de Integración), ver sus intereses con un sentido de proporción propio (Medida de Dimensión) ver sin confusión los aspectos valorativos fundamentales (Medida de Disimilitud).

Conceptos clave de la teoría clásica de los test son: confiabilidad y validez.

Un test es válido si mide realmente el atributo que pretende medir; mientras que es confiable si lo mide siempre de igual manera, es decir, si la aplicación del instrumento da medidas estables y consistentes. Ambas propiedades, validez y confiabilidad, admiten un tratamiento matemático.

La consistencia interna puede calcularse por correlación entre distintos test; los métodos más conocidos se denominan: método de las formas paralelas, método del test retest y método de las dos mitades.

La validez puede calcularse correlacionando las mediciones con las de una medida patrón, aceptada como válida.

Se distinguen los siguientes aspectos: validez de criterio, validez de contenido, y validez de constructo41.

Validez de constructo.- A diferencia de lo que ocurre en otros campos,

muchos de los conceptos manejados en el ámbito de la psicología no son directamente observables, por lo que requieren del apoyo de medidas indirectas. La validez de constructo es probablemente la más importante sobre todo desde una perspectiva científica y se refiere al grado en que una medición se relaciona consistentemente con otras mediciones de

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acuerdo con hipótesis derivadas teóricamente y que conciernen a los conceptos (o constructos) que están siendo medidos.

Un constructo es una variable medida y que tiene lugar dentro de una teoría o esquema teórico.

La validez de constructo, hace referencia a la recogida de evidencias empíricas que garanticen la existencia de un constructo psicológico en las condiciones exigibles a cualquier otro modelo o teoría científica; por todo ello, la validez de constructo se presenta como una condición indispensable a la hora de valorar la eficacia de un instrumento de evaluación sobre una variable psicológica determinada.

Para Messick (1980; p.1015), la validez de constructo es el concepto unificador que integra las consideraciones de validez de contenido y de criterio en un marco común para probar hipótesis acerca de relaciones teóricamente relevantes». Asimismo, Cronbach (1984; p.126) refiere que «la meta final de la validación es la explicación y comprensión, y por tanto, esto nos lleva a considerar que toda validación es validación de constructo».

La validez de constructo incluye tres etapas:

Se establece y especifica la relación teórica entre los conceptos (sobre la base del marco teórico).

Se correlacionan ambos conceptos y se analiza cuidadosamente la correlación.

Se interpreta la evidencia empírica de acuerdo a qué tanto clarifica la validez de constructo de una medición en particular.

El proceso de validación de un constructo está vinculado con la teoría. No es posible llevar a cabo la validación de constructo, a menos que exista un marco teórico que soporte a la variable en relación con otras variables.

Desde luego, no es necesaria una teoría sumamente desarrollada, pero si investigaciones que hayan demostrado que los conceptos están relacionados. Entre más elaborado y comprobado se encuentre el marco teórico que apoya la hipótesis, la validación de constructo puede arrojar mayor luz sobre la validez de un instrumento de medición. Y mayor confianza tenemos en la validez de constructo de una medición, cuando sus resultados se correlacionan significativamente con un mayor número de mediciones de variables que teóricamente y de acuerdo con estudios antecedentes están relacionadas.

Validez de criterio.- La validez de criterio establece la validez de un

instrumento de medición, comparándolo con algún criterio externo, que es un estándar con el que se juzga la validez del instrumento (Wiersma, 1986), mientras los resultados del instrumento de medición se relacionen más al criterio, la validez del criterio será mayor; por ejemplo un investigador valida un examen sobre el manejo de computadores, mostrando la exactitud con que el examen predice qué tan bien un grupo de profesionales puede operar un computador.

Si el criterio se fija en el presente, se habla de validez concurrente, los resultados del instrumento se correlacionan con el criterio en el mismo momento del tiempo; por ejemplo, suponiendo que no existe fraude, un cuestionario para detectar las preferencias del electorado por los distintos candidatos contendientes, puede validarse aplicándolo tres o cuatro días antes de la elección y sus resultados compararlos con los resultados finales del proceso.

Si el criterio se fija en el futuro, se habla de validez predictiva, por ejemplo una prueba para determinar la capacidad administrativa de los profesionales de la Universidad San Francisco de Quito se puede validar comparando sus resultados con el futuro desempeño de los profesionales medidos.

Validez de contenido.- Se dice que una prueba o test cumple con las

condiciones de validez de contenido si constituye una muestra adecuada y representativa de los contenidos y alcance del constructo o dimensión a evaluar.

En los casos en los que la materia objeto de medición se puede precisar con facilidad, la población de contenidos que se pretende evaluar está bien definida, por lo que la selección de los ítems del test no ofrece mayores dificultades, pudiéndose recurrir a métodos estadísticos de muestreo aleatorio para obtener una muestra representativa de ítems.

No obstante, en el campo de la psicología no siempre es posible disponer de poblaciones de contenidos bien definidas (por ejemplo, si se pretenden medir variables psicológicas clásicas, como la extraversión, la inteligencia o el liderazgo). En estos casos suele recurrirse a un análisis racional de ítems, consistente en la evaluación de los contenidos del test por parte de un grupo de expertos en el área a tratar.

La validez de contenido es esencial a la hora de realizar inferencias o generalizaciones a partir de los resultados del test. Así, la validez de un instrumento de medición se evalúa sobre la base de tres tipos de evidencia.

Entre mayor evidencia de validez de contenido, validez de criterio y validez de constructo tenga un instrumento de medición; éste se acerca más a representar la variable o variables que pretende medir.

VALIDEZ TOTAL = VALIDEZ DE CONTENIDO + VALIDEZ DE