Las indicaciones clínicas de las quinolonas han ido variando al mismo ritmo que iban evolucionando, mejorando su espectro de actividad y sus propiedades farmacocinéticas (Figura 10).
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Una de sus primeras indicaciones fueron las infecciones urinarias, debido a su actividad frente a enterobacterias, las principales causantes de este tipo de infecciones, así como a que debido a su eliminación por vía renal acumulan grandes concentraciones de antibiótico en el tracto genitourinario. De este modo las quinolonas se usan de manera frecuente para el tratamiento de cistitis, prostatitis o pielonefritis, siendo el norfloxacino la quinolona más comúnmente utilizada, aunque también pueden ser utilizadas el ciprofloxacino o el ofloxacino, entre otras (Oliphant y Green,2002; Alos, 2003).
Las quinolonas también son efectivas en infecciones gastrointestinales y abdominales. Éstas presentan una muy buena actividad sobre los principales patógenos, Salmonella spp.,
Shigella spp., Escherichia coli, o Campylobacter spp. Por este motivo algunos autores proponen el uso de estos antimicrobianos como profilaxis de la llamada “diarrea del viajero” en aquellas personas que se dispongan a viajar a países en vías de desarrollo (Tellier y Keystone, 1992). Otro uso de las quinolonas es como descontaminantes del aparato digestivo en pacientes sometidos a transplantes con el fin de evitar posteriores infecciones, así como en protocolos de prevención de peritonitis bacteriana espontánea en pacientes cirróticos (Bauer y cols., 2002; Ferrnández-Mosteirín, 2005).
En la actualidad las quinolonas se utilizan en el tratamiento de infecciones sistémicas graves por su amplio espectro de acción, su administración oral y su tolerabilidad, así como en infecciones óseas que necesitan un tratamiento prolongado (Alos, 2003).
Las quinolonas más modernas se han llegado a utilizar para infecciones respiratorias, especialmente para el tratamiento de la neumonía ya sea nosocomial o adquirida en la comunidad. Los patógenos más comunes causantes de este tipo de infección (especialmente los neumococos) serían susceptibles al tratamiento con estos antibióticos (Alos, 2003). Aunque en los últimos años han empezado a surgir cepas resistentes (Davidson y cols., 2002). Las quinolonas utilizadas en medicina veterinaria son (Tabla 6) (AGEMED, 2012; EMA, 2012):
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FLUOROQUINOLONA ANIMAL
Ácido oxolínico Trucha
Danofloxacino Bóvidos (para carne y/o leche) y cerdos.
Difloxacino Perros, pollos, pavos y terneros.
Enrofloxacino Perros, gatos, conejos, pollos, pavos, terneros,
caballos y cerdos.
Flumequina Gallinas, pavos, cerdos, corderos, cabras,
terneros, salmón y trucha
Ibafloxacino Perros y gatos.
Marbofloxacino Perros, gatos, cerdos y bovino (para carne y/o
leche).
Orbifloxacino Perros y gatos.
Pradofloxacino Perros y gatos.
Tabla 6. Relación de quinolonas y su utilización en diversas especies animales.
PORCINO:
Las fluoroquinolonas son activas en el tratamiento de infecciones causadas por
Mycoplasma hyopneumoniae, y se podrían utilizar en la prevención y tratamiento de infecciones por patógenos tales como Escherichia coli, Pasteurella multocida y
Actinobacillus pleuropneumoniae. Sin embargo, su uso en cerdos está prohibido en Estados Unidos y en otros países (Walker, 2000).
BOVINO, OVINO Y CAPRINO:
Las fluoroquinolonas son activas frente a microorganismos asociados a infecciones respiratorias agudas en ganado, caprino y ovino, causadas por Pasteurella haemolytica, Pasteurella multocida y Haemophilus somnus. Otras indicaciones pueden ser mastitis, metritis, conjuntivitis e infecciones causadas por Mycoplasma spp., como la neumonía y la otitis media. Sin embargo, en Estados Unidos, sólo ha sido aprobado el uso de fluoroquinolonas en neumonía aguda en ganado vacuno (Walker, 2000).
52 EQUINO:
A causa de los efectos adversos que las fluoroquinolonas pueden ejercer sobre las articulaciones como la erosión del cartílago, su uso no está recomendado en potros menores de 3 años. Si bien, la posibilidad de administrar estos quimioterápicos vía oral, convierte a este grupo, en antibióticos de primera elección en el tratamiento de infecciones causadas por bacterias Gram negativas en caballos. En la pleuritis crónica causada por Escherichia coli, se ha utilizado enrofloxacino con éxito clínico. En estos animales, también ha sido descrita la seguridad y eficacia de orbifloxacino (Walker, 2000; USP Drug information, 2003).
CANINO Y FELINO:
En este grupo de animales, las fluoroquinolonas pueden ser utilizadas en infecciones del tracto urinario (como prostatitis) e infecciones respiratorias, del tracto superior tales como rinitis y del tracto respiratorio como neumonías, incluyendo las causadas por Bordetella bronchiseptica. Además, también son ampliamente utilizadas en pioderma profunda y superficial, en otitis media y externa; en infecciones de heridas, en peritonitis asociadas a metronidazol, en caso de infecciones por microorganismos anaerobios, en osteomielitis causadas por Gram negativos aerobios y en infecciones causadas por micoplasmas, como conjuntivitis e infecciones de tejidos blandos. Como en otras especies, estos antimicrobianos no deben emplearse en animales jóvenes, menores de 8 meses y en caso de perros de razas grandes, su uso no está recomendado hasta los 12 meses de edad (Walker, 2000).
En un ensayo clínico se estudió la eficacia de rifampicina más ciprofloxacino en el tratamiento de la brucelosis en perros, los resultados pusieron de manifiesto que esta combinación es tan eficaz como el régimen estándar empleado en medicina humana, compuesto por rifampicina y doxiciclina (USP Drug information, 2003).
En infecciones causadas por micobacterias en gatos se han utilizado enrofloxacino y ciprofloxacino. Así, frente a Mycobacterium lepraemurium, micobacteria no tuberculosa, enrofloxacino ha resultado eficaz en las manifestaciones cutáneas causadas por este microorganismo (USP Drug information, 2003).
AVES:
En las explotaciones de aves de corral, se necesitan agentes antimicrobianos con capacidad bactericida rápida frente a los patógenos que se aíslan frecuentemente, entre los que
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destacan Escherichia coli, que causa graves septicemias y celulitis, Salmonella spp.,
Haemophilus paragallinarum y Pasteurella multocida. Sarafloxacino y enrofloxacino han sido desarrollados para el uso en aves de corral y las indicaciones aprobadas en Estados Unidos comprenden el tratamiento de las infecciones causadas por Escherichia coli en pollos y pavos. Enrofloxacino, además, también ha sido aprobado en el tratamiento de las infecciones causadas por Pasteurella multocida en pavos (Walker, 2000; USP Drug information, 2003).
CONEJOS:
En el conejo, el tratamiento con fluoroquinolonas está indicado en distintos procesos infecciosos que afectan a piel y tejido subcutáneo (dermatitis, abscesos y mastitis causadas por patógenos como Staphylococcus aureus, Pseudomonas spp., Pasteurella multocida y
Pasteurella spp.), tracto respiratorio (neumonía, infecciones en el tracto respiratorio superior) y conjuntivitis producidas por Pasteurella multocida, Bordetella bronchiseptica, Staphylococcus aureus y Pseudomonas aeruginosa), aparato gastrointestinal (diarrea, colibacilosis ocasionadas por agentes como Escherichia coli, Salmonella spp. y Pseudomonas spp.), sistema nervioso central (nistagmus, tortícolis causadas por Pasteurella multocida), aparato urogenital (cistitis originada por Escherichia coli o Pseudomonas spp.) y en procesos infecciosos en los que se aisla Listeria monocytogenes o Pasteurella multocida y que cursan con somnolencia, anorexia, pirexia y septicemia (Burgmann, 2000).
Además se ha visto que las fluoroquinolonas son efectivas en el tratamiento de las queratitis oculares en conejo causadas por Staphylococcus aureus, con daño tisular e inflamación por la acción de toxinas secretadas por dicho microorganismo. Dajcs y cols. (2004) concluyen, en un estudio realizado en conejos, que la eficacia de moxifloxacino en el tratamiento de queratitis causadas por Staphylococcus aureus es superior a la encontrada con levofloxacino y ciprofloxacino.