• No se han encontrado resultados

valiosas las revistas y los libros que compraba y con cuya lectura desafiante, iba aprendiendo a

In document El Arte de Hablar y Escribir (página 55-61)

estudiar y me capacitaba mejor para hacer más

eficaz mi práctica docente, más que con ropas

elegantes y en mayor cantidad (ibid.,

p. 93).

Las vivencias de Paulo Freire nos sirven para mostrar que el interés por refugiarse en la lectura coadyuvó para afrontar con mayor entereza (fortaleza) su apariencia fi­ sica que afectaba negativamente su autoestima.

l O. La familia es uno de los espacios más trascendentes para que el niño crezca tanto física como intelectual y emocionalmente. El hecho de que muchas veces en el seno familiar se carezca de comodjdades materiales re­ presenta, sin duda, una severa limitación para desarro­ Jlar nuestras capacidades. Aun así conocemos casos en

RAÚL ROJAS SORIANO

sus padres mantienen hacia ellos una relación afectiva y, en la medida de lo posible, se preocupan por atender las necesidades de los hijos al igual que les ofrecen un es­

pacio de libertad para que se superen académicamente y como individuos.

Quizá por ello Paulo Freire pudo salir avante pese a la miseria que le rodeó desde la infancia. En sus palabras:

Mi padre tuvo un papel importante en mi bús­ queda. Afectuoso. inteligente, abierto, jamás se

/'

negó a escucharnos en nuestras curiosidades. El y mi madre hacían una pareja armoniosa, . . . El testimonio que nos dieron siempre fue de com­ prensión, jamás de intolerancia. Católica ella, espiritista él, se respetaron en sus opiniones. Con ellos aprendí el diálogo desde muy tempra­ no. Nunca me sentí temeroso de preguntar y no me acuerdo de haber sido castigado, o sim­ plemente amonestado, por discrepar (ibid.,

pp. 45-46).

1 l . Uno de los propósitos de este libro es acrecentar el vocabulario de niños y adolescentes para que cultiven su expresión oral y escrita, incorporando voces de uso poco frecuente que están encerradas en el diccionario. Ello coadyuvará para conseguir un mayor refinamiento expresivo que evidenciará su preocupación por el idio­ ma y por la cultura en general.

54

EL ARTE DE HABLAR Y ESCRIBIR

Anhelo revelarte, estimado lector, un sueño infantil: cuando estudiaba la primaria me afané por hallar en el glosario aquellos vocablos que resultaban ignotos (des­ conocidos) en ese medio escolar; ansiaba sorprender a mis condiscípulos cuando dialogara con ellos. Deseo aho­ ra que semejante quimera se plasme en estas páginas para enriquecer tu caudal léxico, con el fin de que cuentes con más recursos ex positivos en tu vida cotidiana y académica.

1 2 .

ConcJuyo el capítulo propalando cosas recónditas. Durante cerca de diez años (entre los doce y los

22

años de edad) padecí un trastomo en el habla (nunca supe el motivo preciso, aunque presumo que era de carácter psi­ cológico); ello me hacía tartamudear mientras conver­ saba. Tal eventualidad me ruborizaba y suponía para.mí un verdadero abrojo; cuando era estudiante (en la secun­ daria, preparatoria y licenciatura) debía callar por temor al ridículo, pese a saber las respuestas a determinadas pre­ guntas que formulaban los profesores, o si deseaba re­ plicar o exteriorizar mis dudas.

Cuando me comprometí en actividades docentes den­ tro de la Universidad, la situación se volvió más incó­ moda en tanto que representaba un martirio pararme

frente al grupo y comenzar a hablar. Recurría siempre a cjertos vocablos para hacer menos complicado el prelu­

dio de mi exposición, y tenía preparados otros para ayu­ darme a proseguir, tratando de disimular la angustia. Para colmo, mi apariencia física (el hecho de no disponer

RAúL ROJAS SORIANO

de un atuendo apropiado para la ocasión), hizo más ar­ duos aquellos días.

Aunado a ello, otra faceta de mi forma de ser era (es, mejor dicho) la de considerarme un individuo tímido, lo que me ha llevado a afrontar diversos desafíos y a tratar de superar, a lo largo de los años, varias limitaciones personales. El retraimiento se acentuó, en mi caso, al padecer durante la adolescencia el desagradable acné en el rostro del que, por suerte, salí incólume (sin daño).

No ha resultado simple arrostrar esos retos, pues hoy en día al dirigirme al público todavía experimento, como

creo que es natural, cierta zozobra de no enunciar mis ideas con claridad para que sean comprendidas y, en con­

secuencia, abrume al auditorio. Es entonces cuando me veo compelido a controlar mi timidez, especialmente en los primeros instantes; procuro poco a poco dominarla, sobreponiéndome a esa expresión de mi personalidad

que valoro no como un aspecto negativo, sino como una parte de mi dimensión humana.

Para contener un tanto el desasosiego evocaba, otro­ ra, el poema ¡Adelante! de Francisco Villaespasa que mi padre, dechado (modelo) de virtudes, me enseñó siendo yo niño. Esta poesía tuvo un significado leniti­ vo* en mi existencia (Fuente: periódico Novedades,

20

de noviembre de 1 949, p.

6):

* Lenitivo: "Medio para mitigar los sufrimientos del ánimo"

(Diccionario de la Real Academia Española).

56

EL ARTE DE HABLAR Y ESCRJBIR

¡Adelante!

¿Qué te detiene, luchador? ¡Avanza! ¡avanza sin cesar!

mientras tu pecho abrigue una esperanza no debes desmayar.

Esos que hoy en mitad de tu camino atacándote ves,

mañana, como triunfe tu destino, de rodillas caerán a tus pies.

Antes de entrar en lid, tu vuelo ensaya, y prueba tu vigor:

para escalar con triunfo el Himalaya se necesitan alas de condor. *

Si las tienes, la ignara muchedumbre en vano se opondrá ...

quieran o no, la nieve de la cumbre tus pies alfombrará.

No te canse lo largo del Calvario

ni te arredren los golpes del dolor;

para que brote el fruto, es necesario que se extinga la flor.

* El cóndor es la mayor de las aves que vuela y anida en los

Andes; el autor de este poema, F. Villaespasa, usa dicho vocablo

RAúL ROJAS SORIANO

¡ El pesar ennoblece! Más fulgores da en la sombra la luz;

Tiberio expira en tálamo de flores, y Cristo muere en afrentosa cruz.

No escuches, no, la voz de tu marasmo y hasta la cumbre ve;

no hay espada mejor que el entusiasmo ni armadura más firme que la fe.

Contesta de la envidia a los rencores con un himno inmortal:

los golpes el rosal paga con flores ... ¡sé tú como el rosal!

De la contraría suerte a los embates no temas perecer ...

¡de la vida, en los trágicos combates, es tan noble morir como vencer!

58

Capitulo V

Algunas ideas sobre el proceso educativa para facilitar la expresión oral

Hace varios años decidí sustituir en mis cursos el siste­ ma tradicional de enseñanza-aprendizaje por un método activo sustentado en la pedagogía crítica, de conformi­ dad con los planteamientos de Antonio Gramsci, Paulo Freire y Henry Giroux, entre otros autores.

Este cambio ha coadyuvado para que las clases se vuelvan más dinámicas con el propósito de favorecer ]a participación reflexiva, crítica y propositiva de los estudiantes, y se supere la transmisión mecánica del

conocimiento.

l . Recurro a la investigación como un medio para que

In document El Arte de Hablar y Escribir (página 55-61)