USE OF WILD MASTOFAUNA IN THE COFFEE PRODUCING COMMUNITY CUMBRES DE HUICICILA, COMPOSTELA, NAYARIT, MEXICO
Z: valor obtenido mediante niveles de confianza
e: límite aceptable del error de muestra
Asímismo, para registrar la información referen- te a las problemáticas de conservación de la fauna local se realizaron entrevistas a profundidad a los actores clave de la comunidad (Comisariado ejidal del Ejido Cumbre de Huicicila, técnico forestal del ejido, dueño del predio donde se trabajó y un pro- ductor local).
r
esultaDosInventario de mastofauna
Con un esfuerzo de muestreo de 1,260 días tram- pas, se obtuvieron 531 videos, de ellos 373 fueron considerados “registros válidos” correspondientes al 70.24% de los videos. De ellos, la mayoría (76%) corresponden a registros de mamíferos silvestres, mientras que el 15% pertenece a registros de huma- nos y el 9% a registros de aves (Figura 2). En esta área, aunque es poco transitada, se realizan traba- jos con los cultivos de café, como corte de plantas, siembra de café y mantenimiento de caminos. Cabe señalar que durante el tiempo que estuvieron colo-
Figura 2. Porcentaje de registros válidos del muestreo con cámaras trampa de mamíferos en Cumbre de Hucicila, Nayarit.
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Figura 3. Mamíferos silvestres captados por las cámaras trampa en Cumbre de Huicicila, Nayarit. A) Coatí
(Nasua narica), B) Jaguar (Panthera onca), C) Venado cola blanca (Odocoileus virginianus), D) Armadillo
nueve bandas (Dasipus novemcintus), E) Puma (Puma concolor), F) Tlacuache común (Didelphis virginiana), G) Pecari de collar (Dicotyles angulatus), H) Ocelote (Leopardus pardalis) e I)Ardillón (Otosphermofilus
variegatus).
A B C
D E F
G H I
Figura 4. Curvas de acumulación de especies de mamíferos mediante el muestreo de cámaras trampa en el cerro El Molote, Cumbre de Huicicila, Compostela, Nayarit.
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fuerzo de muestro fue satisfactorio y los resultados
confiables.
Abundancia
Mediante el método de video-trampeo se pudo re- gistrar que el coatí (N. narica) fue la especie que mostró la mayor abundancia relativa con un porcen- taje de registros del 55.12%, seguida por el venado cola blanca (O. virginianus) con un 13.24% y peca- rí de collar (D. angulatus) con 6.41%. El jaguarundi (H. yagouaroundi) obtuvo el porcentaje más bajo de abundancia relativa al contar con un solo registro y un porcentaje de 0.42%, seguido del ocelote (L. par- dalis), el jaguar (P. onca) y el tlacuache común (D. virginiana); estos últimos con 3% de abundancia. Percepción sobre el uso, la diversidad y con- servación de la mastofauna
La edad de los encuestados fluctuó entre los 23 y
77 años, y la mayoría llevan viviendo toda su vida dentro de la comunidad. El 73% son hombres y el 26% mujeres, cuyo nivel de estudio va desde la pri- maria, en su mayoría concluyendo sólo el segundo o cuarto año (33%), secundaria (33%), preparato- ria (14%), técnico universitario (3%) y universidad (15%); sólo el 2% no contó con algún nivel de es- colaridad. En cuanto a la ocupación, las principales
actividades laborales son caficultor (53%), ama de
casa (20%), estudiantes (10%), comerciantes (9%) empleados de gobierno (5%) y jornaleros (3%).
En la encuesta realizada se identificó la presen- cia de 15 especies de mamíferos, tres a nivel de fa- milia y dos a nivel de género ,que habitan dentro del territorio de la comunidad (10 de ellas se registraron en los videos de las cámaras-trampa). Las especies fueron: venado cola blanca (O. virginianus), coatí (N. narica), jabalí (D. angulatus), armadillo (D. no- vemcintus), ardilla (O. variegatus), jaguar (P. onca), tlacuache (D. virginiana), mapache (Procyon lotor) los cuales no se registraron en el video-trampeo, el puma (P. concolor), ocelote (Leopardus pardalis), jaguarundi (H. yagouarundi), coyote (Canis latrans), zorra gris (Urocyon cinereoargenteus), tlacuachin (Tlacuatzin canescens), lince (Lynx rufus). Cinco
mamíferos se identificaron a nivel de familias o géne- ro: conejo (Sylvilagus sp.), comadreja (Mustelidae), tuza (Geomyidae), ratones silvestres (Rodentia) y zorrillo (Mephitidae), los cuales no se registraron en
las cámaras-trampa o no fue posible su identifica-
ción. Al preguntar sobre las especies avistadas la respuesta fue bastante similar a la de las especies más conocidas, pues el venado, el coatí y el jabalí fueron las que encabezaron la lista (Cuadro 1).
En relación con aspectos de conservación y cuidado de las especies, el 93% de las personas encuestadas consideran importante la conserva- ción de los mamíferos silvestres dentro del ejido, un 5% no sabe si es importante y un 2% dice que no es importante. Los que dieron la respuesta positi- va manifestaron que dicha importancia es relevante
para mantener el equilibrio de las cadenas tróficas
(22%), porque los mamíferos son parte de la natu- raleza (16%), para que puedan ser conocidas por las nuevas generaciones (10%), por sus usos me- dicinales y alimenticios (10%), para que se pueda conservar todo el hábitat (10%), para que aumenten las poblaciones de animales (6%) porque si no se conservan se pueden extinguir (5%), por estética de los cerros (3%), porque están en peligro (2%) y por el simple gusto de cuidarlos (2%). En contraparte, las personas que dieron la respuesta “no sé si sea importante” o “no es importante”, mencionaron que las razones son que puede ser peligroso conservar
a ciertas especies, haciendo referencia específica- mente al jaguar, el puma y el coatí por ser un animal dañino, de igual manera, estos felinos perjudican a los animales que ellos consideran buenos como el venado o el jabalí.
Con base en la pregunta anterior, también se les preguntó si consideran más importante un mamífe- ro que otro; el 81% de los encuestados mencionó que la conservación debe ser igual para todas las especies, un 14% dijo que considera que se debe conservar más al venado, siguiéndole el jabalí y el
jaguar con un 2% y finalmente el 1% mencionó al
coatí como una especie especialmente importante que conservar.
Referente al uso de la mastofauna silvestre, la especie más mencionada fue el venado como ali- mento y como un animal para cacería deportiva (26%), siguiéndole el coatí como alimento y tam- bién como un remedio tradicional para los cólicos (25%), el armadillo como alimento, como animal de ornato y como remedio casero para la bronquitis (la grasa del caparazón; 21%), el jabalí como alimento (8%), la ardilla como alimento (6%), el mapache como alimento (3%), el tlacuache como alimento y remedio casero para granos, salpullido y ampollas (2%) y el zorrillo como remedio casero para enfer- medades respiratorias en general (su glándula odo-
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Orden Familia Especie Nombre común Encuesta Presencia en cámaras Didelphimorphia Didelphidae Didelphis virginiana Tlacuache 7% Si
Tlacuatzin canenses Tlacuachín >1% No Cingulata Dasypodidae Dasypus novemcintus Armadillo 11% Si
Carnivora
Procyonidae Procyon lotor Mapache 6% No Felidae
Panthera onca Jaguar 9% Si
Puma concolor Puma 5% Si
Leopardus pardalis Ocelote 5% Si
Herpailurus
yagouaroundi Jaguarondi 4% Si Lynx rufus Lince 1% No Canidae Canis latransUrocyon Coyote 2% No
cinereoargenteus Zorro 1% No
Mephitidae ND Zorrillo 2% No
Mustelidae Mustela sp. Comadreja 1% No Rodentia
Sciuridae Otospermophilus
variegatus Ardilla 10% Si
Geomyidae Thomomys sp. Tuza >1% No
Cricetidae ND Ratón >1% No
Lagomorpha Leporidae Sylvilagus sp Conejo 1% No Artiodactyla Cervidae Odocoileus virginianus Venado 14% Si
Tayassuidae Dicotyles angulatus Pecarí/jabalí 11% Si Cuadro 1. Lista de especies de mamíferos registradas por medio de las encuestas realizadas en la comunidad de la Cumbre de Huicicila, Compostela, Nayarit. Se indica porcentaje de menciones y si se obtuvo su registro con las
cámaras. (ND= especie no determinada).
rífera; 1%); el 13% mencionó que no tienen uso al- guno (Figura 5).
La cacería ilegal fue detectada como la mayor amenazada para la biodiversidad dentro de la co- munidad con un 72% de las respuestas. Asimismo, se comentó que el desmonte de bosques y la apli- cación de herbicidas pueden ser nocivos para los animales con un 5% de respuestas cada una; tam-
bién se identificó como amenaza a los perros fera- les (3%), al igual que la urbanización y la extracción de especies con un 1% (5.9 personas). Sin embar- go, un 8% dijo que no había peligro alguno para las
especies y otro 5% identificó al jaguar como un gra- ve peligro para las especies buenas que deambulan por la región.
Es importante señalar que gracias a comenta- rios de personas de la misma comunidad, fue po-
sible determinar que quienes clasificaron al jaguar
como peligro para la biodiversidad o que no existe ninguna amenaza en la localidad, son gente que se dedica a la cacería. Esto tiene lógica ya que más de
la mitad de los encuestados clasificó la cacería ile- gal como el mayor problema para la biodiversidad, el cual se ve favorecido por los usos y costumbres de los pobladores que hacen uso de la fauna silves- tre, aunado a la cacería deportiva.
El 54% de la población tiene conocimiento de que existe algún programa de conservación den- tro de la comunidad, de los cuales el más popular es el programa de pagos por servicios ambienta-
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les, aunque consideran que el beneficio es para un
particular y a los vigilantes ambientales; asimismo consideran que estos últimos no reportan ninguna anomalía ambiental a las autoridades.
Con base en lo anterior, a la mayoría de los en- cuestados les gustaría que existiera un programa de conservación que permitiera que se viera bene-
ficiada toda la comunidad. La principal opción es
el pago por servicios ambientales (46%) como el programa más solicitado por los pobladores, segui- do del ecoturismo (12%) como otra opción de con- servación, una Unidad de Manejo para la Conser- vación de la Vida Silvestre (uMA) específicamente de O. virginianus (10%) y la creación de un Área Natural Protegida (Anp; 10%). También dieron como opciones de conservación que hubiera constantes pláticas de educación ambiental, que se regule la práctica de la cacería, que haya vigilantes ambien- tales bien capacitados y que la protección animal se haga presente en el pueblo. Todas estas res- puestas dando un total de 3% cada una; igual se mencionó la prohibición de la cacería, que hubiera una asociación de protección ambiental y que se establezca una veda estricta en todas las especies de animales dentro del ejido.
Como resultado de lo mencionado, un 30% de la muestra estaría dispuesto a participar de manera voluntaria en cualquier proyecto de conservación
que se establezca en la comunidad, un 27% partici- paría con remuneración económica y otro 27% apo- yaría asistiendo a pláticas y talleres ambientales; un 13% participaría de todas las maneras posibles y un 3% no participaría en nada.
Las entrevistas que se aplicaron fueron consis- tentes con la información recabada en las encues- tas. A pesar de ello, los entrevistados creen que falta bastante información sobre conocimiento de servicios ambientales, de conservación, de manejo ecológico y agroforestal, además de que hace falta añadir un valor cultural y consiente sobre el cuida- do del medio ambiente, promover el ecoturismo y la conservación de bosques con cursos, pláticas y ayuda económica.
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iscusiónInventario de mastofauna
Las 10 especies de mamíferos registradas repre- senta el 1.83% de las especies reportados en Mé- xico y 7% documentadas en el estado de Nayarit. El esfuerzo de muestreo de 1,260 días trampa se consideró adecuado, debido a que otros trabajos se obtuvieron resultados similares, como el de Medi- na-Torres (2015) en Chihuahua, quien registró 11 especies en 2,027 días trampa y Pérez-Irineo y
Figura 5. Porcentaje de los tipos de usos que le da la comunidad a los mamíferos en Cumbre de Huicicila, Nayarit.
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Santos-Moreno (2012) quienes reportaron 15 espe- cies con 1,156 días trampa en una localidad de Oa- xaca. La cantidad de especies encontradas puede variar por la temporada, disponibilidad de recursos para las especies y las zonas muestreadas ya que en los trabajos mencionados las cámaras-trampas fueron colocadas en distintos tipos de vegetación. A diferencia de este estudio en el que se muestreó de manera homogénea en el cerro El molote, lo que
podría justificar la ausencia de algunas especies
que si fueron mencionadas en las encuestas aplica- das por la comunidad.
Algunas de las especies como el mapache (P. lotor) son comúnmente encontradas en lugares con disponibilidad de agua, son más abundantes en áreas boscosas y obtiene la mayoría de su alimen- to en lugares asociados a cuerpos de agua (Esco- bar-Anleu, 2015; Lotze y Anderson, 1979). El cerro “El molote”, a pesar de ser una zona boscosa y hú- meda, no tiene ningún cuerpo de agua, es posible que sea éste el motivo por el cual no se pudiera do- cumentar. Al platicar con las personas de la comu- nidad, mencionan que la presencia de mapaches ocurre en una zona más baja por donde están algu- nos ríos. Para el caso de los cánidos, las personas encuestadas argumentaron que los avistamientos de coyote y la zorra gris se dan principalmente a pie de carretera, lo cual coincide con Bekoff (1977), quien postula que el coyote suele preferir zonas despejadas como campo abierto y prados. La zo- rra gris es un caso parecido al del coyote, es poco
común en bosque, prefiere los bordes de bosque y
tierras de cultivo (Escobar-Anleu, 2015).
La presencia del zorrillo no fue documentada por las cámaras-trampa, aunque las personas de la co- munidad si lo reportaron en la encuesta. Es proba- ble que, hizo falta extender el muestreo más tiempo o hacia otros ambientes, ya que de acuerdo con Escobar-Anleu (2015), esta especie es más común en los bordes de bosque, cañones rocosos, panta- nos, pastizales, maleza y hábitat ripario. Asimismo, para el caso del lince (Lynx rufus) Larivière y Wal- ton (1997) argumentan que se puede encontrar en distintos ambientes, desde zonas áridas hasta bos- ques templados, sin embargo, su presencia está estrechamente relacionada con la abundancia de presas, principalmente de lagomorfos, grupo que tampoco fue registrado por las cámara-trampa en la zona muestreada.
Por otra parte, el tlacuachín tampoco fue capta- do por las cámaras pues las personas encuestadas
definieron que T. canescens se observan frecuen- temente entre las ramas de las plantas de café. Se han tenido registros en bosques caducifolios, ma- torrales, praderas de tipo sabana y en bosques se- cundarios, también se encuentra en las tierras de cultivo y huertos, incluyendo los campos de caña de azúcar, plátanos, papaya, mango, entre otros (Her- nández-Cardona et al., 2007; Zarza et al., 2003). Abundancia
La abundancia de especies registrada es similar a la documentada por otros autores en cafetales,
selvas y bosques mesófilos. Por ejemplo, Aranda et al. (2012) mencionan que las especies con mayor porcentaje de abundancia en una zona de bosque
mesófilo de Jalisco-Colima son el coatí (N. narica), el venado cola blanca (O. virginianus), y el peca- rí de collar (D. angulatus), así como la presencia de grandes depredadores como el P. concolor, P. onca, L. pardalis y H. yagouaroundi. Mientras que Hernández-SaintMartín et al. (2013), postulan que el venado cola blanca y el coatí son presas poten- ciales para el jaguar y el puma; es de esperar que la abundancia relativa de herbívoros sea mayor a la de los grandes carnívoros, puesto que los grandes carnívoros como los felinos, son mamíferos que na- turalmente muestran densidades bajas (Botello et al., 2008). Las especies que presentaron menores frecuencias mencionadas por Aranda et al. (2012) son el armadillo nueve bandas (D. novemcintus) y el jaguarundi, lo cual coincide con el presente tra- bajo, ya que H. yagouaroundi tuvo un solo registro a lo largo de nueve meses de muestreo. En el caso de D. novemcintus, el uso de cámaras-trampa se considera un mal método para el muestreo de esta especie, a pesar de eso se obtuvieron registros in- cluso con el mismo porcentaje de abundancia que pecarí de collar (D. angulatus) y el puma (P. conco- lor; ver Figura 3). Lira-Torres y Briones-Salas 2012, registraron al armadillo nueve bandas (D. novem- cintus) y pecarí de collar (D. angulatus) como espe- cies usualmente muy abundantes.
Percepción sobre el uso, la diversidad y con- servación de la mastofauna
El principal uso que la comunidad le da a los ma- míferos es como alimento de acuerdo con el 54% de respuestas. Las especies cazadas son principal- mente el venado, coatí, armadillo, ardilla, jabalí y el mapache, lo cual es consistente con lo observa-
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do en distintos lugares de México y América Latina (Cortés-Gregorio et al., 2013; Medina-Torres, 2015; Parra-Colorado et al., 2014; Racero-Casarrubia y González-Maya, 2014). También se les da un uso medicinal, tal es el caso del coatí, el armadillo, el tlacuache y el zorrillo, lo cual coincide con diferen- tes comunidades de Sinaloa, Chiapas, Oaxaca y Colombia, que usan estas mismas especiesde esta manera. Según Enríquez-Vázquez et al., (2006), Cortés-Gregorio et al. (2013) y Parra-Colorado et al. (2014), el armadillo es usado (la grasa del capa- razón) para tratar enfermedades respiratorias como la bronquitis al igual que el zorrillo (la glándula odo- rífera). En la comunidad el tlacuache es utilizado para quitar salpullido y ampollas. Cortés-Gregorio
et al., (2013) reportan que se asocia con el remedio para enfermedades respiratorias y Contreras-Díaz y Pérez-Lustre (2008) con un remedio para prologar la vida. El coatí es utilizado para la cura de cólicos, aunque Enríquez-Vázquez et al. (2006) reportan que se asocia a la cura para otros males, como por ejemplo la impotencia sexual masculina y la debili-
dad sexual. El tráfico ilegal de especies también fue
parte de las respuestas, donde el armadillo es la principal especie para la venta por sus usos medi- cinales y en algunos casos como animal de ornato. Gracias a declaraciones de algunos miembros de la comunidad, fue posible determinar que quie-
nes clasificaron al jaguar como peligro para la biodi- versidad o que no existen amenazas para la fauna, son personas que se dedican a la cacería. Más de
la mitad de los encuestados clasificó la cacería ile- gal como el mayor problema para la biodiversidad, actividad que se ve favorecida dados los usos y costumbres de los pobladores, que hacen uso de la fauna silvestre, aunado a la cacería deportiva.
En distintas partes del país y de América Latina,
existe el conflicto Jaguar-humano. La interacción
del ser humano con mamíferos carnívoros, ha sido
clasificada como un conflicto, ya que estas espe- cies son perseguidas al atribuirles un daño a los animales domésticos o simplemente por temor de ser atacados por los jaguares. Esta problemática es resultado de la perturbación humana y por la au- sencia de presas naturales (Parra-Colorado et al., 2014). Al analizar los resultados de este estudio, se detecta una problemática dentro de la comunidad, ya que hay un porcentaje mayor de la población que
identifica al jaguar como un depredador sobre los
animales buenos que los perros ferales. En México las poblaciones de perros ferales se han convertido en un problema, ya que para sobrevivir se han con-
vertido en buenos cazadores de animales silvestres de talla pequeña, mediana y hasta de grande (We- ber, 2010).
Con los datos obtenidos por medio de las en- cuestas y entrevistas. Se puede deducir que la percepción sobre los mamíferos dentro de la comu-
nidad es buena, se identifican 20 especies de ma- míferos por su nombre común, hay antecedentes de uso de estas y la mayoría de los encuestados consideran la conservación como un aspecto muy importante. Además, ven a los mamíferos como una oportunidad viable para generar derrama económi- ca; sin embargo, también se puede percibir una opi- nión dividida, pues prevalece un pequeño sector de la comunidad que practica la cacería más allá del autoconsumo y quienes no muestran ningún tipo de interés por la conservación de la naturaleza.
El trabajo con las comunidades suele ser com- plicado por muchas cuestiones, ya que no toda la comunidad está dispuesta a participar de manera activa. Los conocimientos que poseen los habitan- tes son valiosos; la mastofauna aún forma parte de su entorno diario, por lo que en este aspecto radica la importancia de la participación de las comunida- des en los inventarios biológicos. El trabajo acadé- mico se ve enriquecido y la comunidad realiza un
ejercicio de reflexión sobre los beneficios ambienta- les, económicos y culturales que conlleva el conoci- miento de la biodiversidad.
c
onclusionesLos habitantes de la comunidad de Cumbres de Huicicila tienen un buen conocimiento sobre la mas-