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El 20 de abril de 2011 se presentaron en la sesión de intervención los resultados correspondientes al análisis de la muestra retrospectiva de 371 IAH. A esta sesión, realizada en el Servicio de Medicina Interna dentro de la programación habitual de sesiones clínicas establecidas, asistieron los Facultativos Especialistas del Servicio y los Médicos Internos Residentes (MIR) que estaban realizando su rotatorio correspondiente. El tema de la sesión no se comunicó con anterioridad. Además, se comentaron brevemente las recomendaciones para redactar un IAH. El objetivo de la sesión era reflexionar sobre los puntos susceptibles de mejora en cuanto a la información contenida en el IAH. Algunos de esos puntos también implican a la forma de proceder en la práctica clínica diaria. Al final de la sesión se presentó el modelo de IAH para los casos de ICC como diagnóstico principal. La exposición se realizó en unos 30 minutos, una duración menor hubiera supuesto reducir la información a comentar y una sesión más larga hubiera hecho perder el interés por el tema.

La exposición de los datos se llevó a cabo de una manera sencilla, a través de una estadística muy básica puramente descriptiva. Quizá una elaboración más exhaustiva con mayor precisión estadística hubiera dado más rigor científico a estos datos, pero en muchas ocasiones estas cuestiones se escapan del conocimiento de los oyentes, por lo que se decidió realizar la exposición de la manera más sencilla posible, ya que lo prioritario era la comprensión del análisis para que tuviera un impacto directo sobre la práctica clínica habitual.

La comunicación de resultados de la parte retrospectiva supuso, además de la mera puesta en conocimiento de dichos resultados, un recordatorio de lo recomendado hasta ese momento por la evidencia científica.

Dado que el estudio se ha llevado a cabo en dos fases temporales diferentes, es posible que la propia actualización de conocimientos por parte del personal facultativo y la difusión de las nuevas terapias y actitudes ante esta patología, hayan influido en la cohorte prospectiva, más allá de la propia

intervención que se ha realizado. En este sentido, los especialistas a los que iba dirigida la exposición de los datos desconocían el periodo de tiempo durante el cual se iban a revisar los IAH tras la sesión de intervención, lo que anularía un posible sesgo de información.

La intervención fue dirigida a un grupo heterogéneo de profesionales (MIR tanto del propio servicio de Medicina Interna como ajenos a él, internistas interesados especialmente en ICC e internistas no focalizados en la misma), lo que podría suponer un sesgo a la hora de analizar la muestra prospectiva.

La elección de los periodos de tiempo a analizar se realizó según una cuestión de temporalidad: la muestra retrospectiva corresponde a los meses de enero a abril, con unas condiciones climáticas que podrían predisponer a un mayor número de descompensaciones cardiacas, muy similar a la que puede haber durante los meses de octubre a diciembre, tiempo en el que se analizó la cohorte prospectiva. Quizá la valoración de los IAH según la estacionalidad podría ser un punto a desarrollar en estudios futuros, pero en este momento no se ha considerado relevante.

Teniendo en cuenta el número de altas por ICC registradas en las estadísticas del hospital, se consideró que el análisis de un periodo de tiempo de 3 meses aportaría un tamaño muestral suficiente para realizar una valoración estadística significativa. De hecho, el número total de IAH es de 651, cifra superior a la de otros estudios (101 IAH en el estudio de Raval52, 212 en el de Shakib53, 376 en el de Horwitz80 y 568 en el de van Walraven90).

Tanto la recogida de datos como el análisis de los mismos han sido realizados por una misma persona, eliminando así una posible variabilidad interobservador.

A pesar de las limitaciones de este estudio y de la sencillez de la intervención, las mejoras que hemos encontrado, que se reflejan en unos IAH de mayor calidad, ponen de manifiesto su eficacia. Si bien limitada, ha permitido mejorar la recogida de información en algunos ítems importantes. Ha habido un aumento en la prescripción de BB y diuréticos, han disminuido los pacientes a los que no se prescribe ni IECA ni ARAII y se ha justificado en más informes la no administración de los tratamientos recomendados.

Además, se ha mejorado la recogida de datos relacionados con los antecedentes y la situación socio-familiar de los pacientes, y los que tienen que ver con la filiación de la ICC, como son la etiología y la clasificación según la FEVI. Por contra, no se ha incrementado el número de IAH que describen la clasificación funcional, la RX de tórax y el ECG. Esta relativa falta de eficacia puede deberse a la inercia propia de la práctica clínica diaria, que puede hacer difícil la introducción de cambios, a pesar de que su utilidad haya sido demostrada. También pueden influir la edad avanzada de los pacientes, que va unida, como ya se ha comentado anteriormente, a mayor comorbilidad y a más reingresos, que en muchas ocasiones hacen que no se sea tan exhaustivo con los detalles, las recomendaciones y las prescripciones. Pero el hecho de que se haya aumentado la indicación de BB podría indicar un inminente e incipiente cambio de actitud hacia este grupo farmacológico, crucial en la ICC, aunque quedan por mejorar aspectos importantes como son la valoración ecocardiográfica y la descripción de la situación funcional de los pacientes.