José Luis Veira Veira
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INTRODUCCIÓNLas creencias son ideas o teorías acerca de cómo funciona el mundo, las cosas y las personas. se puede creer que el origen del mundo es una creación de Dios o por el contrario, creer que es producto de un “big-bang”; también se puede creer que los seres humanos son buenos por naturaleza o por el contrario, que son malos de nacimiento; asimismo se puede creer que las personas son juguetes del destino y que todo lo que les ocurre es producto de un guión ya escrito (fatalismo) o por el contrario, se puede creer que la suerte de la gente no está echada sino que dependerá de su esfuerzo y de sus actos; en fin, se puede creer que todo iría mejor si se siguen los consejos y tradiciones de los mayores o por el contrario, que se mejoraría el futuro si se adoptaran actitudes innovadoras o incluso transgresoras.
Las creencias tienen un impacto importante en el comportamiento y los valores de la gente; así, si uno está convencido de que los seres humanos son malos por naturaleza o son proclives a realizar el mal en cuanto la ocasión se lo permita, es muy probable que uno admita la necesidad y aún la conveniencia de dotarse de instituciones como la pena de muerte o la cadena perpetua y sea partidario del endurecimiento de las penas, el reforzamiento policial, la disciplina escolar o el control estricto sobre el trabajo en la fábrica. En el caso opuesto de que uno crea en la bondad natural de las personas, sus preferencias se orientarán más hacia la eliminación de la pena de muerte y la suavización de las penas en beneficio de una política de reinserción laboral para los delincuentes, un mayor énfasis en la educación basada en la responsabilidad y confianza individuales y una mayor autonomía en el puesto de trabajo.
Pero, ¿de donde proceden estas creencias? Y más importante aún, ¿cuál es la razón de su variedad entre los grupos sociales? Las creencias tienen su origen en diversas fuentes como pueden ser la autoridad (por ejemplo las creencias deriva- das de textos sagrados como la biblia o el Corán), el proceso de socialización (la transmisión de valores en la escuela y en la familia), la experiencia (la escuela de
la vida) o el descubrimiento científico. siguiendo a boudon pueden distinguirse dos grandes grupos de creencias: las creencias prescriptivas o normativas y las creencias descriptivas o científicas. Las primeras son creencias referidas a ideas so- bre lo que es justo o injusto, bueno o malo, legítimo o ilegítimo y cualquier otra que incluya un criterio de valor moral. Las segundas, las creencias descriptivas, son las derivadas de juicios lógicos o empíricos propios del método científico: “2+2= 4” o “la tierra es redonda”. Lo más interesante es que las creencias normati- vas se originan y se mantienen siguiendo pautas similares a las teorías científicas, es decir, una creencia cambia o es sustituida por otra cuando aparecen nuevas evidencias o razones que apoyan una nueva creencia (boudon, 1995). si las personas mantienen un determinado tipo de creencias, tanto normativas como científicas, es porque tienen fuertes razones y argumentos para hacerlo, a la vez que no existen en su horizonte cognitivo otras razones alternativas que puedan cuestionar aquellas creencias. si uno cree, por ejemplo, que la tierra es redonda, es porque tiene argumentos y razones que avalan esta idea y porque además no existe ninguna argumentación en contra que sea plausible (nótese que durante siglos la humanidad creyó que la tierra era plana, por las mismas razones que ahora cree que es redonda). De este modo las creencias, tanto normativas como descriptivas, están fundamentadas en las razones aducidas de forma consciente o inconsciente por los individuos y refrendadas por la aprobación o desaprobación social. hay que añadir que para el mantenimiento y transmisión de una creen- cia, en la mayor parte de los casos, no es suficiente con tener buenas razones, es necesario además tener la convicción de que otros comparten y aprueban la misma creencia. Esta es la naturaleza social de los valores y las creencias. Y por ello, debe esperarse que haya siempre variación en la jerarquía de valores en las distintas sociedades, del mismo modo que sucede con las creencias.
hay una estrecha conexión entre creencias y valores. Un valor representa el grado de importancia y utilidad que se le da a algo en orden a satisfacer una necesidad humana. Las creencias contribuyen a la certeza o verosimilitud de que ese algo es valioso. Un cambio de creencia puede hacer perder utilidad a un objeto o idea, sin que por ello se vea afectada su importancia. según esto puede suceder que un valor tradicional (la familia, por ejemplo) pierda parte de su uti- lidad y atractivo, aun manteniendo su importancia, debido a que el compromiso que conlleva la realización de ese valor requiere sacrificios que pueden entrar en colisión con el proceso general de individualización de intereses 1.
Los valores son respuestas adaptativas y, como tales, tienden a ajustarse a los requerimientos del entorno físico y social (Díez Nicolás, 2004). Desde una perspectiva evolucionista, los valores son el resultado de una selección cuyo
1 La individualización es un proceso en virtud del cual se produce una “desincrustación” (disembedding) de los
individuos respecto a los moldes institucionales clásicos que le vinculaban a la religión, la política o la clase social, de modo tal que experimenta un incremento de su autonomía para decidir sobre todos los aspectos de su vida.
criterio fundamental es la ventaja competitiva o de adaptación que supone para la supervivencia del grupo humano. En las sociedades desarrolladas las personas se han ido acostumbrando a vivir en entornos abiertos en los que nadie quiere perderse oportunidades, haciendo que el compromiso con los valores sea más dificultoso. valores como la familia y el trabajo siguen siendo valores muy importantes pero de difícil conciliación con un entorno social fuertemente indi- vidualizado. En la sociedad “líquida” descrita por bauman cada uno debe nadar a su aire y como pueda, y ello lleva a la gente a evitar compromisos fuertes en un mar de incertidumbres (bauman, 2003).
Esta diferencia entre la importancia y las ventajas de utilidad de los valores explica el hecho contradictorio de que por un lado sigue habiendo una gran valo- ración de la familia, a la vez que por otro se incrementan los divorcios, disminuye drásticamente el número de hijos por pareja y se retrasa la edad de matrimonio. De tal forma que la llamada “crisis de valores” no consiste en una “pérdida” de valores sino en una inadecuación entre aspiraciones e instituciones. Probable- mente todo el mundo “ansía” una familia pero no todo el mundo “quiere” una familia (baumann en una entrevista en abC, 28 Mayo 2010).
En este sentido, la crisis de valores de la sociedad actual debería ser interpretada no tanto como una pérdida de valores cuanto por el hecho de que las restric- ciones institucionales entran en conflicto con el proceso de individualización de intereses, provocando el abandono y la desmotivación institucionales. Dos ejemplos típicos pueden verse en los casos de la familia y el trabajo. La eman- cipación de la mujer —que es uno de los aspectos más dominantes del proceso de individualización de intereses— se ha encontrado con fuertes restricciones institucionales provenientes tanto de la familia tradicional como de las condi- ciones de contratación laboral. Esto explica que persista la importancia dada a la familia o el trabajo, al mismo tiempo que se observa una crisis familiar y una relativa pérdida de centralidad del trabajo. Este desajuste provocado por las restricciones institucionales del pasado es una de las causas de la creencia en la llamada crisis de valores. Pero el proceso de individualización de intereses no actúa en contra de estas restricciones directamente sino que orienta a los sujetos hacia tipos de adaptación desviados como el retraimiento, que se traduce en desmotivación institucional y evitación de compromisos, y que algunos han interpretado como el crepúsculo del sentido del deber (Lipovesky, 1994).
De los datos que se exponen a continuación puede inferirse el sistema de creencias y valores en Galicia en lo que se refiere a tres aspectos importantes: lo que es más importante en la vida; los problemas públicos derivados de la exclu- sión social de las minorías y algunos de los dilemas morales más aireados en los medios de comunicación de masas. Estos tres aspectos no agotan, por supuesto, el cuadro completo de un sistema de valores, pero sí representan algunas de las preocupaciones básicas de la sociedad actual.
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LO MÁS IMPORTANTE EN LA VIDAEn la tabla 2.1 puede verse la evolución en Galicia de la importancia dada a seis aspectos de la vida como son la familia, el trabajo, la amistad, el tiempo libre, la política y la religión. Lo primero que hay que destacar es que esta evolución presenta una jerarquía latente entre los seis valores, observable tanto en Galicia como en España (gráficos 2.1 y 2.2) y que parece contradecir en parte la creencia generalizada en una crisis de valores. Esta jerarquía implícita emerge cuando se observa en la consulta del 2008 que la familia, el trabajo y la amistad son aspec- tos de la vida valorados como muy o bastante importantes por más del 90% de la población gallega. a continuación se sitúa el tiempo libre como el aspecto más valorado, alcanzando un 89,4%. Los aspectos menos valorados son la religión y la política: solo el 41,1% y el 27% respectivamente los valoran mucho o bastante en la consulta de 2008.
La evolución de esta jerarquía latente muestra también que solo la familia, la amistad y el tiempo libre son valores “en alza”, llamando concretamente la aten- ción la particularidad de que el ocio no solo alcanza casi la misma puntuación que el trabajo, sino que además éste, el valor del trabajo, presenta un retroceso que va de un 95% en 1995 a un 90,5% en 2008 (ver a este respecto el Capítulo 8 sobre la pérdida de centralidad del trabajo) mientras que la valoración del tiempo libre va de un 86,2% a un 89,4% en los mismos años.
En el otro extremo de la escala jerárquica se hallan la religión y la política que son los aspectos menos valorados aunque con una diferencia notable entre ellos a favor de la religión. No obstante, la política, al contrario que la religión, presenta un cierto ascenso en el 2008 respecto a las consultas anteriores. En el caso de la política todo parece indicar que sus fluctuaciones coinciden con los ciclos económicos: en años de bonanza disminuye el interés mientras que en época de crisis se incrementa la preocupación por la política.
a pesar de esta fuerte adscripción a los valores tradicionales, es admisible la sospecha de que existe un cierto retraimiento de las personas respecto a estos mismos valores. El hecho de que se siga atribuyendo mucha importancia a la familia y el trabajo, por ejemplo, no significa necesariamente que haya aumen- tado el grado de compromiso con estos valores. Los datos más bien sugieren lo contrario; en la tabla 2.2 donde se muestran las distintas correlaciones entre los valores analizados y los grupos de edad, se observa que la familia, la religión, el tiempo libre y en menor medida el trabajo son aspectos cuya valoración varía según los grupos de edad. así por ejemplo la familia y la religión suelen estar más valoradas cuanto mayor es la edad mientras que con el tiempo libre es a la inversa: a menor edad mayor valoración del ocio 2.
2 La interpretación de las correlaciones debe hacerse teniendo en cuenta que las escala de “importancia” y de
Tabla .. Importancia de los diversos aspectos de la vida. Galicia. 1995 2001 2008 Importancia de la familia mucha 85,2 91,4 91,9 bastante 13,6 7,5 7,1 poca 1,0 1,1 0,5 ninguna 0,2 0,0 0,5 Importancia de los amigos 1995 2001 2008 mucha 54,4 51,7 56,4 bastante 40,3 43,3 37,4 poca 5,0 4,8 5,7 ninguna 0,3 0,2 0,4 Importancia del ocio 1995 2001 2008 mucha 33,7 37,5 48,3 bastante 52,5 50,3 41,1 poca 12,3 11,0 9,6 ninguna 1,5 1,2 1,1 Importancia de la política 1995 2001 2008 mucha 6,4 3,4 7,0 bastante 18,3 16,5 20,0 poca 31,6 35,2 41,5 ninguna 43,8 44,9 31,6 Importancia del trabajo 1995 2001 2008 mucha 67,3 62,8 58,7 bastante 27,7 32,7 31,8 poca 4,3 3,1 6,9 ninguna 0,7 1,4 2,6 Importancia de la religión 1995 2001 2008 mucha 30,1 22,6 19,3 bastante 27,0 26,2 21,8 poca 24,9 29,3 32,4 ninguna 18,0 21,8 26,5
Gráfico 2.1 Valores comparados (% de población que da mucha importancia a los distintos valores). Galicia.
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 1995 2001 2008 Fuente: EMV-Galicia 1995, 2001 y 2008. % Familia Amistad Tiempo libre Trabajo Política Religión
Gráfico 2.2 Valores comparados (% de población que da mucha importancia a los distintos valores). España.
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 1995 2001 2008
Fuente: EMV-ASEP. España 1995, 2001 y 2007.
% Familia Amistad Tiempo libre Trabajo Política Religión
La persistencia de estas diferencias de valoración entre los grupos de edad en las tres consultas realizadas indica un efecto de la edad o ciclo de vida sobre los valores. Ello supondría admitir que no existe algo parecido a un cambio de valores en el conjunto de la sociedad gallega, pues los jóvenes tenderían a asumir los valores de los mayores según van cumpliendo años. Pero un análisis más atento de los datos refleja un cambio generacional en el tiempo, como se muestra en los gráficos 2.3, 2.4 y 2.5 donde las mismas cohortes de nacimiento se comportan de manera similar en las tres consultas realizadas. Es decir, cada cohorte de nacimiento arroja porcentajes similares de valoración en los distintos años de consulta, lo cual indica que el cambio en dicha valoración no es solo por efecto de ciclo de vida (efecto edad) sino también efecto generacional y, en consecuencia, puede predecirse un cambio de valores en el tiempo. ahora bien, este cambio generacional no se da con la misma claridad en los tres aspectos analizados, la familia, el tiempo libre y la religión.
Tabla .. Correlaciones entre grupos de edad e importancia de los valores. Galicia.
Importancia familia Coeficiente de correlación –0,106 –0,062 –0,128
sig. (bilateral) 0,000 0,011 0,000
Importancia amigos Coeficiente de correlación –0,010 0,014 –0,048 sig. (bilateral) 0,629 0,567 0,058
Importancia tiempo libre Coeficiente de correlación 0,084 0,094 0,130
sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,000
Importancia política Coeficiente de correlación 0,010 0,085 0,202 sig. (bilateral) 0,624 0,000 0,000
Importancia trabajo Coeficiente de correlación –0,006 –0,086 0,032 sig. (bilateral) 0,763 0,000 0,205
Importancia religión Coeficiente de correlación –0,365 –0,434 –0,375
sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,000
Fuente: EMV-Galicia 1995, 2001 y 2008. Elaboración propia.
Gráfico 2.3. Porcentaje de los que dan mucha importancia a la religión por cohortes en Galicia.
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 1900- 1919 1920- 1929 1930- 1939 1940- 1949 1950- 1959 1960- 1969 1970- 1979 1980- 1989 Fuente: EMV-Galicia 1995, 2001 y 2008. 1995 2001 2008
Gráfico 2.4. Porcentaje de los que dan mucha importancia a la familia por cohortes en Galicia.
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 1900- 1919 1920- 1929 1930- 1939 1940- 1949 1950- 1959 1960- 1969 1970- 1979 1980- 1989 Fuente: EMV-Galicia 1995, 2001 y 2008. 1995 2001 2008 .
Gráfico 2.5. Porcentaje de los que dan mucha importancia al tiempo libre por cohortes en Galicia.
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 1900- 1919 1920- 1929 1930- 1939 1940- 1949 1950- 1959 1960- 1969 1970- 1979 1980- 1989 Fuente: EMV-Galicia 1995, 2001 y 2008. 1995 2001 2008
El cambio real de valores se observa de forma más clara en la valoración de la religión (Gráfico 2.3); si se repara en que cada cohorte se comporta de forma similar en las tres consultas realizadas, se verá que las cohortes de nacimiento posteriores al año 1929 hasta el año 1979 presentan porcentajes muy similares de valoración de la religión a pesar de pertenecer a grupos de edad diferentes en el momento de la entrevista, indicando con ello un cambio generacional en el tiempo, representado por un retroceso en la valoración de la religión.
En cuanto a la familia resulta difícil deslindar el efecto edad del efecto generacional, por el hecho de que la valoración de este aspecto de la vida es muy alta y uniforme en todos los grupos de edad. sin embargo, no se debe descartar esta posibilidad porque las tres líneas del gráfico correspondientes a las tres consultas siguen una curva muy similar (Gráfico 2.4).
Finalmente, los datos referidos a la valoración del tiempo libre no permiten aventurar con la misma certeza un cambio generacional. aunque los datos de las consultas de los años 1995 y 2001 parecen confirmar un efecto generacional, dadas las similitudes de porcentajes entre las distintas cohortes de edad, esta evidencia desaparece con los datos de 2008, donde todas las cohortes posteriores a 1939 experimentan un incremento fuerte en la valoración del tiempo libre (Gráfico 2.5). En este caso, cabría pensar que junto al efecto de la edad hay también un efecto período, además de generacional.
brevemente, puede concluirse que la familia, el tiempo libre y la amistad son valores que están en alza, mientras que el trabajo y la religión sufren un retroceso (mucho más acusado en este último caso) y la política, que es el aspecto menos valorado, experimenta un ligero ascenso, aunque poco significativo dado el esca- so valor que se le atribuye. Por otra parte, puede afirmarse que son la religión y la familia los aspectos más afectados por un cambio generacional. De existir una crisis de valores sería en el ámbito de la religión y la familia fundamentalmente. Pero, como se señalaba más arriba, la “pérdida” de valores es una creencia que, aunque muy extendida y aireada por los medios de comunicación, debe ser con- templada como tal. Es decir, es preciso preguntarse por su certeza y/o su utilidad. En cuanto a la certeza de la creencia en una crisis familiar ya se ha visto que es muy relativa, dada la práctica unanimidad que hay en torno a la valoración de la familia, y en cuanto a la religión es probable que más que una pérdida de valores religiosos haya un cambio en el significado mismo del concepto de religión, que pasa a ser más un asunto privado que público.
si se aplica el criterio de la utilidad a la creencia en una pérdida de valores, las razones de su implantación y aceptación social son más evidentes. En primer lu- gar, la creencia generalizada de que vivimos en una sociedad que está perdiendo sus valores favorece los intereses ideológicos de cualquier signo: tanto la derecha como la izquierda pueden utilizar para sus intereses el discurso de la pérdida de valores; aquélla para hacer un llamamiento al rearme moral y ésta para anunciar el advenimiento de nuevos valores de progreso.
Pero a la luz de los datos expuestos solo puede asegurarse que hay una crisis de valores en los aspectos señalados y en el sentido de que las instituciones actuales sobre las que se basan la familia y la religión presentan fuertes restricciones institucionales a la autonomía individual y al proceso más general de individualización de intereses. La creencia extendida en una pérdida de valores proviene por tanto de dos fuentes: de los intereses ideológicos y del hecho real de que existe un paulatino descenso del grado de compromiso institucional (retraimiento y desmotivación).
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INTEGRACIÓN Y EXCLUSIÓN SOCIALES: EL CASO DE LAS MINORÍAS El etnocentrismo es la tendencia emocional que hace de la cultura propia el criterio exclusivo para interpretar los comportamientos de otros grupos, razas o sociedades. El etnocentrismo mantiene viva la creencia de que las costumbres, los valores, las tradiciones y la gente propias de una cultura o nación son mejores que las de otras razas, etnias o naciones. La distancia social entre los grupos, que se manifiesta en distintos grados de rechazo, es una consecuencia de las creencias etnocéntricas. Esta distancia social puede quedar reducida a la mera incompren- sión, sin más consecuencias, pero también puede originar xenofobia y hasta racismo. Uno de los mayores problemas públicos en las sociedades actuales, muy plurales en su composición cultural y etnográfica, es la precaria integración so- cial de las minorías culturales y étnicas. Para ello es primordial conocer el grado de rechazo que hay respecto a ciertas minorías que se distinguen por su etnia, religión, cultura o sencillamente estilos de vida.La distancia social mide el grado de rechazo aplicado a un grupo o a un estilo de vida determinado. En la tabla 2.3 se muestran los datos referidos al rechazo que suscitan distintos grupos o conductas en Galicia a través de las tres consultas realizadas. La pregunta efectuada a los entrevistados era sobre a qué