¿De qué manera favorece el aprendizaje nuestra E VALUACIÓN C REATIVA?
O BSERVACIÓN P ARTICIPANTE
2.2 MARCO TEÓRICO SOBRE EVALUACIÓN.
2.2.1 LA E VALUACIÓN EN CUANTO A TERMÓMETRO DE LA EDUCACIÓN Eisner (1990) considera que una de las funciones que cumple la evaluación es la de dibujar una
fotografía general de los efectos que una escuela, museo, o Sistema Educativo tiene en las personas. Para ello pone como ejemplo el NAEP (National Assessment on Educational
Process), un organismo diseñado en los Estados Unidos precisamente para cumplir esta finalidad. En España también contamos con una entidad pública encargada de coordinar las distintas medidas de evaluación que se dan en nuestro Sistema Educativo. Es el INEE (Instituto Nacional de Evaluación Educativa) al que se refiere el artículo 143 de la LOE, «Evaluación general del Sistema Educativo:
1. El Instituto de Evaluación, en colaboración con las Administraciones educativas, elaborará planes plurianuales de evaluación general del Sistema Educativo. Previamente a su realización, se harán públicos los criterios y procedimientos de evaluación.
2. El Instituto de Evaluación, en colaboración con las Administraciones educativas, coordinará la participación del Estado español en las evaluaciones internacionales.
3. El Instituto de Evaluación, en colaboración con las Administraciones educativas, elaborará el Sistema Estatal de Indicadores de la educación que contribuirá al conocimiento del Sistema Educativo y a orientar la toma de decisiones de las instituciones educativas y de todos los sectores implicados en la educación. Los
datos necesarios para su elaboración deberán ser facilitados al Ministerio de Educación y Ciencia por las Administraciones educativas de las Comunidades Autónomas.»
Las evaluaciones internacionales a las que se refiere la normativa son diferentes pruebas de conocimientos que se desarrollan para generar la «fotografía» de la que habla Eisner. Ejemplos son el ECCL (Estudio de Competencia en Comprensión Lectora) desarrollado por la UE, el
PIRLS (Progreso Internacional en el Estudio de la Competencia Lectora, en inglés Progress in
International Reading Literacy Study) y el TIMMS (Estudio de las Tendencias en Matemáticas y Ciencias, en inglés Trends in International Mathematics and Science Study) desarrollado por el IEA (Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo, International Association for the Evaluation of Educational Achievement).
Pero de todas las pruebas relativas al rendimiento educativo, la más famosa es PISA (Program for International Student Assessment, en español Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), un conjunto de pruebas desarrollada por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) para evaluar las competencias en lengua, matemáticas y ciencia en estudiantes de 15 años de 34 países. Los exámenes están diseñados para la aplicación
de conocimientos y habilidades. Buscan más las reflexiones y deducciones lógicas que examinar conocimientos concretos. Las pruebas se aplican a alumnos de 15 años, precisamente por estar próximos a completar la educación obligatoria en la mayoría de los países pertenecientes de la OCDE. La selección de los participantes se realiza al azar, en base a muestras que, se supone, son representativas del conjunto de la población. El objetivo de estas pruebas no es, en principio, establecer rankings internacionales; sino simplemente, mostrar la evolución del estado del Sistema Educativo para cada uno de los países. Y ese es el motivo por el cual las pruebas se repiten por ciclos de tres años.
Otro ejemplo de evaluación como termómetro comparativo dentro del panorama nacional son las Evaluaciones de Diagnóstico. A ellas se refiere el artículo 144 de la misma LOE. Estas pruebas, en formato examen, se realizan en distintos cursos (de Primaria y Secundaria) y pretenden obtener datos representativos del alumnado y de los centros de las Comunidades Autónomas dentro del conjunto del Estado. La propia Ley habla de criterios de homogeneidad y de un carácter formativo, a pesar de que cada Comunidad realiza sus propias pruebas y de que los contenidos que se tratan no van acordes con lo que se desarrolla en el nivel educativo. Los profesores, por tanto, no generamos continuidad en el aula respecto de los temas tratados en los exámenes, sino que nos limitamos a pasar los ejercicios a nuestros alumnos y a corregirlos conforme a las pautas que nos da la misma Administración. Una vez corregidos, todos los resultados son recolectados por las autoridades educativas para crear una estadística general, y a cada centro y a cada alumno se le entrega un informe.
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Por otra parte, el Sistema Estatal de Indicadores 7 a los que se refiere esta ley, son datos como
porcentajes de escolarización, tasas de graduación, inversiones públicas y privadas, número de horas de docencia, número de profesores por alumno, etc. Indicadores que no representan realidades concretas del día a día en las aulas y que no hacen referencia al aprendizaje de los estudiantes. Son meras estadísticas al servicio de iniciativas políticas.
Existen otras propuestas en las que se valoran las instituciones educativas desde un punto de vista más humano. Un ejemplo es la teoría para la evaluación cualitativa de los centros, desarrollada por Miguel Ángel Santos o el modelo propuesto por Gento Palacios, que hace referencia a cuestiones como el grado de satisfacción de los estudiantes y profesores, el liderazgo del equipo directivo, o la disponibilidad de los recursos materiales. Pero son evaluaciones cuyos indicadores no permiten elaborar estadísticas comparativas con otros países de la Unión Europea y de la OCDE, de forma que basarnos en ellas para valorar nuestro Sistema Educativo no nos permitiría salir en esa foto de familia de la que habla Eisner. Y ya hemos visto que a nivel internacional nos es necesario. Antes de concluir este apartado, me gustaría insistir en la importancia de la función de la evaluación como termómetro de la educación. Considero que no es una cuestión banal preguntarnos hasta qué punto las medias educativas de un país aportan algo a sus ciudadanos. Creo que, en un Estado como el nuestro, llamado «del bienestar», los poderes públicos tienen la
obligación de justificar las inversiones que de dinero público se hacen en las instituciones. Y
es importante plantearnos si nuestras inversiones (tanto económicas, como de tiempo y esfuerzo) 7. Los informes anuales pueden consultarse en la página web del Ministerio de Educación http://www.mecd.gob.es/inee/portada.html
resultan o no rentables para el conjunto de la población. El problema es que, en mi opinión, la gran mayoría de estos indicadores no son representativos de lo que realmente está sucediendo en el mundo de la educación. Y no creo que sea válido, ni ético, esgrimir estos datos como emblema para justificar políticas educativas que son, de por sí, de dudosa calidad.