AREA DE ESTUDIO Y METODOS
3. Variables asociadas a la tenencia de mascotas
El hecho que en el nivel socioeconómico alto se presente la mayor proporción de
hogares con mascotas silvestres – en Costa Rica (Drews 2000) este factor no fue
determinante - puede deberse a la mayor capacidad adquisitiva de estas familias (para compra y mantenimiento de los animales) y a la existencia de personal doméstico en los hogares que puede hacerse cargo de las mascotas sin implicar mayor complicación para los dueños de las mismas. En Ecuador se encontró que la mayoría de compradores de fauna silvestre pertenecen a las clases media y media alta (Touzet y Yépez 2000) mientras que en México la tradición de mantener fauna silvestre nativa en cautiverio (aves) se da
mayormente en las familias de clase económica baja aunque la actual moda de tener fauna exótica la pueden seguir las familias de clases media alta y alta. (Benítez y Durán 2000).
De otro lado, sí se observó que en hogares nicaragüenses con familias numerosas existe mayor probabilidad de incidencia de mascotas silvestres, posiblemente por la probabilidad de que donde hay más gente el trabajo de mantenimiento del animal sea más
ligero por recaer en mayor número de personas o por lo menos en “otro”. Nicaragua difiere
de otros países como Costa Rica y Colombia en donde la ubicación en el entorno rural o
urbano (Drews 2000; Nassar-Montoya 2000) y la región geográfica –en el caso de Colombia
(Nassar-Montoya 2000) - marcan diferencias significativas en la tenencia de fauna silvestre.
4. Condiciones de cautiverio
Gran proporción de animales favoritos es mantenida en semicautiverio (libres de
ir a donde quieren dentro de la casa) en los hogares nicaragüenses. Esto no es de extrañar dado que la mayoría de las mascotas silvestres favoritas son loros y de estos la mayoría son
pericos de pequeño tamaño. Quizás el resultado fuera diferente si la mayoría de psitácidos cautivos fueran loras o cotorras, que en general son más grandes que los pericos, originando más problemas de mantenimiento, ya que por lo general los daños al inmueble, cosas y personas del hogar son proporcionales al tamaño en estas aves, además del factor que en animales grandes el riesgo económico de una pérdida es mayor. Otra cosa que debemos considerar es que la mayoría de los psitácidos fueron adquiridos de pichones (86.1% Zegarra, datos no publicados) siendo la costumbre cortarles las plumas de las alas para que no vuelen. De esto podemos concluir que las aves se acostumbran a no volar y que muchas de ellas ni siquiera aprenden a hacerlo, inclusive desconocemos si los individuos cautivos al momento de la encuesta seguían manteniendo las alas cortadas por lo que su capacidad de movimiento queda bastante limitada. Drews (2000) encontró una mayor proporción de animales favoritos mantenidos en jaulas y encierros en Costa Rica (46.5%).
El porcentaje de animales favoritos mantenidos solos es alto si bien no tanto como lo encontrado en Costa Rica (Drews 2000), cosa que en el caso de los loros contradice su espíritu gregario y fomenta patrones de conducta enfocadas a su identificación con los humanos (hablar, silbar, ataques de celos) o en el peor de los casos comportamientos inadecuados como resultado del aburrimiento (Nassar-Montoya 2000; conducta ruidosa, destructora, agresiva, automutiladora etc.).
En el caso de los animales encerrados, la mayoría se encuentra en encierros pequeños y muchos de ellos emplazados en lugares inapropiados dadas las condiciones de luminosidad y protección ante los rayos solares. El caso de las loras y lapas es bastante grave puesto que en general el espacio del que disponen, aparte de ser muy pequeño, es vertical (diseño tradicional de las jaulas a la venta en el país; observación personal) y no horizontal, cosa que no permite mucho movimiento ni de alas ni de piernas. El caso de animales atados
se da más frecuentemente en mamíferos silvestres medianos (monos, pizotes, etc.) y perros al igual que lo observado en México (Benítez y Durán 2000).
Podemos decir que la mayoría de los animales favoritos reciben tres o más tipos diferentes de alimentos en su dieta, a pesar de que en los psitácidos la masa constituye el alimento principal (cantidad y frecuencia) en casi todos los casos, sobre todo en el caso de aves jóvenes (observación personal), lo que determina una baja ingesta de calcio, proteinas y vitaminas de acuerdo a sus requerimientos alimenticios (ver cuadro 6) con repercusiones
de salud, considerando adicionalmente que en muchos casos las dietas “variadas” incluyen
también golosinas.
En general la situación de cautiverio de la mayor parte de las mascotas silvestres en Nicaragua es inadecuada ya sea por uno o varios factores, al igual que la situación de mascotas en otros países latinoamericanos como es el caso de México (Benítez y Durán 2000), Chile (Muñoz y Ortíz 2000), El Salvador (Ramos y Ricord 2000) y Venezuela (De Alió 2000) por citar algunos ejemplos. Estos países comparten el problema del
mantenimiento de los animales cautivos con deficiencias en la dieta, espacio (de Alió 2000; Benítez y Durán 2000), su entorno físico, y el grupo social donde viven (Benítez y Durán 2000); a veces las condiciones de limpieza son precarias y con frecuencia los animales se mantienen enjaulados o encadenados y muchas veces pasan solos temporadas durante las vacaciones familiares (de Alió 2000). Esta situación es atribuida en su mayoría a la ignorancia de los dueños (de Alió 2000; Benítez y Durán 2000), la mala información al público en general por parte de los vendedores de este tipo de mascotas y la falta de ética (Muñoz y Ortíz 2000). En México estos factores estarían estrechamente relacionados con el nivel socioeconómico y educativo de la gente, pues en general los autores observaron que a un nivel educativo más alto se ofrecen mejores condiciones de vida al animal, cosa que no se observó como norma aquí en Nicaragua.