-1% pib_anual 4,0% - 5,0% 0,5% moro 2,9% - 3,4% -1% fdis_activo 18,8% - 19,8% -300 USD rild_mill 3437 - 3737 -3p roe 11,7-14,7 Yi (fragilidad) = 39,2%
Conclusiones
En términos generales se constató que la adopción de un régimen dolarización integral, que por naturaleza tiende a eliminar los shocks macroeconómicos provenientes del sector monetario y cambiario (se reduce los niveles de inflación y de las tasas de interés) han permitido que en el período 2003 al 2012, la economía siga una senda de crecimiento más estable, situación que fue
determinante para que el sector bancario pueda recuperar sus niveles de liquidez a través de un aumento de los niveles de confianza de los agentes, y así poder afianzar su rol de intermediario en la economía a través de un crecimiento importante de los fondos prestables.
Se constató a su vez, que a nivel financiero, esta mayor estabilidad macroeconómica así como la puesta en marcha de un conjunto de reformas financieras y un sistema de regulación más prudencial,
ha permitido que la banca logre gestionar de forma más eficiente el control de sus riesgos internos, a saber, riesgos de crediticios, de liquidez y de mercado, con lo cual, los balances y resultados del sistema bancario muestran una banca mucho más solvente, más líquida y eficiente en todo el período analizado.
Con relación al comportamiento específico de la banca ante la exposición de sus diferentes riesgos, se constató que mientras existe una reducción de la exposición de la banca ante el riesgo crediticio y de mercado (se reducen los factores potenciales de inestabilidad de la década anterior), por otro lado, debido a las desventajas estructurales que presenta un sistema de dolarización integral (elimina el prestamista de última instancia), el riesgo de liquidez por su lado tiende a tener mayor relevancia, con lo cual el manejo de dicho riesgo a lo largo de los años ha producido costos muy altos no solamente en el ajuste interno de sus balances, sino también a nivel macroeconómico (se restringe la disponibilidad de recursos para impulsar a través del crédito el crecimiento económico).
En materia de acción y desenvolvimiento macroeconómico, se constató que el sector estatal empezó a mostrar un mayor protagonismo en el crecimiento económico a partir del año 2007, la inyección de recursos en la economía a través del accionar de la inversión pública (a través de aumento del precio del crudo y aumento en los niveles de endeudamiento externo) se ha vuelto un factor determinante para configurar un nuevo escenario de liquidez para la banca ecuatoriana. De esta manera, el crecimiento del gasto público en los últimos años, ha nutrido constantemente la base de liquidez sobre la cual, los bancos captan sus recursos y expanden los niveles del crédito en la economía.
Se constató además que paralelamente a este escenario de mayor liquidez para la economía ecuatoriana, a partir del 2007, también se configuró un nuevo panorama de regulación para la
banca privada, regulaciones que han estado orientados a disminuir el poder de mercado de los bancos, incentivar la eficiencia del sector, restringir la capacidad de acción de los bancos de generar flujos de ingresos excesivos, así como una mayor presión en la supervisión y gestión de los riesgos internos del sistema.
En relación a la puesta en marcha de este conjunto de normativas en el sector se pudo comprobar que hasta el año 2008, la presión de las mismas no llegaron todavía a materializarse en los balances
internos de los bancos, esto debido a que la economía siguió un ciclo de bonanza económica impulsado por un aumento histórico del precio del crudo ecuatoriano. Para el 2009 y durante el primer semestre del 2010 en cambio, debido a los efectos de la crisis internacional y la desaceleración de la economía ecuatoriana, los balances de los bancos reflejaron un deterioro de mayor magnitud.
Para los años siguientes y principalmente durante el 2011, se configuró nuevamente un escenario de bonanza macroeconómica marcado por los altos precios del crudo ecuatoriano, una rápida recuperación del crecimiento de la inversión pública, permitiendo entonces que un mayor flujo de divisas ingrese nuevamente economía doméstica y estimulen por este medio, la demanda interna del país. Por otra parte, la aprobación del coeficiente mínimo de liquidez doméstica y la creación de
una red de seguridad financiera, fueron factores sensibles para la industria bancaria que desincentivaron el ahorro líquido de los bancos (comportamiento que había prevalecido durante casi todo el período de dolarización), permitiendo entonces que un mayor montode recursos pasen a circular en la economía a través de una expansión de la oferta de crédito doméstica.
El acelerado crecimiento de las colocaciones, principalmente en el sector de consumo (que es en realidad uno de los segmentos más atractivos para la industria bancaria) permitió al sector bancario privado recuperar e incluso superar sus niveles de ganancia de años anteriores, expansión que
rápidamente fue contrarrestada a través la imposición de nuevas normativas al sector, las cuales siguieron orientadas a tratar de enmarcar a la banca en un ritmo de crecimiento más estable y por este medio, y considerando los limitantes de un régimen de dolarización, evitar que el negocio bancario tienda a expandirse a un ritmo insostenible.
En segunda instancia, los resultados que se obtuvieron del modelo logit, indicaron efectivamente que en el año 2009, la probabilidad de que se haya presentado un evento de fragilidad en los bancos aumentó en niveles importantes, indicando que, a nivel macroeconómico, la desaceleración del crecimiento del PIB, la fuerte caída del precio del petróleo, la caída de la inversión pública y el aumento de la deuda pública y la crítica desacumulación de las reservas internacionales de libre disponibilidad, fueron factores determinantes que incidieron negativamente en la estabilidad del
negocio bancario.
Así mismo, en términos de factores exclusivamente financieros y que tienen importante correlación con el ciclo económico, se encuentran que las variables proxys del riesgo crediticio y de liquidez -ratio de morosidad y de liquidez de corto plazo, respectivamente- fueron también variables fundamentales que permitieron capturar eficientemente la propagación de la crisis financiera internacional del sector real de la economía ecuatoriana al sector financiero en términos de un deterioro de la capacidad de
pago de los agentes y una caída de la base de liquidez de la economía. Además, el modelo logró capturar el preocupante deterioro de otro grupo de ratios financieros que reflejan respectivamente el riesgo operacional y de rentabilidad de los bancos ecuatorianos.
La utilización de este tipo de modelos, permite por lo tanto, detectar de forma integral y oportuna, cuales son todos los factores, tantos financieros como macroeconómicos, que determinan la fragilidad de los bancos ecuatorianos, con lo cual, el uso de este modelo permitiría a futuro, monitorear mejor la salud de los bancos ecuatorianos, y cómo va evolucionado la exposición de los mismos ante los riesgos estándares de liquidez y de crédito, pero además permite entender cómo afecta los cambios adversos del ciclo económico en el comportamiento de los mismos.
El modelo de fragilidad financiera aplicado al caso ecuatoriano puede considerarse como una herramienta importante en la supervisión bancaria debido a que logra explicar de forma oportuna
posibles situaciones de vulnerabilidad de los bancos ecuatorianos ante posibles escenarios de debilidad macroeconómica.
La importancia del modelo propuesto es que no solamente cuantifica y explica los riesgos de los bancos desde un enfoque solamente financiero, que en general corresponde a detectar problemas estándares a los que se enfrentan los bancos, a saber, el deterioro de la calidad de activos o problemas
de fondeo, sino que logra reflejar de forma más eficiente, cómo ante un escenario adverso
macroeconómico, estos riesgos financieros a los que están comúnmente expuestos los bancos tienden acentuarse debido a los canales de propagación en que un shock macroeconómico termina afectando el funcionamiento del sistema bancario.
Recomendaciones:
Debido a las restricciones que presenta un sistema de dolarización integral así como también debido a que la capacidad de acción de la Red de Seguridad Financiera no ha sido evaluada ante un riesgo sistémico, es recomendable fortalecer la capacidad de acción del conjunto de instituciones que
conforman dicha red así como también del Banco Central, a través de un aumento de la cuota de aportes que realizan las instituciones financieras a estos fondos o creando mecanismos alternos de financiamiento con organismos extranjeros, de manera de disponer permanentemente con mecanismos más efectivos de manejo de crisis de liquidez en el Ecuador.
Es recomendable mejorar la estructura institucional de la regulación bancaria ecuatoriana, en el sentido de hacer más efectiva y ágil a la jurisdicción ecuatoriana en lo referente al proceso de liquidación y quiebra de instituciones financieras, debido a que se ha comprobado que actualmente dichos procesos son largos y complejos y no responden a los requerimientos inmediatos de liquidez de los clientes afectados.
Debido a que se ha demostrado empíricamente que los balances y acciones de los bancos tienden a seguir un comportamiento pro cíclico al ritmo de crecimiento de la economía, es recomendable empezar hacer mayores esfuerzos en adoptar algunas de las resoluciones del comité de Basilea III al sistema de supervisión y regulación del Ecuador principalmente en los siguientes puntos:
Con el fin de evitar el comportamiento pro cíclico en los balances y prevenir la acumulación
de riesgos en la fase expansiva del ciclo económico, es recomendable que se active nuevamente la normativa de provisiones anti cíclicas así como se imponga al sector la necesidad de contar con colchones de capital anti cíclicos, de manera de que estos se activen cuando el ritmo de crecimiento del crédito tienda a ser excesivo y de esta manera, poder contar con reservas contingentes adicionales que permitan cubrir de la mejor forma posibles pérdidas no esperadas y evitar que estas se constituyan cuando ya existen pérdidas incurridas.
En relación al manejo de estándares mínimos de liquidez internacional, el Comité de Basilea sugiere que se incorporen dos nuevos indicadores estructurales de liquidez financiera, el coeficiente de cobertura de liquidez y el coeficiente de financiación estable neta. El primero está diseñado en promover la resistencia de los bancos frente a posibles escenarios de tensión de corto plazo, garantizando que estos últimos cuenten con los suficientes recursos de alta calidad para hacer frente a las posibles salidas de efectivo que se producirían durante un episodio de estrés agudo de 30 días. El segundo busca generar incentivos para que los bancos se financien mediante fuentes más estables lo cual se fija una cantidad mínima de financiamiento estable que deben mantener las instituciones acordes a los perfiles de riesgos de sus activos durante un horizonte de un año, de manera de evitar de que en períodos de abundancia de liquidez en los mercados se utilice flujos de financiamiento de muy corto plazo que pueden desestabilizar en periodos de mayor tensión financiera el flujo de liquidez de los bancos.
Además se sugiere fortalecer las herramientas de monitoreo del perfil de riesgo de liquidez de las instituciones, a través de la incorporación de un conjunto de indicadores y parámetros que se centren principalmente en la evaluación del desfase de vencimientos en los balances de los bancos o la concentración de financiamiento de algunas instituciones, entre otros.
Es imprescindible que vincular este modelo probabilístico de alerta temprana con otros tipos de modelos que evalúen y estimen el riesgo de contagio entre instituciones, así mismo es
recomendable que la superintendencia de bancos empiece a generar reportes con nuevos indicadores que evidencien el flujo de los movimientos interbancarios durante períodos determinados.
Se recomienda desarrollar otros tipos de modelos financieros, que no solamente integren la causalidad de que cambios macroeconómicos inciden en el comportamiento del sistema bancario, sino que a su vez debería existir otros modelos que logren cuantificar los costos para la economía real cuando se
produce un período de tensión en los bancos, o cuando simplemente tiende a restringirse la oferta de créditos en la economía.
Es recomendable tratar de desarrollar, en el contexto político en que se desarrolla esta investigación, nuevos modelos que permitan comprobar el grado de incidencia que genera en el comportamiento bancario, los cambios constantes que se producen en el marco normativo y en las decisiones
políticas en general.
Es importante contar con instrumentos que anticipen posibles vulnerabilidades macroeconómicas
no solamente para el sistema bancario en su conjunto, sino también por instituciones de distintos tamaños, debido a que el funcionamiento y la gestión de riesgos de las mismas tiende a ser muy diferente entre instituciones.