La experiencia indica que los sectores rurales son mas conservadores que los sectores urbanos, por lo cual son más reacios a votar por mujeres. Por otra parte, ser candidato rural en Chile tiene mayores costos económicos, pues son menores la cantidad de votantes y mayor el espacio a cubrir por la propaganda política y mayores las distancias que recorrer. Por estos motivos, para una candidata rural debiese ser más complejo que ser candidata urbana. Lo que se busca aquí, es determinar si es que existe una relación entre ruralidad y elecciones femeninas, es decir, si es que hay mas candidatas en distritos rurales que en urbanos y en cuáles hay mejores o más bajos resultados. Para establecer las categorías se utilizan los datos entregados por el sinim (www.sinim.cl) en donde un distrito cuya población tenga más del 30% de población rural se considerará rural; menor a 30% de ruralidad y mayor al 10% será una comuna intermedia y menor al 10% se considera urbana. Puesto que, en el Sinim se encuentran datos comunales desde el año 2001 en adelante, se homologó los números del año 2001 para las elecciones predecesoras. Para obtener el resultado del distrito se sumaron los resultados comunales de cada uno de ellos, para luego obtener un porcentaje de la población que vive en un espacio rural o urbano. No se optó por obtener una relación directa entre la población del distrito y los kilómetros cuadrados de éste, pues este cálculo incluiría dentro de un global condiciones de ruralidad de cada municipio.
Tabla 23: Candidatas según tipo de distrito por año
1989-1993-1997-2001 2005 2009
Intermedia 16 19 18
Rural 17 14 14
Fuente: elaboración propia de datos obtenidos en www.elecciones.gob.cl
Como se muestra en la tabla 23, la mayoría de los distritos en Chile son de carácter urbano, según la categoría expuesta anteriormente, seguidos de distritos intermedios, luego los rurales. existen algunas modificaciones en los tipo de distritos, las cuales afectan en competencia de mujeres en los distritos 16, 30 y 33 los cuales suben de distrito intermedio a urbano, de rural a intermedio y de intermedio a urbano respectivamente.
Respecto de la hipótesis planteada en cuanto a que habrá menos candidatas en los distritos rurales, la tabla 24 nos muestra claramente que existe una fuerte preferencia por las candidatas a competir en los distritos urbanos, seguido por aquellos de
carácter intermedio, para luego optar por los distritos rurales los que son doblegados en candidaturas por aquellos intermedios.
Tabla 24: Candidatas según ruralidad del distrito Candidatas % Urbana 104 65,41% Intermedia 37 23,27% Rural 18 11,32% Total 159 100,0%
Fuente: elaboración propia de datos obtenidos en www.elecciones.gob.cl
Habrá que ver entonces cual es la efectividad en la obtención de escaños de las candidatas y si es que existe una relación del mismo modo que en las candidaturas. Como se ve en la tabla 25, se acercan bastante los porcentajes, no así las
cantidades, de los escaños obtenidos. Los distritos urbanos logran el mejor
porcentaje de obtención de escaño, pero es seguido de las postulaciones en distritos rurales y luego en los intermedios, al respecto, y en atención a los niveles de
participación electoral, obtenemos números discordantes, pues la lógica y la teoría nos explica que en los espacios rurales la elección de la mujer como diputada debe ser menor que en los demás.
Tabla 25: Efectividad electoral según ruralidad distrital
Candidatas Escaños %
Urbana 104 52 50,00%
Intermedia 37 15 40,54%
Rural 18 8 44,44%
Fuente: elaboración propia de datos obtenidos en www.elecciones.gob.cl
Si analizamos los crecimientos de la participación la eficiencia electoral, nos damos cuenta que los crecimientos o disminuciones en la participación como en la obtención de los escaños, tiene relación con los resultados globales y no con la particularidad de los tipos de distritos.
Las tendencias en el tiempo en cuanto a la participación se van haciendo más constantes y sin muchas variaciones a partir del año 1997, lo que da cuenta de una mayor aceptación y motivación respecto de la participación de la mujer, la que se
consolida el 2005. Sin embargo, esta tendencia es mayoritariamente urbana, puesto que en aquellos distritos con mayores índices de ruralidad la situación no se acentúa.
En cuanto a la obtención de escaños, las tendencias en los números muestran un acercamiento entre los distritos urbanos y los intermedios y logran ciertas constantes
a partir del año 2001. Sin embargo, si observamos la tabla 26, solo las candidaturas urbanas tienen alguna regularidad en la obtención de escaños.
Tabla 26: Porcentaje de escaños obtenidos por candidatas según ruralidad distrital y año electoral.
1989 1993 1997 2001 2005 2009
Urbana 41,67% 50,00% 45,00% 57,14% 52,17% 50,00%
Intermedia 50,00% 60,00% 25,00% 20,00% 37,50% 45,45%
Rural 0,00% 40,00% 50,00% 66,67% 50,00% 25,00%
Fuente: elaboración propia de datos obtenidos en www.elecciones.gob.cl
El que en la cantidad de candidatas exista un orden, pero no así, en la obtención de escaños y que en las candidaturas rurales ostenten una baja en su efectividad en los últimos años, aún cuando la lógica de desarrollo y de experiencia democrática
apunte a los contrario, hace pensar que no existe un patrón respecto a ruralidad y rendimiento electoral femenino. Por ello, es necesario ver el tipo de competencia y los factores de ruralidad. Lo primero que se muestra en el cuadro 27 es que la gran mayoría de las participaciones femeninas en distritos rurales lo hacen en
competencias desmejoradas, como retadoras, cuando en las otras dos situaciones lo hacen en su mayoría como neutras.
Tabla 27: Porcentaje de candidaturas según ruralidad distrital y tipo de competencia.
Retadoras Titulares Neutras
Urbana 28,85% 27,88% 43,27%
Intermedia 37,84% 18,92% 43,24%
Rural 55,56% 16,67% 27,78%
Fuente: elaboración propia de datos obtenidos en www.elecciones.gob.cl
Analizando los resultados electorales, podemos observar que en los distritos intermedios los resultados como retadoras son muy pobres y que en el caso de los distritos rurales los resultados en competencias neutras o como titulares son muy buenos. Por otra parte, los resultados en las zonas urbanas son más parejos que en los demás distritos, los que son más irregulares y más ineficientes en la obtención de escaños en como retadoras.
Tabla 28: Porcentaje de escaños obtenidos según ruralidad distrital y tipo de competencia.
Retadoras Titulares Neutras
Urbana 30% 75,86% 46,67%
Intermedia 14,29% 71,43% 50%
Rural 20% 100% 60%
Fuente: elaboración propia de datos obtenidos en www.elecciones.gob.cl
Lo que queda claro, es que en las zonas rurales la mayoría va como retadora a la competencia y la eficacia electoral es menor comparativamente con el total, pues todas las candidaturas que van como retadoras obtienen un 24,07% de los escaños, mientras que en el mundo rural lo hacen con solo el 20%.
Factores partidarios y varianza electoral.
En el capítulo uno retratamos los elementos partidarios y las elecciones de candidatas en los que se puede decir que el 12,11% de los candidatos de la Concertación son mujeres, mientras que en la Alianza son solo el 10,15%. Los
partidos con más presencia femenina en las elecciones son el PPD con un 19,33%, seguido del PS con 17,20% y de los independientes y otros partidos de la
Concertación con un 13,24%, por el contrario, el partido con menor presencia es el Radical, los cuales presentan sólo cuatro candidatas y ni una es electa. Para obtener un escaño, lo mejor es competir por el PPD, pues quienes lo hacen logran ser
diputadas en un 77,78% de las veces, mientras que en los demás partidos, la eficiencia electoral fluctúa entre el 33,33% y el 47,83%, con la salvedad del Partido Radical ya expuesta.
En cuanto a los tipos de competencia que se dan, en la Concertación las diferencias entre quienes van como titulares, retadoras o neutras son mínimas, de hecho
retadoras y titulares comparten un 31,4% de las candidaturas, quedando un 37,2% para las candidatas neutras. Por el otro lado, en la Alianza hay una mayor diferencia ya que si bien la mayoría compite como candidata neutra, un 41,1%, la diferencia entre retadoras y titulares es de 36,99% contra 21,92%, lo que implica una diferencia de 15%, mientras que en la vereda del frente no existe diferencia. Quien presenta la mayor cantidad de candidaturas titulares en el PPD con un 44,44%, las que en un 91,67% de las veces obtienen un escaño, también el porcentaje mayor. Quien compite mayormente como retadoras son las independientes u otros partidos de la Alianza, pero quienes obtienen menores resultados en estas competencias son las candidatas PS, Radicales e independientes y otros partidos de la Concertación que no logran obtener escaño.
Al tener en cuenta estas tres variables que puedan explicar varianza electoral femenina, se hace necesario establecer una matriz que determine las mayores o menores posibilidades de éxito para una candidata a la cámara de diputados. Si se toma en cuenta las candidaturas y los escaños obtenidos por las mujeres según partidos políticos, nivel de ruralidad y tamaño de distrito, obtenemos el gráfico 9, en el cual los puntos más cercanos al cero son los con menor capacidad de
Gráfico 9: Participación y rendimiento electoral femenino según combinación de Partidos-Tamaño-Ruralidad
El punto con mayor cantidad de combinaciones es aquel en el que hay una candidata la que no resulta electa, en donde encontramos 14 combinaciones. 7 de éstas son la combinaciones de 2 candidatas y un escaño obtenido, 4 combinaciones en cuyo resultado es 1 y 1 y 3 en donde hay 2 candidatas y 0 escaño. Todas estas
combinaciones son de muy baja competencia y no tiene mayor relevancia para el análisis.
Un peldaño más arriba aparece un grupo de 8 combinaciones que cuentan entre 2 a 4 candidaturas y entre 1 y 3 escaños. Aquí, predomina la participación del Partido Socialista, la ruralidad intermedia y los distritos pequeños. Son 8 en total las combinaciones que se pueden agrupar en este segmento.
Luego hay otro segmento que son aquellos que cuentan con 5 candidaturas y una obtención de escaño que van del 0 al 2. Las cuatro combinaciones que hay en este grupo son representantes de la Alianza.
Por último está un grupo de 7 combinaciones que tienen una participación mayor y más escaños obtenidos, segmento en el que destaca como la combinación más exitosa las candidaturas PPD-Urbanas-Grandes, en donde se puede afirmar que para una mujer es el mejor escenario para elevar una candidatura y que ésta sea exitosa. Algo detrás se encuentran las combinaciones RN, UDI y PDC-Urbanas- Grandes y algo más atrás las RN-Urbanas-Media y PS-Urbanas-Grande en un mismo lugar y finalmente las PDC-Urbanas-Pequeñas. ¿Qué particularidades se pueden observar en cada una de estas combinaciones? ¿Qué tendencias se pueden apreciar? Son elementos a analizar caso a caso.
En el caso de las PDC-U-P, podemos afirmar que la única candidatura titular es la de Carolina Goic y que cuanta con una amplia dispersión geográfica como anual y que no es observable alguna tendencia. El porcentaje de votación es de 23,01%, con solo dos candidaturas, están bajo el 10% y las otras cinco candidatas obtiene buenos resultados electorales En el caso de RN-U-M, desatacan las candidaturas de María Angélica Cristi y Amelia Herrera, las que postulan dos veces cada una y lo que concentra las postulaciones en la zona centro del país. La dispersión de años va del 89 al 2009 y los porcentajes van del 3,9% al 50,79%, con un promedio de 22,21%. Un 26,01% de promedio tiene la combinación PS-U-G, donde destaca tres
candidaturas y elecciones de Isabel Allende y dos candidaturas de Carmen Lazo. Todas las candidaturas de esta combinación son en la región Metropolitana y del año 1993 al 2005.
En el caso de las candidaturas de la UDI en distritos Urbano Grandes, todas son en la región Metropolitana y los años son de 1989 al 2009, con un 24,52% de promedio electoral, en donde salvo una candidatura con el 1,6% de los votos, las demás obtienen muy buenos resultados. Destacan las dos candidaturas y triunfos de
Marcela Cubillos y María Angélica Cristi (esta última se cambia de partido y su distrito crece de mediano a grande). De las restantes cuatro candidaturas, tres son de familiares directos y con el mismo apellido de personajes políticos reconocidos y con trayectoria y otra candidata es reconocida por participar de la TV.
Las candidatas del Partido Demócrata Cristiano en distritos Grandes y Urbanos obtienen una alta votación la que declina en las elecciones del 2005 y 2009, pero logran igual un promedio de 20,52%. Todas pertenecen a la región Metropolitana y van del año 1989 al 2009. Se destaca la presencia de Eliana Carabal en cinco oportunidades y en dos distritos, los cuales obtienen un escaño en el distrito 23, emblema de la Alianza, que luego pierde y pasa a otro distrito totalmente distinto, en donde logra dos escaños en tres competencias. Otra candidata destacada es
Mariana Aylwin, hija del ex presidente, la que compite pro primera vez con su padre en el gobierno, doblando en su distrito, para luego perder frente al diputado que sigue hasta el día de hoy por el distrito 26.
En el caso de las candidaturas de Renovación Nacional Urbanas y Grandes también todas pertenecen a la región Metropolitana y van de 1989 al 2009. El porcentaje de votación va desde el 4,81% (única candidatura con porcentaje menor al 14%) al 42,33%, con un promedio de 23,33% y cinco candidaturas obtienen más del 30% de la votación. Cuatro candidaturas son hijas de connotados políticos y una es una figura de la TV. Pía Guzmán, Lily Pérez y Karla Rubilar se presentan dos veces y en ambas obtienen escaños.
Por último, en el caso más destacado se encuentra el Partido Por la Democracia en distritos grandes y Urbanos, los que se reparten en 11 en la región Metropolitana, 4 en la quinta y 3 en Concepción. Las candidaturas van de 1989 al 2009 y con una tendencia creciente en la participación, en la que obtienen un promedio de votación de 39,25%, con nueve candidatas con más del 30% y solo dos con menos del 20%. Entre las candidaturas destacan María Antonieta Saa quien compite y gana desde el 93 en adelante en el distrito 17. También está Ximena Vidal quien compite y gana
desde el 2001 en adelante en el distrito 17, en el cual se encuentra la comuna de San Joaquín donde su marido era alcalde y en la que sacaba la mayoría de su votación. La única que compite en la región de Valparaíso es Laura Soto, la que lo hace desde 1997, sin embargo, solo la primera vez compite y gana por Con Con y Viña del Mar, pues luego se cambia a Valparaíso donde obtiene escaño en sus primeras dos participaciones y finalmente es derrotada. Un caso aparte, es el que se produce en Concepción, pues hay tres candidaturas en ese distrito las que obtienen siempre más de un 20% de los votos, pero nunca alcanzan escaños, lo que puede estar explicado en que su compañero de lista es el mismo que obtiene un escaño desde 1989.
En el análisis expuesto se entiende que dentro de las combinaciones mejor para la participación y competencia de las mujeres aparecen todos los partidos tradicionales menos el PRSD, la totalidad son candidaturas urbanas y hay un predominio por distritos de gran tamaño, principalmente en Santiago. Hay una alta participación de mujeres relacionadas familiarmente con políticos y en las combinaciones con mejores resultados destacan candidaturas de mujeres que lo hacen en condiciones de titulares. Como queda mostrado en el gráfico 9, si usted es mujer y quiere ser candidata y obtener un escaño, lo mejor que puede hacer es competir en un distrito grande de Santiago como candidata del PPD.
Conclusiones.
Como se presentó en el marco teórico, podemos encontrar tres tipos de cuotas electorales en favor de la participación femenina. La primera de ellas es la de escaños reservados, las que aseguran un mínimo de presencia de mujeres en la cámara, pero requieren de cambios constitucionales. Una segunda modalidad son cuotas de partidos, las que determinan los propios partidos de manera voluntaria, por lo que no son vinculantes y dependen de cada uno de los partidos. Por último,
encontramos las cuotas legislativas las que obligan a los partidos a presentar un mínimo de candidaturas femeninas al parlamento, sistema que también requiere una reforma a la constitución, pero que es más simple que la primera normativa y por ende, es la más usual en el mundo.
En cuanto a los resultados que obtienen las leyes de cuotas, se aprecia que a las mujeres les va mejor en sistemas electorales proporcionales, de listas cerradas y con magnitudes de distrito grande. El caso es que el sistema electoral chileno es
proporcional, pero con magnitud de distrito dos, es decir, para un sistema
proporcional, el más bajo en cuanto a escaños a escoger, y de listas electorales abiertas, por lo que no es aplicable lo observado en política comparada.
En tal sentido, lo que aconseja la política comparada para una mayor representación política de la mujer es hacer una gran modificación constitucional que entregue una mayor cantidad de escaños a los distritos y que obligue a los partidos a presentar un alto porcentaje de mujeres para esos escaños. Sin embargo, la plausibilidad de que ello ocurra es bastante escasa, debido a los costos políticos que trae al sistema político nacional. Por lo tanto, hay que buscar elementos menos ambiciosos, pero que aumenten la participación de mujeres en el parlamento. Para ello, miramos el análisis de los rendimientos electorales femeninos.
Los resultados respecto de la eficiencia electoral femenina en Chile explican que las mujeres no son más eficientes que los hombres, sino que algo menores y con
mejores resultados para las candidatas de la Concertación por sobre las que lo hacen por la Alianza. Resultados similares ofrece lo estudiado en términos del peso del voto, pues no se encuentra una relación directa entre mayor peso del voto
implicando menores posibilidades. Sin embargo, hay una mayor inclinación a obtener mejores resultados en distritos de mayor votación. Algo similar ocurre en el análisis respecto de la ruralidad distrital, pues no se encuentran patrones muy determinados, salvo que algunos de los mejores resultados y la mayoría de las candidaturas se encuentran en los distritos urbanos. En cuanto a las variables partidistas mientras más a la izquierda se esté en la línea partidista es mejor para las mujeres, tanto entre las coaliciones, como al interior de éstas, donde destaca particularmente el Partido Por la Democracia.
Ahora como combinamos estos elementos para proponer un mejor modelo de cuotas o qué elementos son destacables para la elección de algún tipo de cuotas,
manteniendo sólo el análisis electoral como referente. Para responder, lo primero que asoma como opción es que un sistema de cuotas optado por los partidos tiene correlato favorable con la realidad, pues el PPD es el único partido que cuenta con alguna declaración de cuotas y con mejores resultados. Sin embargo, el hecho que sean voluntarias, implica que los demás partidos no están interesados en aplicar un modelo de cuotas voluntario, por lo que no tendrá mayor efecto en la participación femenina para promover este sistema de cuotas.
Otro tipo de cuotas requieren cambios en la constitución, pues se debe introducir cuotas en la reserva de escaños o en la cantidad mínima que presentan los partidos, donde por el sistema electoral criollo, se observa la segunda modalidad como la más factible, pues para la primera de ellas habría que modificar la magnitud de los
distritos o construir distritos femeninos, lo que se vislumbra más complejo de realizar. Ahora bien, la mera inclusión de una cuota mínima de participación femenina en las candidaturas no asegura una mayor participación en el parlamento, pues pueden no ser incluidas en espacios espectables, por lo que fácilmente no serán electas, como es muy probable si es que son ubicadas como candidatas en regiones como la