Uno de los desafíos que tienen los usuarios del Dream- Light™ es prepararse para reconocer cualquiera que sea la forma que puede adoptar la señal luminosa en el sueño. A veces la luz de la máscara del DreamLight™ aparece igual en los sueños a como es cuando se está despierto. Sin em- bargo, el 80% de las veces la luz toma el aspecto del mundo de los sueños y se vuelve tan consistentemente entretejida en la urdimbre del sueño, que para reconocerla el soñador debe estar totalmente alerta ante la posibilidad de un men- saje del otro mundo. Si el soñador está demasiado inmerso en el sueño, cuando la señal aparece el resultado puede ser
divertido e ilustrativo de nuestra tendencia a racionalizar más que a pensar lógicamente. Por ejemplo, un sujeto infor- mó de lo siguiente:
Un viaje –estamos descendiendo una montaña–. Dos veces, cubriendo del todo mi campo de visión, veo unos patrones en colores rojos, gloriosos, brillantes, irradian- do desde un punto central. Los llamo “fuegos artificiales sufíes” y pienso que deben de haberlos producido para evitar que viéramos algo. Siento que sé algo acerca del significado de este viaje que mis compañeros no saben.
La psicóloga Jayne Gackenbach ha sugerido que la gente fracasa en reconocer la luz cuando aparece en un sueño porque tienen una suerte de “resistencia” psicológica ante la noción de volverse lúcidos a una señal.29 Sin embargo, las incorporaciones de la luz tienen mucha semejanza con se- ñales oníricas. Todos fracasamos varias veces cada noche en darnos cuenta de que estamos soñando, a pesar de le inevi- table ocurrencia de eventos imposibles y anómalos que solo podrían ocurrir en sueños. Esto no se debe a que tengamos bloqueos psicológicos contra volvernos lúcidos, sino a que no nos hemos preparado suficientemente para reconocer las señales oníricas. Cuando nos preparamos para darnos cuen- ta de eventos que podrían ser causados por las luces deste- llantes del DreamLight™, los soñadores pueden ser destaca- damente astutos a la hora de darse cuenta de la luz y de usarla para volverse lúcidos:
Formo parte de un grupo turístico sentado en un cine viendo una película, cuando la pantalla se vuelve negra y después de color rojo en un patrón geométrico abstracto, y me doy cuenta de que es el DreamLight™ y de de que estoy soñando.
El estímulo luminoso aparece en los sueños de muchas maneras. Los usuarios del DreamLight™ han informado de cinco tipos distintos de incorporaciones:
● Incorporaciones sin cambios: la luz aparece en el
sueño igual que lo hace cuando el que lleva puesto el DreamLight™ está despierto. Por ejemplo: “Vi una luz destellante como el estímulo cuando estoy despierto”.
● Incorporaciones como imágenes oníricas: La luz se
vuelve parte de la imaginería onírica. Por ejemplo: “Me di cuenta de que las luces de la habitación deste- llaban”.
● Incorporaciones como luz superpuesta en la escena
onírica: la luz entra en el sueño como una iluminación uniforme que no parece venir de ninguna fuente en la imaginería onírica. Por ejemplo: “Dos flashes de luz lle- naron mi campo de visión”.
● Incorporación como un patrón superpuesto en la es-
cena: la luz causa que el soñador vea patrones brillan- tes, a veces geométricos o “psicodélicos”. Por ejemplo: “Veo un bello patrón en oro y amarillo con diamantes unos dentro de otros”.
● Incorporación como una pulsación en la escena oní-
rica: en lugar de ver la luz, el soñador parece ver sólo la fluctuación causada por el destello. Por ejemplo: “Me di cuenta de una vaga oscilación en el entorno”.
¿Los sueños lúcidos inducidos por la luz son diferen- tes de los espontáneos?
Los sueños lúcidos inducidos por la luz parecen diferen- ciarse de los sueños lúcidos espontáneos en una forma ob-
via: ¡la luz! Si se diferencian en otros modos, es algo que necesita ser investigado. De cualquier forma, Gackenbach ha sugerido recientemente que “inducir la lucidez artificialmente puede también influir de forma adversa en la calidad del sueño lúcido” y resultar en experiencias “que no son tan evolucionadas psicológicamente como las que se producen de forma natural”.30 Con todo el respeto debido a mi colega, sus conclusiones parecen por completo injustificadas. Se basan en una interpretación extremada- mente cuestionable de una pequeña cantidad de datos procedentes de un solo sujeto. Esos datos venían de un estudio piloto que informaba de que dieciocho sueños lúcidos inducidos con luz tenían menos vuelo y más sexo que una muestra de dieciocho sueños lúcidos espontáneos del mismo sujeto.31 Gackenbach afirma que comparado con el sueño en el que hay sexo, volar es “más arquetípico y representa una forma más elevada de sueño lúcido”. La única evidencia que cita para explicar esta noción era que el contenido onírico de un grupo de meditadores del medio oeste, de moral estricta, tenía veinte veces más referencias a volar que al sexo. De todas formas, el punto está abierto al debate, porque un nuevo análisis de los datos originales mostró que el sujeto tenía tanto sexo en los sueños lúcidos inducidos con luz como en los espontáneos. En cuanto a volar, varios de los sueños lúcidos espontáneos del sujeto se iniciaron cuando se dio cuenta de que estaba volando. Después de ajustar este confuso factor, no hay diferencias significativas en las tasas de vuelo en sueños lúcidos induci- dos con luz y en los espontáneos.
Una hipótesis más razonable en relación con las posibles diferencias entre los sueños lúcidos espontáneos y los indu-
cidos con luz sería que los soñadores pueden ser menos ra- cionales, menos lúcidos, en estos últimos. Podríamos espe- rar encontrarnos con esto, al menos en las últimas escenas del sueño lúcido, porque para volverse lúcidos espontánea- mente lo soñadores podrían necesitar un estado mental más coherente del que necesitarían para volverse lúcidos a una señal. Se necesitará dirigir más investigaciones para probar o refutar esta hipótesis. Sin embargo, los informes de usuarios de DreamLight™ indican que los sueños lúcidos inducidos con luz pueden ser tan intensos, excitantes e intelectualmente profundos como los espontáneos. Esto se ilustra en los siguientes sueños informados por dos intrépidos onironautas, Daryl Hewitt y Lynne Levitan, quie- nes nos han ayudado en gran medida en el desarrollo del DreamLight™ probando cada nuevo modelo que diseñamos:
En mi sueño, la luz de la máscara destellaba. Lo re- conocí como tal, supe que estaba soñando e hice la se- ñal con movimientos oculares. El escenario era el labo- ratorio del sueño. Quería salir y después de un corto tiempo encontré una puerta de cristal cerrada con llave. Traté de traspasarla como un fantasma, pero finalmen- te me abrí camino rompiéndola. Me encontré en un área abierta entre árboles, y con alegría di un salto en el aire y floté. Me precipité hacia el cielo. Fue una expe- riencia gloriosa. Volé sobre montañas sólo para ver más imponentes montañas, aún más altas, perdidas entre nubes. A veces me precipité hacia profundos valles, a través de bosques. Oscureció gradualmente y los cielos se llenaron de estrellas Floté muy alto hacia el cielo, so- bre las montañas. Podía ver la Vía Láctea y la luna. Ele- gí una estrella más grande y comencé a girar con la in-
tención de aparecer cerca de ella. Según giraba iba dan- do volteretas laterales, con brazos y las abiertos, en éx- tasis por los cielos. Podía oír los latidos de mi corazón. La luz destelló de nuevo, e hice la señal ocular para in- dicar que seguía lúcido. Desperté un minuto o dos más tarde (D.H., San Francisco, California).
Soñé que volvía al mismo sitio de un sueño anterior –un extraño parque que se había convertido en una ver- sión del Paraíso–. Retorné para ver si el lugar, ahora un mercado, tenía algún alimento interesante. Justo al lle- gar, veo que las luces destellan. Giro para mantenerme en el sueño. Mi amigo L aparece. Le pido que me ayude a buscar las cosas que quiero. Estoy lúcida, pero moti- vada por ver cómo se desenvuelve el sueño. Encuentro unas cosas extrañas parecidas a fideos. Sé que todo en este mercado es “especial” porque esto es el “Paraíso”. Satisfecha con los fideos, miro un signo, me lo quedo mirando y cambia, y me pregunto si podría decirme al- go. Es en su mayor parte un revoltijo sin sentido, pero por un momento se detiene para decir “Golden Acres”. No significa mucho para mí, pero parece agradable. Le digo a L que vayamos a buscar las otras cosas que que- ría. Caminamos por la tienda. Pienso en abandonar el control para conseguir “guía” e inmediatamente sentí una intensificación del sueño y de la sensación de estar “despierta”. Reflexiono que en los sueños lúcidos ordi- nariamente controlo, manipulo y pienso mucho, y que este pensar y ordenar parece bloquear mi percepción de algo que podría llamar la “luz interior”. Salgo. Está os- curo. Comienzo a ascender. Las estrellas son preciosas. L está abajo. Le invito a volar conmigo. Está de acuerdo y
está a punto de hacerlo cuando las luces destellan de nuevo y me despierto (L. L., Redwood City, California).