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Y un poco antes se ve también en el mismo pe­ riódico : “Alto ahí, amiguitos ! ni el nihilismo, ni el

comunismo sou

sociedades tenebrosas ni claras, infa*

mes ni honorables: son

sistemas perversos y antiso?

cíales, frases extremas,

[»ero lógicas sistema

liberal” .

Y más adelante se vuelve á leer : No tendre­

mos, pues, los católicos ni hechos, ni con7

tra el liberalismo ? ¿no podremos probar que este

absurdo sistema es anticatólico por exa ¿

no será deber nuestro y de todo cuidada 10 católico y

sensato pouertodo empeño en impedir la difusión de

las ideas liberales en nuestra católica patria Pero

Í

>ara

que amontonar citas con las cuale3 podríamos leñar un libro, si para convencer al público de las contradicciones, prevaricatos y vergonzosa defección del señor Mera, bastan las anteriores, máxime cuan­ do esto se halla en la conciencia de todos los ecua­

torianos.

H oy por hoy para el católico ultramontano

y

.fiero terrorista Zoilo, lo mismo son Ponce que Ballén, Jo mismo moros que cristianos, creyentes que dea- creídos, católicos que libres pensadores, conservadores que liberales. Oh ! quién me diera resucitar á Gar­

cía Moreno, para afrontarle con don Juan !

Y

4re'patricio ¿uo dice eu ella que es preciso prd*

curar él triunfo del programa civilización quk

tiene presentado? y ¿estas palabras no resonaron

en Guayaquil sobre el cadáver caliente de García M o­ reno? ¿ no se referían á su política y á 9u Adminis­ tración ? Por consiguiente el señor Mera al ensal- zar la política de don Antonio, al presentarle como modelo, al declarar que tiene para sí que tanto

como Portee pueden ser Presidentes honrados, labo­ riosos, mantenedores de la paz y el orden é impulsa­ dores de la civilización : que tanto Bailen como

'ce son hombres eminentes capaces, así de honrar 1&

banda presidencial, como de hacer bien á la nación, continuando se entiende la obra de moderación, jui­ cio y talento del fundador del partido medio cuya

mación condenó y deploró el señor Mera, ha proscrito

y condenado también la vida pública, las obras y la escuela del señor García M o re n o ; y como deduc­ ción lógica ha santificado á los que le mataron, ó por lo

menos á los que no han sido capaces de comprender el carácter y las tendencias patrióticas del grande ,

ni de conservar, macho menos adelantar, el sinnúmero de cosas buenas y excelentes que nos , “E l Fénix”, N? 45.

Al declarar como ha declarado que todos tres son

hombres eminentes y capacesora de honrar la banda presidencial, como de hacer bien á la nación, compren­

diendo en este juicio al señor Bailón, radical caracte­ rizado y exhibido como candidato por el partido libe­

ral, ha reconocido y aceptado como intachable el pro­

grama de esa escuela que, según su decir, proclama la libertad de conciencia y de cultos, la libertad irres­ tricta de la prensa, la libertad de asociación, la santa ‘cofradía del mandil, la libertad y secularización de la enseñanza, la primacía del Estado sobre la Iglesia, la soberanía popular con exclusión de la fuente de donde emana todo poder, que es Dios, el odio y per-, sedición al Clero. ‘(rSl &? ^

Tocio esto lia declarado y proclamado con á f • mismo aliinco, con el mismo celo, con el mismo fu*

ror, con que condenó este programa en el 45 de

“ E l Semanario Popular” .

Para salir de este conflicto ¿sostendrá que los señores Ponce y Bailón son de la misma ó análoga escuela? ¿ ó dirá que también los poncistas nos uni­ mos á los liberales, y que por lo tanto no tenemos de­ recho de impugnar su p a recer?; pero debe advertir que esa unión se hizo para salvarnos de la Argolla,

el mayor de los males habidos y por haber después del diluvio universal, y sin renunciar ninguno de los dos

partidos su credo p olítico; unión memorable en ex­ tremo honrosa para ambas agrupaciones y prueba in­ contestable de verdadero civismo.

Para el nuevo iniciado en los misterios de la sec­ ta progresista, tratándose del que ha de regir nues­ tros destinos, no hay que atender á sus ideas ni principios, ni á la escuela á que pertenece : esas son cosas superfluas relegadas por él á la regióu del olvi­

do. Veuga enhorabuena un hombre , juicio­

so y de talento,como don Antonio (qué tal a m or!)

aun cuando sea fetiquista ó devoto del Coráis, to

dos son unos. Hayase cuanto se elévense al­

tares á la diosa razón ó basílicas á la Divinidad.

empréndanse reformas aún cuando sean las del Bra-i!, ensáyense diversos partidos politicos, sea conservando

y robusteciendo las venerandas creencias que nos le­ garon nuestros mayores, ó estableciendo el matrimo­ nio civil, la educación laica, el servicio militar sin ex­ cluir al clero, y la separación de la Iglesia y la ex­ tinción de los sacerdotes del Altísimo ; todo es indi­ ferente, todo es accidental, todo es lo mismo para el

conservador, ultramontano, Janático terrorista de ayer.

O h ! quién me diera resucitar á García Moreno pa­ ra afrontarle con este progresista !

L o único que pide, lo único que anhela, lo úni­ co que exige con furor es que no se fomente la revo-

Arción ; esto es, que no se ponga en peligro su destU

no y cierto consulado.

i- Pero quién se ha propuesto hacerla? ¿La Na­ ción entera, representada por las clases sociales honradas y honorables de todas las provincias, excep­ to los empleados y los que ansiaban serlo, que noble, franca y ostensiblemente se presentó al palenque eleccionario, á buscar en ejercicio del más sacrosanto de los derechos políticos, el triunfo de sus legíti­ mas aspiraciones ? ¿ ó los que de palabra y por escrito, por todos los medios y en todos los tonos, con cínico descaro y desvergonzada osadía, conjura­ ban á los ciudadanos honrados á retroceder del cam­

po venerando é inviolable del , so peua de

sucumbir en la hoguera abierta en los recintos que, en otros países más felices, suele custodiarse el arca

santa de las leyes y de la constitución ? i

La prescindencia de un partido, la abstención y la renuncia de hecho de su9 derechos, es siguo casi se­ guro de que busca en la victoria de las armas la sa­ tisfacción de sus ideales ; partido que huye del tem­ plo de Jano, resuelto está á depositar sus preces á los pies de M arte; pero partido que lucha volunta­ riamente y con calor, es porque desea adornar con la coroua del triunfo la estatua de Plutus.

Razón ha tenido don Juan, repito, de hacerse lenguas en contra de mi padre y darle en rostro su falta de civismo, porque es sabido que al triunfar la candidatura del pueblo, se habría encendido la hogue­

ra revolucionaria; y como Zoilo manifiesta estar

en un corazón con los traidores, razón le ha so­ brado para indignarse con quien estimulando el

entusiasmo público con varonil , y con

la exposición de la repugnante lepra del gobierno, atizaba, en verdad, la hoguera reyolucionaria, prepa­ rada por quienes son capaces de toda corrupción.

Pobre don Juan ; rezando él también la oración do­

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