CAPITULO I EL PLAN DE SALVACIÓN
VENCERA A SATANAS EN BATALLA:
Al final del milenio, cuando Satanás sea desatado, Miguel (el séptimo ángel, el arcángel) reunirá a las huestes del cielo para combatir a las huestes del infierno dirigidas por Satanás. Esta será la última batalla. Miguel vencerá al enemigo de Dios. Y esa
batalla marcará el fin de la probación. DyC 88:110-116 Así vemos que Adán (el primer hombre) es, desde el comienzo, el defen- sor de la justicia y del pian de salvación. Al caer, pierde contacto con Dios. Pero con fé, paciencia, y obediencia perfecta, gana el derecho de establecer la primera dispensación y la responsabilidad de establecer todas las dispen- saciones del evangelio en la tierra. Adán participará en la segunda venida del Señor. Llamará una asamblea en Adán-Ondi-Ahman para preparar al pueblo de Dios antes del fin. Y como arcángel, llamará a los muertos de sus tumbas para la primera y segunda resurrección.
Pero sobre todo, Adán será conocido como el que enfrenta a Satanás. En la vida pre-mortal, gana la guerra de testimonios y Satanás es echado a la
tierra. Aquí Adán se encuentra con él, y s i n saberlo claramente, también sale ganando, para todos nosotros, la oportunidad de ser probados. Y una vez más, Adán se enfrentará con Satanás después de! milenio, y ganará.
RESUMEN
En este capítulo, hemos estudiado la creación. Vimos la majestad de Je- sucristo, el creador de este mundo y de un número infinito de otros mun- dos. Vimos que en la creación Cristo, por el poder de Dios, organiza mate- riales ya existentes. El crea todas las cosas con la ayuda de los espíritus más avanzados, uno de ellos siendo Adán.
Vimos que la creación ha tomado al menos seis mil años y que ios anima- les y plantas tienen almas y que obedecen a Dios. Vimos que a Adán es dado dominio sobre las plantas y los animales, y que se le dan dos mandamientos contradictorios.
Finalmente, revisamos las escrituras para comparar la carrera de Satanás y la de Adán. Vimos que Adán ya era un importante espíritu en la vida pre-mortal, y que desde el comienzo es el campeón del Señor. Al recobrar el evangelio y su gloria, después de la caída, el Señor le da a Adán muchas responsabilidades: traer todas las dispensaciones a esta tierra; llamar una asamblea en Adán-Ondi-Ahman; levantar a todos los muertos; y al final, encabezar las fuerzas de Dios en la última confrontación con Satanás.
En cambio Satanás toma un papel muy distinto: al querer hacer fracasar el plan de Dios, provee exactamente lo que el plan requería: oposición en todas las cosas. Así en la tierra, a través de los siglos, Satanás ha usado sus energías tentando a todos, arrastrando a los débiles, y destruyendo a los que lo siguen. Y al final, el diablo, sus huestes y los que deliberadamente lo eligieron (después de conocer a Dios) serán echados fuera del reino de Dios, al fuego inextinguible.
En el próximo capítulo, estudiaremos la caída y el significado de la pro- bación.
REFERENCIAS
1Joseph Fielding Smith, en Doctrina de Salvación, interpreta el "dejar de ser" de ciertos mundos como "muerte" de esas tierras, muerte seguida de una "resurrección" en una gloria celestial, terrestre, o teleste. Por ese mismo proceso pasará nuestra tierra al llegar a ser una gloria celestial. (Doctrina de Salvación, Tomo 1, págs. 68-70)
2 Este es el nombre del lugar conocido hoy como Sorino H i l l , en el esta- do de Missouri, en los Estados Unidos. (DyC 116) El Elder McConkie explica que la palabra Adán-Ondi-Ahman significa: "el lugar o tierra de Dios
donde Adán vivió." En ese lugar Adán, tres años antes de su muerte, orga- nizó un gran concilio atendido por los patriarcas y por su descendencia jus- ta. En ese mismo lugar, Adán organizará un gran concilio, poco antes de la venida del Señor. En ese concilio, todos los que poseen llaves de autoridad vendrán a rendir cuentas de su mayordomía a Adán. Entonces esas llaves serán entregadas a Cristo en preparación para su reino aquí en la tierra. (Mormon Doctrine, pág. 21; Dn 7:9-14; Enseñanzas, pág. 183)
CAPITULO 4 LA CAÍDA
En el capítulo dos, consideramos el tema de nuestra existencia como espíritus en la vida pre-mortal. En el capítulo tres, nos concentramos en el propósito y proceso de la creación de la tierra, de los seres humanos, y de todas las cosas. Y al estudiar estos temas, encontramos que las escrituras testifican que Dios nos ha creado espiritualmente y temporalmente con el solo propósito de "llevar a cabo la inmortalidad y vida eterna del hombre."
En este capítulo veremos que, para l l e v a r a cabo estos propósitos de Dios, una caída tenía que tomar lugar. Esta caída traería muchas conse- cuencias, siendo las más importantes: la muerte temporal y la muerte espi- ritual para cada espíritu que viniera al mundo.
Pero la caída no ocurre por casualidad. La caída es establecida en el Gran Concilio como el proceso por el cual viene un alejamiento de Dios, un aleja- miento que permite que todos los hijos espirituales de nuestro Padre Celes- tial sean probados. Y esa probación puede traer gloria eterna.
Primero veamos la condición de Adán y Eva, en el jardín, antes de la caída. ADÁN Y EVA EN EL JARDÍN DE EDÉN
Vimos en el capítulo anterior que Adán ha sido uno de los espíritus más avanzados en la vida pre-mortal. Ha participado en la creación de la tierra bajo la autoridad del Padre y del Hijo. Y como campeón de Cristo, con su ejército, ha vencido al dragón y sus ángeles, arrojándolos a la tierra. En de- bido tiempo, Adán es creado como el primer hombre y puesto, con Eva, en el jardín de Edén.